El Mundo - Viernes, 3 de noviembre de 2000

Una niña gitana denuncia a su familia
por venderla a su marido y dejar que la violen

La pequeña, de doce años, fue casada con un niño de catorce
por entre tres y cinco millones

FRANCISCO PASCUAL

ALICANTE.- Entre tres y cinco millones rondó el precio que, supuestamente, recibieron los padres de una niña rumana de doce años por unirla en matrimonio con otro chaval de catorce.

La humillación no acabó ahí para la pequeña, que al igual que su marido es de etnia gitana. Según su denuncia, tras la ceremonia nupcial, la agarraron entre cuatro mujeres para que su marido se cobrara su derecho carnal.

El juez ha retirado la patria potestad a sus progenitores y ha ordenado medidas de alejamiento.

Los hechos sucedieron el 15 de octubre, pero no fueron denunciados hasta el pasado martes. La niña vivía junto a sus padres en el municipio de Aigües, donde estaba escolarizada, hasta que los progenitores de una familia de su misma etnia y nacionalidad la reclamaron como esposa para su hijo. Los padres de la pequeña aceptaron la petición a cambio de unos suculentos honorarios. La denuncia cifra el desembolso entre tres y cinco millones.

Las nupcias se desarrollaron mediante el rito étnico de ambas familias rumanas. Según informaron fuentes cercanas a la investigación, los dos menores contrajeron matrimonio en un chalé de la Albufereta. Posteriormente, en una pensión de la avenida de Elche, la niña fue sujetada por cuatro mujeres para que el marido la tomara.

Al parecer, y aparte de la humillación, la vida de la menor cambió radicalmente desde ese momento, puesto que su nueva familia la sacó del colegio y la obligó a vender revistas de La Farola en la calle. La joven decidió huir de su nueva casa. Cogió un autobús y se fue a ver a sus amigas del colegio en Aigües.

Al parecer, fueron las madres de éstas quienes pusieron el caso en conocimiento de la Guardia Civil del puesto de El Campello. El Equipo Mujer-Menor (EMUME) de la Comandancia del Instituto Armado en Alicante se hizo cargo de la pequeña y el caso fue denunciado inmediatamente al juzgado de instrucción de guardia. La joven está ahora ingresada en un centro de menores.

Compleja solución judicial

A pesar de la gravedad del caso en el seno de la sociedad alicantina, la solución judicial es compleja. Según fuentes de la investigación, los padres han atribuido el dinero que les ha abonado la familia del varón a una especie de dote. Según el rito nupcial propio de la cultura gitana, la familia que pide el matrimonio tiene que realizar un pago que, en ocasiones, se realiza por el método de la recolecta. La dote estuvo legalizada en España durante años en el antiguo Código Civil.

La arcaica cultura gitana de Rumanía, un país donde esta etnia alcanza el diez por ciento de la población total, también asume una especie de derecho carnal sobre la casadera.

A esto se añade que un supuesto delito de violación es inimputable al varón debido a su corta edad, catorce años. No obstante, el juzgado ha ordenado la práctica de pruebas forenses, tanto físicas como psíquicas, para valorar la posible agresión sexual.

La pequeña goza actualmente de atención psicológica en un centro de atención a menores, donde también podrá continuar su formación educativa. Previsiblemente, la Justicia mantendrá las medidas de retirada de patria potestad y alejamiento por parte de los progenitores para que la pequeña no vuelva al entorno familiar que ha rechazado.