El País - Viernes, 8 de junio de 2001
Un tribunal belga declara
culpables de genocidio a dos monjas ruandesas
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AFP. Bruselas Un tribunal de Bruselas declaró esta madrugada culpables a cuatro ruandeses, entre ellos dos monjas benedictinas, de haber participado en el genocidio cometido en Ruanda en el año 1994. Un jurado popular dictó sentencia, después de responder positivamente a la mayoría de las cincuenta y cinco preguntas sobre la culpabilidad de los acusados, dos de los cuales son monjas católicas. El jurado tiene previsto reunirse hoy para deliberar sobre las penas para los procesados, quienes se arriesgan a cadenas perpetuas por la gravedad de los delitos que se les imputan, entre ellos el de delatar a personas que después fueron asesinadas. El juicio comenzó hace ocho semanas en el tribunal de Bruselas, en virtud de la disposición legal que faculta a la justicia belga a ampliar su jurisdicción a cualquier delito contra los Derechos Humanos. Vincent Ntezimana, profesor universitario, de treinta y nueve años, Alphonse Higaniro, ex ministro y empresario, de cincuenta y un años, Consolata Mukangango (hermana Gertrudis) y Julienne Mukabutera (hermana Kizito), religiosas benedictinas de cuarenta y dos y treinta y seis años, respectivamente, son los cuatro condenados. Todos proceden de la región sureña de Butare. |
El Mundo - Viernes, 8 de junio de 2001
Dos monjas ruandesas,
culpables de crímenes de guerra
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BRUSELAS.- Cuatro ciudadanos ruandeses, entre ellos dos monjas benedictinas, fueron declarados culpables por un jurado de Bruselas de participar en el genocidio de sus compatriotas de etnia tutsi en Ruanda, en 1994. Tras esta decisión, adoptada en la madrugada de hoy, viernes, el jurado deberá debatir durante esta jornada sobre las penas que impondrá a los acusados, y que pueden llegar a la cadena perpetua. El juicio contra las monjas Consolata Mukangango (sor Gertrudis), Julienne Mukabutera (sor María Kizito), el profesor Vincent Ntezimana y el político y empresario Alphonse Higaniro ha durado ocho semanas, y es considerado por muchas organizaciones defensoras de los Derechos Humanos como un importante precedente. El jurado, tras deliberar durante once horas, respondió afirmativamente a la mayoría de las preguntas sobre la culpabilidad de los acusados, todos de la etnia hutu, y solo los consideró inocentes de cuatro de los cincuenta y cinco cargos, mientras que no pudo alcanzar un veredicto claro sobre doce de los cargos. El veredicto fue pronunciado ante numerosos ruandeses presentes en la sala, tanto hutus, que expresaron su descontento con la decisión del jurado, como tutsis, que rompieron a llorar o a sonreír para mostrar su alivio. Sor Gertrudis y sor María Kisito estaban perseguidas por las masacres cometidas en el convento de Sovu y por haber presuntamente facilitado a los milicianos extremistas hutus los bidones de gasolina con los que quemaron vivas a entre quinientas y setecientas personas en un garaje. |
El Mundo - Sábado, 9 de junio de 2001
Condenadas a doce y quince años las monjas
que colaboraron en el genocidio ruandés
Un tribunal belga considera culpables de crímenes de guerra a los 'cuatro de Butare'
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JUAN CARLOS GONZALEZ. Corresponsal. BRUSELAS.- Tras once horas de deliberaciones, el jurado popular del Tribunal Penal de Bruselas reconoció ayer la culpabilidad de cuatro ruandeses de la etnia hutu -entre ellos dos religiosas- acusados de crímenes de guerra cometidos durante el genocidio que provocó en 1994 entre medio millón y ochocientos mil muertos en el país africano. Los cuatro de Butare, localidad donde se produjeron la mayoría de los hechos juzgados, acogieron el veredicto de los siete hombres y cinco mujeres que formaron el jurado sin mostrar ninguna emoción. El Gobierno ruandés calificó el veredicto de positivo, alentando a otros países a seguir el ejemplo de Bélgica, antigua potencia colonial del país. Aunque arriesgaban la cadena perpetua, la sentencia fue menos acusada de lo que se esperaba. Las religiosas Consolata Mukangango, sor Gertrudis, y Julienne Mukabutera, sor Maria Kisito, fueron condenadas a quince y doce años de prisión respectivamente. Las dos monjas participaron en la masacre del convento de Sovu. Entregaron a más de siete mil refugiados a los extremistas hutus de la sanguinaria milicia Interahamwe. Sor Gertrudis, madre superiora del convento de treinta y siete años, y sor Kisito, entregaron incluso bidones de gasolina a los rebeldes para que rociaran el garaje donde entre quinientas y setecientas personas, que fueron quemadas vivas, se habían refugiado de la matanza. El político Alphonse Higaniro, próximo al asesinado presidente ruandés Habyarimana -quien desencadenó el genocidio- también fue considerado culpable del asesinato de un número indeterminado de personas y condenado a veinte años de prisión. Los escritos de este industrial, en los que alentaba al exterminio de la etnia minoritaría tutsi, fueron admitidos como pruebas en su contra. El cuarto acusado, el profesor universitario Vincent Ntezimana, refugiado desde 1994 en la Universidad Católica de Lovaina, fue absuelto de algunos de los cargos pero no podrá evitar pasar doce años en la cárcel por varios asesinatos. Los cuatro inculpados, que negaron los hechos hasta el último momento, comparecieron libremente durante las ocho semanas que duró el proceso. Durante el juicio, sin precedentes en la historia penal de Bélgica, más de ciento setenta testigos, muchos de los cuales se desplazaron desde Ruanda con los gastos pagados por el Gobierno belga, comparecieron ante el tribunal. Con este juicio, Bélgica aplicó por primera vez una legislación que concede a los tribunales penales del país competencias para que puedan juzgar crímenes de Derecho internacional. Esta ley exige la comparecencia de los acusados, independientemente de la nacionalidad, del lugar donde se hayan producido los hechos o de la residencia actual. Presuntos criminales Miles de ruandeses siguen aún hacinados en las cárceles del país africano a la espera de ser juzgados por haber participado en el mayor genocidio del siglo pasado, tras el cometido por el régimen nazi de Hitler contra los judíos durante la II Guerra Mundial. El primer ministro de Israel, Ariel Sharon, podría correr el mismo destino que los cuatro de Butare. Un juez belga aceptó esta misma semana una de las querellas presentadas por un grupo de personas que acusan al líder conservador israelí de presuntos crímenes contra la Humanidad por las matanzas ocurridas en 1982 en los campos de refugiados de Sabra y Chatila (Líbano). El actual primer ministro era entonces el responsable de Defensa en el Gabinete israelí. |