El País - Lunes, 1 de octubre de 2001
Las penurias del viaje de los convoyes de trigo
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Las agencias de la ONU llevan los primeros envíos de comida a Afganistán tras veinte días de interrupción del suministro. ÁNGELES ESPINOSA, ENVIADA ESPECIAL. Islamabad. Un convoy de camiones con doscientas toneladas de trigo tiene previsto llegar hoy a Kabul, la capital de Afganistán. Otro convoy similar va camino de Herat, al oeste del país. Un tercero, con alimentos, medicinas y material escolar, se dirige a Faizabad, al norte. Son los primeros envíos que las agencias de la ONU llevan a cabo desde que el pasado día 12 interrumpieran el suministro y evacuaran a su personal extranjero por razones de seguridad. Además, la ONU ha empezado a almacenar 260 toneladas de galletas con alto contenido proteínico en los países fronterizos con Afganistán en previsión de una avalancha de refugiados en caso de un ataque estadounidense. El convoy que se dirige a Faizabad, en la zona controlada por la Alianza del Norte, constituye toda una aventura. UNICEF ha tenido que recurrir a quinientos porteadores y cuatro mil burros para hacer llegar a los niños de esa zona sus doscientas toneladas de alimentos, medicinas, ropa de abrigo y material escolar. El penoso estado de las carreteras, donde las hay, y la guerra civil que sigue librándose al noreste del país obligan a trasladar los suministros por penosas rutas de montaña. 'Es el mayor envío de la ONU que va a cruzar el paso de Shah Saleem', anunció en Islamabad el representante especial de UNICEF, Nigel Fisher. El paso Shah Shaleem, a cuatro mil metros de altitud, sólo está practicable unos meses al año y la nieve ya ha empezado a caer. 'Es probable que sea el último convoy que podemos enviar por esa vía este año', reconoció Fisher. Las dificultades para hacer llegar la ayuda se entienden mejor con una descripción del viaje: los diecinueve camiones que el sábado salieron de la ciudad paquistaní de Peshawar cubrieron durante todo el día una distancia de 450 kilómetros hasta llegar a Chitral (en el norte, a tres mil metros de altitud), donde ayer se procedió a transferir la carga a un centenar de vehículos con tracción a las cuatro ruedas para el ascenso al paso de Shah Saleem. Una vez allí, quinientos porteadores van a distribuirla en los cuatro mil burros que, en un trayecto de cuarenta kilómetros que lleva dos días hacer, atravesarán el desfiladero y descenderán hasta la llanura de Zeebak, ya en Afganistán, para de nuevo recurrir a pequeños camiones que la lleven a Faizabad. El Programa Mundial de Alimentos (PAM), responsable de los otros dos envíos, anunció el pasado martes su intención de reanudar el abastecimiento a Afganistán ante la constatación de que 320.000 personas estaban a punto de quedarse sin comida en el noroeste del país, una cifra que se hubiera elevado hasta 1,6 millones de aquí a diciembre con la llegada de la nieve en seis semanas y el cierre de la mayoría de los pasos de montaña. Los convoyes salieron de las ciudades paquistaníes de Quetta y Peshawar, donde el PAM tiene sus almacenes. 'Ya han cruzado la frontera y se encuentran en territorio afgano', aseguró ayer a este periódico Jaled Mansur, portavoz del PAM. 'El convoy que salió el sábado de Peshawar pasó el puesto de Torkham esta mañana y no llegará a Kabul hasta primera hora de hoy; el que viaja de Quetta a Herat tardará al menos dos días más', añadió Mansur. El envío de alimentos a Kabul se hace para comprobar las condiciones de seguridad en esa ciudad y las posibilidades reales de llevar a cabo la distribución según los criterios de Naciones Unidas. 'Una vez que nos aseguremos de que la comida llega a los más necesitados, y que los transportistas locales siguen dispuestos a trasladarla desde nuestros almacenes dentro del país hasta las zonas rurales, continuaremos el abastecimiento', declaró el día anterior a los informadores Jaled Adly, director regional del PAM. 'Incluso antes de la crisis, muchos afganos comían hierba y saltamontes para sobrevivir. Teníamos una situación de prehambruna', manifestó Adly. Con anterioridad, la cifra de afganos dependientes de la ayuda alimentaria de la ONU se elevaba a 5,5 millones. Ahora, con la amenaza de un eventual ataque estadounidense, se estima que esa cifra puede incrementarse en dos millones más durante los próximos seis meses. De ellos, hasta 1,5 millones pueden tratar de abandonar el país. Durante el pasado fin de semana, varios aviones han llevado hasta los almacenes del PAM en Pakistán, Irán y Tayikistán un total de 460 toneladas de galletas de alto contenido energético para hacer frente al peor de los casos. 'Es una solución de emergencia para los primeros días, cuando la gente no cuenta aún con medios para cocinar y hay que alimentar a miles de personas', ha señalado Mansur. El Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR) está localizando sitios para establecer campamentos y haciendo acopio de tiendas de campaña, mantas, útiles de cocina, etcétera. 'Los pocos miles de refugiados que han cruzado la frontera son sólo la parte visible del problema. Hemos superado el estado de alerta potencial', ha advertido Erik Falt, portavoz del Centro de Información de la ONU en Pakistán. De los 584 millones de dólares que Naciones Unidas ha pedido a los donantes internacionales para hacer frente a esta crisis, la mitad está destinada a las agencias que se ocupan de los refugiados. |