El País - Jueves, 12 de abril de 2001
Carros de combate y excavadoras israelíes
destruyen parte de un campo de refugiados palestinos
Dos muertos y cincuenta heridos en una operación sin precedentes desde la autonomía de 1994
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DANIEL AMADO.- Jerusalén En una operación sin precedentes desde 1994, el Ejército israelí, ayudado por carros de combate y excavadoras, invadió en la madrugada del miércoles el campo de refugiados palestinos de Yan Junes, en Gaza, donde destruyó total o parcialmente casi cincuenta casas. En el tiroteo, dos palestinos resultaron muertos y otros cincuenta heridos. Israel calificó el ataque de 'defensivo', pero el enviado especial de la ONU a Oriente Próximo, Terje Roed-Larsen, advirtió del peligro de nuevos baños de sangre y dijo que las medidas militares no eran una respuesta a la actual crisis. Es la primera vez que tropas del Ejército de Israel llevan a cabo una operación militar de esta envergadura en una zona bajo control total palestino desde 1994. El objetivo era destruir los emplazamientos desde los que, según Israel, los palestinos disparan granadas de mortero contra los asentamientos judíos del sur de la franja de Gaza. Esta zona palestina tiene una situación autónoma desde que en julio de 1994 el Ejército israelí se retiró de los dos tercios de la franja de Gaza, un territorio conquistado a Egipto en la guerra de los Seis Días. Incluso los comentaristas israelíes señalaron que la invasión del campo de refugiados de Yan Junes, que se ha llevado a cabo poco más de un mes después de que asumiera el poder el primer ministro de Israel, el ultranacionalista Ariel Sharon, 'fue una operación militar fuera de lo común, en la que se saltaron todas las reglas del juego y se fue mucho más allá de lo conocido hasta ahora'. La invasión militar del campo de refugiados comenzó hacia la una de la madrugada, hora local del miércoles (una menos en la Península), aprovechando que la mayoría de sus ocupantes se encontraban durmiendo. El ataque duró más de dos horas. Entre las viviendas derruidas está el patio de un colegio, además de dos puestos de la policía autónoma y otro de la llamada Fuerza 17, la guardia presidencial que protege a Yasir Arafat y que el Gobierno de Sharon vincula con la Intifada. Durante la operación israelí hubo un intenso combate entre los soldados y cientos de habitantes de Yan Junes, que, armados, se enfrentaron a tiros. En la refriega, otros palestinos dispararon varias granadas de mortero contra los asentamientos judíos próximos, sin que hubiera noticias de víctimas. Miles de refugiados, asustados por los tiroteos, pasaron la noche escondidos en los senderos del campamento y en los alrededores. Dos palestinos resultaron muertos y otros cincuenta heridos, entre ellos dos periodistas. Uno de los muertos era un oficial de la policía de Gaza, de veinticinco años, y el segundo era un civil palestino de cincuenta. Los enfrentamientos armados entre israelíes y palestinos han ido en aumento en los últimos días, en una cadena de ataques y contraataques que parece haber desplazado cualquier intento de diálogo. Los palestinos, con armas de fuego y granadas de mortero artesanales, y los israelíes, con artillería pesada y misiles aire-aire o tierra-tierra. El ministro israelí de Defensa del Gobierno del halcón Sharon, el laborista Benjamín Ben Eliezer, justificó la invasión al campo de refugiados. 'La operación del Ejército en Yan Junes fue claramente defensiva', dijo. Según el ministro israelí, que, al igual que Sharon, es un general retirado, 'a Israel le interesa devolver la tranquilidad a sus ciudadanos y reanudar las conversaciones sobre seguridad [con los palestinos], pero no está dispuesto a continuar las negociaciones políticas mientras dure la violencia [Intifada]'. Tras la invasión israelí a Yan Junes -que, según todos los indicios, constituye un cambio de política-, un asesor de Arafat advirtió a Israel del elevado precio que pagará si continúa con sus agresiones. El citado asesor, Nabil Abu Rudeina, dijo que la Autoridad Palestina, que preside Arafat, 'responsabiliza a Israel de la violencia en los territorios de Cisjordania y Gaza'. Abu Rudeina concluyó que 'o hay paz y seguridad para todos o no la hay para nadie'. Esta operación de Yan Junes ha hecho recordar a muchos palestinos uno de los aspectos más oscuros del pasado de Sharon: los ataques a los campos de refugiados de Sabra y Chatila. |
El Mundo - Jueves, 12 de abril de 2001
Israel lanza una ofensiva terrestre a gran escala
en Gaza para "aplastar el terrorismo"
Pese al nuevo ataque, aumentan los indicios de reapertura de las negociaciones
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RAMY WURGAFT / Corresponsal JERUSALÉN.- El martes pasado, Ariel Sharon anunció que tenía un plan para "aplastar el terrorismo". Ayer, comenzaba a ponerlo en práctica. Pasada la medianoche, un contingente de la infantería israelí, con apoyo de carros de combate y de dos bulldozer, entró en el campamento palestino de Jan Yunes, donde hizo volar once inmuebles y arrasó con un plantío de olivos. Dos personas murieron en esta acción: un sargento de la policía y un vecino de la localidad, de veinticinco años, y treinta resultaron heridas. Es la primera vez, desde que estalló el conflicto, que los israelíes lanzan una operación terrestre a gran escala en territorio autónomo palestino. La participación de cuerpos regulares en vez de pequeñas unidades de elite también constituye una novedad. En esta nueva modalidad operativa es imposible no distinguir el sello personal de Ariel Sharon, por cuanto la táctica es la misma que se empleaba en 1969, cuando el susodicho, entonces comandante de la Zona Sur, se hizo cargo de la pacificación de Gaza. En cuanto a los objetivos, un portavoz militar israelí indicó que los artilleros habían convertido el olivar y los edificios en "plataformas de lanzamiento de proyectiles" contra los asentamientos. Según pudo averiguar EL MUNDO, seis de las viviendas habían sido evacuadas anteriormente por sus dueños al arreciar los combates, tres se encontraban en obras y de las dos restantes los inquilinos fueron conminados a salir al comenzar la operación. Nabil Abu Rudeine, asesor político de Yasir Arafat, advirtió al Gobierno israelí que "tenga cuidado, pues su empeño por arrastrar a Oriente Próximo a una conflagración generalizada, al final puede dar resultado". El ataque comenzó a la una de la madrugada, hora local, con el contingente israelí avanzando en dos columnas; el carro de combate y el bulldozer con los faros encendidos para servir de señuelo a los francotiradores. Pese a la humareda y al ruido que levantó, la operación no logró su objetivo primordial: detectar uno de los talleres donde los palestinos fabrican sus morteros. A la búsqueda del mismo se debe que la operación se prolongara por más de tres horas. El analista Ehud Yaarí comenta que los palestinos quieren crear, con estos morteros, una estrategia similar a la que empleaba el grupo islámico Hizbulá en el sur del Líbano. Es decir, cada vez que Israel ataque objetivos civiles palestinos, responder disparando contra poblados dentro del territorio israelí. Así ocurrió ayer por la tarde, cuando los palestinos dispararon contra el asentamiento de Nisanit en respuesta a los bombardeos israelíes contra la comandancia de un batallón palestino en Bet Hanun (Gaza). A pesar de esta escalada, aumentan los indicios de que los bandos en conflicto empiezan a añorar la mesa de negociaciones. Yasir Arafat recibió ayer en su despacho de Ramala (Cisjordania) a Yosi Beilín, un dirigente del Partido Laborista israelí, al que dijo que "la situación no puede seguir así" y que "se debe reinstaurar la cordura". El diario Al Ayam publicó ayer el plan que ha elaborado Abu Ala'a, uno de los timoneles de la diplomacia palestina, a fin de terminar con las hostilidades. El plan pone cuatro condiciones para detener la Intifada: el compromiso israelí de no construir nuevos asentamientos, la aceptación de ambas partes de cumplir su parte en los acuerdos firmados hasta ahora, el levantamiento del estado de sitio en Cisjordania y Gaza y la orden a los comandos israelíes para no seguir matando a los jefes de los grupos paramilitares palestinos. El entorno de Sharon acogió favorablemente el plan de Abu Ala'a, viendo en el mismo "muchos elementos positivos". |
La Vanguardia - 12 - IV - 2001
Israel acentúa la escalada militar y ataca con tanques
un campo de refugiados en Gaza
En la operación de castigo murieron dos civiles y otros cuarenta resultaron heridos
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La artillería israelí castigó duramente la noche del martes el campo de refugiados palestinos de Khan Yunis, en el sur de la franja de Gaza: mató a dos personas y causó heridas de diversa consideración a más de cuarenta. Al mismo tiempo, las excavadoras demolieron varias casas en el barrio de Al Tufah. JERUSALÉN / GAZA (Reuters y AFP).- Una decena de carros de combate entraron la noche del martes al miércoles dentro del campo de refugiados palestinos de Khan Yunis y bombardearon durante varias horas una "zona A", enteramente bajo control de la Autoridad Nacional Palestina (ANP). Al mismo tiempo, excavadoras militares derribaron una treintena de casas del barrio Al Tufah, del mismo campo, por pertenecer, supuestamente, a familiares de "terroristas". En el transcurso de la operación militar murieron dos civiles palestinos y otros cuarenta resultaron heridos. Ayer por la mañana,, el Gobierno del primer ministro Ariel Sharon se felicitó por los resultados de la operación, y afirmó que el objetivo de la acción era forzar a la ANP a renunciar a la violencia. El ministro de Defensa, Beniamin Ben Eliezer, declaró a la radio que Israel "no tenía intención de volver a entrar en la 'zona A'", sino a la mesa de negociaciones. El comentarista de la radio destacó que se trataba de la primera incursión terrestre de gran envergadura llevada a cabo por el Ejército israelí dentro de los territorios autónomos palestinos, lo cual marca una nueva etapa dentro de la escalada de los enfrentamientos. Dori Gold, consejero del primer ministro Sharon, acusó a Arafat de haber roto muchos tabúes cuando fuerzas dependientes de él, como Fuerza 17 (su guardia presidencial), disparan sobre objetivos dentro de la franja de Gaza y dentro de Israel. "Si Arafat decide poner fin a la violencia, podremos reemprender las conversaciones de paz, pero mientras persista en la violencia, Israel hará todo lo necesario para proteger a su población", dijo Gold. El ministro de Información palestino, Yasser Abed Rabbo, declaró a la prensa que la ANP no es responsable de los ataques con granadas de mortero que se han producido estos últimos días sobre objetivos israelíes, aunque reconoció que existen grupos e individuos que tienen recursos para responder a la agresión israelí en Gaza. "Arafat no apoya ni incita a tales actos", declaró Rabbo, y añadió que "cuando tenemos información al respecto, tratamos de prevenir estas acciones". Responsables de los servicios de seguridad palestinos han afirmado recientemente que la ANP no dispone de morteros. Francia reaccionó ayer con un comunicado del portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores denunciando la operación israelí, que calificó de "clara violación de los acuerdos firmados" antes del inicio de la actual "intifada" de Al Aqsa. Este durísimo ataque dentro de una "zona A", bajo total control palestino, "testimonia la deriva y la escalada" del conflicto israelo-palestino, dijo el portavoz Bernard Valéro. El ex ministro de Justicia israelí, Yosi Beilin, emplazó ayer al Gobierno israelí a que reanude los contactos políticos con el presidente Arafat, y consideró que éste tiene intenciones serias de alcanzar un acuerdo de paz. "Creo que el mensaje más importante que escuché ayer es la voluntad que tienen los palestinos de volver a la mesa de negociaciones, sin juegos y sin condiciones previas", afirmó Beilin en Ramallah después de una entrevista que tuvo con el presidente palestino, según la radio estatal. "Lo que hemos visto hasta ahora, tanto el plan conjunto de Jordania y Egipto como el que hoy ha expuesto el presidente del Parlamento palestino, Ahmed Qurea (Abu Alá), refleja el deseo de todos (los palestinos) de volver a negociar, porque entienden que no se puede seguir en la actual situación de crisis", añadió. Abu Alá propuso a Israel un compromiso para que ambas partes cumplan en su totalidad los acuerdos firmados hasta ahora, con la intención de crear las condiciones necesarias para proseguir las negociaciones de paz con la máxima brevedad. |