El Mundo - Miércoles, 11 de julio de 2001

EE.UU. bloquea el control internacional de armas ligeras

Rusia y China respaldan la postura de Washington

JULIO A. PARRADO / Corresponsal

La industria y los lobbies de armamento de EE.UU. apretaron el gatillo contra la ONU en Nueva York. Los esfuerzos internacionales para imponer mayores controles al tráfico de armas ligeras han sido bloqueados por la oposición frontal del Gobierno conservador estadounidense.

Continuando con su actual política alérgica a acuerdos internacionales sobre medioambiente o armas, Washington ha anunciado que no se sumará al acuerdo internacional que trata de auspiciar Naciones Unidas.

La conferencia de la ONU en Nueva York es el mayor esfuerzo antiarmamentístico de esta organización desde el pacto contra las minas antipersona, del que también se desvinculó EE.UU.

«Estados Unidos cree que el uso responsable de armas de fuego es un asunto de competencia nacional», manifestó el delegado estadounidense en la conferencia, John Bolton.

Washington asegura que imponer un control atenta contra la propia Constitución de EE.UU. que garantiza el derecho de los ciudadanos a llevar armas.

El argumento no es nuevo. Es el mismo que con tanto éxito ha abanderado hasta ahora la poderosa Asociación Nacional del Rifle (NRA), uno de los pilares de la victoria de George W. Bush en las elecciones presidenciales.

Con su potente maquinaria publicitaria, representantes del NRA han desarrollado una amplia campaña para contrarrestar los numerosos informes de organizaciones no gubernamentales que evidencian las atrocidades derivadas del tráfico de armamento.

Según la organización Small Arms Survey, Estados Unidos es el principal exportador mundial de armas ligeras. Sus ventas representan alrededor de 1.200 millones de dólares de los entre 4.000 y 6.000 millones que mueve este negocio.

La ONU estima que exiten unos 500 millones de este tipo de armas en el mundo. Entre un 40% y un 60% de ellas se adquieren de forma ilegal.

EE.UU. asegura que mantiene los estándares más estrictos sobre venta de armas fabricadas legalmente en su territorio. En su defensa, el Gobierno de Bush asegura también que tiene que preservar la «amplia tradición de caza y deportes con armas».

Sin embargo, el objetivo de la conferencia no son este modelo de armamento, sino piezas militares como rifles de asalto y ametralladoras en posesión de ciudadanos particulares.

Importantes líderes en el Congreso, como Bob Barr -que se sienta en el consejo del NRA- dispararon a discreción contra el organismo internacional por este intento de regulación.

Pero EE.UU. no es el único pistolero en las Naciones Unidas. Su postura es refrendada en el seno de la organización por países como Rusia y China, masivos productores y comerciantes internacionales de armas que hacen la vista gorda en sus respectivas fronteras.