El Mundo - Martes, 14 de agosto de 2001

Más de 130 muertos en Argelia desde el comienzo del verano
ratifican la nueva ofensiva de los integristas

JAVIER ESPINOSA. Enviado especial.

ARGEL.- Por segunda vez en menos de 24 horas un presunto grupo armado integrista diezmó el sábado a una familia argelina de la región de Chlef, al oeste de la capital, asesinando a cuatro de sus miembros.

El ataque se produjo en Ouled Djillali, una apartada aldea donde los rebeldes mataron a una señora de 62 años y a tres de sus hijos, dejando gravemente heridos al marido de ésta y a otra hija.

El suceso se produce precisamente en la misma provincia donde el viernes por la noche otro comando liquidó a cinco parientes, entre los que figuraban cuatro niños de entre cinco y catorce años.

Asimismo, 17 campesinos fueron asesinados en la región de Relizan el domingo tras ser detenidos por integristas, en un falso control de carretera.

Estas incursiones tan sólo confirman el recrudecimiento de la actividad integrista durante estos meses de vacaciones, cuyo trágico balance supera ya los 130 fallecidos desde inicios de julio.

"Este verano es sin duda uno de los más mortíferos que ha conocido Argelia desde que comenzó el terrorismo", aseguraba este domingo el diario local Le Matin, mientras que su homólogo Liberté advertía ayer mismo en su editorial que "el efecto milagroso de la concordia civil que prometieron los seguidores de esta medida no se ha producido. La frecuencia de las masacres confirma la determinación de los grupos armados de eternizar el duelo de Argelia".

Los integristas llegaron incluso a asaltar el 25 de julio un complejo turístico tan emblemático como el de Tipaza, uno de los principales del país. Allí mataron a dos empleados de una crepería.

Tipaza, una región famosa por sus ruinas romanas y sus 38 playas, que constituyen el principal retiro vacacional de los residentes de Argel, a 60 kilómetros, había sido escenario asimismo de masacres como la acaecida el 14 de julio, en la que fueron abatidas doce personas en Hemeur El Ain, o la del 23 de julio, donde los integristas destrozaron a hachazos a siete integrantes de una misma familia en Saïdia.

Con todo, estos incidentes no han repercutido especialmente en la asistencia de turistas hacia este enclave. Así, en el complejo turístico de Tipaza tan sólo se cancelaron siete reservas tras el atentado sobre las 500 previstas.

"No podemos dejar que el terrorismo controle nuestras vidas. No podemos huir cada vez que hay un atentado", declaraba al diario Le Nouvelle Republique un residente del cámping Chenoua de Tipaza, un recinto instalado junto al monte del mismo nombre, conocido por seguir siendo un reducto de los grupos armados integristas.