El País - Jueves, 26 de julio de 2001

Estados Unidos veta la renovación del tratado
que controla las armas biológicas

Washington alega que es inútil para la disuasión
y que abre la puerta al espionaje industrial

ISABEL PIQUER. Nueva York.

El Gobierno estadounidense mostró ayer de nuevo su recelo ante un convenio internacional al rechazar la renovación del Tratado de Armas Biológicas que la ONU está negociando en Ginebra, lo que impedirá su aprobación.

EE.UU. argumentó que la actualización de este convenio de 1972, que lleva negociándose desde hace seis años, pone en peligro su seguridad.

Con este nuevo gesto, Washington se distancia aún más de sus aliados europeos y se aísla en la escena internacional, lo que empieza a ser una práctica habitual de la política exterior del presidente George Bush.

Desde principios de año, los norteamericanos se han negado a ratificar el recientemente aprobado Protocolo de Kioto sobre medio ambiente, han minado los esfuerzos de Naciones Unidas por concluir un acuerdo que limite el tráfico de armas ligeras y han manifestado serias reservas hacia la creación de un Tribunal Penal Internacional, que el anterior Gobierno de Bill Clinton firmó por los pelos.

En esta ocasión, los argumentos de Washington son parecidos a los que presentó para oponerse a Kioto: está de acuerdo con el fondo, desaprueba la forma y anuncia, sin mayores especificaciones, una solución alternativa.

La negativa de EE.UU. impedirá que el protocolo se apruebe en la revision del tratado, prevista para el 19 de noviembre.

El representante estadounidense en el comité de Naciones Unidas reunido en Ginebra, Donald Mahley, aseguró que el nuevo texto no evita la fabricación y uso de las armas químicas y biológicas por países como Irak, y que no mejora la capacidad para verificar el cumplimiento de la Convención de Armas Biológicas, principal objetivo del protocolo, por lo que 'servirá de poco para disuadir a aquellos países que buscan desarrollar armamento de este tipo'.

Mahley aseguró que el documento poco menos que alentaba el espionaje industrial. 'El protocolo pone en peligro nuestra seguridad nacional y la confidencialidad de nuestros negocios'. Y añadió que el enfoque que había funcionado para otro tipo de armas no servía en este caso.

El borrador del tratado, que se está negociando desde hace seis años, establece controles para evitar la proliferación de armas biológicas, obliga a los países firmantes a declarar las instalaciones que podrían utilizarse con este propósito y crea un órgano de control, que hasta ahora no existía, para llevar a cabo visitas anunciadas con dos semanas de antelación.

En caso de sospecha de violación del tratado, el órgano también tendría autoridad para efectuar controles sorpresa.

La negativa del equipo de George W. Bush estaba cantada. El sábado, el portavoz de la Casa Blanca, Ari Fleischer, ya dio las primeras pistas, algo confusas. 'Tenemos problemas con el protocolo, pero apoyamos completamente el tratado contras las armas biológicas. Creemos que necesita retoques'.

En declaraciones a The New York Times, un responsable del Gobierno de Bush aseguró ayer que dentro de poco presentará opciones alternativas a sus aliados. Éstas incluirán reforzar las exportaciones de material sensible y de tecnología que se pueda utilizar en las armas biológicas y crear 'instrumentos legales internacionales' para controlar este tipo de tráfico hacia organizaciones terroristas o estados rebeldes, como Corea del Norte.

Washington también pedirá mayor consenso para evitar que algunos países firmantes -el responsable mencionó Irán- se hagan su propio arsenal bacteriológico.

El texto, de 210 páginas, elaborado por el presidente del grupo de trabajo de la ONU, el embajador húngaro Tibor Toth, ha sido bastante criticado. La UE manifestó a principios de esta semana sus reticencias, pero afirmó, sin embargo, que constituía una buena base de negociación.

El Mundo - Jueves, 26 de julio de 2001

EE.UU. veta el protocolo
para controlar las armas bacteriológicas

MARIA TERESA BENITEZ DE LUGO / Especial para EL MUNDO

GINEBRA.- Estados Unidos rechazó repentinamente ayer en Ginebra un proyecto de protocolo que tenía como objetivo establecer un sistema de inspección global que permita detectar y disuadir cualquier intento de violación de la Convención Internacional sobre Armas Bacteriológicas, firmada en 1972, que ya ha sido ratificada por 143 países.

El embajador Donald Mahley, máximo negociador estadounidense, anunció que el texto no había sido aceptado debido a que contenía problemas técnicos que impedían una verificación eficaz y además no garantizaba el cese de los proyectos de armamento de armas bacteriológicas.

Y argumentó que la confidencialidad de las informaciones sobre la seguridad nacional y de la industria se verían también amenazadas.

La negativa de la Administración de EE.UU. se manifestó tras el apoyo prestado al documento por parte de la Unión Europea, en nombre de 28 países europeos, de Suiza y de Brasil, que representaba a 35 países en desarrollo.

Sin embargo, países como China, Pakistán, India e Irán no apoyaron el texto.

Esta decisión supone el abandono de todo el dispositivo negociado desde hace seis años para dotar a este Tratado que prohíbe la producción, el desarrollo y el almacenamiento de armas bacteriológicas -gérmenes, bacterias o virus que siembran la enfermedad o la muerte- de cláusulas que permitan su verificación y su aplicación.

El Protocolo de 210 páginas preveía la creación de un consejo ejecutivo con autoridad para poner en marcha, en un plazo de 108 horas, misiones de inspección en caso de que existiera sospecha de violación del tratado.

EE.UU. argumentó que esta medida era insuficiente para desenmascarar a los tramposos e impedir las violaciones del mismo.

De acuerdo con observadores diplomáticos, lo que en realidad teme Washington es que la admisión de inspectores extranjeros en sus institutos de genética y en sus fábricas de productos farmacéuticos desvelen sus secretos tecnológicos.

Clarín - Jueves 26 de julio de 2001

LA POLÍTICA EXTERIOR DE EE.UU.: DISCUSIÓN ANTE LA
COMISIÓN DE ARMAMENTOS DE LA ONU EN GINEBRA

Otro veto de EE.UU. a un acuerdo internacional

Es un protocolo para controlar la producción de armas bacteriológicas
Era apoyado por 56 países - Washington lo rechazó
"Afecta la seguridad nacional y la información confidencial", dijo

JUAN GASPARINI. Ginebra. Especial para Clarín.

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El gobierno de George Bush hizo naufragar ayer una complicada negociación internacional para controlar la producción de armas bacteriológicas. La decisión, que suma un nuevo veto de Estados Unidos en la discusión de tratados internacionales, se debió a que -según Washington- el texto en discusión pone en riesgo "la seguridad nacional y la información confidencial".

El documento objetado por la Casa Blanca es un proyecto de protocolo destinado a instaurar un mecanismo de verificación de la Convención Internacional de 1972 sobre armas bacteriológicas.

Aunque la Convención fue ratificada ese año por 143 países, incluido Estados Unidos, carece hasta ahora de un sistema que garantice su aplicación. Esto precisamente es lo que venía siendo negociado en la sede de la ONU en Ginebra desde hace seis años por un grupo conformado por 56 países.

El rechazo estadounidense levantó una ola de críticas en Europa y en los mismos Estados Unidos bajo el cargo de que la administración republicana está aplicando una política exterior "aislacionista".

Esa objeción fue replicada por el vocero del Departamento de Estado, Phillip Reeker, quien sostuvo que esa idea es una frase hecha. "Es práctica para los medios de información de aquí y del resto del mundo", precisó.

Pero hay antecedentes que sostienen esas críticas. Esta misma semana, la delegada de EE.UU. en la cumbre del clima en Bonn planteó el rechazo de su país a apoyar la ratificación del protocolo de Kyoto, que intenta reducir los gases contaminantes que recalientan el planeta. EE.UU. sostuvo que ese tratado de 1997 perjudica sus intereses económicos.

Washington quedó no obstante aislado en la cumbre cuando los 178 países participantes -incluyendo la Unión Europea, China, Rusia y Japón, los mayores contaminantes del planeta junto a Estados Unidos- decidieron apoyarlo igual.

El protocolo de acuerdo rechazado por la Casa Blanca iba a permitir que expertos de la ONU pudieran inspeccionar a cualquier país para cerciorarse de que no se fabrican armas biológicas.

Según los expertos, la Convención de armas biológicas es el único acuerdo multilateral en su tipo que no contempla ningún mecanismo que garantice su cumplimiento. Para algunos analistas, esto se debe a que, cuando se firmó en 1972, nadie pensó que los países fueran a usar armas biológicas.

Pero los expertos estiman que hoy es una realidad a la que pueden recurrir las naciones de menor presupuesto militar. Por eso la llaman "la bomba de los pobres".

En la necesidad de consensuar un sistema de control influye también el enorme adelanto registrado últimamente en materia biogenética.

Al justificar su rechazo al protocolo, el embajador estadounidense ante las Conferencias de Desarme de la ONU en Ginebra, Donald Mahley, dijo que el borrador en discusión "no mejora la capacidad para verificar" la producción de esas armas.

"La posición estadounidense no es nueva. Decir que está provocada por el lobby de los laboratorios farmacéuticos no es correcto. Nuestra decisión está basada en una evaluación para determinar si este documento satisface los objetivos de seguridad que se esperaban de él, a un coste aceptable para Estados Unidos", comentó el diplomático.

La Unión Europea y los países de la Europa del Este habían manifestado su conformidad a aceptar el protocolo. La decisión de Estados Unidos, vital por ser el líder mundial en biotecnologías, posterga hasta noviembre próximo toda posibilidad de reformar la Convención de armas y dotarla de un sistema de control específico como, por ejemplo, inspecciones a fábricas y laboratorios, y controles sobre exportación de materiales utilizables con fines civiles y militares.

Mahley dijo que su gobierno admite el principio de negociar cambios en la Convención, y reconoce la necesidad de un protocolo que reglamente las inspecciones internacionales. También dijo que seguirán explorando alternativas.

"A nuestro entender, el borrador del protocolo podría poner en riesgo la seguridad nacional y la información confidencial", dijo.

EE.UU. adelantó que, pese a su rechazo, está comprometido con el combate contra la proliferación de estas armas.

Brasil, en nombre de 35 países de Asia, África y América latina, entre ellos la Argentina, junto a diversas organizaciones no gubernamentales, apoyaron al protocolo y criticaron la posición norteamericana.

Rusia, Irán, India, China y Pakistán expusieron reservas, aunque no se plegaron a la postura estadounidense. Estados Unidos es el único de los 56 países que negocian que adelantó su negativa a seguir debatiendo el texto.

Las negociaciones de Ginebra debian prolongarse hasta el próximo 17 de agosto. Pero la decisión estadounidense, por el peso concreto que este país ejerce en la diplomacia internacional, parece obligar ahora a volver todo a fojas cero.

La Jornada - JUEVES 26 JULIO 2001

Pondría en riesgo la seguridad nacional,
dice el embajador estadunidense en Ginebra

Rechaza EU protocolo para prohibir el uso de gérmenes
en armas de guerra durante 30 años

REUTERS, AFP, AP Y DPA

Ginebra, 25 de julio. Estados Unidos rechazó hoy un protocolo internacional para prohibir el uso de gérmenes en las armas de guerra por un periodo de 30 años, producto de casi una década de disputas internacionales, al alegar que "pondría en riesgo tanto la seguridad nacional, como la información comercial de tipo confidencial".

"Otros concluyeron que este proyecto de protocolo satisfacía sus objetivos" de una "seguridad internacional reforzada", dijo aquí el embajador estadunidese, Donald Mahley. "Desgraciadamente, Estados Unidos no piensa lo mismo", agregó al participar en las negociaciones de un plan de protocolo que permita la aplicación efectiva de la Convención de Armas Tóxicas y Biológicas de 1972.

Desde Washington, Estados Unidos, dio a entender que esta oposición no quiere decir que se cuestione el tratado, informó Afp, sin dar precisiones.

La negativa estadunidense se produjo en momentos en que la Unión Europea, hablando en nombre de los 28 países de Europa del Este y Oeste, manifestó su apoyo al protocolo negociado desde hace seis meses.

El plan, redactado por el embajador Tibor Toth, de Hungría, quien preside el grupo negociador Ad Hoc, fue diseñado para satisfacer un mandato de la Convención de Armas Tóxicas y Biológicas de 1972, acordado por 140 naciones, y producir un consenso de medidas que pusieran la prohibición en vigor para fines de este año.

El borrador del acuerdo ha estado en negociaciones desde hace siete años y el propósito es crear una forma de inspeccionar sitios donde se sospecha que se están manufacturando armas biológicas, sin interferir con legítimas industrias e instalaciones.

La decisión de Washington bloquea el acuerdo, ya que para su ratificación, es necesario un consenso general o que ningún país lo objete. Sin embargo, algunos grupos independientes señalaron que los otros países deberían encontrar la manera de proseguir sin Estados Unidos.

El gobierno del presidente estadunidense George W. Bush ha sido criticado nacional e internacionalmente por tomar posiciones similares en los acuerdos sobre el Protocolo de Kyoto y tráfico de armas.

En la capital estadunidense, los señalamientos contra el "unilateralismo" de la administración Bush crecen cada vez más en el seno del Partido Demócrata, con mayoría en el Senado.

Tom Daschle, el líder de la mayoría senatorial, afirmó la semana pasada que Estados Unidos se "está aislando" en el concierto mundial y nuevamente reanudó sus críticas hoy, aconsejando al gobierno de Bush ser "flexible" en las discusiones estratégicas con Moscú y resistir a la tentación dictatorial.

Por su parte, el ex presidente Jimmy Carter también criticó a Bush, al afirmar que la decisión del presidente de desligarse del Tratado de Misiles Antibalísticos (ABM) de 1972 con Rusia, en aras de impulsar su proyecto de un escudo antimisiles, podría afectar "el prestigio y el respeto que nuestro país merece".

En respuesta, el portavoz del Departamento de Estado, Philip Reeker, rechazó las acusaciones sobre la política exterior estadunidense al señalar que el unilateralismo "se convirtió en una frase hecha, práctica para los medios de información de aquí y en el mundo", para criticar a la política exterior de Estados Unidos.

Mientras, en Moscú, la consejera estadunidense de Seguridad, Condoleezza Rice, señaló que Washington quiere establecer una nueva relación con Rusia en la que el ABM suscrito por ambos en 1972 "no ocupe ningún lugar".

Rusia y Estados Unidos comenzaron hoy en Moscú las primeras reuniones preparatorias para el diálogo bilateral de desarme, la concesión hecha por el gobierno de Bush a cambio del visto bueno ruso para el controvertido escudo antimisiles.