El País - Lunes, 27 de agosto de 2001

Las perversas vacaciones
del doctor Jekyll y 'mister' Hyde

Los cazadores de sexo en busca de una presa infantil en sus viajes al extranjero ya no lo tienen tan fácil: la justicia ha empezado a ajustarles las cuentas.

INMACULADA DE LA FUENTE. Madrid.

El anuncio presenta la imagen de una joven de rasgos delicados. Un rostro oriental que hace evocar de inmediato el misterio de un viaje a Tailandia. Nada hay en esa imagen que evidencie un reclamo sexual, pero la imaginación del viajero que asocia exotismo con sexo puede dispararse: misterio, encanto, ¿tal vez masajes? ¿O algo más?

Los cazadores de sexo, esos que raramente se preguntan qué años tienen las chicas que se cruzan con ellos en el país de destino, ya no lo tienen tan fácil. Las agencias de viajes ya no ofrecen estos servicios.

Tras el Congreso Mundial de Estocolmo de 1966, la Federación Universal de Asociaciones de Agentes de Viajes (FUAAV) ha asumido un código ético contra el turismo sexual infantil, y algunos mayoristas insertan ya en sus folletos sus consecuencias legales.

Las leyes contra el vampirismo sexual han empezado a funcionar. Hace unos días, el presunto pederasta estadounidense Eric Franklin Rosser fue detenido por el FBI (Oficina Federal de Investigación) en Tailandia.

Rosser, en paradero desconocido desde abril 2000, figuraba en la lista de los diez fugitivos más buscados por la policía federal, acusado de producir y distribuir material pornográfico con menores.

Pero el negocio continúa: dos millones de niños de 8 a 15 años, según UNICEF, son obligados a prostituirse por sus familias o por organizaciones mafiosas para complacer a los turistas ricos y llenar de paso las arcas de los países pobres.

La explotación sexual infantil dentro del turismo representa el 10% de esta oscura y ramificada industria, pero la Organización Mundial de Turismo (OMT) está decidida a combatirla.

Del 1 al 2 de julio se celebró en Bangkok un encuentro regional promovido por la OMT y varias ONG, entre ellas la activa EPACT (End child prostitution, pornography and trafficking of children for sexual purposes) para unir estrategias contra el comercio sexual infantil.

La próxima cita será el Congreso Mundial de diciembre de 2001 en Yokohama (Japón).

Al igual que muchos de los países occidentales que exportan turistas, los países implicados en el fenómeno, como Tailandia y Camboya, han endurecido su legislación. En Tailandia, además, la policía ha acordado con diversas ONG que los niños afectados sean tratados como víctimas y testigos, y no como delincuentes.

El mercado se ha desplazado a Vietnam y se mantiene en Filipinas, Sri Lanka, Nepal, e India. En Latinoamérica, la oferta se reproduce en México, Brasil, Colombia, Perú, República Dominicana, Costa Rica y Caribe.

En África el turismo sexual fluye hacia Suráfrica, Kenya y Zambia: con la excusa de que los adultos pueden contagiar el SIDA, los cazadores del sexo convierten a los niños en objetos listos para ser sacrificados.

Y en Europa orientan su brújula hacia Polonia, Rumanía, Rusia y República checa, países de economía vulnerable donde el pedófilo o el ligón sin escrúpulos buscan sexo barato.

Los turistas proceden de Japón, Australia, Estados Unidos y Canadá, Austria, Bélgica, Reino Unido, Suiza, Francia, Alemania, Italia, Holanda, Países nórdicos y España.

Al comprar su billete, cualquiera puede tener presente la opción del sexo, ya que uno de cada cinco turistas suele mantener relaciones con nativos del país que visitan. Pero ¿quiénes son los que se saltan la barrera de la edad? Turistas u hombres de negocios (personal militar, ejecutivos, jubilados, marineros...) permisivos, frívolos o depravados, según EPACT España.

'Además de pedófilos y de turistas que buscan preferentemente menores, existe el abusador ocasional que relaja sus normas conforme se aleja de casa. Algunos sufren un desdoblamiento de personalidad tan notable como el de doctor Jeckyll y mister Hyde', afirma Perla Goseco, coordinadora de la campaña internacional contra la explotación sexual de niños en el turismo.

'La mayoría de los implicados tiene entre 40 y 50 años, pero aumenta el número de jóvenes entre 22 y 26 años que, amparados en el anonimato o en el viaje en grupo', sigue Goseco, 'llevan a cabo sus fantasías sexuales sin importarles si la chica que les sale al encuentro en la populosa playa de Boca Chica, en la República Dominicana, en un colmado de Cuba, en una oscura calle brasileña o a la puerta de un mercado de Vietnam tiene 13 o 15 años y no los 18 que aparenta. Que acepten el intercambio por un plato de comida o por un simple video y que conozcan ciertas técnicas no presupone experiencia. Sencillamente, son menores.

El número de niños atrapados en esta industria sumergida es tan escalofriante como escurridizo. La desigualdad, la falta de oportunidades debidas a las carencias educativas y la diversificación de los conflictos, multiplican el número de víctimas. Para tener datos fiables, la OMT ha encargado estudios sobre el terreno, con fondos de la CE, en Indonesia, Tailandia y Camboya.

Cada vez resulta más difícil que los hoteles faciliten contactos, y algunos especifican su rechazo para disuadir al pedófilo en potencia. Otra forma de agurejear esta tupida red es que las agencias cancelen su relación comercial con sus proveedores locales y los denuncien a la policía, si son cómplices de esta actividad.

Pese a todo, el último eslabón, el de los guías locales, puede abrir puertas ilegales a golpe de dólares. Y no se necesitan muchos. En sus manos está frenar el fenómeno o extenderlo, al orientar o no a los turistas hacia los barrios calientes, sobre todo si sospechan que alguno busca menores.

Por veinte dólares se puede vender un niño. Y comprarlo. A veces la explotación empieza en la familia. Pero existe una industria sexual global infiltrada en el turismo y alimentada de tópicos: desde que las caribeñas sólo piensan en el sexo, hasta que ciertas tradiciones asiáticas favorecen la prostitución.

Falsos mitos que llevan a afirmar a clientes e intermediarios que el abuso no traumatiza a los niños educados en estas culturas, o incluso que su sacrificio garantiza su futuro y el de su familia, olvidando que los que obtienen ganancias son los proxenetas.

La realidad es más honda y más brumosa: miles de niñas latinoamericanas crecidas en la calle y decenas de miles de niños y niñas asiáticos y africanos, pobres y sin escolarizar, son los nuevos esclavos de un colonialismo disfrazado de ocio.

Prueba de ello es que en el congreso de Estocolmo de 1996, 122 países reprobaron esta práctica. 'No forma parte de ninguna identidad cultural, sino de la subcultura de la pobreza. ¿Hay alguien que piense que los tailandeses ricos venden o explotan a sus hijos?', pregunta Perla Goseco.

'En las primeras campañas de EPACT, en el 91, el lenguaje era directo: 'acabemos con el turismo sexual. Ahora los eslóganes se han suavizado y se habla de proteger a los niños de la explotación sexual en el turismo', añade.

El II Congreso de Yokohama, organizado por Japón, EPACT y UNICEF, evaluará lo conseguido desde el de Estocolmo e impulsará nuevos objetivos. Antes, en septiembre de 2001, durante el periodo extraordinario de sesiones de la Asamblea general de Naciones Unidas, se renovará el programa de la Cumbre Mundial a favor de la Infancia de 1990.


Protección del menor

La ONG para la erradicación de la prostitución, pornografía y el tráfico de niños con fines sexuales, Epatc España, ha propuesto a Asuntos Sociales un plan de acción de protección del menor a desarrollar en varios años.

Isabelle Peris, abogada de EPACT España defiende la creación de un registro nacional de autores de estos delitos al que sólo tengan acceso jueces y polícias y ampliar la colaboración internacional con Europol, Interpol y convenios bilaterales.

'Son medidas necesarias', explica Peris, 'para reforzar una legislación obsoleta frente a un entramado atomizado y a menudo oculto que se desarrolla en calles, prostíbulos, agencias de acompañantes, personal de hoteles o terminales de aeropuertos, y, últimamente, en clubes organizados y en Internet.

La corrupción favorece, además, que los responsables de estas redes eludan la ley'. Una lucha desigual en la que UNICEF y Comisión Europea han puesto en marcha diversos programas: uno de ellos, STOPS, coordina la labor de policías, jueces y ONG hasta 2002.

DAFNE, vigente hasta 2003, financia proyectos preventivos para atajar la violencia sexual contra niños y mujeres. Muchos de estos niños, de zonas rurales, son desplazados de sus casas y algunos presentan patologías drogodependientes. Son infancias sin identidad, vidas despojadas de futuro.


La mano de la ley persigue más allá de las fronteras

I. F. Madrid.

El principio de extraterritorialidad permite juzgar al turista acusado de un delito de explotación sexual de menores tanto por las leyes locales como por las de su país de origen.

Gracias a este principio, nueve de los 22 países considerados como emisores de turistas han procesado a ciudadanos acusados de abusos en su lugar de vacaciones.

Como consecuencia, 11 de ellos han sido condenados en Reino Unido, 8 en Francia, 7 en Australia, 3 en Países Bajos y 3 en Suiza, según datos de la ONG contra la prostitución, pornografía y tráfico de niños, EPACT España.

El mismo procedimiento ha facilitado la detención de 45 turistas alemanes, 20 británicos, 17 australianos, 9 belgas y 9 franceses.

España forma parte de los 22 países que aceptan el principio de extraterritorialidad -en delitos relativos a prostitución y pornografía infantil-, aunque no todos lo aplican del mismo modo.

No obstante, las últimas decisiones marco del Parlamento Europeo del pasado junio sobre tráfico de seres humanos y pornografía infantil instan a los países de la Unión a armonizar su legislación para llegar incluso a penalizar la intención de viajar con el fin de abusar de menores.

'Un niño es un niño. Es un niño. Es un niño...' La ONG Tierra de Hombres planea inundar con esta frase su página web en Alemania para recordar algo tan elemental como olvidado, la necesidad de proteger al niño, a cualquier niño.

Revolución italiana

Italia cuenta desde 1998 con una de las legislaciones más completas en la materia, junto con Suecia, Austria, Holanda y Reino Unido. Las agencias italianas están obligadas a incluir en sus folletos recomendaciones que disuadan al viajero de ejercer el turismo sexual con menores. Y en algunos vuelos se emiten anuncios denunciando esta práctica y recordando que en Italia es delito.

Este goteo informativo y legislativo ha cambiado la forma de pensar de algunos italianos. Aficionados a viajar a Cuba, país por el que compartían una fascinación parecida a la de esos españoles que acuden con regalos de tiendas de todo a cien para seducir a la necesitada población femenina.

'En 1999 los viajes a la isla cayeron en un 30%', dice Perla Goseco, coordinadora intenacional contra la explotación sexual de niños en el turismo.

Sorprendidos, los responsables del turismo sondearon el mercado. El estudio reveló que muchos italianos no querían que se los identificara con el turismo sexual, y Cuba era un referente. Desde entonces, los agentes turísticos ofrecen un enfoque de Cuba orientado al turismo familiar y a los viajes de novios, apoyándose en su cultura y en su música, un terreno abonado por la película Bella Vista Club Social.