El País - Miércoles 23 agosto 2000

El Estado de Texas ejecuta
al cuarto convicto en este mes

La ejecución se produce horas después de que los Estados de Florida y Georgia aplazaran el ajusticiamiento de otros dos condenados considerados enfermos mentales.

AGENCIAS. Huntsville.

"Habéis condenado a muerte a un inocente y lo sabéis". Estas fueron las últimas palabras de Richard Jones, de cuarenta años,el hombre que ha sido ajusticiado hoy en Texas por asesinar a una mujer y quemar posteriormente.

La ejecución se produce pocas horas después de que las autoridades de los Estados de Florida y Georgia aplazaran el ajusticiamiento de otros dos condenados considerados enfermos mentales.

Fuentes de la prisión de Huntsville, en Texas, han explicado que Richard Jones, de 40 años, recibió una inyección letal pese a que hasta el último minuto insistió en que era inocente. "Quiero que la familia (de la víctima) sepa que yo no cometí este crimen. Yo no maté a vuestro ser querido", dijo.

Jones fue condenado por el asesinato, perpetrado en febrero de 1986, de Tammy Livingston, de veintisiete años, a quien secuestró y apuñaló diecisiete veces para después quemar su cuerpo, según señalaron los fiscales durante el juicio.

El ajusticiado había pedido que se aplazara la ejecución para que se le permitiese someterse a nuevas pruebas de ADN, que según sus abogados demostrarían que era inocente.

Sin embargo, su solicitud fue rechazada por el Tribunal Supremo de los Estados Unidos, la Junta de Perdones y Libertad bajo Palabra de Texas y, en última instancia, por el gobernador George W. Bush, actual candidato presidencial republicano.

Jones suma el convicto número doscientos veintinueve ejecutado desde que la pena de muerte se restableció en ese Estado en 1982 y el cuarto en este mes.

Durante los casi seis años del Gobierno de Bush se han llevado a cabo ciento cuarenta y dos ejecuciones.

El candidato a la presidencia republicano ha defendido las ejecuciones con el argumento de que los condenados han recibido todas las oportunidades legales para defenderse y que lo fueron porque se les encontró culpables.

Las autoridades del Estado tienen prevista para mañana la ejecución de David Gibbs, condenado por la violación y asesinato de una mujer en 1985.

La ejecución supone un golpe para los opositores de la pena de muerte, que horas antes habían conseguido que las autoridades judiciales de Florida y Georgia aplazaran el castigo contra dos condenados considerados enfermos mentales.

La medida benefició a Dan Patrick Hauser, condenado por el asesinato de la bailarina Melanie Rodríguez el Día de Año Nuevo de 1985 en Florida, y a Alexander Williams, un esquizofrénico paranoico, quien violó y asesinó a una joven de dieciséis años en Georgia.

Un total de seiscientas cuarenta y dos personas han sido ejecutadas en los Estados Unidos desde que se reimplantó la pena de muerte en treinta y siete Estados del país, doscientas veintinueve de ellas en el Estado de Texas.