El País - Jueves, 20 de septiembre de 2001
La ONU toma medidas urgentes
para afrontar la marea de refugiados
que huyen de Afganistán
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REUTERS. Islamabad. Mientras miles de afganos abandonan sus ciudades ante un eventual ataque de Estados Unidos, Naciones Unidas empezó ayer a preparar planes urgentes para alimentar y dar cobijo al último flujo de desheredados. 'Hasta el momento estamos en un estado de emergencia, pero preparándonos para una posible avalancha de refugiados', dijo Yusuf Hassan, portavoz del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR). Testigos presenciales afirmaron que decenas de miles de personas abandonaban las ciudades de Kabul, Kandahar y Jalalabad a pie, en burro o amontonados en viejas camionetas en búsqueda de una frontera segura. Pero incluso aquellos que logran salir del paupérrimo Afganistán se encuentran al otro lado de la frontera con escuálidos campos de refugiados atestados de gente sin esperanza. 'Los refugiados afganos carecen en los campos de una red de seguridad. Sienten que han fracasado. A muchos de ellos se les ve mendigando por las calles..., sus hijos escarbando entre la basura de Karachi, Lahore y Peshawar', dijo Hassan. 'Así es que se convierten en una clase marginal que vive en la desesperación. Ésta es la razón por la que últimamente los vemos intentando abandonar los países vecinos en la búsqueda de una vida mejor'. Hassan insistió en que la comunidad internacional tiene que dar un paso hacia adelante y ayudar a los refugiados. ACNUR España ha puesto en marcha una campaña de emergencia y ha abierto la cuenta 700-9 del BSCH, así como facilita el número de teléfono 91 369 06 70 para todos aquellos que deseen más información. Según cifras de ACNUR, existen en el mundo 3,7 millones de refugiados, de los cuales dos millones residen en Pakistán y 1,5 en Irán. A su vez, el presidente de Médicos Sin Fronteras-España (MSF), Miguel Ángel Pérez, manifestó ayer la preocupación de esta organización internacional de acción humanitaria por la catástrofe que amenaza a los millones de desplazados y refugiados afganos, informa Federico Simón. 'Una solución bélica con miles de muertos y grandes desplazamientos de la población civil no ayudará a paliar la pérdida de las 5.000 víctimas del atentado contra las Torres Gemelas', asegura Pérez. Con el agravante de que la mayoría de las organizaciones de ayuda humanitaria se han visto obligadas a abandonar el país. Lo que más preocupa a la organización es que de momento 'ya se ha reducido la accesibilidad de la población civil a la ayuda humanitaria'. Los afganos del 'Tampa' desembarcan en la isla de Nauru Huyeron de Afganistán y naufragaron frente a Australia, donde ningún país los quiso. Sólo un barco noruego, el Tampa, se hizo cargo de ellos hasta que hubo Estados voluntarios que les dieron asilo. Por fin, ayer, algunos de esos refugiados desembarcaban en la isla de Nauru. |
El Mundo - Jueves, 20 de septiembre de 2001
El paso de Khyber: huida sin escapatoria
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El viaje de miles de personas que huyen de Afganistán termina en un callejón sin salida en la frontera con Pakistán. Las principales ciudades, Kabul y Kandahar, se están vaciando. DAVID JIMENEZ Paso de KHYBER (frontera afgano-paquistaní).- La población afgana huye de una guerra que no ha comenzado, camino de países que le han cerrado las puertas. La mayoría ha tomado dirección sur en un viaje por las montañas hasta llegar al paso de Khyber, una vereda flanqueada por cuatro picos desde los que se ve Pakistán. Pero para las decenas de miles de afganos que huyen de un régimen que los reprime y un país que se prepara para bombardearlos, el final del viaje es sólo el comienzo de la odisea. Soldados paquistaníes vigilan el paso armados y apuntan amenazantes a quienes se acercan a las vallas que separan un país del siguiente. El caos y el hambre han empezado a hacer mella, nadie quiere volver atrás y es casi imposible avanzar. "Sólo quieren pasar", dice mirando a su espalda Mutmain, uno de los pocos que lograban ayer cruzar Khyber. "No sabemos cuántos están al otro lado, son muchos. Los últimos a los que dejamos entrar pasaron hace dos días, el pasillo ha sido sellado", dice un barbudo militar paquistaní mientras observa con sus prismáticos al otro lado de la frontera. Los más fuertes esperan a que anochezca para tratar de rodear las montañas y entrar en Pakistán a escondidas. Más de un millar lo consigue cada noche en un trayecto imposible para mujeres, ancianos y niños. El rumor ha recorrido ya desiertos y montañas en Afganistán: los aviones americanos van a venir porque los talibán no quieren entregar a Osama bin Laden, el hombre más buscado del mundo. "Huimos porque ya hemos tenido bastante. Lo mejor es que nos bombardeen y se termine todo de una vez", dice el viejo Mutmain, que ha esperado en vano los últimos 22 años de su vida a que Afganistán amaneciera un día en paz. Las principales ciudades del país, Kabul y Kandahar, se están quedando vacías. Familias enteras reúnen lo poco que les queda y se suben a camiones hacinados hasta con un centenar de refugiados. La situación se está haciendo insoportable dentro del país: sus habitantes no pueden salir y la comida y la ayuda hace días que no puede entrar. Abandonados a su suerte Si nadie asiste a los refugiados del paso de Khyber, los más débiles podrían comenzar a morir en completa soledad en los próximos días. Naciones Unidas ha abandonado Afganistán a su suerte, las ONG han huido, los últimos residentes extranjeros han sido expulsados y todos los países de alrededor han cerrado sus fronteras dejando atrapados a sus habitantes. A sólo 10 kilómetros de distancia de Khyber, un grupo de refugiados afganos trata de esconderse en una casa de barro abandonada. Las mujeres, todavía con sus burkas cubriendo sus cuerpos completamente, llevan bebés a cuestas. La patrulla que les ha descubierto los persigue a la carrera y los detiene. "Están aquí ilegalmente", se justifican los militares. El paso de Khyber está en la localidad fronteriza de Torkham, en las remotas regiones tribales del noreste de Pakistán. Cruzar este pasillo ha sido cuestión de vida o muerte en muchos momentos históricos. Principal ruta de invasión de conquistadores y potencias extranjeras durante siglos, fue superado por primera vez por el conquistador Babur en el siglo XVI y bautizado más tarde por los británicos como la "puerta hacia la India". Ningún extranjero puede llegar hasta aquí sin la protección de soldados armados, es necesario pasar por una carretera donde no existen leyes ni Gobierno. Desde hace 22 años, el paso ha perdido su aura legendaria para convertirse en la vía de escape para los dos millones de personas que han abandonado Afganistán, primero huyendo de la invasión soviética de los años 80 y después de las guerras civiles. En la cercana ciudad de Peshawar, cientos de miles de refugiados reciben con los brazos abiertos a los que huyen de este último conflicto. Miles de chabolas han sido levantadas con barro y la lluvia ha convertido los poblados en lagos de fango. "Son nuestros hermanos, ¿cómo olvidar lo que sufrimos nosotros cuando llegamos hasta aquí?", dice el vendedor ambulante Abdul, que llegó a Pakistán hace tres años. Naciones Unidas considera que una acción militar contundente por parte de EE.UU. podría provocar el éxodo de otros dos millones de personas. La radio oficial talibán pide constantemente a los hombres que se queden y luchen contra el "imperio americano". Pocos parecen dispuestos a escuchar. En Afganistán, sólo los que logren encontrar una puerta abierta en alguno de los 2.400 kilómetros de frontera con Pakistán escaparán de la guerra anunciada. El paso de Khyber ha dejado de ser una de ellas. Irán espera un éxodo de refugiados afganos JULIO FUENTES. Enviado especial. AMAN.- La República Islámica de Irán, enemiga acérrima del régimen talibán, se prepara para afrontar un eventual éxodo de refugiados afganos, especialmente chiíes, que, estima Teherán, podría superar los dos millones de personas. Las agencias humanitarias internacionales esperan una avalancha humana de proporciones similares o incluso superiores a la que se produjo en Kosovo durante la intervención de la Alianza Atlántica, si Estados Unidos desencadena un ataque masivo contra objetivos del régimen talibán, que ampara a Bin Laden y su internacional terrorista. Tal estampida humana tendría dos destinos: al sur, Pakistán, y al norte, Irán. El tiempo de la supervivencia se agota rápidamente para veinte millones de afganos, víctimas de veinte años ininterrumpidos de guerra, tres de sequía y cinco del salvajismo demente talibán que les gobierna. La agencia humanitaria de la ONU prevé el desplazamiento masivo de 1,5 millones de afganos, aunque se advierte que muchos de ellos están exhaustos incluso para escapar. Cientos de miles huirán hacia la vecina Irán, pero encontrarán la frontera iraní cerrada -desde el pasado sábado-, aunque Teherán ha asegurado su colaboración humanitaria en caso de necesidad. El Ejército y la policía iraníes se han desplegado, a lo largo de los 900 kilómetros de frontera oriental que comparten con Afganistán, para evitar una penetración masiva y descontrolada de afganos en su territorio. Sin embargo, Teherán no descarta la posibilidad de establecer zonas tapón para acoger a los refugiados. Según el jefe de seguridad de la provincia nororiental de Jorasán, Husein Zaret, la operación, coordinada con ACNUR, consistiría en establecer campamentos en determinados puntos en la frontera afgana. |
Diário de Notícias - 20 de Setembro de 2001
Milhares fogem à frente do medo
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Stefan Smith, jornalista da AFP, em Peshawar Milhares de afegãos, assustados pelos preparativos da guerra no seu país, continuavam ontem a chegar ao Paquistão. Com receio de bombardeamentos aéreos americanos contra os talibãs pelo seu apoio a Ussama Ben Laden, dezenas de milhares de pessoas abandonam, desde a semana passada, as principais cidades do Afeganistão, buscando refúgio na província ou nos países vizinhos. Uma parte desses deslocados afluiu à região de Peshawar (Noroeste do Paquistão), na fronteira afegã, e as notícias que trazem confirmam que a mília fundamentalista dos talibã está a preparar-se para a guerra. "Estão muito nervosos e esperam o pior", contou um refugiado da região de Cabul que "viu muitos soldados movimentando-se em todas as direcções". Enquanto, acrescentou este homem de 41 anos que preferiu manter o anonimato, os talibãs "não parecem muito assustados. Na realidade, alguns parecem bastante excitados pela situação e estão a preparar-se para uma grande guerra". Outro refugiado, Abdul Razak de 34 anos, fugiu na terça-feira com a mulher e os três filhos da cidade de Jalalabad (no Leste do Afeganistão), que se encontra a uma centena de quilómetros de Peshawar. "Há muitos talibãs em Jalalabad, onde se encontram estacionados muitos carros de combate e artilharia anti-aérea. Queríamos partir o mais rápido possível." Abdul Razak afirmou não ter visto em Jalalabad quaisquer combatentes árabes com ligações próximas ou longínquas ao movimento de Ben Laden, que parece dispôr de uma base na região de quintas de Hada, na saída ocidental da cidade. Segundo informações não confirmadas, os talibãs começaram a recrutar jovens à força para a jihad (guerra santa) contra os Estados Unidos. "As pessoas dizem que estão a recrutar os jovens e eu tenho medo pelos meus filhos", afirmou um funcionário governamental em Cabul. A fronteira de Torkham, principal ponto de passagem próximo de Peshawar, estava aparentemente calmo ontem, mas alguns refugiados referiram que muita gente, impedida de entrar no Paquistão, juntou-se em massa do lado afegão, e aí se mantém sem dispôr de víveres. Responsáveis do Alto Comissariado das Nações Unidas para os Refugiados (ACNUR) não possuem ainda dados suficientemente fiáveis sobre a amplitude deste novo êxodo. Um jornal paquistanês afirmou que 35 mil pessoas se dirigiram nos últimos dias em direcção ao posto-fronteiriço de Chaman, próximo de Quetta (Oeste do Paquistão). O Programa Alimentar Mundial (PAM) adiantou na terça-feira que, segundo os seus cálculos, apenas tem à disposição duas a três semanas de stocks no Afeganistão e prevê que um milhão e meio de refugiados se dirigirão para os países vizinhos. |