El País - Domingo, 15 de abril de 2001

Un barco cargado con niños esclavos
vaga durante tres semanas por aguas africanas

AGENCIAS. Cotonou.

Las autoridades de Benin (África occidental) se preparan para el atraque en el puerto de Cotonou del Etireno, un barco de bandera nigeriana que lleva a bordo un número indeterminado de niños esclavos, y que algunas fuentes oficiales y del UNICEF sitúan entre 180 y 250.

El ministro de Información de Benin, Gaston Zosou, calificó de 'vergonzante' la situación y prometió castigo para los traficantes, según infoma la BBC.

El Etireno partió de Cotonou el 30 de marzo, alquilado por un hombre de negocios de este país del que no se ha revelado el nombre.

En estas tres semanas ha tratado de desembarcar en Nigeria, Camerún y Gabón, pero los tres países le negaron el permiso. Se trata de un viaje de más de dos mil kilómetros por el golfo de Guinea.

El Vaticano, a través de su diario oficial, pidió ayer la liberación de los niños, 'aunque sea a la fuerza'.

'No sabemos qué llevan a bordo, ni cuántos ni de dónde son los niños', admitió Zosou, pero se han establecido unos centros de acogida hasta dar con sus verdaderas familias. En esta zona de África occidental, como en otras partes paupérrimas del continente, los traficantes compran a los chicos por quince dólares.

El número de niños que viajan a bordo del Etireno es confuso. Al principio, el UNICEF habló de ciento ochenta y las autoridades de Benin lo elevaron a doscientos cincuenta, pero Camerún lo reduce a veintiocho. Sea cual sea la cifra real, esta terrible odisea representa un recordatorio de una lacra muy extendida en la zona.

Diversos grupos de Derechos Humanos en Benin han denunciado que la compra de niños es muy frecuente en este país. Las familias aceptan el trato con los traficantes con la esperanza de que los niños puedan ganar mucho dinero en otros países más ricos, como Nigeria o Costa de Marfil, primer productor mundial de cacao. Sólo en este último se calcula que hay miles de niños de nueve a doce años empleados en las plantaciones.

Activistas occidentales aseguran que estos niños reciben salarios de miseria o ningún salario, trabajan jornadas interminables y, a menudo, son víctimas de malos tratos o abusos sexuales.

El Mundo - Domingo, 15 de abril de 2001

Alarma por un navío
sospechoso de llevar a 250 niños esclavos

La nave partió hace quince días de Benin y trató de desembarcar en Gabón y Camerún

JAVIER ESPINOSA. Corresponsal.

RABAT.- Autoridades de Benin y organizaciones humanitarias esperaban ayer con expectación la posible llegada a su capital, Cotonú, del navío Etireno, buque en el que UNICEF asegura que viajan hasta doscientos cincuenta "niños esclavos" procedentes de Benin y Togo.

El singular periplo del Etireno, que salió de Cotonú el 30 de marzo, se complicó el jueves cuando tuvo que abandonar el puerto de Dualá, en Camerún, después de que ese país rechazara su presencia en sus aguas. Antes, el buque sufrió suerte similar en Gabón, de donde también fue expulsado.

La escalofriante historia del barco, propiedad de una compañía naviera nigeriana, que ha recorrido ya dos mil kilómetros ha suscitado un escándalo no sólo en Benin sino en toda África del Oeste, donde desde hace varios años proliferan las denuncias sobre el tráfico ilegal de menores.

El número de pasajeros que viaja a bordo del buque continúa todavía confuso. El representante de UNICEF en Libreville (Gabón), el doctor Ionet, aseguraba: "En el barco viajan doscientos cincuenta niños, a tenor de lo que nos dijo el ministro gabonés de Transporte", un número similar al que manejaba la prensa local de Benin o la ministra de Asuntos Sociales de ese mismo país, Ramatou Baba-Moussa, que estimó que los menores eran ciento ochenta.

Sin embargo, la policía de Gabón calificó de "insana" esa versión y dijo que el buque sólo transporta a unos cien "inmigrantes clandestinos" entre los que figuran hombres, mujeres y niños.

Según el documento oficial que consta en el puerto de Cotonú, en el Etireno viajaban ciento treinta y nueve personas, siete niños entre ellas, aunque los responsables del recinto portuario admitieron que los ilegales han podido incorporarse más tarde.

UNICEF ha dispuesto un centro de acogida en Benin para asistir a estos menores si es que llegan a dicho país africano. Por su parte, Zossou prometió que se iniciarían "acciones jurídicas contra los padres que vendieron a sus hijos", aunque aseguró que el tráfico ilegal de niños "es un problema de toda la región y no sólo de Benin".

Este incidente ha resucitado los continuos reclamos de organizaciones como Save the Children, UNICEF o el Comité contra la Esclavitud Moderna en torno a la utilización de miles de menores en los campos de cultivo de cacao y café de países como Costa de Marfil, Nigeria, Gabón y Camerún.

"El número de niños interceptados en la frontera de Benin, que marchaban hacia estos países, pasó de ciento diecisiete en 1995 a mil cincuenta y ocho en 1998. En los dos últimos años ha oscilado en torno a los setecientos", explicó Marc Beziat, del Comité contra la Esclavitud Moderna.

Los pequeños suelen ser entregados por sus familias a un pasador que les da a cambio unas tres mil pesetas. Este a su vez los vende a las plantaciones marfileñas o para servicio doméstico y recibe a cambio unas cincuenta mil pesetas.

Las cifras del tráfico ilegal de menores son espeluznantes. Togo afirmó recientemente que casi un millar de niñas eran retenidas en Gabón, y las ONG estiman que hay hasta quince mil niños trabajando en los campos marfileños.