El País - Lunes, 1 de octubre de 2001

Israel da un ultimátum de 48 horas a Arafat
para respetar el alto el fuego

Tres palestinos mueren por disparos del Ejército en Nablús y Hebrón

FERRAN SALES. Jerusalén.

El Gobierno de Israel envió ayer al presidente palestino, Yasir Arafat, un ultimátum de 48 horas conminándole a cesar la violencia y hacer respetar el alto el fuego.

La amenaza interviene después de tres jornadas sangrientas en Cisjordania y Gaza en las que han muerto un total de 21 personas y más de 200 han resultado heridas, cuando los ciudadanos palestinos se manifestaban en la calle para celebrar el primer aniversario de la Intifada.

El ultimátum contra Arafat, adoptado por el Gabinete de Seguridad del Gobierno de Ariel Sharon reunido con carácter de urgencia el pasado sábado por la noche, asegura que en caso de incumplimiento se tomarán todas las medidas necesarias 'para ejercer el derecho a la autodefensa, comprendida la reactivación de las intercepciones y las incursiones'; es decir, anuncian el retorno de los asesinatos selectivos y las violaciones armadas en los territorios autónomos palestinos.

El presidente Arafat ha contestado al requerimiento vertiendo duras acusaciones contra el Ejército israelí, al que ha acusado de llevar a término una escalada deliberada contra los palestinos para torpedear los acuerdos de pacificación pactados con Simón Peres el pasado miércoles: 'Es bochornoso constatar que ha habido decisiones militares israelíes que han desembocado en un deterioro de la situación'.

Por su parte, el ministro de Información palestino, Yaser Abed Rabbo, acusaba ayer también al Ejército israelí de esta escalada, al asegurar que 'los responsables militares dirigidos por Ariel Sharon intentan protagonizar nuevas masacres, para tratar de hacer fracasar cualquier tentativa de diálogo y todo proceso político'.

Ayer en medio de estas acusaciones, y mientras se ponían en marcha algunas de las medidas de pacificación como la reducción del asedio a algunas ciudades y la reapertura del paso fronterizo con Egipto, el Ejército de Israel volvía a disparar contra los palestinos, provocando tres nuevas víctimas; en Nablús morían en circunstancias poco claras dos trabajadores palestinos, mientras que en Hebrón fallecía también por disparos israelíes un policía de Yasir Arafat cuando trataba de impedir que unos muchachos lanzaran piedras contra los soldados.

En las próximas horas está previsto que el ministro de exteriores, Simón Peres, se reúna en El Cairo con dos negociadores palestinos, Saeb Erekat y Ahmed Qorei, para tratar de resolver los problemas que la pacificación está planteando sobre el terreno.

Responsables de seguridad palestinos e israelíes han venido celebrando reuniones con este mismo objetivo en las ciudades más conflictivas: Nablús, Tulkarem, Rafah, Hebrón y Ramala, al parecer con poco éxito.


Simón Peres acusa al 'número dos' del Ejército de querer matar a Yasir Arafat

El ministro de Asuntos Exteriores israelí, Simón Peres, está convencido de que el número dos del Estado Mayor del Ejército de Israel, general Moshe Yaalon, quiere matar al presidente Yasir Arafat, según recogía ayer el periódico Yediot Aharonot.

El ministro de Exteriores manifestaba su indignación con respecto a este proyecto asegurando que cualquier sustituto de Arafat sería peor; la situación política palestina catapultaría inmediatamente al poder a los dirigentes de los movimientos fundamentalistas Hamás o Yihad Islámica.

'Arafat reconoce y acepta la existencia de Israel, quiere hablar con nosotros y ser aceptado por Occidente, mientras que los islamistas querrían crear un solo país, que iría desde Irak hasta las orillas del Mediterraneo', añadió Peres.

Tensas relaciones

Las declaraciones de Peres con respecto a los planes del Ejército han crispado aún más las tensas relaciones existentes entre el ministerio de Exteriores, desde el que se intenta impulsar el proceso de paz, y el Ejército, responsable de la represión de la Intifada.

Al margen de esta polémica no es la primera vez que se suscita en la clase política israelí el proyecto de asesinar a Arafat para poner fin a la Intifada. Meses atrás un diputado propuso desde su escaño del Parlamento de Jerusalén acabar con el presidente de la Autoridad Nacional Palestina, lo que provocó la cólera del Gobierno de Arafat y de la comunidad internacional.

Recientemente, el jefe de los servicios secretos palestinos Amin El Hindi aseguró que los proyectos para asesinar al presidente Arafat son serios: 'Proceden del interior de Israel y de los mismos sectores políticos que boicotean el proceso de paz'.

Diário de Notícias - Segunda Feira 1 de Outubro de 2001

Shimon Peres denuncia projecto para matar Arafat

LUMENA RAPOSO

A luta entre os falcões e as "pombas", no que se refere à política a seguir para com os palestinianos, está a agudizar-se em Israel. A prová-lo, a denúncia feita por Shimon Peres ao diário Yediot Aharonot sobre um eventual projecto do chefe de Estado Maior adjunto, general Moshé Yahalon, para matar Yasser Arafat.

O chefe da diplomacia de Telavive, citado pelo jornal, afirmou-se "convencido" de que o general Yahalon quer matar o Presidente palestiniano e rejeita o projecto.

"Vamos supor que o liquidamos. Que se passará depois? No seu lugar, teríamos que lidar com o Hamas, a Jihad islâmica e o Hezbollah", disse Peres, adiantando: "Arafat reconhece a existência de Israel, quer dialogar connosco e ser aceite pelo Ocidente, enquanto os outros [integristas] querem criar um só país, do Iraque ao Mediterrâneo."

Dalia Rabin, vice-ministra da Defesa, ao ser inquirida sobre o assunto pela rádio militar, recusou-se a confirmar ou desmentir as acusações de Peres, limitando-se a afirmar que "uma tal discussão só nos pode prejudicar".

A verdade, porém, é que não se trata da primeira vez que Peres tem que esgrimir com os falcões, militares ou civis, de Israel desde que entrou para o Governo de Ariel Sharon. E a ameaça de matar Arafat não é nova.

O diário Haaretz já havia revelado que, durante uma reunião do gabinete de segurança para decidir sobre as medidas a tomar face à Intifada Al-Aqsa, várias hipóteses de retaliação contra o líder palestiniano foram aventadas - impedir que saísse dos territórios autónomos, o que chegou a ser feito [Arafat esteve mais de uma semana bloqueado em Ramallah e saiu para vir à reunião da Internacional Socialista em Lisboa], expulsá-lo dos territórios autónomos ou... e foi contra este "ou" que Peres sempre se insurgiu.

Curiosamente, existia entre os palestinianos a percepção de que Arafat pudesse ser alvo de militares israelitas. A denúncia de Peres veio confirmá-la.

Na reunião da noite de ontem, que deu 48 horas a Arafat para acalmar a situação, Peres voltou a enfrentar os falcões do Governo. A apoiá-lo teve o Partido Trabalhista, cuja presença na coligação é necessária a Sharon se não quiser, à semelhança do que aconteceu com Netanyahu, ser isolado da comunidade internacional.