Clarín - Lunes 10 de setiembre de 2001
LA TRANSICIÓN CHILENA: UN CRIMEN COMETIDO EN 1970
Involucran a Kissinger en el asesinato
de un ex jefe del Ejército de Chile
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Lo hicieron ex funcionarios estadounidenses y el propio hijo del general René Schneider. Fue en el prestigioso programa "60 Minutos" de la cadena de TV CBS. Presentarán una demanda contra el ex secretario de Estado. Washington. EFE. Ex funcionarios de Estados Unidos y el hijo del asesinado general chileno René Schneider revelaron ayer nuevos datos sobre la presunta participación de Washington en este crimen y en el golpe que derrocó a Salvador Allende de la presidencia de Chile. En el programa 60 Minutos de la cadena de televisión estadounidense CBS, los participantes involucraron al ex secretario de Estado Henry Kissinger, y a la Agencia Central de Inteligencia, la CIA, en los preparativos del asesinato de Schneider y en el derrocamiento de Allende. Abogados de Washington están planeando presentar una demanda en nombre de la familia del desaparecido general Schneider ante un tribunal federal esta semana contra el ex consejero de Seguridad Nacional y ex secretario de Estado Henry Kissinger por estos hechos. Kissinger publicó en la edición de agosto de la revista Foreign Affairs un artículo en el que se declara contra el fenómeno de la "justicia global". Dice que "el fenómeno pone a los jefes de Estado al nivel de piratas y secuestradores". El artículo fue interpretado como una defensa anticipada de Kissinger ante la posible acusación por crímenes como el de Schneider. En mayo el juez francés Roger Le Loir citó a Kissinger como testigo por la desaparición de cinco ciudadanas francesas en el marco de la Operación Cóndor. Y el juez chileno Juan Guzmán envió un exhorto con preguntas para que Kissinger responda por crímenes como el del periodista estadounidense Charles Hofman durante el golpe contra Allende. El general René Schneider era el comandante en jefe del Ejército chileno cuando fue asesinado durante un intento por secuestrarlo el 22 de octubre de 1970. La viuda del militar y sus tres hijos aseguran que el secuestro fue organizado y planificado por la CIA y decidido por el desaparecido presidente Richard Nixon (1969-1974) para evitar la subida de los izquierdistas al poder. Afirman que todo empezó cuando el socialista Salvador Allende ganó las elecciones presidenciales del 4 de setiembre de 1970, y Nixon ordenó a Kissinger y al director de la CIA de esa época, Richard Helms, impedir que tomara posesión. El analista de la entidad independiente Archivo Nacional de Seguridad, Peter Kornbluh, trabajó en la revisión de los documentos desclasificados obtenidos por esa organización sobre los violentos acontecimientos ocurridos en Chile, y que incluyen notas sobre una reunión de quince minutos en la que Nixon supuestamente ordenó obstaculizar a Allende. En el programa 60 Minutos de la CBS, Kornbluh dijo que este hecho supone el primer ejemplo de la presunta intervención de Nixon en las instituciones democráticas de otros países. El general René Schneider era uno de los militares que quería mantener al Ejército chileno alejado de la participación política como ordenaba la Constitución, según se explicó durante la entrevista. El hijo de Schneider, también de nombre René, dijo durante la entrevista en el programa que durante el tiempo que su padre permaneció como comandante en jefe del Ejército, siempre indicó que esa institución nunca debería mantener el poder político, y que si lo hacía, eso pondría fin a la democracia. Sin embargo, según los documentos desclasificados que se revelaron en el programa, la Casa Blanca quería que los militares tomaran el poder político, tal como ocurrió con el golpe de Estado encabezado por el general Augusto Pinochet y que impuso una dictadura de 17 años. El hijo de Schneider afirmó que su padre nunca adoptó precauciones para evitar su secuestro, supuestamente realizado con la participación de entidades oficiales estadounidenses, y que siempre se movilizaba sin guardaespaldas. En otras revelaciones en el programa de la CBS, se dio a conocer que después del asesinato de Schneider, la sede central de la CIA supuestamente envió un cable a sus agentes en Chile felicitándolos por el excelente trabajo, sin que hubiese quejas de la Casa Blanca. La intervención estadounidense en el derrocamiento de Allende era ya un hecho conocido. En los 70, una investigación del Congreso determinó que Nixon, Kissinger y la CIA habían apoyado y financiado el golpe. Esta investigación de 60 Minutos corrobora esta información. Hace ya dos años Clarín había publicado un documento desclasificado de la CIA fechado el 3 de noviembre de 1970, justo el día de la asunción de Allende, en el que la agencia enumeró sus esfuerzos para prevenir la ratificación parlamentaria del presidente electo así como sus planes de golpe. Se describe cómo será el grupo de tareas "operativo" encargado de armar el golpe: "Consiste en cuatro funcionarios de la CIA con la apariencia, el lenguaje y la experiencia como para mantener la ficción de varias nacionalidades extranjeras". También la diplomacia estadounidense estaba advertida de que la presencia del general René Schneider, como jefe del Ejército, impediría un compromiso golpista de la institución. "Aunque algunos oficiales entre los mandos del Ejército y de Carabineros estaban predispuestos a tomar acción, sentían que el Ejército era central para un golpe. Y que, mientras Schneider fuera el jefe del arma, no podría contarse con el Ejército". |
La Jornada - LUNES 10 SEPTIEMBRE 2001
La familia de Schneider lo acusa de conspiración
Demandarán a Kissinger
ante una corte federal estadunidense
Habría ordenado el secuestro del ex jefe militar chileno
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AFP Y DPA Washington, 9 de septiembre. La familia del ex comandante en jefe de de ejército chileno, René Schneider, demandará al ex secretario de Estado estadunidense Henry Kissinger, por supuesta conspiración en el asesinato del general en 1970, informó esta noche el programa 60 Minutos del canal de televisión CBS. El reporte se conoció horas después que miles de personas personas, convocadas por la Asamblea por los Derechos Humanos, marcharon en Santiago para recordar a las víctimas del golpe de Estado que el 11 de septiembre de 1973 derrocó al presidente constitucional Salvador Allende e instaló la dictadura de Augusto Pinochet. La demanda será presentada esta semana en una corte federal de Washington, indicó el programa 60 Minutos, y precisó que el frustrado secuestro en el cual Schneider fue herido de muerte estuvo organizado y financiado por la Agencia Central de Inteligencia (CIA) por instrucciones del ex presidente Richard Nixon y de Kissinger. CBS informó que la Casa Blanca estaba decidida a evitar que el socialista Salvador Allende asumiera la presidencia luego que ganó por estrecho margen (36 por ciento de los votos entre tres candidatos) las elecciones del 4 de septiembre de 1970 y Schneider, quien manifestó su apoyo a Allende, se interpuso en su camino. El hijo del general, un director de la televisión chilena también llamado René Schneider, declaró a 60 Minutos que su padre se oponía a un golpe de Estado contra Allende. "(Allende) era el legítimo presidente", dijo, y añadió que "durante el tiempo en que fue comandante en jefe, aseguró en reiteradas oportunidades que el ejército no tomaría el poder político. Si lo hacían, él insistía, significaría una dictadura y el fin de la democracia". Versión de CBS De acuerdo con CBS, los conspiradores del golpe intentaron raptar a Schneider el 22 de octubre interceptando su automóvil en Santiago, y le dispararon cuando el general intentó tomar su arma en legítima defensa. Schneider resultó herido y murió dos días después en el Hospital Militar de la capital chilena. "Siempre quise olvidar esto, pero tenemos un deber ante la Humanidad para hablar sobre le tema", dijo Schneider, y sostuvo que "sería irresponsable permanecer en silencio". Kissinger, el asesor de Seguridad Nacional en esa época y luego secretario de Estado del presidente Richard Nixon y su sucesor Gerald Ford, no quisieron hablar con la CBS, pero en declaraciones anteriores han negado estar involucrados en la muerte de Schneider. Una investigación del Senado estadunidense realizada en 1975 estableció que Estados Unidos apoyó el cruento golpe de Estado que derrocó a Allende e instaló en el poder a Pinochet. Sin embargo, Kissinger -premio Nobel de la Paz 1973 por su participación en las negociaciones de pacificación en Vietnam- aseguró ante los investigadores que había dejado de apoyar a los conspiradores la semana en que Schneider fue asesinado. En el juicio que se abrió por el asesinato de Schneider fue condenado a extrañamiento (exilio) el general Roberto Viaux, jefe del comando nacionalista que cometió el atentado. Viaux había encabezado un año antes, el 21 de octubre de 1969, un amotinamiento militar contra el presidente democristiano Eduardo Frei. La amenaza de juicio contra Kissinger en Washington surgió luego que la justicia de varios países pidió interrogarlo por diversos acontecimientos ocurridos en América Latina. El juez argentino Rodolfo Canicoba Corral envió un exhorto en agosto pasado al Departamento de Justicia de Estados Unidos, en el que solicitó que Kissinger declare sobre su presunto conocimiento del Plan Cóndor, el esquema de represión montado por las dictaduras del Cono Sur en los 70. En la misma causa Canicoba Corral procesó ya al ex dictador argentino Jorge Videla y pidió las extradiciones de los dictadores de Chile, Augusto Pinochet, y de Paraguay, Alfredo Stroessner (actualmente asilado en Brasil) al igual que de otros ex militares chilenos y uruguayos. En Chile el ex secretario de Estado estadunidense es investigado por la desaparición del periodista estadunidense Charles Horman, quien inspiró la película Missing del realizador griego Costa Gavras. De su lado, el juez instructor Roger Le Loire, luego de haber intentado en vano interrogar a Kissinger en París, pidió permiso para hacerlo en Estados Unidos. La justicia francesa lo investiga por la desaparición de franceses durante la dictadura chilena. En Santiago, miles de manifestantes, en su mayoría jóvenes, se desplazaron por la céntrica Alameda, se detuvieron frente al monumento de Allende, contiguo a la sede presidencial, y llegaron hasta el Cementerio General para depositar ofrendas florales en el muro con los nombres de más de un millar de desaparecidos durante los 17 años del régimen pinochetista. Pero el homenaje se tornó tenso en los minutos finales, cuando una cincuentena de encapuchados levantaron barricadas incendiarias en calles próximas al cementerio y lanzaron piedras a la policía, que contestó con gases lacrimógenos y carros lanza agua, sin que se informara de detenidos. Los encapuchados dijeron representar al Grupo de Acción Popular, y reivindicaron la lucha armada. "No a la impunidad", rezaba una pancarta que marcaba el comienzo de la marcha de unas 15 mil personas, en alusión a los procesos judiciales contra Pinochet, a quien la justicia sobreseyó en julio pasado por demencia en la causa de la Caravana de la muerte, y contra otros militares acusados por las violaciones a los Derechos Humanos y los 3 mil muertos y desaparecidos que dejó la dictadura. Allende, el primer presidente socialista que conquistó el poder en las urnas para "hacer la revolución dentro de la institucionalidad", enfrentó el boicot de militares y de la derecha. Para salvar de la crisis y evitar un enfrentamiento civil, decidió convocar a un plebiscito, en un discurso que pronunciaría el martes 11 de septiembre de 1973. Fue entonces que el general Pinochet encabezó el alzamiento, durante el cual Allende murió, en el Palacio de La Moneda. "Estamos satisfechos con la convocatoria. Llama la atención que siempre siguen apareciendo jóvenes que no conocieron y vivieron el golpe de Estado. Pero ellos toman este acto como una forma de luchar por la democracia y la justicia", dijo Gladys Marín, secretaria del Partido Comunista, al comentar la marcha de este domingo. |