Rebelión - 1 de octubre del 2001
El mundo ya era un polvorín
Las guerras olvidadas
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Jesús Ramirez Cuevas y Tania Molina Ramirez - Masiosare En los conflictos bélicos ocurridos después de la segunda Guerra Mundial el 85% de los muertos no tenía nada que ver con ninguno de los bandos. En 1945 había tres conflictos armados. Para 1995 eran 49 y muchos de ellos persisten en la actualidad. Son confrontaciones de otra naturaleza, las "nuevas guerras" antes de la Libertad Duradera: "Seguimos utilizando la tradicional palabra 'guerra' en situaciones que ya no lo son, porque se trata de conflictos de gente armada contra gente indefensa", ha sostenido el periodista polaco Ryszard Kapucinski. "En la primera Guerra Mundial la relación fue de ocho soldados muertos por cada civil. En las guerras actuales la proporción es de diez civiles por cada soldado", sigue Kapucinski. Otros datos completan el panorama de un mundo que no ha cesado de padecer conflictos bélicos tras la segunda gran guerra: desde que finalizó ese conflicto se calcula que han muerto entre dieciséis y cuarenta millones de personas; el 90% de las confrontaciones bélicas han ocurrido en países en desarrollo. Apenas terminada la guerra fría, en el primer lustro de los noventa, murieron casi cinco millones y medio de personas en un centenar de conflictos. Hoy, de los veintisiete principales conflictos bélicos en veinticinco países, sólo dos son entre Estados (Pakistán-India y Etiopía-Eritrea), el resto son -o lo parecen- conflictos internos. A punto de entrar en una conflagración de proporciones impredecibles, siguen pendientes asignaturas como la paz en Medio Oriente, el rescate de África y la desactivación de conflictos en lugares tan distantes y disímbolos como Colombia, Chiapas, Irlanda del Norte, el País Vasco, Chechenia, Cachemira y Macedonia. Aunque hoy parezca que un mundo sin guerras no es posible. Enseguida, un apretado recuento de algunos de los más relevantes conflictos pendientes. África En la última década África ha sido escenario de numerosas guerras. De 53 países africanos, en treinta han ocurrido guerras civiles que han desembocado en masacres. En la inestable región del Magreb en el Mediterráneo (Marruecos, Sahara, Argelia, Túnez, Libia y Sudán) el movimiento islámico ha ido en ascenso. Sahara Occidental. Tras el retiro español, hace veinticinco años, el Frente Polisario fundó la República Arabe Saharaui Democrática. Marruecos reclamó su soberanía y lanzó una guerra de ocupación. Después de quince años de combates se pactó un cese al fuego y el régimen marroquí reconoció la necesidad de un referéndum bajo la supervisión de la ONU. 155 mil saharauis siguen refugiados en el desierto argelino. Sudán. En dieciséis años de guerra civil han muerto más de un millón y medio de sudaneses y cuatro millones han abandonado sus hogares. Región estratégica (es puente entre África Central y el Mar Rojo y controla gran parte del río Nilo); en el norte hay población musulmana, en el sur conviven cristianos y animistas en comunidades negras, base de los grupos rebeldes. Esta región es rica en petróleo y en agua, cuyo control constituye una de las causas del conflicto. De un lado está el gobierno islámico del general Umar Hasan al Bashir y el Frente Nacional Islámico (FNI). Del otro, el Ejército Popular para la Liberación del Sudán (EPLS), grupos del sur y la Alianza Democrática Nacional (ADN), integrada por los dos principales partidos tradicionalistas del norte. Los países de la región han tomado partido con uno u otro bando. Estados Unidos se opone al gobierno de Bashir, al que acusa de apoyar el terrorismo. Según la ONU, dos millones setecientos mil sudaneses padecen hambre; en contraste, el gobierno destina 90% del presupuesto a la guerra. Argelia. En diez años han sido asesinados más de cien mil argelinos. En 1991 el Frente de Salvación Islámico (FIS) ganó las elecciones pero el ejército dio un golpe de Estado para frenar a los islámicos. Surgió un grupo desconocido, los Grupos Islámicos Armados, que realizó matanzas a gran escala. La lucha contra el "terrorismo islámico" sirvió de pretexto para aniquilar a los opositores y crear campos de concentración. En los últimos años se ha descubierto la implicación directa del ejército en matanzas. El actual proceso de paz no avanza, la situación es calificada como una "catástrofe humanitaria". Detrás del apoyo de Occidente al régimen militar, según diversos analistas, está un dato sencillo: Argelia es el quinto productor de gas del mundo y el segundo exportador de gas. Liberia. Conocida alguna vez como la República Firestone (esa trasnacional poseía ahí el mayor campo de caucho del mundo), Liberia ha sufrido una guerra civil desde 1990, con costo de 160 mil muertos y un millón de refugiados. En Liberia hay oro, diamantes y mineral de hierro y cuenta con recursos forestales como el caucho. Tras las líneas de fuego se encuentra Greystone, una finca donde los marines estadunidenses y varias decenas de miles de refugiados comparten techo. En medio, la tierra de nadie donde se libran las batallas que aterrorizan a la población civil. En julio de 1993 la ONU envió observadores; se han firmado más de una decena de acuerdos de paz entre las facciones pero los enfrentamientos no concluyen. Sierra Leona. La guerra civil de Sierra Leona fue una de las más atroces de África. Esta guerra se libra entre el gobierno del presidente Ahmad Tejan Kabbah y la alianza del Frente de Unidad Revolucionaria (FUR) y el Consejo de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (AFRC). El gobierno está apoyado por soldados de Nigeria, Guinea y Ghana del ECOMOG. Es una guerra sumamente cruel, los fines políticos están perdidos, las violaciones de los Derechos Humanos son masivas, hay miles de niños en combate. Sierra Leona tiene yacimientos de bauxita, rutilo (dióxido de titanio), diamantes y oro. El gobierno no cuenta con un ejército regular y se apoya en las milicias irregulares. La pacificación ha tenido resultados limitados debido a la imposibilidad de controlar la violencia y la falta de recursos. En los últimos años se ha recrudecido la guerra. República Democrática del Congo. Después de una prolongada y brutal dictadura encabezada por Mobuto Sese Seko, en 1997 triunfó la guerrilla encabezada por Laurent Desiré Kabila (asesinado este año), quien instauró la República Democrática del Congo, un país dividido, saqueado y campo de batalla de los países vecinos. Desde hace cuatro años la guerra por el poder ha sido sustituida por el control de las riquezas del subsuelo como petróleo, cobalto y diamantes. Calificada como "la primera gran guerra africana", ha cobrado la vida de más de dos millones de personas. Siete países están implicados directamente en el conflicto. En el año 2000 los líderes de la región firman un acuerdo de paz que no se ha cumplido. Angola. Tras una fase de paz relativa, en el 2000 se reinició el combate entre el gobierno y la UNITA (Unión Nacional por la Independencia Total de Angola). La guerra en Angola se ha prolongado por más de treinta años. La ONU estableció una misión en 1999 para promover la pacificación y la atención humanitaria (la misión salió en el 2000 por presiones del gobierno). Tres millones setecientos mil angoleños han sido afectados por la guerra. Los ataques de la UNITA se han multiplicado en varias regiones; la guerra parece volver en Angola. Ruanda. En 1994 se produce una de las mayores tragedias de la década en el mundo, la de los Grandes Lagos. En el genocidio en Ruanda cerca de ochocientos mil tutsis y hutus moderados fueron masacrados salvajemente por extremistas hutus. Dos millones se desplazaron dentro y fuera del país. A la fecha las matanzas no han cesado, incluso en campamentos de refugiados, tanto por fuerzas del gobierno como por grupos rebeldes. Chad. País petrolero en menor escala, Chad vive desde la década de los ochenta una guerra interna entre grupos insurgentes (una parte de ellos apoyada por Libia) y tropas del gobierno. En 1999 los combates arreciaron. Los rebeldes y el gobierno se disputan el control de los recursos naturales, petróleo y agua. Somalia. Después de una guerra interna contra una dictadura que duró varias décadas, se produjo una hambruna brutal. La ONU envió tropas en 1993 y ayuda humanitaria (hace dos años se retiró). La ONU intentó construir un gobierno central pero ha fracasado; en su lugar han proliferado regiones autónomas dirigidas por diferentes clanes. Dos terceras partes del país se han pacificado pero en el sur sigue la guerra civil. Burundi. En diciembre de 1993 más de cien mil personas fueron asesinadas y cien mil más torturadas. Unas setecientas mil personas se refugiaron en países vecinos y alrededor de doscientas cincuenta mil quedaron dispersas dentro del país. Las conversaciones de paz avanzan lentamente para garantizar condiciones de equidad a los hutus y otras minorías. Eritrea-Etiopía. Un conflicto por los límites entre estos dos países divididos por mil kilómetros generó una guerra entre ambos que ha provocado la muerte de cerca de cien mil personas (en 1999, treinta mil) y medio millón de desplazados. Eritrea se alió a los rebeldes contra el gobierno etiope en 1998, lo que avivó el conflicto. Asia Pakistán-India (Cachemira). Desde 1971 la India y Pakistán se disputan la región de Cachemira (actualmente está dividida entre ambos). En esa zona existe un fuerte movimiento separatista musulmán; los mujaidines tienen su base en Pakistán y combaten en la parte bajo control hindú. La disputa por Cachemira entre Pakistán y la India es un foco de tensión mundial debido a que ambos países tienen bombas nucleares. El G-8 llamó en 1999 a un cese al fuego y se iniciaron gestiones diplomáticas para resolver el diferendo territorial. Timor Oriental. En 1998, después de la caída del dictador Suharto en Indonesia, su sucesor propuso una autonomía pero la ONU forzó a una solución final y organizó un referéndum que supuso la independencia pero desató una brutal violencia de las milicias paramilitares fieles a Yakarta que produjo miles de muertos y unos ciento cincuenta mil refugiados (de doscientos cincuenta mil habitantes). Actualmente, Timor es administrado por una misión de la ONU y avanza hacia su nacimiento como Estado soberano previsto para el año 2003. En agosto pasado realizó las primeras elecciones de su historia. Sri Lanka. El grupo separatista Tigres de Liberación Tamil protagoniza una guerra civil desde 1983, que ha dejado cerca de cien mil muertos. Su lucha contra el gobierno de Sri Lanka busca la independencia tamil y para ello recurre al terrorismo. Aunque firmaron un acuerdo de "cese de hostilidades" en 1995 éste duró cien días apenas. Filipinas. En 1970 se creó el Frente Moro de Liberación Nacional, que ahora, tras un proceso de paz, gobierna Mindanao en un régimen de autonomía con un movimiento pro independencia. En 2000, el grupo Abbu Sayyaf de Mindanao secuestró a diez turistas extranjeros y exigió un rescate económico. La acción terminó en una masacre. Por su parte, el Frente de Liberación Moro participa en pláticas de paz con el gobierno de Josef Estrada. Medio Oriente Israel-Palestina. Desde el inicio de la segunda Intifada -levantamiento palestino- contra la ocupación israelí de los territorios de Cisjordania y la Franja de Gaza (hace un año), de los 129 menores muertos, 123 eran palestinos y seis israelíes, según la UNICEF. Desde septiembre del año pasado, se estima en seis mil la cifra de menores palestinos heridos. De ellos, unos mil quinientos quedarán con alguna clase de invalidez física. La segunda Intifada ha cobrado setecientos muertos, la mayoría palestinos. Los atentados del 11 de septiembre dieron lugar a un cese al fuego, que se suma a cinco intentos anteriores desde el año pasado. Irak. La guerra del petróleo -o Tormenta del Desierto, como la nombró Estados Unidos-, ocurrida en 1991, derivada de la invasión iraquí a Kuwait, sigue teniendo secuelas. A pesar de poseer el segundo lugar en reservas petrolíferas del planeta Irak está situado en el número 42 de los 77 países más pobres del mundo. Ha sido tal la devastación producida por la intervención internacional que el propio Consejo de Seguridad de la ONU puso en marcha el programa "petróleo por alimentos", que ha tenido resultados muy parciales. Saddam Hussein sigue en el poder y Estados Unidos ha continuado los bombardeos sobre territorio iraquí. Según un informe, casi un millón y medio de iraquíes han muerto desde que el Consejo de Seguridad de la ONU impuso las sanciones económicas contra Bagdad hace diez años. Líbano. Según el primer ministro israelí, Ariel Sharon, es el "centro internacional del terror", pues es el hogar del grupo Hezbollah. Israel se retiró de la "zona de seguridad" que tenía en el sur de Líbano en mayo pasado. La frontera entre Líbano e Israel se trazó bajo la supervisión de la ONU. Sigue habiendo territorios en disputa. Europa del Este Macedonia. Macedonios y albaneses comparten un país con la extensión del Estado de Tabasco. Un acuerdo firmado el pasado febrero para trazar la frontera entre Serbia y Macedonia detonó el enojo de los separatistas albaneses. Tras una escalada de violencia, los principales partidos políticos firmaron una tregua y el Ejército de Liberación Albanés aceptó ser desarmado. Una fuerza de cuatro mil quinientos efectivos de la OTAN arribó a finales del pasado agosto para llevar a cabo el desarme. La OTAN anunció hace unos días que -con tres mil armas colectadas- ya finalizó su misión y que ya sólo va a mantener una pequeña fuerza en Macedonia. Sin embargo, miles de refugiados macedonios no han podido retornar a sus hogares. Kosovo. Unos seiscientos mil refugiados serbios de las diferentes guerras libradas por el régimen de Slobodan Milosevic durante la pasada década viven en Yugoslavia. De ellos, unos doscientos mil proceden de Kosovo y habitan en campos de refugiados. El último éxodo serbio surgió tras la intervención de la OTAN en Yugoslavia. Las razones de la alianza eran evitar la limpieza étnica de los kosovares a manos de los serbios y la implantación de una situación de convivencia pacífica de todas las nacionalidades. Al comienzo de la intervención de 1999 había trescientos mil refugiados kosovares; hoy, tras la intervención militar de la OTAN y la presencia de tropas internacionales, alcanzan seiscientos mil. Ex URSS El Cáucaso es el escenario de varios conflictos internos y regionales armados. Es una estratégica zona petrolera donde cruzan oleoductos que unen al Mar Caspio con el Mar Negro, en el cual Moscú mantiene presencia militar. Las repúblicas del Cáucaso del Norte son un caleidoscopio de familias étnicas y lingüísticas. Chechenia. El segundo capítulo de la guerra en la ex república soviética del Cáucaso -el primero ocurrió de 1994 a 1996- lleva dos años. Hace unos días, el presidente ruso, Vladimir Putin -ser el enemigo número uno de los rebeldes chechenos le valió llegar al poder- propuso por primera vez "estudiar" la forma de salir de la guerra y "la manera en que se van a desarmar las formaciones y grupos armados ilegales y la forma de su inclusión en la vida pacífica de Chechenia". Los rebeldes chechenos aceptaron entrar en negociaciones con el Kremlin. Cálculos de organizaciones humanitarias indican que en la primera fase de la guerra murieron entre cuarenta mil y cien mil personas, a las que se sumarían al menos de treinta mil a cuarenta mil en los dos últimos años. "En algunos lugares de Polonia hay plazas con letreros que dicen: 'En este lugar los nazis mataron alrededor de cuatro mil personas'. ¿Alrededor? ¿Qué quiere decir eso? ¿Menos de cuatro mil? ¿Tres mil 995? ¿Y dónde queda la vida de esos 'alrededor'?" Ryszard Kapucinski |