Clarín - Sábado 4 de agosto de 2001

FÉRREO CONTROL POLÍTICO SOBRE LOS CONTENIDOS DE LA RED DE REDES

Los cibercafés, un dolor de cabeza
para el comunismo chino

El gobierno lanzó un fuerte operativo para controlar el acceso a Internet
Ya fueron clausurados 8.000 bares

BEIJING. AGENCIA AP.

El silencio que reina en el cavernoso Feiyu Net Café es interrumpido sólo por el tableteo rítmico de las teclas de más de 600 tableros, los sonidos de los juegos de computadoras y el ocasional ofrecimiento de un empleado que pasa con un carrito y pregunta si alguien desea comer algo.

El local suele estar atestado, con todos los asientos ocupados durante las horas de mayor afluencia. La escena se repite en decenas de miles de cafés que brindan acceso a Internet, surgidos en China en los últimos cinco años.

Estos cafés son lugares populares, donde los jóvenes chinos pueden revisar su correo electrónico, visitar nuevas páginas cibernéticas y jugar con la computadora. Pero también presentan un dolor de cabeza para los dirigentes comunistas chinos, preocupados por aferrarse al poder.

Una campaña nacional de represión iniciada en abril condujo al cierre de más de 8.000 cafés de Internet, acusados de promover el delito y de corromper a los jóvenes dándoles acceso a la pornografía.

La policía detuvo a por lo menos 15 personas acusadas de "oposición política cibernética". Dos de los acusados fueron hallados culpables y sentenciados a cuatro años de cárcel.

Los grupos defensores de los Derechos Humanos dicen que el gobierno ha cerrado populares foros de debates políticos, incluyendo dos que ventilaban críticas a los controles oficiales sobre la prensa y a la represión de 1989 en la Plaza de Tiananmen contra los manifestantes prodemocráticos.

Los "wang ba", o "bares de la Net", se han convertido en un aspecto clave de la vida urbana a medida que se difunde en el país el uso de Internet como medio de entretenimiento, educación y contacto social.

El gobierno calcula que hoy día hay más de 26 millones de usuarios de Internet en China, en comparación con los 4 millones de hace dos años.

"Bien temprano, cuando los estudiantes pueden usar las computadoras gratuitamente, este local suele estar completamente lleno para las 7 de la mañana", dijo Bao Xiaofen, uno de los encargados del café Feiyu.

Dependiendo de la hora del día, el acceso a Internet suele costar de 3 yuan (36 centavos de dólar) a 5 yuan (60 centavos) la hora, un precio que no resulta barato para los niveles de vida de China, pero es de todos modos razonable.

Los esfuerzos por controlar el acceso a Internet son evidentes en el principal local de Feiyu cerca de la Universidad de Beijing. Los visitantes son recibidos con una lista de unas 50 regulaciones, incluyendo la prohibición de abrir páginas o materiales considerados "pornográficos, antigubernamentales, violentos, insalubres o supersticiosos".

Los empleados vigilan las pantallas de las computadoras de los clientes, mientras van vaciando los ceniceros y se aseguran de que todos paguen por el tiempo empleado.

"Si algo está mal, sencillamente apagan la máquina", dijo Bao acerca de los guardianes. "Si no cumplen su trabajo, todos estamos en dificultades. De modo que somos muy estrictos", agregó.

Para mediados de junio, según versiones en la prensa estatal, la policía había inspeccionado alrededor de 56.800 bares de Internet.

La campaña parece formar parte de un endurecimiento general de los controles sobre toda posible oposición, a medida que las autoridades aguardan nerviosamente un congreso clave del Partido Comunista, señalado para el año próximo.

Aunque China ha aceptado una mayor apertura, incluyendo el uso de la Internet, por considerarla necesaria para los negocios y las inversiones extranjeras, las autoridades se preocupan por el hecho de que el público tenga acceso a medios de comunicación y fuentes de información independientes.

A fines del año pasado, el gobierno dictó reglas para el uso de la Internet. Los portales deben usar noticias de la prensa oficial, solicitar permiso para ofrecer noticias de la prensa extranjera y cumplir estrictas condiciones editoriales para producir informaciones propias.

Los proveedores de servicios son responsables por el material incluido en las páginas de la Internet.

El gobierno ha tratado de utilizar barreras electrónicas para bloquear el acceso a páginas "inadecuadas", incluyendo las del grupo espiritual proscrito Falun Gong. Otras páginas bloqueadas de manera intermitente han sido medios de prensa extranjeros como el diario The Washington Post y la cadena noticiosa CNN.

Pero muchos usuarios chinos logran acceder a páginas prohibidas por medio de conexiones que se realizan en el exterior: enlaces que actúan como desvíos para el tráfico de Internet, ocultando sus verdaderos orígenes.

Grupos opositores que operan en el exterior cambian con frecuencia sus direcciones del correo electrónico para confundir a las autoridades.

Falun Gong y otros grupos han empleado Internet para coordinar protestas e informar sobre la represión del gobierno. La policía, a su vez, la utiliza para rastrear a los miembros de Falun Gong y otras organizaciones proscriptas.