El País - Sábado, 29 de septiembre de 2001
Israel precinta las puertas del infierno
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Millares de palestinos que viven en Yenin se encuentran aislados y cercados para evitar ataques suicidas. Aviones israelíes han bombardeado con obuses de papel la región de Yenín. FERRAN SALES. Yenín. Millares de octavillas han caído desde el cielo sobre los 240.000 habitantes de esta provincia palestina, situada al norte de Cisjordania, para informarles de la creación de una franja militar de acceso restringido en la frontera con Israel. La zona tampón ha dejado aislados a media docena de pueblos y a millares de vecinos, que desde el principio de esta semana están bajo la tutela y vigilancia del Ejército israelí. El objetivo de esta Operación Puertas del Infierno es claro: impedir que los comandos suicidas provenientes de Palestina entren en el corazón de Israel. La zona tiene un frente de treinta kilómetros de longitud. La profundidad de la franja oscila entre los cien metros y los tres kilómetros. Es una cinta de terreno recta, que sobre el mapa une la ciudad de Yenín con la de Tulkarem, más al sur. De estas dos poblaciones han partido en el último año decenas de kamikazes fundamentalistas de Yihad Islámica y Hamás para atacar las ciudades israelíes de Nahariya, Netania, Jadera o incluso Tel Aviv. La zona tampón ha sido construida a imagen y semejanza de la franja de seguridad del sur de Líbano, que el Ejército israelí creó en 1978, tras la invasión del país vecino, como medida de precaución para impedir los ataques de la guerrilla fundamentalista libanesa de Hezbolá. La instauración de aquella franja, con la que se debía proteger las vidas y propiedades de las comunidades judías del norte de Galilea, se mostró ineficaz; acabó siendo evacuada en mayo del pasado año por orden del primer ministro Ehud Barak. La franja de seguridad que se ha puesto ahora en marcha podría ser ampliada y reforzada en las próximas semanas si persisten los ataques suicidas contra las poblaciones cercanas israelíes, ha afirmado con contundencia el teniente coronel Olivier Rafowicz, de 38 años, portavoz del Ejército, en una conversación mantenida en una cafetería cerca del Ministerio de Defensa, en Tel Aviv. Para este portavoz de las Fuerzas Armadas no puede trazarse ningún paralelismo entre esta franja y la antigua del sur de Líbano: 'No tienen nada que ver'. Pero las semejanzas son evidentes. 'A nosotros se nos ha acabado la experiencia de la autonomía palestina', aseguraba ayer un vecino de Barta, una de las poblaciones cerradas, mientras explicaba que decenas de controles del Ejército cierran el acceso al pueblo. Sólo pueden salir y entrar aquellos habitantes en cuyo documento nacional de identidad se certifica que tienen residencia en alguna de las poblaciones clausuradas. El resto de los habitantes de la región, incluidos parientes o amigos, tiene prohibida la entrada a la zona, salvo si consiguen un permiso de la autoridad militar israelí; un requisito inabordable, ya que desde el principio de la Intifada han desaparecido de los territorios palestinos las oficinas de enlace con Israel, donde deberían tramitarse los salvoconductos. El Ejército de Israel ha culminado, con la creación de esta zona tampón, una operación militar de envergadura con la que trata de sellar e impermeabilizar la región de Yenín, considerada como un foco de los movimientos islamistas radicales. Una semana antes de que se creara esta franja de seguridad, las fuerzas israelíes efectuaron una operación militar en la zona, una de las ofensivas bélicas más importantes de la Intifada, en la que se utilizaron centenares de hombres y más de setenta blindados. 'El asedio militar de Yenín duró nueve días. Ha sido muy feroz; cortaron los accesos de la ciudad [31.000 habitantes], pero también la electricidad, la red de teléfonos y el agua. Aunque sólo hubo seis muertos, el número de heridos se contabilizó por decenas', afirma Abdalá Barakat, de 47 años, primer asistente del gobernador de la provincia. El cerco a Yenín culminó cuando los tanques invadieron la ciudad -el 10 y el 11 de septiembre- en sendas operaciones nocturnas. Tenían dos objetivos: destruir las instalaciones de las fuerzas de seguridad palestina y dar un castigo a los tres campos de refugiados -nueve mil habitantes- donde viven los elementos más radicalizados y combativos de la Intifada, en el norte de Cisjordania. El Pentágono de Jenín -un conjunto de edificios civiles y policiales construidos por los británicos en 1933- saltó por los aires después de que un destacamento de ingenieros israelíes, protegidos por sus blindados, colocara centenares de kilos de dinamita en el interior de los edificios. Pero la segunda parte de la operación quedó desbaratada por centenares de vecinos que, empuñando todo tipo de armas ligeras, se enfrentaron a los soldados y sus tanques en las calles de Yenín. Los soldados no pudieron entrar en los campos de refugiados. 'Volveremos a reconstruir las instalaciones. Serán más grandes y más bonitas', anuncia, con rabia Fayez Arafat, general de brigada de las Fuerzas de Seguridad Nacional, de 59 años, máximo responsable militar en esta zona palestina. Ha instalado su puesto de mando provisional en el interior de la mezquita del acuartelamiento, una de las pocas edificaciones que no fueron dinamitadas. A su espalda, por una ventana sin marcos y sin cristales, se ven montones de hierros retorcidos, bloques de cemento arrancados de cuajo y mobiliario de oficina desperdigado. La destrucción fue total y absoluta. Hoy, las tropas palestinas de la zona han buscado refugio en diversos puntos diseminados de la ciudad. Están escondidas. Yenín permanece aislada. Una carretera llena de controles del Ejército israelí constituye el único cordón umbilical que le une al resto del mundo. Quienes tienen suerte pueden llegar por ella hasta Nablús, para encontrarse fatalmente en otra ciudad clausurada por las tropas de Israel. Centenares de coches y camiones palestinos esperan durante horas, en medio del polvo y el calor, para pasar los puestos de vigilancia. Es el bloqueo. |
El País - Sábado, 29 de septiembre de 2001
Ocho palestinos muertos
en el primer aniversario de la Intifada
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F. S. Jerusalén. La Intifada cumple un año mientras permanece atrapada en una encrucijada: consolidar el alto el fuego o seguir el llamamiento de los sectores radicales, que propugnan continuar a ultranza con la revuelta. En medio de esta situación de incertidumbre, cinco palestinos resultaron ayer muertos y decenas heridos en el transcurso de las manifestaciones y concentraciones efectuadas en Cisjordania y Gaza para conmemorar el primer aniversario del estallido de la Intifada de Al Aqsa. Otros tres palestinos de la ciudad de Rafah, en Gaza, murieron al ser alcanzados por los disparos de un tanque israelí cuando intentaban colocar una bomba en la frontera entre Gaza y Egipto. En un lugar secreto de Tel Aviv se reunieron ayer a primera hora de la mañana los máximos responsables de la seguridad palestina e israelíes, bajo la tutela de un mandatario de los servicios secretos norteamericanos, la CIA. La reunión de las cúpulas de la seguridad, entre los que se encontraba el número uno de los servicios secretos de la Autoridad Palestina, Amin al Hindi, y su homólogo israelí, Avi Ditcher, era el primer fruto de la cumbre Arafat-Peres celebrada el jueves en Gaza, por la presión de Estados Unidos y la mediación de la Unión Europea. Los resultados de esta reunión de superagentes se empezarán a conocer el domingo, cuando finalice la fiesta religiosa del sabath judío, y se concreten las primeras medidas de apaciguamiento a la que se han comprometido los israelíes; mitigar el asedio de ciudades y los controles de las carreteras. Mientras que los palestinos han prometido dejar de hostigar a las tropas y a los ciudadanos israelíes, sobre los que se ha venido disparando desde las zonas autonómas, y detener a los responsables de los últimos atentados. Pacificación amenazada La ofensiva de pacificación impulsada por los Gobiernos palestino e israelí está, sin embargo, amenazada por los sectores radicales de ambos bandos. Desde el sector palestino, todas las organizaciones políticas, desde Al Fatah a Hamás, pasando por Yihad Islámica, se han comprometido en las últimas horas a continuar con la Intifada y no dejarse presionar por los "intereses de EE.UU.", según una declaración difundida ayer. Desde el lado israelí se cierne una amenaza similar, capitaneada por los partidos ultraortodoxos y radicales de la Unión Nacional, Israel Beituni, Israel Alyah y Shas, que ayer se conjuraban y anunciaban un ultimátum a Ariel Sharon: "O se imponen nuevas medidas de seguridad y sanciones a los palestinos o abandonamos el Gobierno". Sobre el terreno, con absoluto desprecio del dilema, las fuerzas de seguridad israelíes y la población palestina se enzarzaron ayer en otra jornada de lucha. Las fuerzas palestinas nacionalistas e islamistas habían llamado a una jornada de concentraciones y protestas en todas las ciudades de Cisjordania y Gaza para celebrar el primer aniversario de la Intifada. |
El Mundo - Sábado, 29 de septiembre de 2001
8 palestinos muertos en el aniversario de la Intifada
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Más de diez mil personas rezaron ayer donde hace un año caían abatidos varios fieles que protestaban por la visita de Sharon. La Yihad Islámica califica el alto el fuego de gran mentira. Las conmemoraciones han estado teñidas de incertidumbre y escepticismo sobre cómo y cuándo terminará el conflicto. MIGUEL MURADO. Especial para EL MUNDO. JERUSALÉN.- Eclipsado por los acontecimientos internacionales y por las estrictas medidas de seguridad, el primer aniversario de la Intifada transcurrió ayer de forma relativamente discreta, con manifestaciones que sólo pudieron ser multitudinarias en Gaza y con numerosos incidentes, que se saldaron con cinco palestinos muertos. Mientras, en Tel Aviv, proseguían las conversaciones impuestas a las partes por EE.UU. y un destacado dirigente de la seguridad palestina llamaba a reconsiderar las tácticas de una revuelta que parece encontrarse, un año después, en un callejón sin salida. Los incidentes más graves tuvieron lugar en Hebrón, donde un palestino murió en un tiroteo, un niño de diez años resultó alcanzado por una bala israelí y un activista de la Yihad Islámica falleció al explotarle la bomba que preparaba. Cerca de Belén caía herido de muerte otro joven de dieciséis años, mientras que en Ramala sucumbía a sus heridas de días atrás otro palestino. En Rafah siguieron los enfrentamientos en torno al cuartel israelí que Hamas hizo volar por los aires el miércoles pasado. A última hora de ayer, tres palestinos de esta ciudad murieron al ser alcanzados por los disparos de un tanque israelí en el momento en que intentaban colocar una bomba en la frontera entre Gaza y Egipto. Asimismo, seis colonos resultaron heridos de levedad, al ser atacados los vehículos en que viajaban por distintos puntos de Cisjordania. En Jerusalén, la jornada transcurrió en una calma relativa, con choques esporádicos entre jóvenes que intentaban acceder al recinto de la mezquita Al Aqsa y la policía, que había prohibido la entrada a los menores de cuarenta años. Aun así, más de diez mil personas rezaron donde hace un año caían abatidos a tiros varios fieles mientras protestaban por la visita a este mismo lugar, a la Explanada de las Mezquitas, el entonces líder de la oposición y hoy primer ministro, Ariel Sharon. Era el comienzo de la segunda Intifada. Pero las conmemoraciones han estado teñidas de incertidumbre. A estas alturas, muy pocos palestinos tienen esperanzas de mejorar su situación. Los atentados en EE.UU. no han ayudado. En una entrevista concedida al diario al-Hayyam, J'ibril Rayub, jefe de los servicios de seguridad palestinos en Cisjordania, sugería ayer que ha llegado el momento de revisar las tácticas. "No es el momento de hablar de yihad", declaró Rayub, para quien, "a la luz de las nuevas circunstancias [los atentados de EE.UU.]", los palestinos deberían limitar sus acciones a los territorios ocupados para no aparecer ante la opinión pública como "terroristas". |
La Jornada - SÁBADO 29 SEPTIEMBRE 2001
Israel y la ANP buscan "restablecer la confianza"
Más violencia en Cisjordania y Gaza;
siete palestinos muertos
Fatah advierte que seguirá el levantamiento, pese a la presión estadunidense; se cumple un año de la intifada
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AFP, DPA, AP Y REUTERS Jerusalén, 28 de septiembre. Enfrentamientos en Cisjordania y una fuerte explosión en la franja de Gaza provocaron hoy siete palestinos muertos y cerca de ochenta heridos durante la conmemoración del primer aniversario de la intifada contra la ocupación israelí, al tiempo que Fatah, el movimiento del presidente palestino, Yasser Arafat, reiteró su decisión de continuar con el levantamiento, pese a las presiones de Estados Unidos a la Autoridad Nacional Palestina (ANP). La violencia empañó aún más los esfuerzos por una tregua duradera que pueda ayudar a la campaña estadunidense para crear una coalición antiterrorista tras los ataques del 11 de septiembre, aunque este día israelíes y palestinos anunciaron medidas destinadas a restablecer la confianza. En el sur de Cisjordania tres palestinos murieron por disparos perpetrados por israelíes, entre ellos un niño de diez años, en la ciudad cisjordana de Hebrón. Y las otras dos personas perdieron la vida en la localidad de Al Jader, cercana a Belén. En el sur de la franja de Gaza, por lo menos tres palestinos perdieron la vida por la noche en una fuerte explosión en el sector de Rafá. El coronel palestino Jaled Abu Ula atribuyó la explosión a Israel e indicó que los servicios de socorro no podían llegar al lugar de los hechos debido a los disparos israelíes. Pero otro palestino, al parecer miembro del movimiento Yihad Islámica, también falleció en otra explosión ocurrida en un edificio en Hebrón, y dos personas resultaron heridas. Además de estos siete palestinos, otro joven alcanzado por disparos la semana pasada murió como consecuencia de las heridas, y con esto se elevan a 834 las víctimas mortales desde el inicio de la intifada hace exactamente un año, entre ellas 642 palestinos y 169 israelíes. Para conmemorar este primer aniversario de la intifada, los cañones guardaron un breve silencio mientras repiqueteaban las campanas de los templos y los musulmanes coreaban Allahu Akbar (Dios es grande) en pueblos y aldeas palestinas, donde los residentes guardaron tres minutos de silencio. A pesar del panorama, y dos días después de la reunión entre Arafat y el jefe de la diplomacia israelí, Shimon Peres, la alta comisión de seguridad israelí-palestina se reunió este viernes en Tel Aviv y tomó varias medidas destinadas a restablecer la confianza. Entre estas se incluye la reapertura, desde el próximo domingo, del puesto fronterizo de Rafah, en la frontera israelí-egipcia y un alivio del bloqueo a los territorios destinado a facilitar la circulación entre las grandes ciudades palestinas. Los palestinos, por su lado, prometieron un esfuerzo para hacer cesar los disparos en el sector de Rafá, así como los tanques con mortero contra los asentamientos israelíes, indicó un comunicado. Pero la determinación de los principales movimientos palestinos de continuar la intifada trae malos augurios para el acuerdo alcanzado entre Arafat y Peres y para el futuro de la tregua entre las dos partes. Más de un millar de palestinos se manifestaron en la franja de Gaza en respuesta a la convocatoria del movimiento integrista Hamas y llamaron, al igual que Fatah, a continuar con la resistencia hasta el fin de la ocupación israelí, mientras en Cisjordania otros diez mil palestinos también desfilaron por la calles. Por la mañana unos diez mil palestinos participaron en medio de una viva tensión de la oración semanal musulmana en Jerusalén, en la Explanada de las Mezquitas, donde hace un año fue declarada la intifada luego de la visita del entonces líder de la oposición y ahora primer ministro israelí, Ariel Sharon, que entró escoltado por cientos de policías. En diferentes partes del mundo árabe, como fue el caso de Siria, Líbano e Irán, miles de personas también conmemoraron un año de haberse iniciado la intifada, con llamados a una nueva guerra santa para liberar Palestina. En Londres, Amnistía Internacional señaló que los palestinos no tienen ninguna razón de seguir viviendo bajo el régimen que les impone Israel, al tiempo que destacó las violaciones a los Derechos Humanos cometidas por la ANP. Ante esto, llamó a la comunidad internacional a adoptar medidas a fin de poner fin a la tragedia en materia de Derechos Humanos en Israel y los territorios ocupados. ¿Internacional islámica? Los presuntos secuestradores de los aviones utilizados para perpetrar los atentados del 11 de septiembre en Estados Unidos, y sus cómplices, provenían de Arabia Saudita, Egipto, Argelia, Líbano y otros países árabes. ¿Qué habrá movido a estos hombres a unirse lejos de su hogar a una internacional islámica? Un papel clave ha cumplido en esto la guerra en Afganistán, en la que por primera vez voluntarios de distintos países islámicos del mundo lucharon contra el ejército soviético, en cuya formación habría intervenido en gran medida la CIA, con apoyos para la formación de los llamados guerreros de Dios provenientes del norte de África y el Medio Oriente. En las trincheras afganas se forjaron entonces "hermandades de armas" entre árabes de diversa nacionalidad. Un nuevo sentimiento de unidad vio la luz. Y entre ellos destacaba el multimillonario saudiárabe Osama Bin Laden, ahora acusado por Washington de los atentados en su territorio. Lo cierto es que al regresar a sus respectivos países, según analistas, a muchos de los denominados "afganos árabes" les resultó difícil reinsertarse socialmente. Así que muchos de estos luchadores contra los "infieles rusos" se dieron a la tarea de unirse en su patria a grupos fundamentalistas o fundaron su propia organización, con miras a derrocar a los respectivos gobiernos y remplazar el sistema vigente por un Estado teocrático islámico. Algunos regímenes respondieron sin piedad con arrestos masivos, torturas y numerosas condenas a muerte. Los grupos extremistas resultaron debilitados y muchos miembros fueron expulsados. Pero la actividad continuó con Bin Laden y su organización Al Qaeda, entre otros grupos en diferentes puntos del mundo. Se estima que a fines de los 90 algunos de ellos se unieron a una suerte de internacional islámica que se declaró contra Estados Unidos, por sus intereses estratégicos en la región del Golfo Pérsico y su apoyo a Israel en el conflicto con los palestinos. |