El País - Martes, 3 de julio de 2001

El torturador Astiz se entrega en Argentina
tras ser acusado por Italia

Las leyes de Punto Final y Obediencia Debida
no perdonan el secuestro de niños en la dictadura

AGENCIAS. Buenos Aires

El ex capitán de fragata Alfredo Astiz, uno de los símbolos de la represión militar argentina, fue detenido ayer en Buenos Aires, en vista de la orden de captura solicitada a Argentina por la justicia de Italia, que exige su extradición por la desaparición de tres ciudadanos y de una niña nacida en cautiverio durante la dictadura.

El llamado Ángel Rubio de la Muerte se entregó a la Interpol y fue trasladado a dependencias de la Prefectura Naval (guardacostas).

Astiz también es reclamado por la justicia sueca y, en España, por el juez Garzón, por la tortura y desaparición de decenas personas.

La orden de detención del ex marino fue cursada por la juez federal María Romilda Servini de Cubría, en respuesta a una solicitud de la oficina de Interpol en Roma.

El pasado miércoles, la Fiscalía de Roma había pedido la detención y extradición de Astiz, acusado del secuestro, tortura y desaparición de tres ciudadanos italianos detenidos en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) de Buenos Aires, el mayor centro de reclusión, tortura y asesinato del régimen militar (1976-1983).

El ex capitán es el único investigado en ese proceso que permanece en libertad. En 1990 fue condenado a cadena perpetua por un tribunal de París por el homicidio de dos monjas francesas, recluidas también en la ESMA, pero nunca fue extraditado ni cumplió esa condena al estar protegido Astiz por las leyes de Obediencia Debida y Punto Final.

Esas normas, dictadas en Argentina en los ochenta, libraron de prisión a cientos de militares y policías acusados de crímenes y violaciones de los Derechos Humanos cometidas durante el régimen.

No obstante, Astiz sí podría ser extraditado en este caso a Italia. La razón es que las leyes citadas tienen excepciones en cuanto a los delitos que se perdonan, y no incluyen el secuestro de niños.

Éste es precisamente uno de los delitos del que la justicia italiana acusa a Astiz. Según la denuncia, el ex militar es el autor de la desaparición en 1977 de Ángela Aietta, Giovanni Pegoraro y de Susana Pegoraro, todos de origen italiano; estos últimos serían padres de la niña Evelyn Vázquez, que fue secuestrada tras la detención y entregada a una familia militar, como ocurrió en otros muchos casos de hijos de desaparecidos.

Según los diarios argentinos Clarín y La Nación, la niña fue entregada al ex suboficial naval Policarpo Vázquez, y reside aún en Argentina. Susana Pegoraro estaba embarazada cuando fue secuestrada por el régimen.

En el proceso también figuran como acusados los compañeros de armas de Astiz Jorge Eduardo Acosta, Héctor Antonio Febres y Antonio Vanek, que se encuentran bajo arresto domiciliario en Argentina acusados del delito de secuestro de menores.

Mutismo del Gobierno

A partir de la detención del ex militar se abre automáticamente el trámite de extradición, sobre el cual el Gobierno argentino tiene la última palabra. No obstante, ni la Cancillería (Ministerio de Exteriores) ni el Ministerio de Defensa han hecho declaración alguna al respecto.

Aunque no hay indicios sobre la postura que asumirá el Gobierno argentino, es seguro que la solicitud de extradición reabrirá el debate sobre la competencia de tribunales extranjeros para juzgar los crímenes de lesa humanidad cometidos en Argentina.

'Espero que Astiz sea extraditado, confío en el Gobierno, que haga lugar al pedido de la justicia italiana', señaló a una emisora de radio de Mar del Plata Inocencia Pegoraro, familiar de los desaparecidos.

También habló ayer sobre la detención Ragnar Hagelin, el padre de Dagmar Hagelin, una joven sueca cuya desaparición también se atribuye a Astiz, y que es el caso por el que la justicia sueca reclama al ex militar.

Hagelin, que en marzo pasado presentó ante la justicia de su país una querella contra cuatro ex oficiales argentinos, incluido Astiz, se manifestó 'muy contento', pero advirtió de que hay que ser 'cauto', porque esto 'no significa' que se haya autorizado la extradición a Italia del ex marino.

No obstante, Hagelin consideró 'un paso adelante muy grande' el arresto del Ángel Rubio.

Por su parte, el abogado Pedro Bianchi, letrado designado de oficio para Astiz y que ha defendido a otros ex represores argentinos, dijo ayer que el ex capitán 'de ninguna manera puede ser extraditado a Italia porque es argentino y si se cometió el delito del que se lo acusa, se cometió en la Argentina'.

'Para juzgar a un argentino por un delito cometido en la Argentina, la Argentina tiene que renunciar a su jurisdicción y competencia, cosa que la Argentina jamás hizo', afirmó Bianchi.

El País - Martes, 3 de julio de 2001

'Soy el más capacitado para matar a un político'

HERNÁN IGLESIAS. Buenos Aires

"Cúidate, por favor, no vengas por aquí. Sos muy joven y esto es muy peligroso", solían decirle las Madres de Plaza de Mayo al guapo y rubio veinteañero que frecuentaba sus reuniones en octubre de 1977.

El joven, que decía llamarse Gustavo Niño y que supuestamente buscaba a un hermano desaparecido, no era otro más que el teniente de fragata Alfredo Astiz.

Su infiltración en las reuniones de las Madres de Plaza de Mayo tuvo éxito: 12 de las personas señaladas por el Ángel Rubio, como se lo conocía en la Escuela de Mecánica de la Armada, el centro de detención clandestino más importante de la última dictadura militar argentina, fueron secuestradas ese año y continúan desparecidas.

Buen mozo, sonriente y cínico, Astiz se convirtió rápidamente en un símbolo de la sangrienta represión de las Juntas militares que gobernaron Argentina entre 1976 y 1983. Sobre todo fuera de su país, donde los tribunales de cuatro países (Suecia, España, Francia e Italia) han pedido en los últimos años su captura internacional.

Beneficiado por la Ley de Obediencia Debida, dictada en 1987, Astiz había disfrutado en los últimos 15 años, hasta la madrugada de ayer, de una vida confortable en algunos aspectos y muy ardua en otros.

Poco amigo de los flashes y las entrevistas periodísticas, poco se supo hasta hace tres años, cuando una polémica entrevista publicada por el semanario Trespuntos lo devolvió al primer plano.

"Soy el hombre mejor capacitado técnicamente para matar a un político o a un periodista", decía Astiz en esas páginas, a la vez que defendía la actuación de las Fuerzas Armadas en la lucha contra el terrorismo.

Esas declaraciones le valieron a Astiz, de 50 años, la única condena que le ha sentenciado la Justicia argentina: tres meses de prisión en suspenso bajo los cargos de apología del delito.

A pesar de haber sido calificado por la Marina como uno de sus oficiales más eficientes en la lucha contra la subversión en los setenta, nunca se le ha probado a Astiz el asesinato de ningún terrorista. Su fuerte fueron las infiltraciones en las organizaciones de Derechos Humanos e izquierdistas.

El Mundo - Martes, 3 de julio de 2001

La orden la cursó la juez Servini de Cubría
a solicitud de la Justicia italiana, que lo acusa de asesinato
El Gobierno de De la Rúa no tiene intención de extraditarlo según fuentes oficiales

El ex represor argentino Astiz,
en arresto preventivo tras entregarse a la policía

JUAN I. IRIGARAY. Especial para EL MUNDO.

BUENOS AIRES.- El Gobierno del presidente Fernando de la Rúa no va a extraditar a Italia al ex represor Alfredo Astiz, conocido también como el Ángel de la Muerte o Judas, que quedó ayer bajo arresto preventivo tras entregarse a la policía, según pudo saber este periódico.

Fuentes oficiales reiteraron que el Gobierno argentino justificará su negativa a entregar al ex capitán de fragata basándose en su opinión favorable a los principios de «territorialidad» y de «soberanía jurídica».

Este eventual no a Italia se dará de bruces con lo dicho por el propio De la Rúa a EL MUNDO en noviembre de 1999: «Si Europa pide a un ex represor [Argentina] va a actuar con la Justicia», había dicho el entonces candidato presidencial.

Ahora, por primera vez, un juez argentino, en este caso María Servini de Cubría, procedió al arresto preventivo de un ex represor de la dictadura argentina a solicitud de un juez europeo, el italiano Claudio Tortora.

Pero las autoridades gubernamentales argentinas planean intervenir en las decisiones del Poder Judicial y así mantener el manto de impunidad a los militares autores del genocidio argentino, perpretado entre 1976 y 1983.

Algo similar hizo el Gobierno argentino el año pasado, cuando frenó una solicitud de arresto preventivo contra 48 ex represores que había librado el juez español Baltasar Garzón en el juicio que instruye por genocidio y terrorismo en la dictadura argentina.

La detención de Astiz se produjo en la media noche del domingo (madrugada del lunes en España), después de que se presentara voluntariamente en el Departamento Central de la Policía Federal en compañía de un abogado.

Posteriormente, Astiz salió esposado -algo inédito en su historial de torturador-, escoltado por dos agentes, vistiendo traje oscuro y con gesto adusto, y fue trasladado a la Dirección de Investigaciones Penal Administrativa de la Prefectura Naval en el barrio porteño de Retiro.

Allí permanecía ayer encerrado en una de las celdas de ese edificio, a la espera de ser llevado ante la juez para ser notificado de su situación procesal.

Orden de captura

Servini de Cubría dio lugar el pasado viernes a la solicitud de la Justicia italiana, que llegó vía Interpol, en la causa que tramitan el fiscal Franceso Caporale y el juez Claudio Tortora, y decretó una orden de captura contra Astiz.

Entre el viernes y el domingo, los policías y efectivos de Interpol no pudieron localizar al ex represor. No se encontraba ni en su domicilio legal, el Círculo Naval de Buenos Aires, ni tampoco en «la casa de sus padres y otros lugares de la capital y del interior del país», según detalló Severini de Cubria.

La juez también solicitó la detención del capitán de navío retirado Jorge Vildoza, que se encuentra prófugo desde mediados de los años 80 y presumiblemente ahora estaría en Paraguay. Vildoza se apropió del hijo de la española Cecilia Viñas Fernández, que está desaparecida.

La Justicia italiana los requiere por el secuestro y desaparición de dos ciudadanos italianos, Angela María Aieta y Juan Pegoraro, así como la hija argentina de éste, Susana Pegoraro, que estaba embarazada de cinco meses cuando desapareció.

Aieta había sido secuestrada en su casa el 5 de agosto de 1976, mientras que los Pegoraro fueron víctimas de la represión el 18 de junio de 1977.

En el momento de su secuestro, Susana Pegoraro estaba embarazada y ella y su esposo habrían sido llevados a la Base Naval de Submarinos y Buzos Tácticos de Mar del Plata y luego trasladados a la ESMA, un campo de concentración de la Armada, donde la mujer habría dado a luz.

Ahora, una vez arrestado Astiz, la juez Servini de Cubria tiene que notificar al juez Tortora en Roma que se consiguió lo que pretendía y el Gobierno de Italia debe formalizar la solicitud de extradición al Gobierno del presidente De la Rúa.

«Noticia positiva»

Desde Roma, el fiscal italiano Francesco Caporale consideró que la detención de Astiz «es una noticia importante y positiva», al tiempo que lo interpretó como «un acto de Justicia que ocurre después de muchos años».

La actitud de la Justicia de Italia no deja de ser curiosa. El año pasado, un tribunal de Roma dejó en libertad al primer militar represor de Argentina que había caído preso en Europa. Se trataba del mayor retirado del Ejército Jorge Olivera, buscado por la Justicia francesa a raíz de la desaparición de la joven francoargentina Marianne Erize en 1976.

Por su parte, Ragnar Hagelin, el padre de Dagmar Hagelin, la joven argentina hija de suecos desaparecida en la ESMA, se manifestó «muy contento» por la detención del ex represor. Dagmar tenía 17 años cuando el 27 de enero de 1977 fue herida de bala, después torturada en la ESMA y finalmente desaparecida, hechos atribuidos a Astiz.

El Mundo - Martes, 3 de julio de 2001

Torturador en la ESMA

Alfredo Astiz está considerado uno de los más grandes torturadores de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) de Buenos Aires, donde desaparecieron al menos 5.000 de las 30.000 víctimas atribuidas a la dictadura.

En la ESMA también actuaron Jorge Acosta, conocido como El Tigre, y Miguel Angel Cavallo, detenido en México a la espera de su extradición a España a petición del juez Baltasar Garzón.

Astiz, ex capitán de fragata de 49 años de edad, fue condenado en rebeldía a cadena perpetua por la Justicia francesa en 1990 por el secuestro y la desaparición de dos religiosas francesas, Alice Domon y Léonie Duquet, en diciembre de 1977.

Asimismo, fue perseguido el pasado año por apología del crimen después de haber declarado en enero de 1998 en una revista argentina que era «el hombre mejor preparado para matar a un político o a un periodista».

«El Ejército me enseñó cómo destruir, cómo poseer bombas, cómo infiltrarme, cómo matar», señaló, estimando, además, «justa y revolucionaria» la represión contra los oponentes de la dictadura.

El Mundo - Martes, 3 de julio de 2001

La última esperanza de Inocencia Pegoraro

JUAN I. IRIGARAY. Especial para EL MUNDO

BUENOS AIRES.- Inocencia Pegoraro tiene a su marido, Juan, a su hija Susana, y a su nieta secuestrados y desaparecidos a manos de los marinos de la Armada argentina.

«Espero que Astiz sea extraditado, confío en el Gobierno, que dé respuesta al pedido de la Justicia italiana», señaló la mujer en declaraciones a una radio de la ciudad de Mar del Plata, al conocer la reciente detención de Judas.

«Mi hija y mi marido fueron detenidos el 18 de junio de 1977 en el barrio Constitución de Buenos Aires por un grupo perteneciente a la Marina», recuerda la mujer, actualmente integrante de la asociación Abuelas de Plaza de Mayo.

Ese mismo día, pero en la ciudad de La Plata, fue detenido también la pareja de Pegoraro, Carlos Bouer. Susana Pegoraro, en el momento de ser secuestrada estaba embarazada de cinco meses y tanto ella como su padre habrían sido traslados a la sección de Submarinos y Buzos Tácticos de la Base Naval de Mar del Plata.

Inocencia Pegoraro asegura sentirse ahora esperanzada ante la posibilidad de que el Gobierno argentino otorgue la extradición a la Justicia italiana. Presume que su nieta sería la jovencita Evelin Karina Vázquez de la que se apropió el marino Policarpo Vázquez.

Para la ley argentina el delito de la sustracción y cambio de identidad de bebés no prescribe, al revés de otros amparados por las leyes de amnistía Punto Final y Obediencia Debida.

Al ser consultada sobre quién crió a su nieta, dijo que «Policarpo Vázquez sabía que era hija de desaparecidos, por eso la Justicia debe encontrar algo para que quede detenido», afirmó.

Sobre su nieta, finalmente, aseguró que cuando la vio por televisión se dio cuenta de que era ella por sus rasgos y por sus gestos. Según sus explicaciones, el extraordinario parecido de la muchacha con sus padres disipó cualquier duda acerca de quién era.

Evelin Vázquez se ha negado hasta el momento a someterse a estudios del ADN genético que permitirían establecer su verdadera identidad.