La Voz de Galicia - Miércoles, 21 de Marzo de 2001

El Vaticano confirma la existencia de violaciones
de monjas por sacerdotes

Navarro Valls asegura que "se está examinando el problema", que podría extenderse a veintitrés países.

El Vaticano confirmó ayer la existencia de abusos sexuales sufridos por religiosas por parte de sacerdotes y misioneros, un problema que se está "examinando".

El diario estadounidense National Catholic Reporter destapó un escándalo que podría darse en veintitrés países, en su mayoría africanos, y que supone las violaciones masivas e indiscriminadas de monjas por parte de sacerdotes y misioneros.

Se han dado casos de que en una congregación todas las mujeres, unas veinte, quedaron embarazadas.

EFE - CIUDAD DEL VATICANO

El portavoz del Vaticano, Joaquín Navarro Valls, confirmó que "el problema es conocido y restringido a una zona geográfica determinada", aunque no precisó dónde. Sí aseguró que "se está tratando el problema en colaboración con los obispos, con la Unión de Superiores Generales y con la Unión Internacional de Superiores generales".

El "problema", como se denomina en Roma, se dio a conocer por el informe de una monja estadounidense, María O'Donohue, que fue presentado en 1995 al Vaticano, concretamente ante el español Eduardo Martínez Somalo, prefecto de la Congregación para la Vida Consagrada y Camarlengo de la Sacra Iglesia Romana.

Martínez Somalo creó un grupo de trabajo para estudiar los casos denunciados.

Estos son tan variados como increíbles: desde aspirantes a monjas violadas por los curas a los que presentaron la documentación hasta abortos realizados en hospitales de confianza de los sacerdotes, pasando por casos de comunidades en donde todas las monjas, unas veinte, quedaron embarazadas.

Incluso se denunció a un sacerdote que dejó embarazada a una monja, le preparó un aborto en tales condiciones que la misionera murió y el propio cura ofició su funeral.


Sexo "seguro" ante el SIDA

En África muchos ojos se volvieron a las monjas por considerarlas seguras ante el avance imparable del SIDA. Según el informe de María O'Donohue, sacerdotes y misioneros cambiaron a las prostitutas por monjas.

A eso hay que sumar la presión social y económica que soportan las monjas y que es, en parte, el motivo de que esta escandalosa situación se mantenga en secreto.

María McDonald, superiora de una congregación misionera en África, denunció que los curas que se aprovechan de religiosas suelen financiar las congregaciones.

Otras veces es la presión social lo que impide la denuncia. En África, tener muchas mujeres e hijos es un signo de importancia y es muy difícil para una mujer decir "no" a las peticiones de un hombre.

El País - Miércoles, 21 de marzo de 2001 - SOCIEDAD

El Vaticano reconoce que cientos de monjas
han sido violadas por misioneros

El Vaticano admite el problema, comprobado en veintitrés países, y anuncia que se está afrontando

LOLA GALÁN.- Roma

Centenares de monjas en veintitrés países, la mayoría en África, han denunciado haber sufrido abusos sexuales, a veces sistemáticos, por parte de sacerdotes y misioneros.

Los datos figuran en varios informes de la religiosa Maria O'Donohue y en otro de Maura McDonald, publicados por la revista norteamericana National Catholic Reporter.

El portavoz vaticano, Joaquín Navarro Valls, reconoció ayer que el problema es 'conocido' y que 'se está afrontando', pero lo circunscribió a 'un área geográfica limitada' refiriéndose a África, aunque sin mencionar el continente.

Los abusos sexuales dentro de las congregaciones religiosas comenzaron a denunciarse en los años noventa. El 18 de febrero de 1995 la religiosa Maura O'Donohue, coordinadora del programa sobre el SIDA de Caritas Internacional y del CAFOD (Fondo Católico de Ayuda al Desarrollo), presentó un informe sobrecogedor al presidente de los Institutos de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica, el cardenal español Eduardo Martínez Somalo.

El cardenal, sorprendido por las dimensiones del problema, encargó investigar la situación a un grupo de trabajo presidido por O'Donohue.

La nueva investigación dibujó un panorama aún más inquietante. La lista de abusos es variada y descorazonadora: el informe incluye casos de novicias violadas por los sacerdotes a quienes tienen que solicitar los certificados oportunos, habla de médicos de hospitales católicos que se ven asediados por sacerdotes que les llevan 'a monjas y otras jóvenes para abortar'.

O'Donohue cita un caso extremo, el de 'un sacerdote que obliga a abortar a una monja, ella muere y él oficia la misa de difuntos' por la joven fallecida.

Peso de las culturas

Aunque el informe, recogido ayer por el diario italiano La Repubblica, recoge denuncias de abusos en veintitrés países, de Burundi a Filipinas, de India a Colombia, de Irlanda a Italia y a Estados Unidos, lo cierto es que el grueso de los casos se produce en África.

Los progresos de la Iglesia en ese continente, donde el aumento de las vocaciones y el incremento de fieles son incesantes, podrían ser tan grandes como superficiales a tenor de estos datos que reflejan el peso enorme de las culturas propias, incluso en los hombres y mujeres que han optado por la vida religiosa.

Sin especificar el nombre del país, el informe reconoce que determinadas culturas representan un serio inconveniente para el mantenimiento de los principios de la vida religiosa. En el continente africano, explica el texto, es 'imposible para una mujer rechazar a un hombre, sobre todo si es anciano y en especial si es un sacerdote', y la cultura está lejos de favorecer el celibato.

Son situaciones agravadas por la extensión del SIDA, como viene a demostrar otro informe redactado por la misma religiosa y entregado a las autoridades eclesiásticas en 1994. O'Donohue comprobó que el fenómeno del SIDA había convertido a las religiosas en un grupo 'seguro' desde el punto de vista sanitario, lo que aumentaba el interés de los sacerdotes por ellas.

A este respecto se cita el caso de la superiora de un convento que fue contactada por unos sacerdotes interesados en mantener relaciones sexuales seguras con las religiosas.

En el informe de O'Donohue se habla de religiosos que piden a las monjas que recurran a la píldora y, en concreto, se alude a una comunidad religiosa femenina en la que la superiora solicitó la intervención del obispo tras comprobar que una serie de sacerdotes de la diócesis habían dejado embarazadas a veintinueve monjas.

La reacción del obispo fue fulminante: la superiora 'fue suspendida' y sustituida por otra religiosa.

Estos datos han sido avalados por otro informe presentado en 1998 por Marie McDonald, superiora de las Hermanas Misioneras de Nuestra Señora de África, en el que se pasa revista a las diferentes estrategias de acoso.

Unas veces son sacerdotes que reclaman una especie de contraprestación sexual a cambio de la confesión. Otras el abuso se produce a partir de 'una dependencia financiera de las monjas de sacerdotes que pueden pedir a cambio favores sexuales'.

McDonald está convencida de que hay que actuar con rapidez para atajar un problema que aumenta, y no parece satisfecha de la línea de actuación más bien tímida iniciada por el Vaticano.

Una línea que Navarro Valls resumió ayer así: 'La Santa Sede está tratando la cuestión en colaboración con los obispos, con la Unión Superior de Generales y con la Unión Internacional de Superiores generales. Se trabaja en la doble vertiente de la formación de las personas y de la solución de cada caso particular'.

En su comunicado el portavoz vaticano recuerda, no obstante: 'Unas cuantas situaciones negativas no pueden hacer olvidar la fidelidad con frecuencia heroica de la gran mayoría de los religiosos, religiosas y sacerdotes'.


Dos semanas de retiro por violar a la novicia

EL PAÍS - Madrid

Algunas de las denuncias del informe de O'Donohue, publicadas en la revista National Catholic Reporter, son:

- En ciertos niveles, las candidatas a la vida religiosa tienen que prestar favores sexuales a los sacerdotes para acceder a los certificados necesarios y/o recomendaciones para trabajar en una diócesis.

- En algunos países, las monjas tienen que afrontar las dificultades que implica el verse obligadas a abandonar la congregación si se quedan embarazadas; en cambio, el sacerdote implicado puede seguir desempeñando su ministerio. Más allá de la rectitud, se plantea una cuestión de justicia social, ya que la monja tiene entonces que cuidar al niño como madre soltera, a menudo estigmatizada y en circunstancias socioeconómicas de suma pobreza. Como han perdido su estatus en la cultura local, algunas se ven forzadas a convertirse en la segunda o tercera esposa en una familia. La alternativa es prostituirse.

- Algunos sacerdotes engañaban a las monjas haciéndolas creer que la píldora anticonceptiva evita el contagio del SIDA.

- En varios países, los miembros de los consejos de las parroquias están poniendo en entredicho a sus pastores por sus relaciones sexuales con mujeres y muchachas. Algunas de ellas son esposas de feligreses que están furiosos por la situación, pero se hallan desconcertados a la hora de denunciar al sacerdote.

Una parroquia llegó a ser atacada por feligreses con armas de fuego, muy exaltados por el abuso de poder y las traiciones de los sacerdotes.

- Se sabe que algunos curas se relacionan con varias mujeres y tienen hijos de más de una de ellas. Muchos testimonios citados por el informe manifiestan que los feligreses esperan la oportunidad de presentarse voluntarios para hablar en una homilía dialogada y denunciar públicamente a algunos curas por su doble rasero entre lo que predican y lo que hacen.

- Una mujer recién convertida del islam al cristianismo fue aceptada como novicia en una congregación local. Cuando fue a solicitar al párroco los certificados correspondientes, éste la violó como requisito previo. Como ella había sido repudiada por su familia por abandonar el islam, no podía volver a casa, por lo que se unió a la congregación. Poco después supo que estaba embarazada. No le quedó más remedio que huir y pasó diez días deambulando por la selva. Por fin decidió ir a ver al obispo, que llamó al cura. Éste aceptó la acusación y fue castigado con un retiro de dos semanas.

- Desde los años ochenta, en varios países, las monjas se niegan a viajar solas en coche en compañía de un sacerdote por miedo a sufrir abusos.