El País - Viernes, 17 de agosto de 2001

La guerra sucia se recrudece en Macedonia
en vísperas de la llegada de la OTAN

Un policía muere abatido mientras continúan las torturas y asesinatos en ambos bandos

JOSÉ COMAS, ENVIADO ESPECIAL. Skopje.

Las armas, al menos las ligeras, no callan en Macedonia. Un policía murió ayer de un disparo en la cabeza en Tetovo, segunda ciudad del país, en un día en el que sólo pequeños incidentes turbaron la atmósfera que requiere la OTAN para enviar sus tropas a recoger el armamento que quieran entregarles los alzados de la guerrilla albanesa del Ejército de Liberación Nacional (ELN).

La muerte del policía a manos de un francotirador albanés pone de manifiesto la precariedad del alto el fuego entre dos naciones condenadas a entenderse y a vivir, aunque no quieran, dentro de un mismo Estado.

Bajo la superficie de calma aparente, y en vísperas de la llegada a Skopje de una avanzadilla de la OTAN, continúa una lucha sorda entre las dos comunidades enfrentadas.

Entre eslavos y albaneses se ha abierto una guerra sucia a base de palizas, crímenes, torturas y ejecuciones sumarias, que desencadena una espiral de odio y pone en entredicho la viabilidad de una Macedonia multiétnica.

El pasado lunes, al mismo tiempo que en la residencia del presidente de Macedonia, Boris Trajkovkski, se firmaba el acuerdo de paz, cuatro primos albaneses, con edades en torno a los 30 años, llegaron al hospital estatal de Skopje para recoger a un amigo que había recibido en la mañana un tratamiento de diálisis.

No puede decirse que aquél fuese un lugar y un momento inadecuados, pero así resultó. A uno de ellos, Nazmi Aliu, de 29 años, padre de dos hijos y emigrante en Austria, que se hallaba de vacaciones en Macedonia, su presencia a la puerta del hospital y encontrarse con una patrulla de policía que los acusó de ser terroristas albaneses le costó la vida.

Según la versión de uno de los tres jóvenes, un policía tomó dos balas de su pistola y les acusó de llevarlas en el auto. Otros policías los sacaron del coche y comenzaron a darles una paliza que prosiguió detrás de unos locales comerciales cercanos.

Afirma Nexhmedin Aliu que también les golpearon unos civiles propietarios de las tiendas vecinas. Cubiertos de sangre, la policía los condujo a una comisaría, donde continuaron las palizas. 'Nos rociaban de agua y nos pegaban como si fuésemos animales. Nunca creí que existiesen tales personas', dijo Nexhmedin.

Los golpes duraron hasta las 3.30 de la madrugada, cuando la policía los dejó en libertad. Un tío y un abogado los llevaron al hospital de la ciudad de Skopje. Nazmi Aliu murió allí como consecuencia de las heridas.

El abogado contratado por las familias denuncia que el informe radiológico del hospital pone de manifiesto que uno de los jóvenes, Ziber Dauti, de 34 años, sufrió 'malos tratos, producidos por porras de goma, palos de madera y barras metálicas'.

Un hermano del muerto, Alí Aliu, de 19 años, se encontraba en un cuartel de Skopje donde prestaba el servicio militar como recluta. Se sorprendió Alí de que lo llamasen y le diesen permiso para ir a su casa. Al llegar al pueblo donde reside la familia, Bukovic, a 10 kilómetros de Skopje, se encontró que velaban a su hermano muerto. Al recibir la noticia y conocer las circunstancias de la muerte, antes de desmayarse, exclamó: 'Yo sirvo a este Estado y así me lo paga'.

La brutalidad policial contra estos jóvenes albaneses, consecuencia del odio creciente entre las dos comunidades, se puede, sin duda, comparar con las torturas y violaciones a las que seis días antes unos elementos de la guerrilla albanesa sometieron a cinco trabajadores de la autopista entre Skopje y Tetovo, que se construye con fondos de la Unión Europea.

La policía había matado la víspera en una casa de un barrio albanés de Skopje a cinco combatienes del ELN. La versión policial sostiene que los terroristas cayeron como consecuencia de un tiroteo tras ser descubiertos. Todo parece indicar que las muertes se produjeron por disparos efectuados desde muy cerca. Los medios albaneses informaron de que los mataron mientras dormían.

Un día después de estas cinco muertes, en la carretera a mitad de camino entre Skopje y Tetovo, la guerrilla albanesa del ELN secuestró a cinco trabajadores de la autopista en construcción.

El dirigente político del ELN, Alí Ahmeti, niega que sus combatientes se encontrasen en ese lugar, aunque al día siguiente 10 soldados macedonios murieron casí allí mismo en una emboscada.

El testimonio de la organización humanitaria Human Rights Watch (HRW) resulta estremecedor en su relato sobre las torturas y violaciones sufridas por los cinco eslavos secuestrados. HRW acusa al ELN como autor del secuestro.

Elizabeth Andersen, directora ejecutiva para Europa de la organización, denuncia: 'Los secuestros y detenciones ilegales por parte del ELN se incrementan. El ELN no ha dado cuenta de 14 macedonios secuestrados en Tetovo durante las luchas del pasado mes de julio'.

El informe sobre los cinco secuestrados de la semana pasada constata que todo empezó con una sesión de golpes. Después, con un cuchillo, les grabaron en la espalda la letra inicial de sus nombres. 'Uno de los rebeldes forzó a los hombres a realizar sexo oral entre ellos e intentó violar por el ano a uno de ellos con un bastón de madera. Después los golpearon más todavía y los condujeron a un pueblo vecino, donde los soltaron pasadas las siete de la tarde'.

A toda esta serie de atrocidades pueden sumarse los sangrientos sucesos del pasado domingo en Ljuboten, 10 kilómetros al norte de Skopje. El Ministerio del Interior de Macedonia acusa a la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE) de intentar crear 'un Racak macedonio'.

La matanza de Racak, en Kosovo, a principios de 1999, denunciada por observadores de la OSCE, fue uno de los elementos que aceleraron la intervención armada de la OTAN contra Yugoslavia.

La misión de la OSCE en Macedonia calificó de 'absurdas' las acusaciones del Ministerio del Interior y asegura que se limitó a constatar que 'se habían encontrado un cierto número de cuerpos' en Ljuboten.

La OSCE apela al periodismo macedonio e internacional a actuar de forma profesional y con pautas de comportamiento por encima de los prejuicios.

El pueblo de Ljuboten cayó de lleno en la espiral de la acción-represión. Dos minas mataron el pasado viernes a ocho soldados que viajaban en un vehículo militar. El domingo, Ljuboten sufrió bombardeos y buena parte de sus habitantes intentaron huir.

El periódico alemán Die Welt informa en una detallada crónica de la muerte ese mismo día de un hombre de unos 25 años, Suleimán Bajrami, con seis disparos por la espalda. A unos 20 metros estaba el cadáver de su tío, de unos 50 años, Moharemi Ramadani, con heridas de bala también por detrás.

Según el diario, murieron cuando las tropas macedonias los arrancaron del escondrijo que habían buscado en su granja. Un hermano de Suleimán, Xhelal, se había refugiado en el sótano de una casa vecina. Al advertir la llegada de las tropas macedonias Xhelal huyó, pero no llegó muy lejos y cayó también abatido por disparos en la espalda.

La misma suerte corrieron otros dos vecinos, Kadri y Bajram Jashari. Informa la crónica de que los cinco muertos son sólo la mitad de las víctimas de ese domingo sangriento en Ljuboten.

El Mundo - Viernes, 17 de agosto de 2001

Según la organización, "los albaneses emplean fuego y metralla
para expulsar a los macedonios de sus pueblos"

Hoy llega la avanzadilla de la OTAN, a pesar de no haber un alto el fuego total

La Cruz Roja certifica la 'limpieza étnica'
de eslavos en Macedonia

JULIO FUENTES. Enviado especial.

SKOPJE.- Macedonios y albaneses se acusan mutuamente de estar ejecutando una despiadada limpieza étnica horas antes de la llegada, prevista para la noche de hoy, de los primeros 400 soldados británicos, de un total de 3.500, que tienen la misión de ejecutar el acordado desarme de la guerrilla albanesa del Ejército de Liberación Nacional (ELN).

Pero el cese total de fuego, condición impuesta por la OTAN para el despliegue de sus fuerzas, sigue sin acatarse plenamente. Ambos bandos denunciaban ayer "provocaciones" armadas.

En Tetovo, principal zona de combates, un policía macedonio resultaba muerto a consecuencia de un disparo en la cabeza. Las fuerzas de Skopje acusan al ELN de disparar contra sus posiciones desde cinco localidades, aunque los portavoces militares del Gobierno informan que se "abstuvieron de responder" para no violar el alto el fuego. La situación podría degenerar hacia una nueva escalada militar.

Aunque la misión de los soldados de la Alianza Atlántica no es, como en Bosnia, separar a los contendientes, sino proceder al desarme voluntario de la guerrilla en un plazo de 30 días, la población civil espera la llegada de la OTAN como única alternativa para detener la deriva del país hacia una nueva matanza étnica, que muchos consideran inevitable a corto plazo.

El conflicto ha provocado ya 50.000 refugiados o desplazados de guerra, la mayor parte expulsados violentamente de sus hogares, para crear zonas étnicamente puras.

Saho Taleski, portavoz de la Cruz Roja de Macedonia, declaraba ayer a este diario que la mayor parte de las víctimas son macedonios-eslavos. "Se puede afirmar que hay una operación de limpieza étnica en curso. Los albaneses emplean fuego, metralla, terror, violaciones y secuestros para expulsar a los macedonios de sus pueblos", declara Taleski a EL MUNDO.

Refugio provisional

El hotel Pelagonia de Skopje se ha convertido en el refugio provisional de 200 macedonios que afirman haber sido expulsados por los guerrilleros albaneses de Tearce, Vratnica, Staro Selo, Belovishta y Rogacevo, pueblos situados en la comarca de Tetovo, al norte del país.

Antes de ser expulsada de su casa por los terroristas albaneses, Velika P., de 56 años, encontró dos cerdos en el baño con un mensaje en la puerta. "Ellos [los cerdos] pueden vivir aquí, pero vosotros no".

Slavka, de 65 años, residente en Tearce, tuvo peor suerte. Denuncia que su casa fue incendiada, junto con otras 30 viviendas de macedonios. "Dalit, mi vecino albanés de toda la vida", explica a este diario, "informó y guió a los terroristas albaneses para quemar nuestras casas".

Slavka relata que los guerrilleros del ELN la amenazaron poniéndole un cuchillo en la garganta mientras la interrogaban sobre el paradero de sus hijos. "Yo me negué a responder. Entonces apilaron toda la ropa que encontraron en los armarios y le prendieron fuego. Me dijeron que si abandonaba mi casa mientras ardía, me mataban, pero uno de los terroristas me dijo que saliera cuando mi casa ya ardía. Sólo me pude llevar lo puesto", relata a EL MUNDO.

Según estos testimonios, el ELN quemó 30 casas además de bares, tiendas y la fábrica textil, ayudados con "entusiasmo" por los vecinos albaneses de Tearce. "Nos dijeron que la amistad de años se ha terminado y que Tearce sólo les pertenece a ellos. Nos odian porque quieren la Gran Albania", relata Cristina, otra de las macedonias expulsadas.


Violaciones de los Derechos Humanos

La limpieza étnica en curso no se abate sólo sobre los macedonios de religión cristiano-ortodoxa ya que también hay víctimas de origen albanés.

Saso Klekovski, responsable del Centro Macedonio para la Cooperación Internacional, un organismo financiado por Cáritas y otras organizaciones humanitarias occidentales, informaba a este diario de que la mitad de los 36.000 refugiados, forzados a escapar de la región de Tetovo, son albaneses.

Sólo durante el pasado fin de semana, 2.000 albaneses, residentes en el norte de Macedonia, abandonaron sus hogares para refugiarse en la vecina provincia serbia de Kosovo.

La situación humanitaria y las violaciones de Derechos Humanos están alcanzando un punto crítico en esta zona del país. Unos 4.000 macedonios permanecen aislados por el ELN en Vratnika, una de sus zonas liberadas. El único medio para salir del pueblo es a bordo de autobuses controlados por la guerrilla, informa Julio Fuentes.

En la región de Grostivar, los insurgentes albaneses que, según pudo constatar EL MUNDO, disponen de tecnología y armamento moderno, además de centenares de combatientes bien entrenados para la guerra, dictan su ley étnica y militar en la zona.

Según Klekovski, el ELN ha cerrado la principal fábrica de la región, en la que trabajan 5.000 obreros, clausurado el correo e interrumpido la corriente eléctrica. Los campesinos han abandonado los campos y el ganado a su suerte.

Klekovski pronostica una "catástrofe humana" para el invierno, que afectará a unas 100.000 personas de ambas nacionalidades.

En este contexto de exacciones, Amnistía Internacional ha denunciado que desde febrero de este año tanto eslavos como albaneses son responsables de homicidios indiscriminados de civiles desarmados, desapariciones y secuestros, torturas y malos tratos, detenciones arbitrarias y desplazamientos masivos forzados.

Por el lado eslavo, la organización defensora de los Derechos Humanos señala como culpables al Ejército y a la policía macedonios; por el bando albanés, cita expresamente al ELN.

Otra potente ONG que actúa en la zona, Human Rights Watch, también ha documentado que los combatientes del ELN han secuestrado y torturado a eslavos en Tetovo y que la policía macedonia hace lo mismo con los albaneses en las comisarías de Skopje o Kumanovo.

El Mundo - Viernes, 17 de agosto de 2001

La Gran Albania, un viejo sueño que persiste

MONICA G. PRIETO

La guerrilla albanesa de Macedonia se ha comprometido a desarmarse porque no puede perder su condición de víctima ante la opinión pública internacional, pero los Acuerdos de Ohrid están lejos de esfumar el fantasma de una nueva guerra civil en los Balcanes.

La atención prestada por la UE, EE.UU. y la OTAN a las reivindicaciones de una minoría -que no escapaba de una limpieza étnica ni se enfrentaba a un régimen despótico, como ocurrió en Kosovo, sino que atacaba las bases de una democracia- ha escindido por completo a la población macedonia.

La guerra ha despertado un odio cultural que se presenta como un escollo insalvable para el futuro de Europa. La población eslava (un 67% del total) culpa a Occidente de haber forzado una reforma constitucional, y no sin cierta razón.

La guerra podría haberse evitado si los albaneses hubieran querido. Sólo tendrían que haber abierto un debate político en Skopje para obtener garantías constitucionales de forma no traumática.

Optaron por la guerra guiados desde Kosovo, donde los dirigentes de la antigua guerrilla que combatió a Milosevic parecen enfrascados en un viejo sueño: la Gran Albania.

De Kosovo salieron armas, uniformes, líderes guerrilleros y voluntarios que sólo tenían que atravesar la montaña para enrolarse en las filas de sus hermanos macedonios.

Según el Gobierno de Skopje, muchos de ellos son miembros de los Cuerpos de Protección de Kosovo, una organización supuestamente humanitaria que, bajo los auspicios de la ONU, acogió a 5.000 ex combatientes para reinsertarlos en la sociedad.

Desde Kosovo también salen los comunicados de la guerrilla, incluidos los del escindido grupúsculo que ha rechazado la paz. El autoproclamado Ejército de Liberación Albanés (ENA) promete seguir combatiendo porque "los albaneses tienen derecho a vivir juntos en su espacio histórico, geográfico y étnico". "El ENA será el guía de la guerra para la liberación nacional", dice su Estado Mayor.

El conflicto podría no haber hecho más que comenzar. Según algunas fuentes, la Academia de las Ciencias de Tirana ha diseñado un proyecto de Gran Albania, que incluye el suroeste de Serbia, el sudeste de Montenegro, Kosovo, y el este de Macedonia. Si se confirma, los Balcanes podrían seguir desangrándose también en el siglo XXI.