El Mundo - Miércoles, 12 de septiembre de 2001
Los países ricos han reducido su ayuda al Tercer Mundo en 400.000 millones de pesetas
El 95% de los enfermos de sida vive en países subdesarrollados
La FAO afirma que la globalización
causa hambrunas y epidemias
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RUBEN AMON. Corresponsal. ROMA.- El informe anual de la ONU en materia de alimentación y agricultura ha puesto en entredicho el concepto dominante de la globalización. Es verdad que el intercambio comercial libre contribuye a disminuir el hambre y la pobreza, pero los "efectos múltiples e imprevisibles" de la mundialización también propagan catástrofes y enfermedades, incluida el mal de las vacas locas. "La aceleración comercial y la ausencia de trabas fronterizas convierten a muchos animales y plantas en la fuente originaria de problemas para la salud humana, allí donde los recursos médicos son pobres", señala categóricamente el informe de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura). El doble filo de la globalización tiene una lectura positiva. Es decir, que el capitalismo sin fronteras ha colaborado a reducir la desnutrición con un ritmo constante y esperanzador. Hartwig de Haen, vicedirector de la FAO en cuestiones sociales, señalaba ayer en la sede oficial de Roma que los porcentajes de pobres y de hambrientos podrían rebajarse a la mitad en el umbral del año 2015. "Se trata de un desafío casi imposible de cumplir, así es que el compromiso de los países ricos tiene que ser mucho más explícito de cuanto sucede hasta ahora. No olvidemos que la malnutrición gravísima afecta al 13% de la población mundial", explicaba ayer Hartwig de Haen con el balance de la FAO entre manos. África subsahariana Las expectativas favorecen a los países del contexto asiático, pero resultan inasequibles a casi toda la población del África subsahariana y a la América Central. Unas veces, por la multiplicación arbitraria de las catástrofes naturales. Otras, por la propagación incontrolable del SIDA. Los datos de la FAO divulgados ayer confirman que el 95% de las personas contagiadas en el planeta, 36 millones en total, agoniza en las zonas subdesarrolladas. Especialmente en África (70%), donde los efectos devastadores del SIDA ya han reducido en torno al 25% las respectivas activas de Namibia, Bostwana y Zambia. El informe anual de la FAO también revela los problemas derivados de la falta de agua y de un sistema de irrigación adecuado. Tanto, que los países de Oriente Medio y del norte de África se hallan actualmente en una situación crítica, sobre todo porque no prosperan las inversiones en infraestructuras ni embalses. El problema del agua está emparentado al descenso sospechoso de la actividad agrícola en los países subdesarrollados. De hecho, el informe de la FAO atribuye a los socios ricos del planeta el pecado de haber reducido este año las ayudas y las inversiones para los proyectos derivados del cultivo: 2.404 millones de euros (400.000 millones de pesetas) menos. Las conclusiones de la FAO constituyen la agenda que los líderes de todo el mundo deberán discutir el próximo 5 de noviembre. El problema es que Italia aún no se ha decidido a fijar la sede definitiva de la Cumbre. Silvio Berlusconi descartó la candidatura "natural" de Roma, sede principal de la organización, pero tiene pendiente escoger una alternativa segura. Rímini, probablemente. Las precauciones, naturalmente, obedecen al riesgo que podrían implicar unas nuevas movilizaciones violentas en nombre del pueblo de Seattle. El Gobierno italiano resolvió mala y represivamente la Cumbre del G8 celebrada en Génova. Las aspiraciones de FAO son otras. Jacques Diouf, director general de la organización, matizó ayer en Roma que la emergencia del hambre y de la pobreza no puede aplazarse. "De otro modo, asistiremos a la muerte y a la devastación de muchos millones de personas". Movilizaciones contra el hambre CÉSAR GLEZ.-CALERO. Especial para EL MUNDO. MÉXICO.- Para desgracia de sus ciudadanos, Guatemala colecciona estados de alarma. Hace un par de meses, el Gobierno de Alfonso Portillo decretó el estado de excepción tras la fuga de 78 presos de una cárcel de máxima seguridad. Ahora, se ha visto obligado a declarar el "estado de calamidad" por un hecho todavía más trágico: la muerte de al menos 43 personas (entre ellas, doce niños) víctimas de la hambruna. La sequía y el hambre que están asolando Centroamérica, en especial Guatemala, Honduras, Nicaragua y El Salvador, han hecho saltar la alarma en las ONG españolas, que ya han puesto en marcha diversos planes de emergencia. Asimismo, la mayoría de las organizaciones han puesto a disposición de la sociedad española diversas cuentas bancarias donde pueden hacer sus donativos, informa Servimedia. Según informó Intermón en un comunicado, las pérdidas en las cosechas de frijol, alimento básico de la población, son cuantiosas y en algunas zonas llega al 100% de la producción. También Cáritas Española, Acción contra el Hambre o el Movimiento por la Paz, el Desarme y la Libertad (MPDL) están identificando acciones de emergencia para atender a los damnificados. |