El País - Miércoles, 19 de septiembre de 2001

Cientos de miles de afganos huyen de Kabul

ACNUR advierte de que Irán y Pakistán no tienen medios para afrontar la avalancha

ÁNGELES ESPINOSA, ENVIADA ESPECIAL. Islamabad.

Llueve sobre mojado. Los afganos llevan 22 años huyendo de sus casas y cruzando la frontera. Cualquier frontera que les dé un mínimo de seguridad frente a los bombardeos y los excesos, primero de los soviéticos, luego de sus propios guerrilleros muyahidín y en la actualidad de los talibán.

Ahora se refugian del fantasma de una coalición internacional que persigue un monstruo que se le ha escapado de las manos.

Sólo Pakistán sigue recibiéndoles y con cuentagotas, como confirmó un portavoz del Ministerio de Exteriores: "Cientos de miles de afganos se dirigen hacia Pakistán".

Según Riad Mohamed Khan, el representante del Ministerio de Exteriores de Pakistán, 'varios miles [de afganos] han llegado ya a los puestos fronterizos de Torkhan y Chaman'.

También reconoció éste que se ha cerrado el paso a todo aquél que no tenga documentos válidos, una exigencia que Islamabad reimplantó la primavera pasada tras la penúltima oleada de refugiados.

Pero quienes tienen documentos suelen ser privilegiados. Como los familiares de los altos funcionarios talibán que, según la prensa paquistaní, han cruzado en los últimos días: las familias del gobernador y el vicegobernador de la provincia de Ningarhar y la del jefe de los servicios secretos en Jalalabad.

Cerca de 4.000 afganos han logrado burlar los controles fronterizos y filtrarse por las altas montañas que separan ambos países, según las organizaciones humanitarias.

Lo peor está por llegar. El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) advirtió ayer de que en los próximos días calcula la llegada de entre 300.000 y 400.000 nuevos escapados.

Si se desata una guerra contra Afganistán, esa cifra superaría el millón.

Nadie se preocupa

'En términos de espacio, se podría presionar a Irán y a Pakistán para que les dejaran entrar', señaló a EL PAÍS Yusuf Hassan, portavoz de ACNUR en Pakistán, 'pero esos países no tienen ni la capacidad ni los recursos para hacerse cargo de ellos'.

Los cientos de trabajadores humanitarios que se ocupan de los afganos desplazados por 22 años de guerra denuncian que por el momento 'nadie se está preocupando del coste humano de la crisis'.

'¿Va a facilitar la comunidad internacional la asistencia necesaria?', se pregunta Hassan. La sede de ACNUR en Ginebra ya se ha movilizado en busca de ayuda y varios equipos de emergencia tienen previsto llegar en los próximos días a Pakistán.

Incluso antes de los atentados, ya existía cerca de un millón de desplazados internos dentro de Afganistán y las agencias que les prestan atención luchaban para mantenerse a flote.

Tras la evacuación del personal internacional, ACNUR está extremadamente preocupado porque la situación de estas personas -y de varios millones más que dependían de la ayuda internacional- puede deteriorarse con rapidez y provocar grandes desplazamientos de población e incluso muertes.

Aun sin necesidad de que empiece una operación militar, ya hay mucha gente tan débil por la falta de alimentos que ni siquiera puede desplazarse. 'Simplemente, carecen de la fuerza o los recursos para abandonar sus pueblos', según denuncia la propia ACNUR.

Diário de Notícias - 19 de Setembro de 2001

Afegãos fogem das cidades

Metade da população de Kandahar está já na estrada. Paquistão fechou fronteira

Said Mohammed Azam, jornalista da AFP, em Cabul

Dezenas de milhares de afegãos fugiam ontem dos centros urbanos do Leste do país, com medo das represálias americanas, enquanto as organizações humanitárias, com a ONU à cabeça, se inquietavam com o possível agravamento de uma crise humanitária já catastrófica.

O êxodo, visível em Kandahar desde segunda-feira, prosseguia ontem no coração político dos talibãs, onde residem habitualmente tanto Ussama Ben Laden como o mullah Omar, líder supremo dos talibãs.

Mais de metade dos 200 mil habitantes da cidade estarão já na estrada.

No Nordeste, flagelado no ano passado pela guerra civil, os combates prosseguiam entre os talibãs e as forças da oposição. Os talibãs lançaram na zona uma ofensiva de envergadura, para tentarem aproveitar uma eventual desmoralização dos opositores após a morte do seu líder carismático, o comandante Ahmed Shah Massud, enterrado domingo.

Milhares de deslocados convergiam para o Paquistão, único país vizinho do Afeganistão a não ter fechado as suas fronteiras até ontem [segundo a CNN, Islamabad encerrou já a fronteira).

Os controlos foram, contudo, consideravelmente reforçados e oficialmente só podem passar os viajantes munidos de um visto.

Outros candidatos ao êxodo foram travados pelas barreiras erguidas pelos talibãs, quando famílias inteiras tentavam fugir de Kandahar, alvo potencial dos ataques americanos.

Os comerciantes de Cabul, a capital, começavam a tomar as suas precauções contra as pilhagens e os residentes inquietavam-se com um eventual regresso da insegurança numa cidade que conheceu já numerosos episódios.

Os trabalhadores humanitários afegãs, que permanecem em funções para gerir a ajuda humanitária após a partida a semana passada dos quadros estrangeiros, receberam ordens para não sairem de casa. Os mais pobres dos afegãos estão assim abandonados à sua triste sorte.

"Parece que importantes movimentos de população prosseguem em Kandahar. Mas em Cabul e Jalalabad, os talibãs terão erguidos barreiras para impedirem as pessoas de fugirem", declarou o porta-voz do Alto-Comissariado das Nações Unidas para os Refugiados, Yusuf Hassan.

O Afeganistão conta já com cerca de 900 mil refugiados suplementares em um ano devido aos combates e à seca que dura desde 1998.

Clarín - Miércoles 19 de setiembre de 2001

Decenas de miles de afganos
intentan escapar de su país

El principal éxodo se produce en la capital, Kabul. Pugnan por llegar a la frontera con Pakistán e Irán.

Kabul y Ginebra. EFE y AFP.

Alrededor de 150 mil personas pugnan por emigrar de Afganistán ante la posibilidad de un ataque en gran escala de los Estados Unidos. Según el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) con sede en Ginebra, una gran parte de la población afgana comenzó a evacuar las grandes ciudades.

El principal éxodo se produce en la capital, Kabul, en Jalalabad y en Kandahar, donde está instalado el jefe supremo de los talibanes, el molá Mohammad Omar. De esa ciudad se habría marchado la mitad de la población de 200.000 habitantes.

"Kandahar está semivacía. La gente huye de Kabul y de Jalalabad -en el este- y algunos se van para el campo, pero muchos enfilan para las fronteras", dijo desde Ginebra el vocero de ACNUR, Kris Janowski.

Allí, fundamentalmente en los límites fronterizos con Pakistán e Irán, se agolpan decenas de miles de afganos a quienes también corre la hambruna.

"En 2 o 3 semanas pueden agotarse los alimentos", advirtió ayer Christiane Berthiaume, vocera del Programa Mundial Alimentario. En total, serían 3.800.000 los afganos que corren serio riesgo de desnutrición.

Es que al margen de la amenaza norteamericana, ya van 20 años de padecimientos por guerras internas, y se cumplen 3 de sequías constantes que acabaron con casi toda la agricultura.

Pero el atentado a las Torres Gemelas en Nueva York y al Pentágono en Washington, agravó la situación en Afganistán, porque fue suspendido el envío de alimentos desde el organismo internacional por carencia de camiones comerciales, además del abandono del país de 150 Organizaciones No Gubernamentales (ONGs) que se marcharon tras los ataques a EE.UU. junto con el personal de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

Según fuentes del Programa Mundial Alimentario, "hay decenas de miles de afganos que ya padecen una mala alimentación, y se perciben indicios de hambruna con versiones de personas paralizadas porque comieron plantas tóxicas".

Pero aún permanecen en las tareas de socorro 370 empleados afganos pertenecientes al Programa internacional.

En tanto, el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados dispondría unas 9.300 tiendas a lo largo de las fronteras para dar cobijo a 50.000 afganos desesperados por emigrar. El principal grupo se encuentra en Chaman, en la frontera con Pakistán, país que se niega a recibir más refugiados.

El régimen paquistaní del general Pervez Musharraf cerró las fronteras y suspendió todo trato comercial con Afganistán por expreso pedido de Estados Unidos. Sólo pueden ingresar quienes tengan sus pasaportes o visas en regla.

Los afganos constituyen el grupo de refugiados más numeroso del mundo. Son 3.700.000, y la mayoría de ellos se encuentra en Pakistán y en Irán.

El gobierno iraní condenó los atentados en Estados Unidos y decidió cerrar el sábado sus fronteras con Afganistán para evitar una invasión ante un eventual ataque norteamericano.

Ayer, el ministro iraní del Exterior, Kamal Jarrazi, llamó de urgencia al secretario general de la ONU, Kofi Annan, para coordinar las acciones "por si se descontrola el flujo de afganos hacia la frontera con Irán".

El ministro Jarrazi advirtió que "podría provocarse una catástrofe humanitaria si Estados Unidos lanza acciones de represalia contra Afganistán".

De acuerdo con las normas éticas islámicas, Irán no puede negarse a acoger refugiados, mucho menos cuando se trata de musulmanes. Pero el país ya ha recibido cerca de 2 millones de afganos que huyeron de la represión del régimen integrista talibán.