Clarín - Jueves 2 de agosto de 2001

DESPUÉS DEL HURACÁN MITCH Y DOS TERREMOTOS,
SEQUÍAS E INUNDACIONES ARRUINAN LOS CULTIVOS

La hambruna azota a casi un millón de personas en América Central

Lo denunció el Programa Mundial de Alimentos
Y pidió 16.500 toneladas de víveres a la comunidad internacional
para asistir a las poblaciones afectadas de Honduras, Nicaragua, El Salvador y Guatemala

Managua y Aldea San José, Honduras. AFP y ANSA.

Sin tregua a la vista, después de haber sufrido los estragos del huracán Mitch hace tres años, violentos terremotos y temporales solo unos meses atrás, América Central atraviesa ahora una ola de sequías e inundaciones que han llevado a cerca de un millón de personas a la hambruna.

Así lo denunció el Programa Mundial de Alimentos de la ONU, que desde el martes viene pidiendo a la comunidad internacional ayuda en forma de 16.500 toneladas de víveres para atender a cientos de miles de personas en emergencia alimentaria, en Honduras, Nicaragua, El Salvador y Guatemala.

"El PMA depende de la comunidad internacional para atender la emergencia que sufren miles de personas afectadas por la sequía en Centroamérica", precisó Jordan Dey, vocero del PMA.

Las sequías al interior de la región y las inundaciones en la zona del Caribe han arruinado los cultivos de miles de empobrecidos campesinos que se alimentan de lo que cultivan.

La directora interina del PMA para América Latina, Rosa Inés Antolini, advirtió que la hambruna se agravará si las lluvias no se normalizan en los meses de la segunda cosecha anual, llamada postrera, de septiembre a diciembre.

Estados Unidos ya firmó el martes con Nicaragua un convenio de asistencia de seis millones de dólares para combatir el hambre en las zonas afectadas y crear empleos temporales en el sector agrícola del país centroamericano, informó la embajada norteamericana.

La magnitud de las necesidades alimentarias en Honduras, Nicaragua, El Salvador y Guatemala obligó al PMA a establecer prioridades para socorrer a los más afectados por la situación, considerada como la más grave después del huracán Mitch, según un informe del PMA divulgado en Managua.

El huracán Mitch, que azotó a Centroamérica entre octubre y noviembre de 1998, está catalogado como una de las mayores catástrofes de la historia del istmo, con un saldo de más de 10.000 víctimas, entre muertos y desaparecidos.

En Honduras, que con Nicaragua son los más castigados por la sequía, "el PMA sólo puede satisfacer las necesidades de un 7% de la población". La situación es grave para miles de familias con inseguridad alimentaria, precisó el documento.

En Nicaragua, de un total de 110.000 campesinos que han perdido más del 50% de sus cosechas, el PMA sólo asistirá a 44.000 que están localizados en los municipios de mayor inseguridad alimentaria.

Varias familias pobres en los municipios de la llamada zona seca perdieron el 100 por ciento de los cultivos y no cuentan con reservas de granos básicos para enfrentar estos meses.

El gobierno nicaragüense descartó ampliar el presupuesto de gastos sociales ante la crisis presentada en el país. De todas formas, desembolsará en los próximos días un fondo especial para reactivar la producción cafetalera, principal producto de exportación, y restablecer los empleos que fueron cerrados en el campo a fin de paliar la hambruna en el norte del país.

Si bien el gobierno hondureño declaró la emergencia alimentaria, y comenzó a vender sus reservas de granos, la mayoría de la gente no ha podido comprar el alimento porque no tiene dinero.

El PMA aún evalúa la situación de El Salvador y Guatemala, también afectados por el fenómeno climático, para determinar las medidas que se ejecutarán junto a los gobiernos.

Centroamérica, con el 60% de sus 34 millones de habitantes en la pobreza, se vio sacudido en los últimos años, no sólo por el huracán Mitch, sino además por dos violentos terremotos que en enero y febrero pasado asolaron a El Salvador con sequías y fuertes temporales.

Los desastres naturales han dejando una situación caótica que actualmente afecta a unas 630.000 personas en Nicaragua, 185.000 en Honduras y alrededor de 100.000 personas en El Salvador, según estimaciones de diversos organismos.