El País - Domingo, 21 de octubre de 2001

10.000 afganos se agolpan para entrar en Pakistán

Á. E. Islamabad.

La llegada de refugiados afganos se frenó ayer. Las autoridades paquistaníes endurecieron los controles en el paso de Chaman (al sur de la frontera con Afganistán), por donde el día anterior cruzaron tres mil personas casi en avalancha.

Según los funcionarios de la ONU, al menos diez mil personas se agolpaban al otro lado sin poder atravesar los controles por falta de documentación.

Las 5.000 personas que, según Peter Kessler, portavoz de ACNUR, cruzaron con documentos válidos, no aclaran nada sobre el número de nuevos refugiados, ya que muchas personas tienen autorización para cruzar la frontera por razones de comercio, familia o doble nacionalidad.

'Los recién llegados describen Kandahar como una ciudad vacía y cuentan que no hay combustible y que escasea la comida. Algunos alegan que miembros de sus familias han muerto en los bombardeos aéreos', describe Kessler a partir de los informes de sus compañeros.

La ONU denunció ayer un grave deterioro en la situación de orden público en Afganistán. 'Lo que hasta ahora eran incidentes aislados, se ha convertido en una pauta de comportamiento', reconoció el responsable de información Erik Falt.

'Nuestras posibilidades de trabajar se han reducido de forma significativa', abundó Antonio Donini, vicecoordinador humanitario para la región, que destacó los asaltos contra sus oficinas y los casos de maltrato a su personal local.

Por otra pare, Acción Contra el Hambre reiteró ayer su 'inquietud ante el deterioro de las condiciones de seguridad de la población civil debido a que los ataques aéreos son cada vez más intensos'.

'Una bomba cayó a 500 metros de nuestra oficina en Kabul y otra destruyó la casa de uno de nuestros trabajadores', manifestó Eric Ouannes, el jefe de la misión en Afganistán, cuyos setecientos empleados locales mantienen en marcha sus programas de asistencia en todo el país.

Clarín - Domingo 21 de octubre de 2001

EL DRAMA DE LOS CIVILES AFECTADOS POR LOS BOMBARDEOS

Miles de refugiados dejan Afganistán

Quetta. AP.

Más de cinco mil personas, en su mayoría harapientas, atemorizadas y cargando todos sus bienes, cruzaron ayer por un desolado pasaje fronterizo hacia Pakistán, lo que representa el mayor flujo de refugiados en un solo día desde que comenzaron los ataques encabezados por Estados Unidos en Afganistán, hace dos semanas.

Niños que lloraban, mujeres cubiertas de la cabeza hasta los tobillos por sus velos empolvados, ancianos tambaleantes y unos cuantos jóvenes con vendajes en las heridas se unían en un éxodo desde Afganistán que, según las agencias humanitarias, representa apenas una pequeña parte del número que podía llegar en las próximas semanas si los combates se intensifican y el hambre se agrava.

Esta oleada humana en el cruce fronterizo de Chaman sobrevino pese a que la línea limítrofe está cerrada, al menos oficialmente, para los refugiados.

Sólo unos cuantos hombres en edad de combatir se encontraban entre las multitudes, conformadas en su gran mayoría por mujeres, niños y ancianos. Los refugiados pasaban en grupos divididos por género, antes de cruzar la frontera. El talibán separaba a los hombres de las mujeres.

En el caos, algunos fueron separados de sus familias. Un pequeño niño, tal vez de cuatro años, lloraba mientras algunos guardias paquistaníes trataban de consolarlo. Su padre tal vez se había quedado en el otro lado de la frontera.

Clarín - Domingo 21 de octubre de 2001

UN EXPERTO DICE QUE MATARÁ A CIVILES DURANTE MUCHOS AÑOS

Temen a la bomba de fragmentación

Islamabad. AFP.

Al igual que las minas antipersonales, las bombas de fragmentación lanzadas por Estados Unidos contra Afganistán seguirán matando a civiles una vez que termine la actual campaña militar, declaró Peter Le Sueur, especialista del Programa de Desminado en Afganistán.

El experto precisó que hasta un 10% de las bombas, que por su forma y tamaño parecen botellas de Coca-Cola, no estallarán como estaba previsto, sino que que darán en la superficie o justo bajo tierra, dispuestas a estallar al mínimo contacto.

"Desgraciadamente matarán a civiles", señaló el experto a la agencia AFP, durante una entrevista en Islamabad, Pakistán.

"Su sistema de detonación es tan sensible que, si no estallan al tocar el suelo, cualquier movimiento puede desencadenar una detonación", explicó.

"Pueden quedar así durante cincuenta años, antes de que un niño o un campesino las manipule, y entonces corren el riesgo de estallar", agregó.

Según Le Sueur, durante la guerra de Kosovo, en 1999, EE.UU. y sus aliados arrojaron doscientas veinte mil bombas de fragmentación, quince mil defectuosas, que permanecieron en tierra sin estallar.

Más de ciento cincuenta civiles murieron por esos artefactos en esa provincia yugoslava durante los dos últimos años, pese a un importante esfuerzo de desminado, agregó.

Además, estimó que las fuerzas norteamericanas lanzan probablemente en Afganistán miles de bombas de fragmentación y que los errores serán inevitables.

La Jornada - DOMINGO 21 OCTUBRE 2001

Causarán muertes aún después de la guerra: experto

Bombas de fragmentación, riesgo latente para civiles afganos

Cerca de 10% de los artefactos lanzados quedarán en tierra y estallarán al mínimo contacto, advierte Peter Le Sueur.

AFP

Islamabad, 20 de octubre. Al igual que las minas antipersonales, las bombas de fragmentación lanzadas por Estados Unidos contra Afganistán seguirán matando a civiles una vez que termine la actual campaña militar, declaró un especialista en el desactivado de municiones en el país.

Peter Le Sueur, asesor del Mine Action Program Afghanistan, precisó que hasta diez por ciento de las bombas, que por su forma y tamaño recuerdan a las botellas de Coca-Cola, no estallarán como estaba previsto, sino que quedarán en la superficie, o justo bajo tierra, dispuestas a estallar al mínimo contacto.

"Desgraciadamente matarán (a civiles)", señaló el experto durante una entrevista en Islamabad.

"Su sistema de detonación es tan sensible que, si no estallan al tocar el suelo, cualquier movimiento puede desencadenar una detonación", explicó.

"Pueden quedar así durante cincuenta años, antes de que un niño o un campesino las manipule, y entonces corren el riesgo de estallar".

Estados Unidos ya fue criticado por haber matado por error a civiles en sus bombardeos a Afganistán, que entran este domingo en su tercera semana.

Por una ironía de la historia, una de las equivocaciones reconocidas por Washington es el bombardeo de un centro de desminado en Kabul, que mató a cuatro civiles.

La guerra en Kosovo en 1999 ya había confirmado que el arsenal estadunidense no era infalible.

Según Le Sueur, Estados Unidos y sus aliados arrojaron doscientas veinte mil bombas de fragmentación, entre ellas quince mil defectuosas, que permanecieron en tierra sin estallar. Más de ciento cincuenta civiles murieron por esos artefactos en la provincia yugoslava durante los dos últimos años pese a un importante esfuerzo de desminado, agregó el especialista.

Asimismo, estima que las fuerzas estadunidenses lanzan probablemente en Afganistán miles de bombas de fragmentación y que los errores serán inevitables incluso una vez que haya concluido la campaña antiterrorista.

Las bombas de fragmentación son arrojadas por grupos de doscientas cincuenta a la vez desde un contenedor que se abre en pleno vuelo dispersando los artefactos sobre una superficie de trescientos cincuenta metros por ciento cincuenta.

La más conocida de esas municiones es la Bomb Live Unit 97, con triple efecto: destruir vehículos blindados, matar a personas e incendiar objetivos como almacenes de municiones y carburante, agregó Le Sueur.

Según el experto, una de las características más peligrosas de esos artefactos es su forma romboidal, con un envoltorio de acero de seis milímetros de espesor.

"Durante la explosión, el acero estalla produciendo cientos de fragmentos que se esparcen a la velocidad de una bala de fusil", dijo Le Sueur.

"Pueden matar o herir a personas a más de cien metros de su lugar de detonación", agregó.

Aunque los bombardeos no parecen tan intensos como en Kosovo, el especialista lanzó una advertencia sobre el riesgo que correrán los afganos cuando regresen a sus casas o a sus campos bombardeados.

"Ellas (las bombas) son de un amarillo brillante y parecen inofensivas. Atraen en particular a los niños. Pero son tan sensibles que pueden estallar con tan sólo recogerlas", indicó.

La Jornada - DOMINGO 21 OCTUBRE 2001

Alimentos y combustibles se están agotando en Kandahar, afirman

Autoriza Islamabad el ingreso
de más de 5 mil refugiados afganos; saquean oficinas de la ONU

Desesperados por no poder cruzar la frontera, cientos de desplazados lanzan piedras contra guardias fronterizos. Roban grupos armados automóviles de Naciones Unidas.

AFP, DPA Y AP

Islamabad, 20 de octubre. Más de cinco mil refugiados afganos ingresaron este sábado a Pakistán, por el puesto fronterizo de Shaman, huyendo de los violentos ataques de Estados Unidos, luego de que Islamabad permitió su entrada pese a que oficialmente las fronteras están cerradas, anunció el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).

Esta es la cifra más alta de refugiados que pasan en un solo día por la frontera, desde el inicio de la ofensiva estadunidense contra Afganistán.

Sin embargo, otros diez mil refugiados continúan al otro lado de la frontera porque no fueron autorizados a entrar debido a que carecen de visado o de la documentación requerida, manifestó Peter Kessler, uno de los voceros del organismo internacional.

Desesperadas por el rechazo, cientos de personas comenzaron a lanzar piedras contra los guardias fronterizos.

La mayoría de los refugiados provienen de la ciudad sureña afgana de Kandahar, baluarte del régimen gobernante talibán. Los desplazados expresaron que en esa población ya no hay carburantes y quedan pocos alimentos.

Por su parte, la representación de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en Islamabad denunció que oficinas y depósitos de ese organismo han sido saqueados en la mayoría de las ciudades afganas por parte de grupos armados, presumiblemente talibanes, los cuales se han apropiado de ochenta por ciento de los vehículos del Programa de Minas Terrestres.

Aunque Naciones Unidas ordenó a sus empleados no oponer resistencia a los asaltos, expresó su temor porque el régimen talibán esté perdiendo el control y pueda producirse un caos. También manifestó su preocupación ante la situación de emergencia que generará la llegada del invierno.

En tanto, en la frontera de Irán, unos setecientos afganos se aprestaban a regresar a su país, porque creen que en tiempo de guerra deben estar con sus familias.

Asimismo se informó que Alemania propuso abrir un corredor de ayuda humanitaria de Tadjikistán hacia la zona de conflicto. El problema, sin embargo, es que la región está controlada por la Alianza del Norte.