El País - Domingo, 30 de septiembre de 2001

Doce muertos y más de cien heridos
en el primer aniversario de la Intifada palestina

La sensación de que se está perdiendo la batalla cunde entre los habitantes
de los territorios ocupados por Israel

FERRAN SALES. Jerusalén.

La Intifada rebrotó con fuerza, coincidiendo con su primer aniversario: cuatro palestinos murieron - y se suman a los ocho muertos el viernes- y más de un centenar resultaron heridos en una serie de enfrentamientos registrados en Gaza y Cisjordania, donde la población, obedeciendo las consignas de los grupos radicales, se había lanzado a la calle para conmemorar un año del inicio de la revuelta.

Este nuevo capítulo de violencia amenaza con hacer fracasar los esfuerzos de la diplomacia de EE.UU. y la Unión Europea, que habían logrado imponer hace dos semanas un alto el fuego en la zona y tratan de impulsar un proceso de pacificación.

Los incidentes más graves se registraron en el término municipal de Rafah, al sur de la franja de Gaza, junto a la frontera con Egipto, donde los jóvenes se enfrentaron a los tanques israelíes, que por tercer día consecutivo entraron en los campos de refugiados en represalia por anteriores acciones de los grupos integristas y nacionalistas.

En esa misma zona los manifestantes incendiaron dos dependencias de las fuerzas de seguridad palestina en protesta por no ayudarles en su lucha contra el Ejército de Israel.

Pero no sólo fue Rafah. Incidentes similares se registraron durante todo el día en diversas poblaciones de Cisjordania. En Tulkarem, Nablús, Belén, Yenín, Hebrón o Ramala la población salió también a la calle, siguiendo las consignas de las organizaciones que dirigen la revuelta, entre las que se encuentra el propio partido gubernamental Al Fatah, perteneciente a la Organización para la Liberación de Palestina (OLP).

Esta plataforma ha pedido a la población que desoiga las órdenes de alto el fuego impartidas en todos los frentes por el presidente Yasir Arafat desde hace dos semanas.

Los incidentes de ayer se suman a la jornada trágica y sangrienta del día anterior, viernes, en el que al menos otros ocho manifestantes murieron y un centenar resultaron heridos. En total, doce muertos y más de doscientos heridos en las últimas 48 horas.

Esta espiral de violencia está obligando a movilizar a la diplomacia internacional, que ha pedido a uno y otro bando que traten de salvaguardar el alto el fuego.

El primer ministro israelí, Ariel Sharon, convocó ayer por la noche en Tel Aviv, con carácter de urgencia, una reunión del gabinete de seguridad en el que podrían adoptarse duras represalias contra los palestinos.

En medios políticos se teme que queden así enterrados o bloqueados los compromisos adquiridos en la reunión del ministro de Exteriores israelí, Simón Peres, con Arafat el pasado jueves, en la que ambos se comprometieron a reforzar el alto el fuego, poner en marcha un programa de pacificación y encarrilar el proceso de paz.

En virtud de estos acuerdos, el Ejército israelí debería empezar hoy a levantar el asedio de las ciudades, retirar los controles de las carreteras palestinas y dejar el camino libre para que puedan llegar los suministros de primera necesidad.

La Autoridad Palestina había anunciado, por su parte, que emprenderá una serie de detenciones entre los sectores más radicalizados de la Intifada, empezando por los responsables de los últimos atentados.

Ayer, mientras resurgía con vigor la Intifada, se hacian los primeros balances de un año de revuelta. El dictamen es unánime: los palestinos están perdiendo la Intifada.

La periodista israelí Amira Hass, de 44 años, autora de un libro clásico sobre la primera revuelta, Drinking the sea at Gaza (Bebiendo el mar en Gaza), mantiene que el principal fallo de la actual sublevación es 'no haber sabido explicar al público israelí en particular y al mundo en general que la presencia de Israel en los territorios es una ocupación ilegítima y que los palestinos están hartos de que otro país controle por la fuerza militar sus tierras y sus vidas'.

Impotentes, los palestinos contemplan además cómo la imagen de Arafat se deteriora paulatinamente, hasta convertirse, tras los ataques del 11 de septiembre a EE.UU., en 'nuestro Bin Laden local'.

La historia ha retrocedido a los años setenta, cuando se identificaba lucha palestina con terrorismo y Arafat no había aún anunciado ante la ONU, en 1974, su rechazo a 'todas las formas de terrorismo: individual, de grupo o de Estado'.

La debacle es general. Hayder abd al Shafi, de 68 años, médico, líder de la oposición democrática, desde su despacho de la Media Luna Roja en Gaza imputa el fracaso de la revuelta a una ausencia de dirección:

'Hay que denunciar la actitud absentista de la Autoridad Palestina en esta Intifada. Es flagrante. No hay consignas, no hay estrategia clara. Debemos democratizar la Intifada y Arafat debe asumir su liderazgo sin más dilaciones'.

A pesar de los fracasos palestinos, Israel no puede ganar, sostiene Hanan Asrawhi, 54 años, diputada cristiana y portavoz de la Liga Árabe. Desde la ciudad asediada de Ramala, concluye con rotundidad:

'Los palestinos no nos rendiremos nunca. No importa lo cruel que sea Israel. Continuaremos la resistencia. Sharon no entiende que puede vencer a un ejécito, pero no a un pueblo. Todas las experiencias de la colonización han acabado de la misma manera: no se puede aplastar la voluntad de un pueblo'.


El peor año para Gaza

'Éste ha sido el peor año en la historia de Gaza. Nunca había habido tantas víctimas en la ciudad, tantas pérdidas. El índice de pobreza se ha disparado. El cierre de las fronteras lo ha paralizado todo; impide a nuestros vecinos ir a trabajar a Israel, a los estudiantes acudir a las universidades de Cisjordania, a los enfermos ingresar o recibir tratamiento en los hospitales. El Ayuntamiento tiene las arcas vacías; nadie paga impuestos, agua, teléfono o electricidad. Israel ha empezado a cortarnos el suministro eléctrico, alegando falta de pago. Los apagones son diarios. Pero además las ayudas internacionales, como, por ejemplo, las que nos prometió el alcalde de Barcelona, Joan Clos, no acaban de llegar. Estamos solos', se lamenta Own al Shawa, 66 años, alcalde de Gaza, mientras permanece sentado en el jardín de su casa bajo la mirada atenta de los tanques israelíes, situados a poco menos de quinientos metros.

El Mundo - Domingo, 30 de septiembre de 2001

Oriente Próximo: el alto el fuego, peor que la guerra

Los palestinos arremeten por primera vez contra las instalaciones de sus propias fuerzas de seguridad. Aznar quiere relanzar una iniciativa que nació hace seis años con la Presidencia española. Desde que Arafat y Peres se comprometieron a devolver la calma han estallado cincuenta incidentes, en los que ha habido trece muertos.

RAMY WURGAFT. Corresponsal.

JERUSALÉN.- El alto el fuego entre israelíes y palestinos está resultando peor que una guerra sin cuartel. Desde que el líder palestino, Yasir Arafat, y el ministro de Exteriores israelí, Simon Peres, se comprometieron a devolver la calma han estallado cincuenta incidentes, en los que trece palestinos han perdido la vida y decenas más han resultado heridos.

En Rafah, al sur de la franja de Gaza, cuatro activistas murieron al estallarles una carga explosiva. Las autoridades palestinas aseguran que los servicios especiales implantaron la bomba en el automóvil que conducían las víctimas.

Israel sostiene que se trata de un «accidente de trabajo», ocurrido al activarse prematuramente el artilugio que los terroristas pensaban colocar en uno de los asentamientos de Gaza.

Como sea, los funerales de los activistas dieron lugar a una ola de disturbios, durante la cual la multitud prendió fuego a un cuartel de la policía palestina y a otro de la Fuerza 17, que constituye la guardia pretoriana de Yasir Arafat.

Es la primera vez que los palestinos arremeten contra las instalaciones de sus propias fuerzas de seguridad.

No es casualidad que estos incidentes hayan ocurrido precisamente en Rafah, que es el bastión de una banda -los Abu Samadana- enemistada con Arafat y su entorno.

En contra de las órdenes

Los miembros del mencionado clan siguen disparando obuses contra los asentamientos, desobedeciendo las órdenes que ha impartido el rais.

A fin de apagar este foco de rebeldía, Israel autorizó que la policía palestina trasladara a trescientos de sus efectivos -los más fogueados- de Cisjordania a la franja de Gaza. Pero ni con esta medida se ha logrado poner fin a este levantamiento soterrado, que amenaza con desestabilizar al régimen de Arafat.

El primer ministro israelí, Ariel Sharon, convocó ayer al minigabinete de seguridad, para estudiar la respuesta que se dará a «las incesantes provocaciones» por parte de las milicias subordinadas a Arafat.

Lo que sacó a Sharon de sus casillas fueron las declaraciones de Muhamad Dahlán, jefe del servicio de contraespionaje de Gaza, en el sentido de que sus hombres no detendrán a ninguno de los activistas que les ha señalado Israel.

Como ya es sabido, Simon Peres entregó a Arafat una lista con los nombres de diez hombres bomba que podrían actuar en cualquier momento y de más de cien de los miembros del organigrama islámico, encargados de enrolar, preparar, y coordinar las acciones de estos kamikazes.

De acuerdo con la declaración conjunta emitida al término de aquella entrevista, el rais debería haber encarcelado «a todo activista que represente una amenaza potencial». Ahora Dahlán, uno de los colaboradores más cercanos de Arafat, afirma que sólo irán a la cárcel aquellos que transgredan la ley palestina.

En todo caso, la violencia continuó durante toda la jornada de ayer en Oriente Próximo. Aparte de los cuatro activistas mencionados, otros tres palestinos perdieron la vida debido a disparos israelíes.

Uno de los muertos fue un niño de catorce años, que cayó abatido tras recibir varios impactos de bala junto al paso de Karni, entre Gaza e Israel, cuando tiraba piedras a los militares, según informaron fuentes médicas del lugar.

Sin embargo, el muchacho, cuyo nombre no se dio a conocer, no fue la única víctima joven del día en los enfrentamientos que tuvieron lugar ayer.

Jan Yunes fue también el escenario de la muerte de un joven de dieciocho años, quien recibió, de lleno, un impacto mortal en la cabeza.

La última víctima del día fue un hombre de cuarenta años que falleció en la ciudad de Hebrón. La fatídica lista de víctimas puede aumentar hoy.

Diário de Notícias - 30 de Setembro de 2001

Violência persiste em Gaza e Cisjordânia

Confrontos fizeram três mortos e mais de cem feridos. Sharon convoca gabinete de segurança.

Lumena Raposo

A violência insiste em marcar os territórios palestinianos onde, ontem, fez três mortos e mais de cem feridos. Ao mesmo tempo e como há um ano, os árabes-israelitas saíram à rua para manifestar a sua solidariedade para com os habitantes de Gaza e da Cisjordânia enquanto Ariel Sharon convocava para o final do dia uma reunião do gabinete de segurança.

Três dias após um acordo israelo-palestiniano - alcançado durante o encontro entre Yasser Arafat e o chefe da diplomacia de Telavive, Shimon Peres - sobre a consolidação da trégua, os radicais impõem-se e as manifestações, por eles convocadas, terminam em confrontos com os militares israelitas.

Na Faixa de Gaza, os confrontos fizeram dois mortos e 117 feridos, na sua maior parte adolescentes, enquanto na Cisjordânia se registou um morto e 28 feridos (dois são soldados israelitas).

As duas partes rejeitam mutuamente a responsabilidade da violação do cessar-fogo e cada uma acusa a outra de ter "provocado" a nova vaga de violência que apenas serve aos radicais dos dois lados da barricada.

Raanan Gissin, porta-voz de Ariel Sharon, afirmou que a reunião do gabinete de segurança, convocada para o fim do dia em Telavive, "será demorada".

E não deverá ser pacífica, a crer nas declarações à televisão israelita por fontes próximas da presidência do Conselho de ministros: "o Exército irá provavelmente recomendar que seja dada uma oportunidade a Arafat para que tenha tempo de estabilizar a situação no terreno" - o que vai contra os falcões que integram o Executivo.

Entretanto, milhares de pessoas saíram à rua nas cidades árabes do Norte de Israel em solidariedade com os palestinianos e para recordar os 13 árabes-israelitas que, há um ano, foram mortos pela polícia que, desta vez, se manteve ausente.

La Jornada - DOMINGO 30 SEPTIEMBRE 2001

Tres muertos y 125 lesionados, el saldo de protestas
en la franja de Gaza y Cisjordania

Tropas israelíes se enfrentaron a cientos de palestinos que lanzaban piedras. Convoca Ariel Sharon a su gabinete de seguridad a una reunión urgente, para analizar el resurgimiento de actos violentos. Críticas a la ANP por no detener a activistas.

REUTERS, AP, DPA Y AFP

Jerusalén, 29 de septiembre. Soldados israelíes mataron este sábado a tres palestinos e hirieron a más de 125 en diferentes incidentes registrados en la franja de Gaza y Cisjordania, en el segundo día de manifestaciones en los territorios palestinos por el primer aniversario de la Intifada.

Estos actos violentos se produjeron pese a las conversaciones para el alto al fuego del miércoles pasado entre el presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Yasser Arafat, y el canciller israelí, Shimon Peres, y a la reunión que sostuvieron el viernes funcionarios israelíes y palestinos con representantes de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), de Estados Unidos, para coordinar temas de seguridad.

Las manifestaciones de este día, que reunieron a miles de personas, en su mayoría adolescentes, tuvieron como fin llamar a continuar la Intifada, al día siguiente del primer aniversario del levantamiento contra la ocupación israelí.

Los manifestantes respondieron a un llamado de las fuerzas nacionales islámicas, una coalición de trece grupos, entre ellos Hamas y Fatah, el movimiento de Arafat, para reiterar su apoyo a la continuación del levantamiento palestino.

Tropas israelíes se enfrentaron a cientos de palestinos que lanzaban piedras en varios puntos de la franja de Gaza. "Muerte a Israel", corearon miles de palestinos mientras colgaban una efigie del primer ministro israelí, Ariel Sharon, en la ciudad de Gaza, lo mismo que en la ciudad cisjordana de Nablus.

Altos funcionarios israelíes citados por la radio pública criticaron a la ANP por haber rechazado detener a los activistas palestinos acusados de "terrorismo", tal como, dijeron, se comprometió durante la reunión Arafat-Peres.

Por su parte, el ministro palestino de Información, Yasser Abed Rabbo, dijo que Israel ha matado a catorce palestinos desde que Arafat y Peres acordaron, el miércoles, el cese de hostilidades. "Acusamos al gobierno israelí de haber violado el alto al fuego", declaró por su parte Nabil Abu Rudeina, principal consejero del presidente palestino.

El primer ministro de Israel, Ariel Sharon, llamó para esta noche en Tel Aviv a una reunión de su gabinete de seguridad, para discutir sobre el incremento de la violencia y tomar decisiones al respecto.

También comandantes de seguridad de ambas partes se disponen a reunirse el domingo para evaluar la tregua. Ya el viernes Israel declaró que hará menos restrictivos los bloqueos en poblaciones palestinas de algunas zonas y los palestinos prometieron evitar los ataques contra israelíes.

Pero incluso anoche extremistas palestinos lanzaron fuego de mortero contra asentamientos judíos en Tekoa, cerca de la ciudad cisjordana de Belén, aunque no se registraron víctimas.

En tanto, el ministro de colectividades locales, Saeb Erekat, criticó la posición de Bélgica, presidente actual de la Unión Europea (UE), que este sábado juzgó intolerable la participación de niños en las manifestaciones en la franja de Gaza y Cisjordania, al tiempo que lo instó a actuar de cara a Israel para que ponga fin a la ocupación de los territorios palestinos.

La presidencia de la UE "estima que la participación de niños en edad escolar en las manifestaciones no debe ser tolerada, ante los graves riesgos a los que se exponen", indicó en un comunicado.