El País - Domingo, 14 de octubre de 2001
Una bomba de EE.UU. cae por error
en una zona civil de Kabul
Una bomba 'inteligente' destruye un barrio de chabolas en las afueras de la capital afgana
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ENRIC GONZÁLEZ. Washington. Un proyectil estadounidense destruyó ayer un barrio de chabolas en las afueras de Kabul durante la séptima jornada de la guerra y sexta de bombardeos, reiniciados tras la pausa del viernes. Un portavoz del Pentágono admitió como 'muy posible' que una bomba de novecientos kilos, dirigida contra un helicóptero posado en tierra, se desviara 'aproximadamente 1,5 kilómetros de su objetivo'. Al menos cuatro personas resultaron muertas y otras ocho heridas. 'Lamentamos la pérdida de vidas inocentes', dijo el portavoz. George W. Bush aseguró que los bombardeos estaban siendo un éxito y que se habían alcanzado 'los objetivos de la primera fase de la campaña'. La bomba extraviada era uno de los grandes proyectiles inteligentes (guiados por un sistema de láser y satélite) utilizados normalmente contra búnkeres y acuartelamientos. De acuerdo con las explicaciones del Pentágono, un cazabombardero procedente de un portaaviones localizó durante un vuelo nocturno un 'objetivo de oportunidad', aparentemente un helicóptero en el aeropuerto de Kabul, y lanzó la bomba. Por razones desconocidas, el proyectil se desvió y cayó sobre un grupo de casas. Al menos seis de ellas quedaron totalmente destruidas. Un portavoz talibán dijo a la agencia Reuters que un cadáver y cuatro personas heridas habían sido extraídas de entre los escombros. Miedo y sordera Lo hemos perdido todo, nuestra casa y nuestras propiedades', declaró una de las vecinas del barrio a un periodista de Reuters. 'Tenemos tanto miedo que hemos olvidado hasta nuestros nombres y ni siquiera nos entendemos cuando hablamos', añadió. Un oficial a bordo del portaaviones Carl Vinson justificó la conmoción de los vecinos afectados: 'Una bomba de novecientos kilos, caiga donde caiga, supone un significativo impacto emocional para cualquiera que se encuentre a un kilómetro o más de la explosión'. La onda expansiva de las grandes bombas puede causar hemorragias en nariz y orejas, y casos de sordera temporal. Los talibanes aseguran que los bombardeos han causado la muerte a unos trescientos civiles. Señalan que al menos ciento sesenta cadáveres habían sido recuperados de entre las ruinas de Forum, un pueblo cercano a la ciudad de Jalalabad, donde se encontraban varios campamentos de Al Qaeda, y que 'docenas' resultaron muertos o heridos en los ataques contra bases militares en Kandahar, al sur del país. Ayer también fue bombardeado el aeropuerto de la ciudad de Herat, al oeste, y las afueras de Jalalabad. Fuentes del Pentágono se declararon 'muy escépticas' acerca de ese supuesto alto balance de víctimas civiles. Sin embargo, la escasez de información sobre el paradero de los talibanes y los miembros de Al Qaeda hace que parte de los ataques se basen en un sistema de prueba y error, por el que se dispara contra lugares susceptibles de alojar tropas y se observa luego el efecto, o quién huye del impacto, para dilucidar si dicho lugar es un objetivo militar que conviene seguir bombardeando. El secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, comparó esa táctica con 'una patada a un hormiguero: sirve para que salgan las hormigas'. La pausa del viernes, día sagrado de los musulmanes, y la oferta lanzada la víspera por el presidente Bush, dando una 'segunda oportunidad' a los talibanes para que entregaran a los terroristas a cambio de detener los bombardeos, no cambiaron las cosas. Los talibanes rechazaron la oferta y el viernes por la noche, cuando se dio por concluida la jornada de oraciones, reaparecieron los aviones militares sobre Afganistán, lo que provocó una muy débil respuesta de las defensas antiaéreas. 'Decimos una vez más', declaró el mulá Qudratullá Jamal, ministro de Información de los talibanes, 'que su intención [de EE.UU.] es hacer la guerra contra los musulmanes y los afganos. Osama Bin Laden no es el problema, no hay pruebas contra él, y la gente se ha dado cuenta por los crímenes que están cometiendo. Nuestra posición sigue siendo la misma, no entregaremos a nadie'. El portaaviones Theodore Roosevelt, acompañado por el crucero lanzamisiles Leyte Gulf y el buque de apoyo Detroit, pasó ayer el canal de Suez en ruta hacia el Golfo Pérsico. Pese a la concentración de naves y aviones, EE.UU. realiza bombardeos relativamente moderados. La comparación con la guerra del Golfo es ilustrativa: en la segunda quincena de enero de 1991, cada día se realizaban un promedio de mil quinientas misiones aéreas contra las posiciones iraquíes; ahora, el promedio ronda las veinticinco. El presidente Bush, en su alocución radiofónica de los sábados, aseguró que sus soldados actuaban con 'habilidad y valentía' y que se habían 'alcanzado los objetivos de la primera fase' de la campaña. 'Hemos quebrantado la red de los terroristas dentro de Afganistán; hemos debilitado la fuerza militar de los talibanes; las fuerzas de EE.UU. dominan los cielos sobre Afganistán, y usaremos ese dominio para asegurar que los terroristas no puedan seguir utilizando el país como base de operaciones', dijo. Un sondeo de Time / CNN publicado ayer indicaba que sólo el 39% de los estadounidenses cree que la 'primera fase' haya sido un éxito, y un 46% piensa que el resultado está siendo 'regular'. |
El Mundo - Domingo, 14 de octubre de 2001
Una bomba 'guiada' cae sobre un barrio de Kabul
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El objetivo del ataque fallido era un helicóptero en el aeropuerto de la capital afgana. La mayoría de los estadounidenses prefiere capturar vivo a Bin Laden, según una encuesta. CARLOS FRESNEDA. Corresponsal. NUEVA YORK.- El presidente Bush celebró ayer el éxito de la primera fase de la Operación Libertad Duradera, mientras el Pentágono reconocía abiertamente el segundo gran error de la semana: una bomba guiada de novecientos kilos se desvió una milla de su objetivo y fue a caer a una zona de viviendas en la capital afgana, Kabul. El Departamento de Defensa lamentó "la pérdida de vidas civiles", pero dijo no poder precisar el número de víctimas. "Se teme que haya muchas personas muertas", informó un portavoz de los talibán en Pakistán. Los ataques volvieron a arreciar en Kabul y Jalalabad nada más llegar la oscuridad, tras la pausa religiosa del viernes. Los bombardeos se concentraron también en la carretera que une la capital con el santuario de Kandahar, con la intención de limitar al máximo la capacidad de movimiento de la milicia talibán. En la madrugada del sábado, hora española, un caza F-18 norteamericano que salió desde un portaaviones a la busca de objetivos emergentes localizó al parecer un helicóptero en las inmediaciones del aeropuerto de Kabul y lanzó una bomba guiada por láser. El Pentágono reconoció que el explosivo "se desvió tal vez una milla de su blanco" (1,6 kilómetros). El Departamento de Defensa atribuyó el fallo a "un error en el proceso de selección del objetivo", aunque anunció que tardarán probablemente días en conocerse los detalles. Se trata de la segunda ocasión en que la Administración norteamericana admite haber golpeado por equivocación un objetivo -la anterior, durante la tercera oleada de bombardeos, se cobró cuatro muertos en unas dependencias de la ONU, también en Kabul-. En cualquier caso, el Pentágono informó que los daños colaterales son a veces inevitables en bombardeos masivos como los que asolan Afganistán desde el pasado domingo. Según la CNN, las primeras informaciones hablan de uno a cuatro muertos en la bomba accidental de ayer en Kabul, aunque ayer no fue posible determinar el número exacto de víctimas. Los talibán aprovecharon el incidente para volver a acusar a Washington de "un baño de sangre" en Afganistán y para reiterar el llamamiento a la guerra santa en los países musulmanes. Bush, recluido de nuevo ayer en Camp David con su consejo de guerra, hizo un repaso a la primera semana de la operación y dijo que todos los objetivos de la primera fase se habían cumplido, como dando paso a la hipotética segunda fase con la participación de las fuerzas especiales y tropas de tierra. "Esta semana hemos abierto importantes frentes en la guerra contra el terror", dijo el presidente en su discurso radiofónico del sábado. "Le estamos ganando la guerra al enemigo y estamos fortaleciendo nuestras defensas en casa". "La semana pasada advertí a los talibán que se les estaba acabando el tiempo para entregar a los terroristas", dijo. "No escucharon, y están pagando un precio por ello". Bush alabó "la destreza y el coraje" exhibidos por los soldados norteamericanos y británicos y les felicitó por haber conseguido, uno tras otro, los objetivos de la primera fase: "Hemos destrozado las redes de los terroristas en Afganistán. Hemos reducido el poder militar de los talibán. Hemos debilitado sus defensas aéreas". "Las fuerzas norteamericanas dominan los cielos de Afganistán", afirmó el presidente. "Y aprovecharemos ese dominio para no permitir que Afganistán vuelva a ser utilizada como una base de operaciones terroristas". Bush intentó mentalizar una vez más a su compatriotas de que será una campaña larga: "No bastará con un ataque... La mejor defensa contra el terrorismo es un buena ofensiva contra el terrorismo. El trabajo continúa", manifestó. El presidente no quiso precisar, sin embargo, en qué consistirá la segunda fase de la operación Libertad Duradera, ni mencionó esta vez por su nombre a Osama bin Laden. La mayoría de los norteamericanos preferiría a Bin Laden vivo antes que muerto. Según una encuesta que publicará la revista Time en su edición de mañana, el 53% de la población se inclina por la captura del terrorista más buscado del mundo, frente al 41% que prefiere su "muerte en acción de guerra". De una manera o de otra, el 81% de los estadounidenses considera que Osama bin Laden es "el objetivo necesario". El 61% considera que una ofensiva militar contra Afganistán, sin la captura del terrorista saudí, podría considerarse simple y llanamente como una derrota. El 90% cree que la operación Libertad Duradera está "moralmente justificada" y un 71% está a favor de considerar a Irak y a Sadam Husein como próximos objetivos en "la campaña contra el terror". El presidente Bush pidió ayer a sus compatriotas, y especialmente a los niños, que dieran muestras de "patriotismo y generosidad". La Casa Blanca decidió crear la Fundación Americana por los Niños de Afganistán. El presidente norteamericano ha pedido a millones de niños que metan un dólar en un sobre y lo envíen a la mansión presidencial, que se compromete a desviar el dinero a la Cruz Roja. Preparándose para la victoria Los líderes religiosos rechazan la "segunda oportunidad" de Bush para entregar a Bin Laden. Al Qaeda amenaza a los norteamericanos que permanecen en la Península Arábiga. Testimonios independientes confirman la matanza de civiles en una aldea, mientras los talibán prometen ganar la 'yihad'. DAVID JIMENEZ. Enviado especial. ISLAMABAD (PAKISTÁN). Seis días bajo una lluvia de bombas y misiles no han quebrado la voluntad de los líderes talibán ni su empeño en defenderse mientras les quede un solo hombre. El régimen de Kabul anunció ayer que se prepara para "la victoria en la guerra santa contra América" y desmintió que centenares de sus soldados estén desertando. "Estamos unidos y preparados para luchar contra las tropas de la oposición y de América. Estamos preparados para sacrificar nuestras vidas por la causa del Islam", dijo ayer el viceprimer ministro talibán, el mulá Akhund. Los líderes religiosos afganos rechazaron la "segunda oportunidad" ofrecida por Bush para que entreguen a Bin Laden y ahorren al país las consecuencias de una larga campaña militar. "Nuestra posición no ha cambiado. No extraditaremos a Bin Laden sin pruebas claras de su implicación en los atentados", aseguró Akhund. El principal sospechoso de los atentados en EE.UU. ha puesto a sus miles de guerrilleros al servicio de sus anfitriones y se prepara para organizar una guerra de guerrillas junto a los talibán en caso de que EE.UU. despliegue tropas terrestres en Afganistán. Varios periódicos paquistaníes publicados cerca de la frontera con Afganistán han incluido anuncios en los que Al Qaeda ofrece hasta cincuenta mil dólares por cada soldado americano capturado y tres mil dólares por el uniforme de un marine muerto. Además, Al Qaeda amenazó ayer a los estadounidenses y británicos que están en la Península Arábiga en un comunicado difundido por la cadena de televisión Al Yazira. También advirtió a los musulmanes, niños y aquellos que se oponen a la política de EE.UU., "que no monten en aviones o vivan en edificios altos". El Gobierno de Bush calificó el comunicado de "propaganda". Los civiles muertos han sido convertidos en mártires y la radio oficial agradece su sacrificio con mensajes llamando a la heroica "resistencia del pueblo". Kabul no ha renunciado a utilizar a las víctimas de esta guerra en la batalla propagandística que libra con Washington para ganarse el apoyo del mundo islámico. Ayer seleccionó a quince periodistas extranjeros entre los más de tres mil que han solicitado entrar en Afganistán para mostrarles el estado en el que quedó la villa de Karam, al este del país, tras un bombardeo americano. Los primeros testimonios y descripciones en la zona muestran un pueblo completamente arrasado y dejan en evidencia las negativas del Pentágono, que desmintió el ataque. Uno de los periodistas paquistaníes que ha visitado Karam aseguró ayer al diario The New York Times que al menos 53 personas murieron y varias decenas quedaron severamente mutiladas tras el ataque del pasado miércoles (los talibán aseguran que hubo más de un centenar de muertos). El reportero describe un pueblo en ruinas en el que los vecinos trataban de buscar a posibles supervivientes hurgando con las manos entre los escombros. El ganado local yacía sin vida y algunos habitantes preparaban los cadáveres de las víctimas para enterrarlas. EE.UU. ha confiado hasta ahora en que sus bombardeos provocarían más disidencia dentro de los talibán, quizás provocando deserciones masivas y el final del régimen. El ataque sobre Karam, sin embargo, ha puesto en evidencia el peligro de que ocurra justamente lo contrario. Los vecinos de la villa afgana, claramente antitalibán hasta el pasado miércoles, claman ahora contra Estados Unidos. "Oramos a Alá para que tengamos soldados americanos a los que matar. Contra las bombas que caen del cielo no podemos luchar", aseguraba Maulvi Abdullah Haijazi, uno de los ancianos del pueblo. La negativa de los talibán a permitir la entrada de la prensa extranjera en el 90% de territorio que controla había hecho hasta ahora imposible verificar las denuncias de posibles daños entre la población civil o las informaciones del Pentágono, que ayer reconoció por primera vez haber bombardeado por error una zona residencial de Kabul. Las noticias de bajas entre la población afgana, destacadas con grandes titulares por la prensa en Pakistán, siguen preocupando al Gobierno de Islamabad. Cientos de personas salieron ayer a la calle en diferentes ciudades paquistaníes para protestar por las acciones militares estadounidenses y el apoyo que su Gobierno presta a Washington. El régimen militar, que se hizo con el poder en Islamabad hace dos años en un golpe de Estado, respondió deteniendo al líder religioso integrista Abdullah Shah Mazar, acusado de organizar disturbios en Karachi. El arresto de varios líderes extremistas, la destitución de generales protalibán y el despliegue de tropas en las grandes ciudades han ayudado a mantener las manifestaciones antiestadounidenses bajo control. |
Diário de Notícias - Domingo 14 de Outubro de 2001
Danos colaterais
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DENÚNCIA. Kadam foi totalmente devastada por um bombardeamento norte-americano na noite de quarta para quinta-feira, segundo imagens divulgadas pela televisão Al-Jazeera. O correspondente da televisão em Cabul sublinhou que a quase totalidade dos aldeãos morreu. RECONHECIMENTO. O Pentágono confirmou que um avião F/A-18 perdeu o objectivo e lançou, por erro, 900 quilogramas de bombas telecomandadas contra um bairro residencial de Cabul. Embora existam dificuldades em determinar o número de vítimas provocadas pelo bombardeamento, o Pentágono indica que "podem existir quatro mortos e oito feridos". ATAQUE. Um novo ataque aéreo "intensivo", ontem sobre Jalalabad, que visava um complexo militar a leste da cidade, provocou vários feridos e destruiu muitas casas, anunciou a Afghan Islamic Press, próxima dos talibãs. A agência privada, que cita fontes talibãs, afirma que o raide provocou alguns mortos. |
Clarín - Domingo 14 de octubre de 2001
PROVOCÓ AL MENOS CUATRO MUERTOS
Washington reconoció
que atacó por error un barrio en Kabul
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Washington, Kabul y Doha. AFP y ANSA. El Pentágono admitió por primera vez ayer que sus ataques ya comenzaron a provocar "daños colaterales", famosos desde la Guerra del Golfo, cuando en varios casos los proyectiles aliados erraron sus blancos y golpearon poblaciones civiles en Irak. En la madrugada del sábado, una bomba "inteligente" lanzada desde un avión de EE.UU. sobre Afganistán falló su objetivo, impactó en una zona residencial de Kabul y provocó cuatro muertos. "Un bombardero F/A-18 Hornet de la Marina estadounidense equivocó el blanco y dejó caer por error una bomba de novecientos kilos de ataque directo (JDAM), guiada por GPS, sobre un área residencial cercana al aeropuerto de Kabul", reconoció el Pentágono en un comunicado. No se pudo obtener un balance preciso, pero la bomba habría provocado cuatro muertos y ocho heridos, señaló. Es la primera vez desde el inicio de los bombardeos, el 7 de octubre, que EE.UU. reconoce un error de este tipo. El objetivo errado era un helicóptero militar que se encontraba en la plataforma del aeropuerto, a unos dos kilómetros de la zona residencial. Otro ataque de EE.UU. también provocó daños colaterales, aseguraron varias fuentes en Kabul, aunque el Pentágono no se refirió a él en su comunicado. Se trata de un hecho en el que cuatro empleados de una agencia de desminado que trabaja para la ONU en Afganistán resultaron muertos. Fue durante un ataque en la noche del 8 al 9 de octubre. Ayer, la cadena de televisión Al Jazeera, el único medio televisivo extranjero presente en Afganistán, mostró también imágenes de un pueblo afgano arrasado por los bombardeos. Kadam, una pequeña población de unos centenares de habitantes en el este de Afganistán, habría sido devastada por bombas estadounidenses durante la noche del miércoles al jueves, según Al Jazeera. "Casi todos los habitantes de Kadam murieron. Los pocos heridos, en su mayoría niños y bebés, fueron trasladados al hospital de Jalalabad", unos cuarenta kilómetros al este del pueblo, según Al Jazeera. El Pentágono no brindó información sobre un hecho de esas características. Pero los talibán permitieron ayer el ingreso de unos veinte periodistas extranjeros, por primera vez, a su territorio. Dijeron que llevarán al grupo, dentro del cual hay un equipo de la cadena CNN, a Kadam, para que certifiquen que ese ataque existió. A pesar de los daños colaterales, los aviones estadounidenses llevaron a cabo intensos bombardeos en la noche del sábado, lanzando numerosas bombas contra la capital, Kabul, así como contra Kandahar, el feudo de los talibán en el sur del país; Herat, una estratégica ciudad del oeste afgano, y Jalalabad, en el este, cerca de la frontera paquistaní. |
La Jornada - DOMINGO 14 OCTUBRE 2001
Proclama Bush el éxito de la primera fase de la campaña contra Bin Laden
Bombardeó avión de EU "por error"
una zona residencial de Kabul
Una bomba "inteligente" dejó cuatro muertos y ocho heridos, admite comunicado del Pentágono.
Las tropas estadunidenses desplegadas en los Balcanes podrían ser enviadas a Afganistán: OTAN
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DPA, AFP y REUTERS Washington, 13 de octubre. Un avión de combate de la Marina de Estados Unidos bombardeó "por error" una zona residencial de Kabul, capital de Afganistán, que dejó cuatro muertos, reconoció hoy el Pentágono, en momentos en que el presidente George W. Bush proclamó este sábado el éxito de la primera fase de la campaña militar contra Osama Bin Laden. Una bomba de las llamadas "inteligentes", lanzada la noche del viernes al sábado desde un avión estadunidense, erró su objetivo y se impactó contra una zona residencial civil en Kabul, y provocó cuatro muertos y ocho heridos, reconoció el Pentágono. "Un bombardero F-A-18 Hornett equivocó el blanco y dejó caer por 'error' una bomba guiada sobre un área residencial cercana al aeropuerto de Kabul", informó en un comunicado. Agregó que el objetivo errado fue un helicóptero militar que se encontraba en la plataforma del aeropuerto, a 1.6 kilómetros de la zona residencial. "Lamentamos cualquier pérdida de vidas civiles, las fuerzas estadunidenses sólo apuntan a blancos militares y terroristas; tienen mucho cuidado al establecer los blancos para evitar víctimas civiles", indicó el Pentágono. Por su parte, el Ministerio de Defensa de Gran Bretaña calificó de "lamentable" el accidente con el misil. "Es triste que pasen estas cosas, y en caso de que haya víctimas civiles naturalmente sería algo para lamentar", afirmó una portavoz que no fue identificada. La vocera reiteró que los ataques "no están dirigidos contra la población de Afganistán". Las acciones militares se hubieran podido impedir si el régimen talibán hubiera extraditado al presunto terrorista Osama Bin Laden, subrayó. El secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, ha señalado reiteradamente que Estados Unidos no ataca objetivos civiles, pero que no pueden descartarse del todo las víctimas entre la población civil. Cortadas, redes de Al Qaeda Por su parte, Bush, durante su programa de radio sabatino, proclamó el éxito de la primera fase de la campaña militar contra Bin Laden y dijo que los bombardeos de casi una semana cortaron redes de apoyo al millonario saudita. "Las fuerzas estadunidenses dominan los cielos de Afganistán y utilizaremos ese dominio para asegurarnos de que los terroristas no puedan usar libremente ese país como una base de operaciones por más tiempo", expresó. Durante su alocución, Bush pidió a los estadunidenses que se preparen para una campaña que podría durar meses, tal vez años: "Nuestro enemigo se oculta de nuestros soldados, pero estamos haciendo un esfuerzo decidido para descubrir sus escondites". El jefe de la Casa Blanca no reveló en qué consistirá la próxima fase de la campaña Libertad Duradera, pero funcionarios de Defensa han dicho que los militares se alistan para lanzar helicópteros a la caza de guerrilleros de Bin Laden. El viernes el vicepresidente Richard Cheney se refirió por primera vez a la posibilidad de que entren en acción las fuerzas especiales terrestres, en una entrevista que concedió a la cadena pública PBS. Al referirse a las opciones en el operativo militar para obligar a los talibán que gobiernan Afganistán a entregar a Bin Laden, Cheney dijo que la misión podría involucrar a "botas todo terreno". Consultado si el presidente Bush tiene un plan maestro para la campaña militar, Cheney afirmó que "las capacidades están en buena medida previstas de antemano". "Se sabe que vamos a tener una parte de inteligencia, que vamos a tener una parte militar que probablemente involucra la fuerza aérea, y tal vez operaciones especiales con botas en el terreno", indicó. En contraste, la ministra británica de Desarrollo Internacional, Clare Short, descartó una "invasión terrestre masiva". En declaraciones a la BBC radio, Short indicó que "no creo que la idea de un Afganistán repleto de tropas sea apropiada a la realidad, eso no sucederá, esta guerra simplemente no es clásica". La funcionaria precisó que los "bombardeos deben limitarse a objetivos talibán que protegen a la red Al Qaeda, debemos siempre evitar causar víctimas civiles y esa es la estrategia en la que nos pusimos de acuerdo", añadió. En tanto, las tropas estadunidenses enviadas a los Balcanes podrían ser desplegadas en Afganistán si se intensifica la guerra contra el régimen talibán, anunció George Robertson, secretario general de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Las fuerzas estadunidenses en los Balcanes representan aproximadamente doce por ciento del contingente de la OTAN en la región, que suman diez mil efectivos, declaró Robertson el viernes al programa de televisión Larry King Live, de la cadena CNN. Las tropas, junto con "equipos altamente especializados" como vehículos aéreos no tripulados y aviones sin piloto, podrían ser redesplegados en Afganistán, dijo, y señaló que en caso de que esto sucediera soldados de la alianza atlántica "estarían más que dispuestos a llenar sus posiciones". Así las cosas, el portaviones estadunidense Theodore Roosevelt entró hoy en el Canal de Suez, en dirección al golfo Pérsico, como parte de la concentración de unidades militares de Washington en su campaña contra el terrorismo. El Roosevelt es uno de varios portaviones estadunidenses enviados a la zona del golfo y áreas adyacentes tras los ataques terroristas del 11 de septiembre contra Nueva York y Washington. Por su parte, el secretario de Estado estadunidense, Colin Powell, es esperado la semana que entra en Pakistán e India en un viaje que estará centrado en las operaciones militares en Afganistán, pero también destinado a apaciguar las tensiones entre ambas potencias nucleares, enfrentadas por la región de Cachemira. El viaje será el primero de Powell a estos dos países que Washington considera elementos clave en su lucha contra las redes terroristas en Afganistán. Las pláticas de Powell durante la gira serán sobre el futuro político de Afganistán, acerca del cual el presidente Bush esbozó recientemente la posibilidad de una intervención de Naciones Unidas. Los analistas señalan que si Estados Unidos y Pakistán se ponen de acuerdo para una fórmula de poder representativa de las facciones y etnias afganas, Islamabad podría buscar que los pashtus, de quienes descienden los talibán, no sean desfavorecidos ante otras etnias que apoyan a la oposición. Apoyo mayoritario a la guerra Por su parte, una mayoría de estadunidenses apoya decididamente la acción militar de su país en Afganistán, al afirmar que Bin Laden debe ser asesinado o capturado para lograr una victoria, de acuerdo con una encuesta que fue divulgada este sábado. El sondeo, realizado por la revista Newsweek, reveló que 89 por ciento apoya la respuesta bélica, pero 80 por ciento dijo que los ataques militares provocarían más atentados en el país, mientras que 83 por ciento está convencido de que los ciudadanos estadunidenses en el exterior serían los blancos. Ochenta por ciento apoya una acción militar contra Saddam Hussein, en tanto que 67 por ciento cree que el ataque llevará a extender la guerra en Medio Oriente. De acuerdo con un sondeo de Time y la cadena CNN, 90 por ciento de los encuestados cree que los bombardeos estadunidenses están "moralmente justificados", y 53 por ciento quiere que el principal sospechoso de los ataques contra Nueva York y Washington, Bin Laden, sea capturado y juzgado en Estados Unidos, mientras que 41 por ciento quiere verlo muerto. Por último, el alcalde de Nueva York, Rudolph Giuliani, recibirá un título honorario de caballero de Gran Bretaña, dijeron hoy en Londres fuentes oficiales. |