El País - Miércoles, 15 de agosto de 2001
El Ejército israelí ocupa durante tres horas una ciudad palestina
violando los Acuerdos de Oslo
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DANIEL AMADO. Jerusalén. Carros blindados del Ejército israelí invadieron en la madrugada de ayer durante tres horas la ciudad de Yenín, en el norte de Cisjordania, bajo control de los palestinos desde los Acuerdos de Oslo firmados en 1993. La Autoridad Palestina subrayó ayer que con esta operación, en la que resultaron heridos dos oficiales de la policía palestina, Israel 'ha destruido algo más que el cuartel general de la policía y una comisaría: destruyó los Acuerdos de Oslo y el proceso de Oslo'. Dichos acuerdos, el primero de los cuales se firmó el 13 de septiembre de 1993 en la Casa Blanca, desembocaron en la retirada del Ejército israelí del 40% de Cisjordania y de dos tercios de la franja de Gaza, zonas en las que rige la autonomía palestina plena. Cisjordania y Gaza, entre otros territorios, fueron conquistados por Israel en la Guerra de los Seis Días en 1967. El presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Yasir Arafat -cuyo ministro de Información, Yasir Abed Rabbo, calificó la invasión israelí de Yenín de 'declaración de guerra'-, solicitó una reunión urgente del Consejo de Seguridad de la ONU, a fin de pedir protección para su pueblo y el envío de una fuerza internacional de observadores a los territorios. Otros siete palestinos y cuatro israelíes resultaron heridos ayer en diversos enfrentamientos en localidades de Cisjordania y Gaza, así como en el barrio-asentamiento judío de Guiló, en Jerusalén Este. Fuentes militares israelíes dijeron que 'la operación de Yenín se produjo en respuesta al atentado suicida que cometió un integrista de Yihad Islámica en la ciudad israelí de Haifa' el pasado domingo, que causó 21 heridos. La dirección de la Intifada, el levantamiento palestino contra la ocupación israelí, instó a los habitantes de Yenín 'a salir de sus casas para rechazar todo intento de conquistar la ciudad'. Y horas después, cientos de palestinos celebraron como una victoria la retirada israelí de su ciudad. Por su parte, una portavoz del Ministerio de Exteriores israelí destacó que 'la operación de Yenín se llevó a cabo sin causar la muerte y sin derramar una sola gota de sangre de civiles inocentes'. Ésta parece ser la tendencia en las últimas operaciones militares israelíes, después de que las anteriores -en las que hubo muertos palestinos y, entre ellos, dos niños- fueran condenadas por la comunidad internacional. |
El País - Miércoles, 15 de agosto de 2001
Nace otra generación de violentos
Un informe de Médicos Sin Fronteras denuncia que la represión israelí
causa tremendas secuelas en niños palestinos
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ÁNGELES ESPINOSA. Madrid. 'Wadia, de 12 años, no quiere ir a la escuela. Hace unos días tres soldados le pararon, cogieron un lápiz de su cartera y apuntándole al ojo hicieron como si fueran a sacárselo. Tuvo mucho miedo y escapó, pero los soldados le llamaron para que fuera a buscar su lápiz. Desde entonces sueña que los soldados le persiguen y que no puede escapar. Su madre se lamenta porque él ya no es como antes; se ha vuelto agresivo y desobediente. Cuando sea mayor, quiere ser piloto de avión de guerra para combatir a todos los soldados'. Los soldados son israelíes y Wadia es palestino. Su caso se repite una y mil veces en Gaza y Cisjordania. Según denuncia la ONG Médicos sin Fronteras en un informe difundido ayer, 'el aislamiento, las humillaciones y la violencia cotidiana' con que las autoridades israelíes castigan a la población palestina está produciendo una generación de jóvenes traumatizados y violentos. 'Las detenciones, las intimidaciones y las humillaciones que tienen lugar a diario acrecientan la sensación de injusticia y de abandono de una población que, como consecuencia, sufre importantes trastornos psicológicos, sobre todo los niños', concluye la ONG en su informe Crónicas palestinas: ocupación, violencia y humillación cotidiana, que recoge numerosos testimonios de las familias a las que presta asistencia médica y psicológica desde el pasado noviembre. Debido a los obstáculos a la libre circulación que las autoridades israelíes imponen a los palestinos y el temor de muchos de ellos a abandonar sus casas, MSF ha dado prioridad a las visitas a domicilio en Hebrón y la franja de Gaza. Aún así, su trabajo no resulta fácil. 'Las negociaciones realizadas por MSF con las autoridades israelíes no garantizan un acceso total a zonas particularmente expuestas a la violencia; en estas zonas, la población civil no cuenta con posibilidad alguna de protección', relatan en la presentación de su informe. Los 10 enviados de MSF se dividen en tres equipos (uno de coordinación en Jerusalén y dos sobre el terreno en el distrito Hebrón y en la franja de Gaza) y cuentan con tres médicos y tres psicólogos que atienden decenas de familias en zonas especialmente difíciles por su proximidad a asentamientos de colonos o puestos de control militar. En su denuncia han adoptado la fórmula de un diario para recoger sus experiencias y, sobre todo, los testimonios de las víctimas. 'Tratamos de escuchar a la gente y darles la posibilidad de que hablen', explica Lorena Bilbao, la española que actúa como coodinadora en Hebrón. 'Una de las familias de la zona se muestra preocupada ante la actitud de uno de sus hijos', escribe el equipo de Gaza en la anotación del cuarto día de su diario. 'Se trata de un niño que construye carros de combate de arena, imitándolos a la perfección. (...) Los niños se sienten orgullosos de mostrar sus carros'. Una de las doctoras del equipo explica a los padres, que no ven esto con buenos ojos, que a través de los juegos los niños pueden apropiarse de una situación que les supera. 'Las conductas agresivas son la tónica general en los niños y jóvenes', aseguran los psicólogos de MSF. 'La madre de Hania interpela al psicólogo en la calle y le pide que vaya a ver a su hija de 14 años que, desde los incidentes, 'no es la misma', anotan dos días más tarde. 'Hania explica cómo la bala que todavía tiene incrustada en su espalda le molesta mucho. Siempre está muy angustiada. Vive permanentemente con la idea de una muerte próxima'. Otra joven cuenta al equipo de MSF que perdió la voz durante dos días, tras el ataque a su casa de un carro blindado. Junto a las heridas de bala y la muerte de amigos o compañeros de clase, la destrucción de sus casas es uno de los sucesos que más conmociona a los chavales. En Hebrón, una ciudad donde 500 colonos judíos mantienen como rehenes a sus más de 100.000 habitantes palestinos, el equipo de MSF encuentra en la calle a unas niñas de entre 8 y 10 años que han encontrado su escuela cerrada. El psicólogo habla con ellas de lo que hacen en la escuela y de lo que harán cuando sean mayores. Una de ellas contesta: 'Matarme'. |
El Mundo - Miércoles, 15 de agosto de 2001
Como represalia por el atentado suicida del domingo
También ocupan dos casas de una aldea próxima a Belén
El ministro de Información palestino califica la acción de "declaración de guerra"
Israel lanza su mayor incursión terrestre en Cisjordania
desde los Acuerdos de Oslo
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RAMY WURGAFT. Corresponsal. JERUSALÉN.- Durante la tarde del lunes, los vecinos de la ciudad de J'enin habían visto cómo los carros de combate israelíes se agrupaban en una amenazante formación. Detrás de los tanques se alinearon dos gigantescos bulldozer y, a los flancos, los transportes de tropa. Pasada la medianoche, los que permanecían en vela, que eran la mayoría, sintieron cómo el suelo temblaba bajo las orugas de la escuadra blindada. Era la mayor operación terrestre que Israel ha lanzado en Cisjordania desde la firma de los Acuerdos de Oslo, en 1993. En la tarde de ayer, un destacamento de Infantería ocupó dos casas en las afueras de la aldea de Beit-J'ala, al norte de Belén. Un portavoz militar señaló que desde aquellos inmuebles los palestinos disparaban contra Guiló, un barrio al sur de Jerusalén. Posteriormente, el Ejército israelí desplegó un fuerte contingente de tropas y blindados, por lo que la población palestina temía que el Ejército se preparara para lanzar una operación militar por la noche similar a la de J'enin. La televisión pública israelí confirmó que "una operación militar en la que está implicado un importante número de efectivos está en curso". Sin embargo, fuentes militares israelíes afirmaron que se trataba de "meros movimientos de tropas", ya que los soldados no llegaron a entrar en la zona A, bajo control exclusivo de la Autoridad Nacional Palestina. A raíz de estas operaciones, Yasir Arafat solicitó una reunión urgente del Consejo de Seguridad de la ONU con el propósito de que esta entidad disponga el envío de una fuerza de observadores internacionales a la zona. En J'enin, las excavadoras arremetieron contra las murallas del vasto edificio de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), mientras un destacamento de zapadores colocaba potentes cargas en los cimientos. En pocos segundos, la mole quedó reducida a escombros, con el retrato de Yasir Arafat colgando de una de las pocas paredes que resistió la explosión. Destrucción masiva La operación pasó a una segunda fase. La pala del bulldozer y la dinamita derribaron un puesto de policía y el cuartel que compartían la Fuerza 17, guardia pretoriana de Arafat, y otras organizaciones adscritas a Al Fatah. Desde los tejados adyacentes, los paramilitares abrieron fuego sobre los incursores, pero las balas rebotaban en el blindaje de los vehículos. En dos horas, la operación concluía sin bajas por ambas partes y con los blindados replegándose a las posiciones que habían ocupado en la víspera. Cuando el último vehículo salió del perímetro urbano, se produjo un estallido de júbilo: centenares de personas salieron a la calle a festejar "la derrota que había infligido la resistencia palestina al Ejército invasor", según atronaban los altavoces. La incursión israelí era la respuesta al atentado suicida del domingo en un café de la localidad norteña de Kiriat Motskin. La elección de J'enin como blanco obedecía a que esta ciudad se ha convertido en un baluarte de la Yihad Islámica, -prácticamante una orden religiosa- hostil al régimen de Arafat y ligada a Irán. De J'enin salieron en los últimos meses los seis hombres bomba que reventaron en Hedera, en Biniamina y, por último, en Kiriat Motskin. El jefe de las milicias de Al Fatah en Cisjordania, Husein Alsheij, declaró que en adelante sus hombres dispararán contra cualquier israelí, sea civil o uniformado. Y el ministro palestino de Información, Yasir Abed Rabo, calificó la incursión como "una declaración de guerra". Hamas advirtió a Israel de que "pagará muy cara" la incursión en la ciudad autónoma de Cisjordania. Al ciclo de la violencia no se le ve fin. En respuesta al ataque en J'enin, los palestinos abrieron fuego sobre el barrio jerosolimitano de Guiló. Los disparos duraron seis horas y provocaron heridas leves a un motorista y algunos destrozos a 11 apartamentos. Cerca de la ciudad de Ramala, los israelíes dispararon un misil sobre el vehículo en que viajaba el oficial de la Fuerza 17 Muhamad Yabrish hiriéndole gravemente. En la ciudad de Nablus, el palestino Shadi Asfuri murió al estallarle la carga que manipulaba. |
El Mundo - Miércoles, 15 de agosto de 2001
Una generación marcada a fuego
Dos equipos de Médicos Sin Fronteras constatan
las secuelas psicológicas que deja la violencia en los niños palestinos
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MONICA G. PRIETO El inicio de la segunda Intifada, el pasado 28 de septiembre, cambió drásticamente el objetivo de las misiones humanitarias desplegadas en los territorios ocupados. Los cooperantes volcaron sus esfuerzos en proporcionar asistencia médica y psicológica a los palestinos de Gaza y Cisjordania, sometidos a un permanente asedio acompañado de bombardeos, torturas y destrucción. Así lo han testimoniado dos equipos de Médicos Sin Fronteras (MSF) desplazados a Gaza y a la localidad cisjordana de Hebrón. Fruto del trabajo es el informe Crónicas Palestinas, donde se recogen los testimonios de un pueblo al límite de la resistencia. En él se documentan casos de torturas y vejaciones infligidas por los soldados israelíes. También relata la destrucción de los escasos recursos de que dispone la población civil, pero sobre todo incide en las consecuencias del clima bélico en los niños. En la localidad de Tuhaf, la más poblada de Gaza, el equipo de MSF (902 250902) conoció a Mahmoud, de 11 años. Fue alcanzado por una bala de goma en la cabeza y se mostraba agresivo. Le falta un trozo de cráneo y los cooperantes podían observar cómo batía su pulso. "Mahmoud sueña que es atropellado por un jeep israelí. Un soldado baja del coche y le dispara. Uno de sus amigos también recibe un disparo. Interviene un tercer niño, Ahmed, que salva a sus amigos, pero al hacerlo es alcanzado por dos balas. Ambos son trasladados al hospital, donde Ahmed es ingresado y él, dado de alta. Mahmoud mezcla el sueño con la realidad. Gravemente herido, Ahmed continúa en el hospital, del que seguramente saldrá discapacitado", se relata en el informe. Agresividad Los psicólogos de MSF han constatado que las conductas agresivas son constantes en niños y adolescentes. La situación es especialmente dura en Tuhaf, donde la violencia es constante desde hace cuatro meses. "En cada familia hay algún herido o una persona traumatizada", se explica. "Hania, de 14 años, dice que la bala que tiene incrustada en la espalda le duele mucho. Todos los médicos se negaron a operarla argumentando que no sobreviviría a la intervención. Finalmente, un doctor le explicó que la bala actúa como una venda y que no debe moverse. Hania está siempre angustiada y vive permanentemente con la idea de una muerte próxima". Los niños son víctimas de la campaña de terror emprendida por algunos agentes israelíes. "En una casa de Hebrón, rodeada por un campo militar y una base de la policía israelí, vive Wadia, de 12 años, que no quiere ir a la escuela. Hace unos días tres soldados le pararon, cogieron un lápiz de su cartera y simularon que lo usaban para sacarle un ojo. Desde entonces sueña que los soldados le persiguen y que no puede escapar. De mayor, quiere ser piloto de guerra para combatir a los militares". Al igual que los sueños, los dibujos son esclarecedores para los psicólogos de MSF. Incluso los críos más introvertidos expresan en imágenes sus vivencias traumáticas. Es el caso de una niña de nueve años del barrio de Jabal Jawhar, en Hebrón. Acude con su madre, que todavía sufre las secuelas de una bomba lacrimógena lanzada en el patio de su casa. La niña lo presenció. "Ha dibujado una casa que es alcanzada por proyectiles, un mártir y el soldado, arma en mano, que acaba de matarle, una paloma y un sol que lloran. Escribe en árabe que Palestina ha perdido sus derechos para la eternidad". Otra niña del mismo barrio, de 10 años, ha hecho otro dibujo. "Una casa, un mártir tendido en el suelo, el cañón de un arma apuntando al pecho y el soldado que le apunta. 'Cuando hay un mártir, lloro y me duele el pecho', dice la pequeña. Su madre escucha y luego explica que su primo murió hace algunas semanas". El ambiente bélico marca la personalidad de los niños. Un psicólogo pregunta a un crío de Hebrón qué hará cuando sea mayor. "Matarme", responde. Los más pequeños asimilan la violencia como parte de su rutina. "Entre las localidades de Netzarim y Karni, en Gaza, una de las familias se muestra preocupada por uno de sus hijos. El niño construye carros de combate de arena, imitándolos a la perfección, con una técnica que les permite poder girar la parte superior. Hay una voluntad real de imitación y una maestría en la construcción". Los adultos viven en constante tensión. La ocupación despoja de sentido la palabra intimidad, ya que los soldados israelíes se apostan en los tejados de las viviendas que aún no han sido arrasadas. "Desde el mes de diciembre, 12 soldados israelíes ocupan el tejado de una de las casas de la familia de Mohand, en la carretera que conduce a Netzarim. Durante los primeros días, los soldados incluso dormían en el mismo apartamento que la familia. Desde entonces, la vida es mucho más difícil. Hace tiempo que no tienen agua porque los pozos han sido destruidos. El agua de lluvia es la única que utilizan, pero las reservas disminuyen y la calidad es, cada vez, peor. Las idas y venidas de los carros de combate levantan una polvareda que se incrusta en todas partes. La familia se encierra en casa para evitar los problemas respiratorios". Expansionismo israelí Los bulldozer israelíes devoran tierras, cosechas y viviendas. Es la locura expansionista de Sharon, que ignora los llamamientos internacionales para frenar el levantamiento de nuevos asentamientos judíos. En Gaza, cerca de la colonia de Dugit, los campesinos explican a los cooperantes de MSF que los soldados han arrasado los invernaderos y les han expulsado con amenazas. Además, han sido destruidos pozos y bombas de agua. Los bombardeos cambian el paisaje de los territorios ocupados. "Los bulldozer han llegado a casa de Tarek. Desde hace seis meses vive con su esposa y sus siete hijos en el hangar que hay ante su casa, situada frente a un punto de observación israelí. Acribillada a balazos, no hay una sola casa que haya quedado en pie. Sus manos tiemblan mientras cuenta cómo los bulldozer llegaron en plena noche. Sólo tuvo unos minutos para huir con su familia. '¿Cómo dormir en estas condiciones, cuando tus hijos pueden recibir un disparo en cualquier momento?'. Tarek critica a la Autoridad Nacional Palestina, que ni se ha preocupado de ayudarle. De nuevo, se constata el sentimiento de abandono y peligro constante que invade a la población". La desesperación invade a los adultos. "Nunca había sido así, ni durante la anterior Intifada. Ahora disparan constantemente, cuando quieren, sólo por jugar", dice una vecina de Hebrón. Otra mujer relató a MSF cómo había presenciado, junto a su hija, el incendio de la casa de una amiga. La niña se puso a gritar. "Quería salir de casa para matar colonos. No es justo. Me siento sin aliento porque no puedo dar rienda a mi cólera". "Siempre he oído que hay que tener cuidado con los judíos, que hablan de paz pero tienen el corazón negro", añadió. |