La Vanguardia Digital - Martes, 27 de febrero de 2001
La República Árabe Saharaui cumple veinticinco años
a la espera de una autodeterminación incierta
Interminable controversia entre Marruecos y el Polisario
sobre el previsto referéndum
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La República Árabe Saharaui Democrática (RASD) cumple hoy veinticinco años pendiente del referéndum de autodeterminación previsto en el Plan de Arreglo firmado por Marruecos y los saharauis en 1992, plan que es aplazado una y otra vez a causa de una disputa sobre el censo que provoca el retraso indefinido del proceso. ARGEL (Efe).- La República Árabe Saharaui Democrática (RASD) cumple hoy veinticinco años de vida en un momento de incertidumbre sobre el destino de la ex colonia española, donde el referéndum de autodeterminación parece cada vez más inalcanzable. Una delegación española compuesta por unas doscientas personas estará presente en la conmemoración saharaui. El Frente Polisario proclamó el 27 de febrero de 1976 la RASD en Bir Lahlú, uno de los rincones más inhóspitos de lo que había sido el Sahara español, tres meses después de que Marruecos lanzase la Marcha Verde e hiciese efectiva su ocupación sobre el territorio. Pero no será en Bir Lahlú donde el Polisario celebre los "fastos" del aniversario, sino en Tinduf, la región del extremo oeste de Argelia a la que huyeron miles de saharauis en 1975 para establecerse allí como refugiados, y donde el Polisario tiene su cuartel general. El momento no parece especialmente propicio para los independentistas saharauis, ya que el referéndum de autodeterminación auspiciado por la ONU carece de fecha de celebración debido a las insalvables discrepancias por el censo de votantes entre Marruecos y el Polisario. El referéndum ha sido pospuesto una y otra vez desde febrero de 1992, fecha fijada por el Plan de Arreglo firmado por Marruecos y el Polisario, y la exasperación de la ONU ha llevado a su secretario general Kofi Annan a recomendar una "solución política" que haga innecesaria la consulta. Esta solución política se traduciría en una "devolución de la autoridad gubernamental", que Marruecos llama simple y llanamente "autonomía" y que Rabat viene propugnando desde la pasada década. Pero esa "autonomía" nunca ha sido perfilada, y ahora Kofi Annan acaba de dar dos meses a Rabat para hacerlo o, de lo contrario, volverá a la vía del Plan de Arreglo, es decir, la del referéndum, que es la única que acepta el Polisario. El censo preliminar de 84.251 personas aceptado por la misión de la ONU en el territorio (MINURSO) para el referéndum, después de varios años de confección y polémicas, ha recibido ya ciento treinta y cinco mil alegaciones por parte marroquí, y su estudio retrasará el proceso varios años. Por si fuera poco, Rabat ha dejado muy claro que la admisión de esos ciento treinta y cinco mil supuestos saharauis no es negociable, y que no aceptará su exclusión, como no aceptará una solución diferente a la que llama "marroquinidad del Sahara". Hace una década, Marruecos y el Polisario firmaron el Plan de Arreglo para encauzar el referéndum, y las armas callaron en el Sahara Occidental tras una guerra de quince años en la que el poderoso Ejército marroquí había conseguido arrinconar al Polisario con la construcción de muros de defensa. Rabat se quedó con el control del llamado "territorio útil" -las costas, los yacimientos de fosfatos y las ciudades- donde impuso su ley sin ser molestado por la ONU. Ante los interminables retrasos y la ineficacia de la ONU, los independentistas llegaron a amenazar con retomar las armas para atacar el rally París-Dakar del pasado enero por cruzar el Sahara Occidental sin haberlo siquiera notificado al Polisario, pero en el último momento retiraron las amenazas, según algunas fuentes presionados por Argelia. |