El País - Viernes, 12 de octubre de 2001

Los talibán afirman que los ataques
han causado ya más de 200 muertos

Kabul dice que los peores bombardeos desde el inicio de la campaña provocaron cientos de víctimas civiles.

ÁNGELES ESPINOSA, ENVIADA ESPECIAL. Islamabad.

"Estados Unidos se comporta de forma criminal y ataca a civiles", denunció ayer el embajador de los talibán en Pakistán, Abdul Salam Zaif.

Casi a la misma hora, Estados Unidos bombardeaba Kabul de día, por primera vez, donde se escuchaban constantes explosiones.

Tras la noche de mayor actividad bélica desde que se iniciaron los ataques, los talibán elevan a casi doscientas las víctimas mortales, en su mayoría civiles.

No hay confirmación independiente de esas cifras.

En su habitual tono desafiante, Zaif dijo que la verdadera guerra aún no había empezado. "Me comunican que EE.UU. ha atacado la zona de Torghar, cerca de Jalalabad", dijo con expresión severa tras recibir una nota de uno de sus ayudantes.

"Han alcanzado un pueblo y han provocado un centenar de mártires en este acto", aseguró el embajador del régimen talibán en Pakistán.

Las colinas de Torghar se encuentran a las afueras de la ciudad de Jalalabad, a unos ochenta kilómetros de la frontera con Pakistán.

Los bombardeos contra Afganistán se reanudaron en la madrugada de ayer y volvieron a golpear sus objetivos en al menos cuatro ocasiones.

Con anterioridad, el embajador del régimen de Kabul había dado cuenta de la destrucción de una mezquita en esa misma ciudad afgana, con el resultado de quince muertos.

Varios campos de entrenamiento de Al Qaeda, el grupo terrorista de Osama Bin Laden, se encuentran supuestamente en los alrededores de Jalalabad, una ciudad que ha quedado arrasada durante los ataques.

Después de tres noches de bombardeos, la agencia de noticias Afghan Islamic Press (AIP, cercana a los talibán) habló el miércoles de 76 muertos y un centenar de heridos y aseguró ayer que ciento cuarenta personas habían muerto en los violentos bombardeos de las últimas veinticuatro horas.

La suma acerca a doscientas veinte el número de víctimas mortales. La ausencia de periodistas internacionales sobre el terreno hace muy difícil comprobar esta información.

Zaif desmintió la rumoreada presencia de cuatrocientos comandos norteamericanos dentro del territorio afgano bajo su control (aún el 90% del país).

"No es cierto que estén dentro", aseguró, "cuando entren en Afganistán empezará la verdadera guerra". En su ya habitual cita con los informadores en el jardín de la sede diplomática, el único embajador de los talibán en el mundo reiteró que su líder, el jeque Mohamed Omar, está vivo a pesar de los insistentes bombardeos sobre Kandahar, su ciudad de residencia.

Parientes del mulá Omar

"Todos los afganos son parientes suyos", respondió a una pregunta sobre las alegaciones estadounidenses de que dos familiares suyos murieron en los primeros bombardeos el pasado lunes.

Al parecer, Omar se encuentra escondido en un lugar seguro desde que, ese día, los ataques alcanzaran su residencia, que había abandonado apenas unos minutos antes.

Las imágenes de Al Yazira, la cadena árabe de televisión autorizada a transmitir desde Kabul, difundió durante el día de ayer imágenes de grandes columnas de humo al noreste de la capital afgana.

El corresponsal de Al Yazira no pudo precisar una cifra de posibles víctimas civiles de los bombardeos sobre Kabul, que se produjeron ayer de forma constante.

Con respecto a los daños que ha podido sufrir la capital afgana, subrayó que "no son nada en comparación a como ya la dejaron los propios muyahidín" (combatientes islámicos) durante la guerra civil, que comenzó en 1991.

Estas declaraciones del corresponsal de Al Yazira contradicen la versión oficial de los talibán, que han calificado de "mentira" las afirmaciones estadounidenses de que "no se está atacando objetivos civiles".

Al parecer, un proyectil alcanzó un almacén de combustible o, según algunos testigos citados por la agencia Reuters, un polvorín de los talibán, provocando una tremenda explosión.

En esa dirección se encuentra el aeropuerto y las dos principales bases aéreas de los talibán, que ya habían sido objetivos durante la madrugada.

El repiqueteo de las baterías antiaéreas llenó el cielo de la capital afgana durante buena parte de la noche, mientras continuaban cayendo bombas y misiles.

Varios aviones podían ser contemplados, casi de forma continua, sobrevolando el cielo de Kabul, iluminado constantemente por las balas trazadoras de las baterías antiaéreas.

Según testimonios recogidos por AIP, un misil mató a los diez ocupantes de una casa cerca del edificio de la Aduana, también al este de la capital. Entre las víctimas la agencia mencionó a un bebé de seis meses.

"Estados Unidos debería saber que la hostilidad hacia Afganistán y la continuación de la guerra no va en el interés de los pueblos norteamericano y afgano, y tendrá consecuencias graves e impredecibles", advirtió Muttaqui.

Ataques sobre Kandahar

También se repitieron los ataques sobre Kandahar, donde algunos residentes contactados por teléfono aseguraron a la agencia France Presse que no había respuesta de las defensas antiaéreas.

En esa ciudad del sur afgano, convertida en el corazón espiritual del movimiento de los talibán, el objetivo parecían ser los edificios oficiales.

Sin embargo, un comandante local, Mohamed Akhtar Usmani, aseguró a Reuters que habían causado quince muertos, entre ellos mujeres y niños, pero ninguno militar. "Todos eran civiles", subrayó.

Los habitantes de Kabul estaban abandonando todas las zonas cercanas a los objetivos, según relató la agencia France Presse desde la capital afgana.

"Alá nos vengará. Si nos bombardean, Dios también les bombardeará a ellos", relató un anciano, Mohamed Zahir, que abandonaba su pueblo, Qala-i-Wakil, que se encuentra a sólo dos kilómetros del aeropuerto.

"Una bomba cayó en una casa y mató a una niña de doce años. Tres casas han sido destruidas por la onda expansiva", señaló Qand Agha, un vendedor ambulante de 35 años, que no ha podido abandonar el pueblo.

Por otra parte, Michel Peyrad, el periodista francés de la revista Paris Match, detenido en Afganistán por los talibán en cuyo territorio se infiltró vestido de mujer, "habría sido trasladado a Kabul", indicó ayer en Islamabad Olivier Royant, director adjunto del semanario, que aseguró que ya ha mantenido un encuentro con las autoridades afganas, que calificó de "positivo".

El Mundo - Viernes, 12 de octubre de 2001

Los talibán dicen que ya han muerto 300 civiles

Los analistas consideran que es difícil distinguir entre las típicas casas afganas, de barro, y las bases terroristas. "La guerra de verdad sólo empezará cuando los americanos pisen Afganistán", dicen los seguidores del 'mulá' Omar. Los líderes integristas paquistaníes amenazan con derrocar al Gobierno.

DAVID JIMENEZ. Enviado especial.

ISLAMABAD (PAKISTÁN)

"Se ha evaporado". Las autoridades talibán describieron ayer con una única frase el estado en el que quedó una pequeña aldea bombardeada el pasado miércoles por cazas estadounidenses.

El régimen de Kabul asegura que al menos cien personas murieron en el pueblo situado en la región de Torhar, cerca de la frontera con Pakistán.

Las rudimentarias construcciones de las villas afganas, a menudo formadas por casas de barro o tiendas, hacen especialmente difícil distinguir entre pueblos y campos terroristas, según los analistas militares que han venido alertando sobre errores similares.

Otras quince personas fallecieron en la misma región de Torhar tras ser bombardeada una mezquita en Jalalabad, zona donde hasta el pasado mes se concentraban fuerzas de Bin Laden.

Otras treinta personas habrían muerto ayer en otros ataques. Los talibán se han negado hasta ahora a revelar los daños sufridos por sus tropas en los bombardeos de los últimos días, pero ayer denunciaron que el número de bajas entre la población civil ha superado ya las trescientas personas, la mayoría de ellas mujeres y niños.

Más de ciento cincuenta de esas personas habrían muerto, según los talibán, durante los bombardeos en localidades del este de Afganistán.

Según Sher Sha Hamdard, responsable de la agencia de prensa oficial afgana, Bajtar, los aviones pretendían atacar un supuesto campo de entrenamiento, pero la gente se había ido.

Sin embargo habría sido alcanzado el vecino pueblo de Kadam, a cuarenta kilómetros de Jalalabad.

Sed de sangre

El embajador talibán en Pakistán, Salam Zaeef, se presentó ayer especialmente indignado a su rueda de prensa diaria en Islamabad: "EE.UU. está sediento de más sangre. El número de bajas aumenta con el paso del tiempo. Ese es el regalo de los norteamericanos para Afganistán".

Los talibán han prohibido a los medios de comunicación extranjeros entrar en la parte de Afganistán que permanece bajo su control, haciendo imposible verificar de forma independiente la veracidad de sus informaciones o las que proceden de mandos del Pentágono.

"La guerra no ha empezado, la guerra de verdad sólo empezará cuando los norteamericanos pisen Afganistán", aseguró Zaeef, el único contacto que los talibán mantienen con el exterior.

Los guerrilleros islámicos, apoyados por los hombres de Bin Laden y varios miles de muyahidin árabes, esperan la entrada de soldados estadounidenses para iniciar la guerra de guerrillas en la que han demostrado sus habilidades en el pasado.

Los líderes religiosos afganos aseguraron ayer que el verdadero interés de Estados Unidos en esta guerra no es la captura de Osama bin Laden y sus hombres como declara, sino dominar Afganistán para explotar sus recursos naturales.

El régimen de Kabul se refería así al interés de varias multinacionales occidentales en los posibles yacimientos de gas natural y petróleo en el país asiático, así como a la localización estratégica de Afganistán en posibles rutas de gas natural hacia el continente europeo.

En lo único en lo que coinciden hasta ahora Washington y Kabul es en que las acciones bélicas estadounidenses siguen sin alcanzar sus principales objetivos: Osama bin Laden, principal sospechoso de la organización de los atentados contra las Torres Gemelas y el Pentágono, y el mulá Mohamed Omar, el enigmático líder supremo de los talibán cuyo rostro sólo aparece registrado difusamente en un viejo vídeo de la BBC.

Abdul Salam Zaeef fue preguntado ayer por las informaciones que aseguran que dos familiares de Omar fallecieron en un bombardeo en Kandahar. "Todos los afganos son su familia", respondió Zaeef, sin confirmar o desmentir la noticia.

Diário de Notícias - Sexta Feira 12 de Outubro de 2001

Talibãs denunciam alvos civis

O regime talibã acusou ontem os Estados Unidos de visarem alvos civis nos ataques contra o Afeganistão, numa altura em que as forças norte-americanas intensificavam a sua campanha militar com bombardeamentos maciços sobre Cabul, Kandahar (sudoeste) e Jalalabad (leste).

O Governo de Cabul garante que os ataques anglo-americanos já causaram cerca de 300 mortos entre a população desde que começaram, no domingo passado, mas não avançou qualquer número relativo às perdas militares.

Mas este balanço provisório continua ainda sem ser confirmado por qualquer fonte independente.

Só na noite de quarta-feira para ontem, os bombardeamentos fizeram mais de 200 mortos numa aldeia perto de Jalalabad, no leste do Afeganistão, enquanto em Kandahar - bastião do Poder talibã onde residia até há pouco tempo o seu líder supremo, o mullah Mohammad Omar - os ataques aéreos provocaram 18 mortos e 30 feridos, de acordo com os talibãs.

Na aldeia de Kadam, situada a 40 quilómetros de Jalalabad, os corpos de mais de 50 civis já foram recuperados. Um responsável da agência de imprensa oficial do regime talibã, Bakhtar, referiu que os bombardeamentos visavam "o que pode ter sido considerado um campo de formação terrorista".

Segundo Sher Sha Hamdard, "existia um campo de treino mas desde que as pessoas souberam que os norte-americanos iam bombardear tudo, foram-se embora".

Os ataques aéreos destruíram ainda, segundo uma fonte próxima dos talibãs, uma mesquita em Jalalabad pertencente ao "património nacional", o que levará certamente os islamitas a reafirmar que estes bombardeamentos visam o islamismo e não os terroristas.

Por outro lado, a Afghan Islamic Press, com sede no Paquistão, informou também que pelo menos 28 civis morreram e 30 outras pessoas ficaram feridas na sequência dos anteriores bombardeamentos norte-americanos sobre Cabul e a cidade de Kandahar.

O ministro da Educação talibã, Amir Khan Mutaqqi, declarou que pelos menos 30 explosões potentes foram ouvidas na capital e arredores, tendo causado a morte de dez membros de uma mesma família.

Especificou ainda que, uma vez mais, tanto o mullah Omar como Ussama Ben Laden se encontram bem e no Afeganistão.

Clarín - Viernes 12 de octubre de 2001

QUINTO DÍA DE BOMBARDEO CON BOMBAS DE RACIMO Y ANTIBUNKER DE HASTA 2,5 TONELADAS

Los ataques de EE.UU. ya dejaron 300 muertos civiles

Lo dicen los talibán. El Pentágono aceptó que "en toda campaña militar hay pérdidas de vidas, no buscadas" pero no pudo confirmar el número. Sólo ayer habrían muerto 140 personas.

Washington, Islamabad y Kabul. AP, EFE, AFP, DPA y ANSA.

En lo que se considera el ataque aéreo más duro desde que comenzaron los bombardeos el domingo, todo tipo de municiones norteamericanas desde bombas antibúnker hasta misiles, volvieron a caer ayer contra Afganistán en pleno día, al tiempo que desde el Pentágono, voceros militares daban las noticias sobre la primera baja en las filas estadounidenses; un saldo que se suma a los por lo menos 140 muertos civiles denunciados por los talibán, sólo en la jornada de ayer.

La primera baja militar de Estados Unidos en el marco del operativo militar "Libertad Duradera", es el sargento mayor de la Fuerza Aérea Evander Earl Andrews, en Qatar, quien curiosamente murió en un accidente con una grúa.

En el campo de batalla, las muertes se empiezan a contar de a cientos por día, en su mayoría civiles afganos alcanzados por las bombas.

El secretario de Defensa de Estados Unidos, Donald Rumsfeld, negó que los ataques aéreos contra Afganistán hayan incluido entre sus objetivos a blancos civiles. "Cualquier persona en este país sabe que Estados Unidos no ataca civiles", señaló a los periodistas, pero admitió que "como en toda campaña militar hay pérdidas de vidas, no buscadas".

Los talibán señalan que los ataques estadounidenses provocaron la muerte de trescientos civiles, de los cuales cinco pudieron ser confirmadas por fuentes independientes.

Entre esas muertes figuran dos parientes del líder de los talibán, el mullah Mohammed Omar. Las bombas contra su casa provocaron la muerte de su hijo de diez años y otro familiar mayor.

EE.UU. intensificó ayer los bombardeos contra Afganistán, que de acuerdo al relato de Washington alcanzaron a algunos de los líderes talibán y de la organización de Osama bin Laden, Al Qaeda.

El presidente George Bush prometió que su país "no descansará hasta que se haga justicia" contra los autores de los atentados del 11 de setiembre, e informó a su gabinete que "estamos haciendo progresos sustanciales".

En la quinta jornada de sus ataques, EE.UU. pasó de demoler instalaciones y defensas antiaéreas a atacar con bombas de racimo supuestamente dirigidas contra las tropas de los talibán, informaron fuentes militares. Los "racimos" tienen el propósito de causar sobre un área muy amplia el mayor número de muertos y heridos en concentraciones humanas.

La aviación estadounidense lanzó ayer el más duro ataque contra Kabul desde el comienzo de la operación "Libertad Duradera", que se centró en la zona del aeropuerto y los sistemas de comunicación del régimen talibán afgano.

Por la mañana, los ataques se centraron sobre Kandahar, cuartel general de los talibán, que fue sorprendida por una serie de intensas explosiones en el centro de la ciudad y también en las afueras.

Tras el intenso ataque, imágenes transmitidas por la cadena CNN mostraron largas colas de civiles abandonando Kandahar, llevando a cuestas o sobre mulas sus pertenencias, pese a que fuentes de los talibán indicaron que la mayoría de los residentes continuaban en sus viviendas.

Más de 140 personas murieron en los bombardeos en las últimas 24 horas, informó la agencia de noticias Afghan Islamic Press (AIP), con base en Pakistán.

De acuerdo con un portavoz de los talibán, más de cien personas podrían haber muerto en la población de Kouram, a 35 km. de la ciudad oriental de Jalalabad, que quedó arrasada durante los ataques estadounidenses del miércoles por la noche.

Testigos citados por AIP indicaron que los cazas de EE.UU. realizaron tres incursiones en el espacio aéreo de Kouram, destruyendo la localidad por completo.

Otras quince personas perdieron la vida al ser alcanzada una mezquita situada en los suburbios de Jalalabad, durante los bombardeos de las últimas veinticuatro horas, mientras que una familia de diez miembros, entre ellos una nena de doce años, murió cuando un misil impactó contra su casa en Kabul.

Entretanto, el gobierno paquistaní reconoció, por primera vez, la presencia de personal militar estadounidense en suelo paquistaní, aunque precisó que no se trata de unidades de combate.

El Pentágono no quiso especificar ayer si ya hay tropas terrestres infiltradas en Afganistán. "Hay partes visibles y partes invisibles", dijo un vocero y agregó que "claramente no queremos dar indicaciones en ninguna dirección: sí o no".

En su reacción sobre la llegada de ese personal estadounidense, el embajador talibán a Pakistán, Abdul Salam Zaeef, respondió que "la verdadera guerra comenzará cuando los norteamericanos entren a Afganistán, no ahora".

En tanto, Rumsfeld explicó que EE.UU. está utilizando todo tipo de bombas en su quinto día de ataques. Indicó que "la munición que estamos empleando es muy precisa, pero no lo es al ciento por ciento".

Rumsfeld afirmó que los bombarderos habían lanzado enormes bombas anti-bunkers de 2.268 kilos, de alta penetración contra objetivos subterráneos.

Los ataques con esas bombas producen "fuertes explosiones secundarias, que en algunos casos se prolongan durante horas", dijo a la prensa.

"Los B-1, B-2, B-52, y los cazas lanzaron todo un arsenal de municiones", entre ellas la bomba GBU-28 de 2,5 toneladas, especificó.

Informó también que "todavía subsiste la amenaza antiaérea". Y concluyó que "lo más probable" es que Bin Laden siga en Afganistán.

Clarín - Viernes 12 de octubre de 2001

UNA REGIÓN CLAVE RICA EN HIDROCARBUROS

Una guerra en Asia Central con olor a gas y petróleo

Afganistán y el Mar Caspio podrían ser una alternativa a los países del golfo Pérsico.

Dubai. AGENCIA AFP.

La caída de los talibán y una paz duradera en Afganistán permitiría, a largo plazo, desbloquear las rutas del petróleo y el gas natural del mar Caspio y de Asia Central hacia los mercados mundiales, lo que no sería una buena noticia para los productores del golfo Pérsico, opinaron hoy distintos especialistas en el tema.

"Las reservas del mar Caspio y de Asia central no se pueden comparar con las del Golfo, que representan el 65 por ciento del total mundial, pero igual pueden convertirse en un pequeño golfo de México", explicó Naji Abi Aad, experto del Observatorio mediterráneo de la Energía, con sede en Francia.

Abi Aad se refería de este modo a los yacimientos oceánicos en México, cuya explotación tiene un alto costo, y cuya principal razón es diversificar el aprovisionamiento mundial y dejar de depender de una región tan imprevisible como Oriente Medio.

"La pacificación de Afganistán permitiría que numerosos proyectos avancen, como el petróleo y el gas del Mar Caspio, de Turkmenistán y de Kazajastán hacia Pakistán, India y otros mercados", agregó Abi Aad.

La ventaja de esos proyectos, según el especialista, radica en que Occidente puede evitar rutas largas, costosas y políticamente arriesgadas, a través de Irán, el Cáucaso y Rusia.

"El impacto económico en los productores del Golfo sería mínimo, pero su influencia en el mercado disminuiría", consideró este experto, quien insistió en que "el mar Caspio no constituirá a largo plazo un rival para el Golfo, ya que sus reservas sólo representan un 1,7 por ciento del total mundial".

"El mapa energético de Asia central y de Afganistán está siendo rediseñado", estimó por su parte Michael Ritchie, editor de la revista Neftecompass de Londres, especialista en los países de la ex Unión Soviética.

"Una aparente seguridad y estabilidad en la región podría abrir de nuevo la puerta a los inversores occidentales para estudiar de nuevo los proyectos de oleoductos y gasoductos que desbloquearían países como Turkmenistán", agregó.

"Pero ese escenario sigue siendo a largo plazo", explicó Ritchie.

Algunos expertos se arriesgan incluso a aventurar que la frialdad de la monarquía saudita ante los ataques aéreos contra los talibán están motivados en la cuestión petrolera, y no solamente por su delicado equilibrio interno y su intención de no enardecerla.

En Afganistán también hay intereses privados sauditas en juego, aunque centrados en la conducción del gas natural.

La compañía saudita Delta Oil, dirigida por una persona cercana a la familia real, el jeque Badr bin Mohammed al Aiban, tiene desde 1998 una posición dominante en el consorcio Centgas, tras el retiro de la empresa californiana UNOCAL de ese proyecto.

El plan es construir un gasoducto de dos mil millones de dólares para bombear el gas turkmeno hacia Pakistán a través de Afganistán, una obra de ingeniería de mil cuatrocientos kilómetros de longitud.

Según las fuentes, UNOCAL había abandonado Centgas tras la indignación que produjo en Occidente el trato de las mujeres por parte de los talibán.

Delta Oil había reiniciado las negociaciones en 1999 con los talibán para culminar satisfactoriamente ese proyecto.

La caída de la milicia afgana podría redistribuir de nuevo las cartas en favor de las compañías occidentales.

A la espera de esta situación, el ex ministro de Petróleo saudita, Ahmed Zaki Yamani, advirtió a Estados Unidos y sus aliados contra una extensión de los bombardeos a otros países islámicos. Ello podría provocar una crisis petrolera "seria", comentó en una entrevista publicada ayer en el diario italiano Corriere della Sera.

"En caso de ataque contra territorio de Irak los 2,2 millones de barriles de crudo diarios de Bagdad desaparecerán del mercado y su precio sobrepasará los treinta dólares", agregó.

Yamani, uno de los fundadores de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), cree que si las operaciones militares se limitan a Afganistán, no tendrán "efectos significativos" sobre el mercado y el precio del petróleo.

La Jornada - VIERNES 12 OCTUBRE 2001

Casas, una mezquita y pequeños poblados, entre los blancos de los bombardeos

EU honró a sus muertos matando 300 civiles
y asolando la capital afgana y otras dos ciudades

"Fue una noche de terror", relatan a agencias habitantes de Kabul, Kandahar y Jalalabad

REUTERS, AFP, DPA Y AP

Kabul, 11 de octubre. Estados Unidos honró hoy a sus muertos al cumplirse el primer mes de los atentados del 11 de septiembre con el lanzamiento de un devastador bombardeo sobre Kabul, Kandahar y Jalalabad, cobrando la vida de más de trescientos civiles afganos y provocando daños no sólo en objetivos militares sino también sobre mezquitas, casas habitación y pequeños poblados.

El régimen talibán admitió que los más cruentos bombardeos desde el inicio de la campaña militar contra Afganistán, lanzados en la noche del miércoles y a plena luz del jueves, dejaron una estela de muerte y destrucción, ya que sólo en el poblado de Kadam hubo doscientos muertos, principalmente "mujeres, niños y ancianos".

Por ello, calificó estos ataques de "actos de terrorismo" contra el pueblo afgano.

El embajador afgano en Pakistán, Abdul Salam Zaeef, acusó a Estados Unidos de bombardear a los civiles en esta campaña que dice ser contra el terrorismo, al señalar que "el Pentágono miente al mundo cuando dice que no está atacando a civiles".

Apuntó que en Jalalabad, por ejemplo, fue destruida una mezquita en la que murieron al menos quince personas y cuatro casas vecinas resultaron pulverizadas, por lo que calificó a las víctimas de "mártires".

Tras insistir en que "Estados Unidos ha comenzado a atacar a civiles" y en que las víctimas podrían ser más, apuntó que "es una vergüenza para la coalición (occidental) golpear a afganos pobres", y afirmó: "combatiremos a cualquier agresor que entre en nuestro país".

De hecho, manifestó que la verdadera guerra en Afganistán comenzará una vez que las tropas de Estados Unidos desembarquen en su país.

No obstante, Zaeef aseveró que "a la administración de la Casa Blanca le decimos: sus atrocidades, sus armas e hipocresía no van a debilitar la moral de los afganos".

Más aún: puntualizó que "este juego tiene que ver más con el petróleo y los recursos naturales" de Asia central que con el líder islámico saudita Osama Bin Laden, a quien Washington acusa de los atentados en territorio estadunidense.

Aseguró que Washington pretende instalar en el poder a las fuerzas de oposición expulsadas de Kabul por los talibán en 1996, tras haber arruinado al país.

Expresó que "Estados Unidos siempre tiene sed de más derramamiento de sangre", y dijo que "todas las superpotencias pusieron a prueba nuestra determinación y nuestro espíritu de sacrificio, independencia y fe".

Los intensos bombardeos con misiles lanzados desde el Mar Arábigo y las incursiones de los aviones de combate hicieron cimbrar hasta la madrugada del viernes la capital, Kabul, Kandahar y Jalalabad, entre otros poblados, y presuntas bases y campos de entrenamiento de los talibán y de Al Qaeda, la organización de Bin Laden.

Agencias de prensa, citando a habitantes de Kabul y de afganos que huyeron de Kandahar hacia la frontera de Pakistán, afirmaron que fue una "noche de terror" ante la intensidad de los ataques y que prácticamente nadie durmió, mientras prevalecía el toque de queda y los sistemas de electricidad permanecían cortados.

"Fue un infierno. Las explosiones eran tan enormes y masivas que parecía un terremoto; era como si hubieran arrojado una bomba atómica en Kabul", según un joven consultado. Según esto, fue una noche de rugidos de aviones y silbidos de misiles en los cielos, y de la artillería antiaérea sonando en respuesta.

Otros vecinos coincidieron en que "fue la peor noche hasta el momento", con incesantes explosiones que desgarraron la ciudad con bombas y misiles haciendo blanco en diversos puntos, cuyos impactos se sintieron casi en todo Kabul e hicieron temblar edificios, casas, oficinas y ventanales, pues además los estadunidenses comenzaron a usar bombas "quiebra-búnker".

Las autoridades afganas comenzaron hablando de algunas decenas de muertos, cuyas cifras pronto crecieron a más de 100, a 140 y 200 hasta llegar a más de 300, y afirmaron que todas las víctimas eran civiles.

Así, los peores estragos se registraron al ser devastado el poblado de Kadam, a unos cuarenta kilómetros de Jalalabad, con un saldo de aproximadamente doscientos muertos tras los bombardeos del jueves. Apenas se recuperaban unos cincuenta cuerpos de los escombros.

Los reportes señalaban que durante los ataques nocturnos un misil que cayó sobre Kabul impactó una casa cercana a una oficina de aduanas y mató a diez civiles, al parecer de una misma familia.

A la par, una bomba que estalló cerca del aeropuerto capitalino mató a una niña de doce años y destruyó varias casas adyacentes.

Por lo menos cinco aviones estadunidenses atacaron Kabul en acciones nocturas y diurnas, arrojando numerosas bombas contra el aeropuerto y aparentemente un depósito de municiones del talibán. Además, según fuentes estadunidenses, se habría alcanzado el objetivo de afectar bases militares al este de la ciudad.

Otra oleada de violentos bombardeos estremeció a los residentes de la ciudad de Kandahar, donde se encuentra la sede militar de los talibán. El objetivo, según se dijo, fueron el aeropuerto y las bases militares de entrenamiento del grupo de Bin Laden. Se estima que docenas de bombas se estrellaron en la noche sobre el aeropuerto.

En medio de hileras de humo la artillería afgana seguía disparando, mientras que residentes de Kandahar huían en burros y pequeños vehículos hacia la frontera con Pakistán.

Al respecto, el diplomático afgano Abdul Salam Zaeer rechazó que Estados Unidos tenga el dominio total de los cielos de la geografía nacional, y prueba de ello es que sus aviones atacantes siguen volando a gran altura para evitar ser alcanzados.

Zaeer, quien cada día anuncia que el líder supremo Mohammad Omar y Bin Laden permanecen a salvo y en sitios secretos, se abstuvo sin embargo de confirmar o negar que dos familiares del mullah Omar hayan muerto tras los primeros ataques del domingo 7. Esto porque Washington habló de tales bajas, y ahora se manejaba la versión de que los fallecidos eran un hijo de Omar, de diez años, y su padrastro.

Mientras, la opositora Alianza del Norte afirmó haber tomado el control de la provincia de Ghor al recuperar su capital, Chakhcharán, tras cuatro horas de combate, y que la gente estaba muy contenta con "la liberación". Desde Islamabad la agencia AIP, cercana al talibán, confirmó la caída de la ciudad.

Los opositores, de un grupo musulmán chiíta, dijeron que además hicieron prisioneros a gran número de milicianos talibán. De ser cierto, la captura del poblado sería un duro golpe al talibán, porque habrían cedido su principal ruta de abastecimiento desde Kabul hacia el norte del país.

Por su parte, el ex presidente afgano Burhanuddin Rabbani declaró que la Alianza del Norte y su gobierno en el exilio deben ser "el centro del futuro gobierno provisional" de Afganistán.

A su vez, exiliados afganos en Pakistán promovían una reunión en Peshawar para el futuro gobierno, mientras el ex rey Zahir Shah abogaba por que los ataques contra su país sean "cortos" y no afecten a la población.