El País - Lunes, 22 de octubre de 2001
Bush entrega 180.000 millones de pesetas a la CIA
para que mate a Bin Laden
La agencia ha recibido mil millones de dólares para operaciones encubiertas
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JAVIER DEL PINO. Washington. Cuando hace un mes George W. Bush decía en público que quería a Osama Bin Laden 'vivo o muerto', el presidente de EE.UU. ya había firmado una orden interna que no sólo permite, sino que exige a la CIA matar al terrorista saudí y a sus colaboradores 'a cualquier precio'. Bush ha enviado mil millones de dólares (ciento ochenta mil millones de pesetas) a la agencia para que las operaciones encubiertas, en colaboración con el Pentágono, puedan culminar en el asesinato de Bin Laden y la destrucción de su organización, Al Qaeda. Según una información de Bob Woodward en The Washington Post, fuentes del Gobierno estadounidense han confirmado que la CIA tiene la orden directa de Bush de matar a Bin Laden 'a cualquier precio'. Los mil millones de dólares que la Casa Blanca ha enviado a la CIA sirven para facilitar ese trabajo. La agencia puede emplear el dinero en la financiación de operaciones encubiertas 'que habrían sido impensables antes del 11 de septiembre', dice un alto cargo de la Administración. No es casualidad que la información del Post se publicara apoyada en una entrevista al vicepresidente de EE.UU., Dick Cheney. 'Esta guerra', dice, 'es diferente a la del Golfo porque puede no terminar nunca'. El jefe del Estado Mayor, Richard Myers, declaró ayer que Washington estaba dispuesto a capturar a Bin Laden vivo aunque 'dependerá de las circunstancias'. 'En una situación defensiva, las balas volarán. Pero si podemos capturarle, le capturaremos', señaló Myers. Gerald Ford firmó en 1976 una orden que prohibía a los servicios de espionaje no sólo cometer asesinatos en el extranjero, sino incluso implicarse en ellos. La prohibición hacía referencia sólo a los 'asesinatos políticos', pero Jimmy Carter y Ronald Reagan la ampliaron a cualquier tipo de homicidio. Los presidentes posteriores no retocaron la normativa (que puede ser revocada sin intervención legislativa) hasta que Bill Clinton, después de los atentados de Bin Laden contra intereses estadounidenses, contrató a un equipo de abogados para analizar las implicaciones legales que conllevaba ordenar a la CIA el asesinato de Bin Laden. Los abogados llegaron a la conclusión de que la operación era defendible como acto de defensa nacional legítimo ante las leyes internacionales y estadounidenses. Clinton ordenó entonces matar a Bin Laden. Dinero y riesgo Ahora Bush añade a esa orden dos elementos indispensables para que culmine con éxito: dinero y asunción del riesgo. El presidente de EE.UU. ha comunicado a la CIA y a sus consejeros su disposición a aceptar cualquier fracaso en el camino. Bush asume que habrá operaciones encubiertas de la CIA cuyo fracaso podrá bordear el ridículo ante la opinión pública, pero lo admite como necesario. Dice Cheney: 'No hay una línea recta hacia la victoria. En el camino habrá días buenos y días malos'. Además, EE.UU. cuenta ahora con algo fundamental: el acceso de agentes de la CIA a sospechosos detenidos en otros países. Bush no quiere que se deje pasar ninguna oportunidad de asesinar a Bin Laden. Hace algunos meses, un vídeo captado por un avión espía de EE.UU. mostraba a Bin Laden en un lugar de Afganistán. La grabación era de alta calidad, pero eso era todo: ni la CIA ni el Pentágono tenían forma alguna de aprovechar la ocasión para destruir a Bin Laden. Para que eso no vuelva ocurrir, ahora la CIA ha equipado a sus Predator, aviones de vigilancia sin tripulación, con misiles capaces de destruir el objetivo que captan sus cámaras. Al mismo tiempo, la CIA trabaja con la mayor intensidad de su historia en la prevención de nuevos atentados. La agencia entrega a la Casa Blanca cada mañana un documento top secret denominado Threat Matrix (Amenaza Matriz) que contiene la lista de amenazas y pistas creíbles sobre futuros atentados. A la complejidad de la tarea y la falta de información sobre Al Qaeda se unen situaciones previsibles que lo entorpecen todo un poco más. Hay un ejemplo ilustrativo: hace unos días, una mujer llamó al FBI para comunicar a la agencia que su patriotismo la impulsaba a comunicar a las autoridades que su marido, de origen árabe, preparaba con varias personas un atentado contra la Torre Sears de Chicago. El FBI dio credibilidad al caso y detuvo a las diez personas. Aún más: la CIA comunicó a la Casa Blanca que se había desarticulado una célula de Al Qaeda en Chicago. Al final se descubrió que la mujer había inventado la trama para castigar a su marido por una relación extramatrimonial. |
El País - Lunes, 22 de octubre de 2001
Un gasoducto para Kabul
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Una gran compañía petrolera intentó negociar con los talibanes el paso de uno de los mayores conductos de gas del mundo. SOLEDAD GALLEGO-DÍAZ Tres días después de los atentados de Nueva York y Washington, cuando ya se empezaba a sospechar que eran obra de Bin Laden, un pequeño grupo de ejecutivos de una de las mayores empresas petroleras norteamericanas se reunió apresuradamente en su sede de El Segundo, cerca del aeropuerto de Los Ángeles (California). El objetivo era difundir un comunicado negando que hubiera apoyado al Gobierno talibán y recordando que su plan para construir uno de los gasoductos más importantes del mundo a través de las tierras afganas, para unir los yacimientos de Turkmenistán y los mercados de Pakistán, había sido abandonado hacía tres años. La empresa en cuestión es UNOCAL (Union Oil Company of California), una de las productoras de gas y petróleo más grandes del planeta, y el proyecto, que iba a ser financiado también por Arabia Saudí, fue abandonado efectivamente, y al parecer por presiones del Gobierno norteamericano, a finales de 1998. Algunas fuentes publicaron entonces que UNOCAL había llegado a pactar con los talibanes, pero que los atentados contra las embajadas norteamericanas en Kenia y Tanzania, el 7 de agosto de ese año, atribuidos también a seguidores de Bin Laden, obligaron a la petrolera a romper el pacto. UNOCAL ha negado siempre haber llegado a un acuerdo con el régimen talibán. 'Contrariamente a lo que se ha publicado', aseguró entonces en un comunicado oficial, 'UNOCAL no es parte de ningún acuerdo con ninguna de las facciones concretas de Afganistán'. 'La compañía', proseguía, 'no invertirá en un país cuyo Gobierno no haya sido reconocido por las Naciones Unidas y por Estados Unidos'. Era una afirmación algo sorprendente, porque cuando aceptó poner el 46,5% del consorcio, llamado CentGas, en el que Arabia Saudí (Delta Oil Company Ltd.) disponía de un 15% y el Gobierno de Turkmenistán tenía un 7%, ya se sabía que el régimen talibán no era aceptado por la ONU ni por Washington. Talibanes en Tejas Fuentes cercanas a la compañía han admitido que mantuvieron contactos con los talibanes hasta el último momento, pero aseguran que también conversaron con la Alianza del Norte y con otros grupos, y que su objetivo era convencerles para que aceptaran negociaciones y poder pacificar el país. La agencia France Presse publicó en su momento que algunos representantes del régimen de Kabul habían visitado Tejas en 1997, invitados precisamente por la compañía norteamericana. CentGas ha seguido existiendo tras la retirada de UNOCAL, bajo control saudí, pero no hay noticias de que se produjeran avances desde 1998. Es precisamente ahora cuando no se descarta que, eliminado Bin Laden e impuesto un Gobierno de coalición que permita pacificar el territorio, se reactiven los planes para construir el ansiado gasoducto, incluso con la renovada participación de UNOCAL, aunque la empresa asegura que ahora no está interesada. Cuando se creó el consorcio Central Asia Gas Pipeline (CentGas) pareció que se daba un paso muy importante en el mapa de influencias de Asia Central y que una de las más grandes empresas norteamericanas, que ya tenía intereses en Azerbaiyán, había conseguido instalarse sólidamente en el área, sin necesidad de contar con Rusia. El gasoducto formaba parte, se decía, del nuevo gran juego entre potencias por obtener el control en la zona. [Gran Juego fue el nombre que se dio en el siglo XIX y principios del XX a la batalla entre Gran Bretaña y Rusia por hacer primar su influencia en la zona en general y en Afganistán en particular]. La batalla a principios del siglo XXI es fundamentalmente comercial, y gira en torno a la explotación de importantes reservas de gas y petróleo (las mayores del mundo, después de las de la península Arábiga) localizadas en Asia Central y en los países ribereños del Caspio. El Reino Unido ya no es protagonista y ha dejado paso a Estados Unidos, pero Moscú no ha abandonado sus aspiraciones. Algunos proyectos son conjuntos, como el nuevo oleoducto inaugurado esta semana para llevar el petróleo de Kazajistán hasta la costa rusa del mar Negro, en el que participa una gran empresa norteamericana, Chevron. Pero la pregonada cooperación entre Rusia y Estados Unidos no impide planes individuales, como era el de UNOCAL, el gasoducto favorito de la Secretaría de Estado, según afirmó The Washington Post en 1998, o la Shanghai Cooperation Organization, en la que Rusia ha juntado a China, Kazajistán, Kirguizistán, Uzbekistán y Tayikistán. Hasta UNOCAL habló entonces de lo importante que era su proyecto para Occidente al 'abrir un nuevo corredor comercial en la región, una nueva ruta de la seda para el siglo XXI', separada, añadían los expertos, de la vía rusa y apartada de las manos iraníes. La verdad es que el diseño inicial de la ruta afgana no fue norteamericano, sino de un duro hombre de negocios argentino, Carlos Bulgheroni, presidente de la compañía Bridas. Fue él quien llegó a un acuerdo con Turkmenistán para analizar sus yacimientos de gas, quien realizó el mapa geológico de los campos de Dauletabad y quien concluyó que eran de los mayores del mundo. A la hora de firmar el acuerdo para el oleoducto apareció, sin embargo, un potente competidor, UNOCAL, capaz de ofrecer más garantías al presidente turcomano sobre su capacidad de abrir una ruta por Afganistán. 'UNOCAL tiene un gran atractivo', analizó The Washington Post, 'porque, frente al caos que existe en Kabul, puede presentar el músculo político de Estados Unidos' para lograr la pacificación. Bridas no podía presentar a Argentina como potencia mundial. Bulgheroni luchó, sin embargo, hasta el final: presentó una demanda contra UNOCAL en Tejas por interferir en sus negocios e intentó forzar al Gobierno de Turkmenistán firmando en 1996 un acuerdo exclusivo de derechos de paso con el Ejecutivo instalado en Kabul. Sin embargo, a finales de ese mismo año, los talibanes lograron entrar en Kabul, expulsar a los amigos de Bridas, pulverizar las aspiraciones de Bulgheroni y reanimar las de UNOCAL. El acuerdo con la empresa norteamericana para la creación del consorcio CentGas se firmó finalmente en octubre de 1997 en Ashgabat (Turkmenistán) por el propio presidente de UNOCAL Corporation, John Imle Jr. Se proponía construir un gasoducto de 1.271 kilómetros desde los yacimientos de gas de Dauletabad, siguiendo la carretera de Herat a Kandahar (Afganistán), hasta Multan (Pakistán) y el mar de Arabia y el océano Índico. La primera etapa costaría unos dos mil millones de dólares. 'El de UNOCAL es un megaproyecto que creará una válvula de seguridad en el sur de la región del Caspio', explicaba en 1997, ante la Asociación Americana de Analistas de Petróleo, Richard H. Matzke, presidente de la competidora Chevron Overseas. La visita de Richardson En aquel momento, 1997, los responsables de UNOCAL creían contar con el acuerdo de los talibanes. Al menos eso se deduce de su propio comunicado: 'Este proyecto disfruta de un fuerte apoyo de los Gobiernos y de los dirigentes de los tres países directamente implicados'. Es decir, Turkmenistán, Pakistán y Afganistán. En los meses siguientes, finales de 1997 y primeros de 1998, debieron celebrarse las reuniones encaminadas a lograr que se formara un Gobierno reconocido internacionalmente de las que hablan los responsables de UNOCAL. En abril de 1998 se produjo además una extraña visita, quizá expresión del músculo político de Washington. El embajador ante las Naciones Unidas, Bill Richardson, realizó una gira por Asia que incluyó una parada en Kabul, donde se entrevistó con los representantes talibanes. La visita fue tan sorprendente que el entonces embajador británico en la ONU, John Weston, dejó constancia de ello, meses más tarde, en una conversación periodística: 'Era un momento crítico y Richardson no dijo a nadie que iba a ir'. Richardson, famoso por su gran capacidad de mediación, anunció que los responsables de Kabul se habían comprometido 'a mantener conversaciones cara a cara con la Alianza [del Norte]'. La reunión con los talibanes, según Reuters, duró dos horas en lugar de los treinta minutos previstos. A la vista de lo sucedido después, y aunque nadie ha dado explicaciones, parece probable que el diplomático norteamericano intentara dos cosas: explicar que si no se ponía fin a la guerra civil sería imposible construir el oleoducto de UNOCAL y pedir que le entregaran o negaran refugio a Bin Laden, que ya era considerado como un peligro terrorista. Richardson no consiguió sus objetivos, como lo demuestra que sólo cuatro meses después, el 7 de agosto, se produjeran los atentados de Kenia y Tanzania. Él consiguió, pese a todo, ser nombrado secretario de Energía, gracias a sus magníficos contactos con el mundo del petróleo. Pero el régimen talibán había perdido su oportunidad de consolidarse y el oleoducto de UNOCAL y de los saudíes quedaba pospuesto hasta mejor ocasión. Más relación con el petróleo que nunca La retirada de UNOCAL del proyecto CentGas responde al principio de que lo que importa a la hora de que una gran compañía haga una inversión elevada es la estabilidad de los países con los que se firma el acuerdo. Ese mandamiento es tan obligado que pasa por encima de cualquier otro y ha terminado por acarrearles otros problemas. Las juntas generales de UNOCAL, por ejemplo, se celebran a menudo con protestas de los grupos pro Derechos Humanos debido al continuo apoyo que presta al régimen de Birmania, uno de los más brutales de Asia. La compañía participa en ese país precisamente en la construcción de otro oleoducto, que, según el sindicato AFL-CIO, está siendo levantado en parte con mano de obra forzada. En el proyecto del oleoducto de Yadana, con un coste de mil doscientos millones de dólares, participa también otra importante empresa norteamericana, la tejana Halliburton, el más grande proveedor del mundo de servicios y productos para las compañías petrolíferas. Las actividades de UNOCAL, y sobre todo de Halliburton, han sido defendidas públicamente por el vicepresidente de Estados Unidos, Dick Cheney. Durante una de sus apariciones en el programa del periodista Larry King, en la CNN, el vicepresidente dijo textualmente: 'A veces hay que operar en algunos lugares muy difíciles y a menudo en países que están gobernados de una forma que no es consistente con nuestros principios, aquí en Estados Unidos'. Cheney es un gran conocedor del mundo del petróleo. Al abandonar el cargo de secretario de Defensa que desempeñó con Bush padre fue nombrado precisamente presidente de Halliburton, cargo que ocupó hasta el año 2000 y que abandonó para presentarse a las elecciones junto con Bush hijo. La compañía, agradecida por su trabajo, le dio una prima de retiro valorada en treinta y tres millones de dólares, lo que le provocó algunos problemas durante la campaña electoral. Los Bush, padre e hijo, salieron siempre en defensa de Cheney, tal vez porque su propia fortuna está también relacionada con la industria del petróleo, algo casi normal teniendo en cuenta que proceden de Tejas. El primer presidente, Bush senior, creó una empresa llamada Bush-Overbey Oil Developement Company, y posteriormente otra llamada Zapata Petroleum Corporation, que cimentaron su fortuna antes de dedicarse a la política. Bush hijo hizo también sus pinitos en una pequeña empresa petrolífera llamada Arbusto, aunque con menos éxito que su padre. Su asesora de seguridad, Condoleeza Rice, tambien procede de ese mundo: trabajó en Chevron y un petrolero de la compañía lleva actualmente su nombre. |
El Mundo - Lunes, 22 de octubre de 2001
Bush ha dado autorización por escrito a la CIA
para que pueda matar a Bin Laden
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JULIO A. PARRADO. Corresponsal. NUEVA YORK.- O muerto o aniquilado. Bush no quiere dejar ninguna escapatoria a Osama bin Laden. El presidente de Estados Unidos firmó el mes pasado la orden de asesinato tal vez más explícita recibida por la CIA en sus 54 años de historia. Citando a altos cargos de la Administración Bush, el diario The Washington Post, reveló ayer que el presidente puso todo el énfasis en el desarrollo de una operación encubierta en la que participan la CIA y el Ejército para acabar con la vida del líder terrorista. Ayer, el general Richard Myers, jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de EE.UU. dijo que "si es posible" se capturará vivo a Bin Laden, pero, añadió "las balas volarán, si es necesario". "Se acabaron los escrúpulos. El presidente ha dado a la agencia luz verde para hacer todo lo que sea necesario. Operaciones de destrucción letal que eran impensables antes del 11 de Septiembre están ahora en marcha", señaló la fuente citada por el veterano periodista del Post Bob Woodward. Las órdenes presidenciales han ido acompañadas con una financiación extraordinaria. La CIA está comenzando a recibir más de mil millones de dólares para que se centre en la llamada "guerra contra el terrorismo". Además de reforzar las labores de inteligencia, la Casa Blanca quiere potenciar a la CIA como brazo ejecutor. Para ello se ha agilizado la entrada en funcionamiento del Depredador, un avión de espionaje autocontrolado que ha sido dotado con dos misiles antitanque Hellfire. El pasado mes de abril, Bin Laden se puso en la mirilla de uno de estos aparatos, pero éste no estaba listo para realizar el disparo mortal. La licencia para matar quiere acabar con fracasos imperdonables como el relatado la semana pasada por la revista New Yorker. La publicación aseguró que el mulá Mohamed Omar, líder político-religioso de los talibán y segundo blanco en importancia de la cruzada antiterrorista internacional libertad duradera, se salvó de una muerte segura debido a la burocracia en la cadena de mando militar norteamericana. Los controladores remotos estaban listos para disparar contra un convoy en el que viajaba Omar. Sin embargo, los jefes militares de la operación reclamaron permiso a sus distantes superiores y éstos, a su vez, decidieron con los abogados para evitar incurrir en un delito de asesinato. Informaciones desmentidas por el Pentágono, aseguran que el enfado del secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, fue monumental. Por ello, la orden de George W. Bush excusa a la CIA de la prohibición, instaurada durante el mandado del presidente Ford, de participar en asesinatos políticos. Justificación Desde que se inició la operación de castigo contra los talibán, la Casa Blanca está justificando con anticipación cualquier complot de asesinato amparándose en su derecho a defenderse de una agresión extranjera y a la situación especial de guerra. La historia de los complots de la CIA está llena de verdades y leyendas. Los numerosos intentos de asesinato de Fidel Castro, durante tantos años enemigo número uno para Estados Unidos, son harto conocidos. Pese a la prohibición del asesinato político, en los años ochenta y al amparo de la teoría de la Seguridad Nacional que justificó la implantación de tantas dictaduras en América Latina, Ronald Reagan bordeó los límites de la legalidad con su campaña contra el comunismo en Centroamérica. Sin embargo, la CIA salió tan mal parada de las investigaciones y revelaciones periodísticas que terminó eliminando este tipo de planes de su agenda. Al presidente Bush no le importa en realidad el riesgo humano que conlleven tales operativos, cuyo éxito o fracaso puede quedar oculto en un fichero de alta seguridad. Según The Washington Post, el presidente Bush dijo a sus asesores que está dispuesto a enfrentarse a derrotas en el camino que ha emprendido, incluso si éstas son embarazosas y aún a riesgo de que salten a luz pública. EE.UU. bombardea las líneas talibán que defienden Kabul causando víctimas civiles Entre los muertos hay ocho miembros de una familia. ALFONSO ROJO JABALASAROJ (AFGANISTÁN). A 77 KMS. DE KABUL.- Los cazas F-18 llegaron en parejas, poco después de las cuatro de la tarde y volando muy alto. El ataque, el primero de envergadura contra las líneas talibán en el frente de Kabul, duró media hora. En cada pasada, los aviones largaban dos bombas o dos cohetes, que iban a estrellarse contra las trincheras donde están apostados los árabes de Osama bin Laden. El núcleo central de las fuerzas del millonario que organizó la voladura de las Torres Gemelas y el ataque contra el Pentágono lo componen paquistaníes, pero también se han entrenado en sus campamentos fanáticos chechenos, argelinos, saudíes, filipinos, indonesios, malasios, birmanos, bosnios, albaneses y kosovares. Los árabes, como les denomina la población autóctona con una mezcla de temor y resentimiento, son fácilmente identificables. A diferencia de los pastunes, el grupo dominante afgano, no llevan un enorme turbante en torno a la cabeza sino pañuelos más delicados, al estilo saudí. Hablan otras lenguas y son más disciplinados que los guerreros locales. Justo al otro lado de la desconchada pista de la base de Bagram, a dos kilómetros de la antigua torre de control, permanece desplegado un numeroso grupo de árabes. Han jurado por Alá defender a Bin Laden y al régimen talibán hasta la muerte. No tienen escapatoria y pelearán con fiereza cuando llegue el momento de la verdad. Quizá por ello han sido escogidos como blanco prioritario por los pilotos estadounidenses. Colin Powell ha dado a entender que Kabul caerá antes del invierno, pero no descarta que la campaña se prolongue. El secretario de Estado norteamericano ha dejado abierta la posibilidad de que se combata durante el mes del Ramadán, sagrado para los musulmanes. El Ramadán comienza el 17 de noviembre, coincidiendo con la llegada de las primeras nieves. "Iría en nuestro beneficio ver esta cuestión resuelta antes del invierno, que hará nuestras operaciones mucho más difíciles. Y aunque tenemos que ser respetuosos con un periodo religioso tan significativo, a la vez debemos estar seguros de que nuestra campaña contra el terrorismo proseguirá", dijo ayer el jefe de la diplomacia estadounidense. Columnas de humo Es imposible precisar el número de bajas que sufrieron ayer los árabes de Bagram (a 35 kilómetros de Kabul), pero al menos en seis ocasiones se levantaron columnas de humo de las colinas donde han emplazado sus carros blindados T-55 y sus baterías de cañones. Los estrategas estadounidenses saben que las tropas de Bin Laden son la columna vertebral de la maquinaria bélica talibán y están dispuestos a quebrarla. Según el general Babayan, jefe de la Alianza del Norte en el sector de Bagram, el contingente que le cierra el paso hacia Kabul incluye militantes de Harakat El Mujaidin y de Jaish El Mahoma, dos grupos terroristas financiados por el servicio secreto de Pakistán, a los que se responsabiliza de masacres en Cachemira. También hay miembros del Movimiento Islámico de Uzbekistán, cuyo objetivo es derrocar al presidente Islam Karimov y expandir el puritanismo musulmán por Asia Central. El ataque contra Bagram estuvo precedido por un intenso bombardeo sobre Kabul. La operación comenzó en la madrugada, cuando se escucharon tres fuertes explosiones en los alrededores del aeropuerto de la capital, donde los talibán cuentan con una guarnición militar. En el ataque intervinieron aviones AC-130. Al menos una de las bombas impactó en el barrio de Kahir Khana, que está enclavado cerca de la pista. El proyectil, según los talibán, causó la muerte a dieciocho civiles, ocho de ellos de la misma familia, que en esos momentos estaba desayunando. Entre los muertos hay cuatro niños, el mayor de los cuales tenía ocho años. Dos de los infantes fallecieron en el hospital. La madre de los críos también murió y el padre se encontraba en estado crítico. "No había sangre en el hospital. De lo contrario, podríamos haber salvado a dos de los niños", se lamentaba Wazir Akbar, el responsable del hospital de Kabul. El mulá Hasán, mano derecha del tuerto Omar y amigo de Bin Laden, ha anunciado que movilizarán a todos los varones capaces de empuñar un fusil y que se aprestan a distribuir armas entre los aldeanos para que compliquen los desplazamientos e infiltraciones de los comandos de las Fuerzas Especiales estadounidenses y de los SAS británicos. En el norte del país, donde parecía inminente la conquista de Mazar-i-Sharif por los milicianos opositores, las fuerzas de la Alianza del Norte no consiguen avanzar una pulgada e incluso han perdido terreno en la zona del aeropuerto. La desastrosa actuación de los milicianos uzbecos y tayicos, en una zona donde cuentan con el apoyo masivo de la población y conocen como la palma de sus manos, ha forzado a Estados Unidos a enviar asesores. Se supone que esta misma semana, con apoyo aéreo norteamericano y dirigidos por expertos, los soldados de la Alianza serán capaces de asaltar la ciudad. La policía paquistaní impide a la fuerza el paso a los refugiados Las operaciones sobre la capital provocan la muerte a 18 civiles, entre ellos, ocho miembros de una misma familia. Los milicianos se ven incapaces de ganar terreno en Mazar-i-Sharif. ISLAMABAD.- La tensión en la frontera afgano-paquistaní se disparó ayer cuando la fuerzas de seguridad paquistaníes impidieron el paso a varios miles de personas, que, exhaustas y hambrientas, huían de los bombardeos contra Afganistán. Mujeres cubiertas de la cabeza a los pies que llevaban en brazos a niños llorando, ancianos renqueantes y jóvenes heridos vieron esfumarse sus esperanzas de cruzar el paso de Chaman, a unos cien kilómetros al norte de la ciudad paquistaní de Quetta. Los miembros de la fuerza paramilitar que custodia la frontera cerraron el paso de Chaman sin previo aviso un día después de permitir la entrada en Pakistán a unos cinco mil afganos, una pequeña fracción en comparación con la cifra de refugiados que aguardan los organismos internacionales y Pakistán, informa Efe. Las autoridades paquistaníes calculan que entre diez mil y quince mil afganos se han concentrado al otro lado de Chaman, por donde sólo permiten cruzar a los heridos graves, a los que disponen de documentos de identidad y a los que pagan sobornos a los policías. El cierre en el paso de Chaman enfureció a grupos de jóvenes afganos, que respondieron a la medida arrojando piedras contra los guardas provistos de largas porras, así como a los paquistaníes que querían cruzar la frontera en sentido contrario para unirse a los talibán en la guerra santa contra EE.UU. Las emisoras de radio informaron de que los policías dispararon contra la muchedumbre, hiriendo al menos a cinco personas, según informa David Jiménez. |
Clarín - Lunes 22 de octubre de 2001
UNA INVESTIGACIÓN EXCLUSIVA DEL WASHINGTON POST
Bush ordenó a la CIA matar a Bin Laden
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Lo hizo a través de una orden secreta. Le dio a la agencia amplios poderes para realizar "operaciones letales". La CIA mantiene detenido en secreto a un alto oficial de la red Al-Qaeda. Por BOB WOODWARD. The Washington Post. Especial para Clarín. El presidente George W. Bush firmó el mes pasado una orden que dio vía libre a la CIA para que emprenda su acción encubierta más letal y avasalladora desde la creación de esa agencia de inteligencia en 1947, solicitando explícitamente la destrucción de Osama bin Laden y su red mundial Al Qaeda. El presidente también entregó más de mil millones de dólares a la guerra que libra la agencia contra el terrorismo, en su mayor parte para esta nueva acción secreta. La operación incluirá lo que los funcionarios calificaron de una coordinación "sin precedentes" entre la CIA y otras unidades militares. De acuerdo con la fuente gubernamental que confirmó la noticia, el presidente, operando a través de su "gabinete de guerra", se comprometió a despachar unidades militares para aprovechar la inteligencia más reciente y sofisticada de la CIA. La orden de Bush da instrucciones a la agencia de atacar las comunicaciones, la infraestructura y el aparato de seguridad de Bin Laden. Los funcionarios gubernamentales aseguraron que la inteligencia estadounidense detectó nuevos y considerables puntos débiles en la organización de Bin Laden que no son de conocimiento público y en estos puntos vulnerables se concentrará la acción secreta. "La cosa ahora es sin miramientos" dijo un alto funcionario. "El presidente dio luz verde a la agencia para hacer lo que haga falta. Están en marcha operaciones letales que eran impensables antes del 11 de septiembre". La acción encubierta de la CIA constituye un elemento clave de la ofensiva del presidente contra el terrorismo. Su antecesor, Bill Clinton, ya había dado la misma orden en 1998 pero no se consiguió ningún resultado. Por ahora, cada día un documento de la CIA llamado "Matriz de amenazas", clasificado como altamente confidencial (Top Secret Codeword), llega a los despachos de los más altos oficiales de seguridad e inteligencia de la administración Bush. Presenta la información no depurada más reciente y delicada sobre docenas de amenazas de atentados, secuestros de aviones o envenenamientos. Un día de la semana pasada, la Matriz de Amenazas contenía cien casos contra instalaciones gubernamentales en Estados Unidos y el resto del mundo -complejos comerciales, ciudades específicas, lugares donde se reúnen miles de personas, embajadas, etc.-. Si bien casi todas las amenazas enumeradas no derivaron en ningún incidente. La matriz generó el alerta nacional de acción terrorista inminente emitido por el FBI el 11 de octubre. El objeto de la matriz es simple: buscar patrones y detalles específicos que puedan evitar otro 11 de Septiembre. "Creo que no se presentaba un riesgo tan grande para el país desde la crisis de los misiles cubanos", dijo un alto funcionario. Durante una entrevista en su despacho de la Casa Blanca, el vicepresidente Dick Cheney dijo que la nueva guerra contra el terrorismo es más problemática y larga que la Guerra del Golfo Pérsico de 1991, cuando Cheney prestaba servicio como secretario de Defensa del padre de Bush. El vicepresidente afirmó, categóricamente: "Es distinta de la Guerra del Golfo, en el sentido de que puede no acabar nunca. Al menos, no en el transcurso de nuestra vida". Al emitir la decisión que señala como blanco a Bin Laden, el presidente dijo que quiere que la CIA emprenda operativos de alto riesgo. Declaró a sus asesores que está dispuesto a correr el riesgo de fracasar en la búsqueda de la victoria última, aún cuando los resultados sean algunos reveses públicos incómodos en operaciones individuales. El plan global militar y encubierto será masivo y decisivo, afirmaron los funcionarios. En la entrevista, Cheney expresó que "es justo decir que no se puede predecir una línea recta a la victoria. Habrá días buenos y días malos en el camino". La nueva orden de Bush intenta que no se cometan algunos errores como el que cometió la CIA hace unos pocos meses cuando logró filmar con detalle a Bin Laden, pero luego no pudo hacer nada para detenerlo a pesar de que ya tenía la orden. El video mostraba a Bin Laden con su barba característica y su túnica blanca rodeado por una amplia comitiva en su paradero conocido de Afganistán. Pero ni la CIA ni las fuerzas armadas estadounidenses tenían los medios para lanzarle un misil u otra arma mientras era fotografiado. Desde entonces, la nave teledirigida Predator manejada por la CIA con cámaras de alta resolución fue equipada con misiles antitanques Hellfire que pueden ser disparados contra blancos ocasionales. Además, con las fuerzas armadas norteamericanas fuertemente desplegadas en algunos países alrededor de Afganistán, las unidades de comando y otras unidades ahora pueden moverse rápidamente contra Bin Laden o sus socios clave apenas surge información de inteligencia. Pero la CIA cuenta ahora con un elemento aún más importante que esas armas. De acuerdo a una fuente de la administración Bush, después del 11 de setiembre se arrestó a un alto oficial cercano a Bin Laden y esa información permanece en secreto. La persona, con varios alias que incluyen "Abu Ahmed", es un "actor significativo", según lo definió un alto funcionario de Bush. Ahmed fue arrestado con otros cinco miembros de Al-Qaeda. Se lo considera uno de los oficiales más encumbrados de la red que haya sido arrestado hasta el presente. Aunque Ahmed no ha dado información sobre futuras operaciones terroristas, aportó algunos detalles muy precisos sobre otros atentados anteriores como el del barco USS Cole y a las embajadas en África. Si bien la nueva guerra de inteligencia le ofrece a la CIA una oportunidad de destacarse, varios oficiales señalaron que la campaña entraña un gran riesgo. Aunque la nueva decisión presidencial de Bush difiere en muchos sentidos de otras anteriores emitidas contra terroristas. En primer lugar, pone más fuerza militar detrás del programa clandestino tendiente a aplastar a Al-Qaeda. Segundo, está mucho mejor financiada. Tercero, tiene la prioridad máxima posible e incluirá una coordinación mejor dentro de toda la estructura seguridad nacional. El propio vicepresidente Cheney cree que la guerra contra Bin Laden y los terroristas en general será muy difícil. "No tiene nada que defender", dijo. "Durante cincuenta años disuadimos a los soviéticos amenazándolos con la destrucción total de la Unión Soviética. ¿Qué valora Bin Laden?" "No hay ninguna propiedad", prosiguió. "No es como un Estado o un país. La noción de disuasión no se aplica aquí. No hay ningún acuerdo para negociar, no hay ningún tratado sobre control de armamentos que garantice nuestra seguridad o protección. La única manera de enfrentarlos es destruyéndolos". LA AVIACIÓN TAMBIÉN BOMBARDEÓ KABUL Y EL NORTE DE AFGANISTÁN Por primera vez, EE.UU. atacó con helicópteros la capital afgana Los talibán dijeron haber derribado uno de esos aparatos, pero el Pentágono lo negó. Una bomba mató al menos a diez personas en un barrio residencial. Es la mayor cifra de víctimas civiles de un ataque ratificada por testigos. Kabul e Islamabad. AFP, ANSA, AP y EFE. Las fuerzas estadounidenses que combaten al régimen talibán atacaron ayer por primera vez con helicópteros sobre Kabul, la capital afgana, mientras una escuadrilla de sus aviones siguieron bombardeando esa ciudad y el norte de Afganistán sin provocar una respuesta de la defensa antiaérea talibán, otro hecho sin precedentes en dos semanas de campaña aérea. Al parecer, diez civiles murieron y otros doce resultaron heridos cuando una bomba cayó en un barrio residencial del norte de la capital, declararon testigos a un periodista de la AFP que estaba presente en el lugar. Este es el mayor balance de víctimas civiles comunicado por testigos desde el inicio de las operaciones aéreas estadounidenses en Afganistán, el pasado 7 de octubre. Sin embargo, Abdul Hanan Hemat, director de Bajtar, la agencia oficial del régimen talibán, afirmó por su parte que estos ataques dejaron dieciocho muertos y veintitrés heridos. En los últimos tres días, hubo cerca de ochenta muertos y ciento treinta heridos en Herat -oeste del país- y Kabul, según fuentes de los talibán. "Vimos helicópteros sobrevolando Kabul", dijo este domingo a la AFP el ministro talibán de Cultura e Información, Qudratulah Jamalel. "Ningún personal norteamericano aterrizó o saltó de los helicópteros", agregó el funcionario talibán, aunque esta información no pudo ser confirmada por otras fuentes. La capital afgana también fue sobrevolada durante la noche por aviones de reacción a baja altura. Las baterías antiaéreas de los talibán, escuchadas el sábado por la noche en Kabul, ayer se quedaron mudas. Estos vuelos hacen suponer que, después de dos semanas de bombardeos ininterrumpidos, el ejército estadounidense adquirió un grado de confianza suficiente frente a la defensa aérea talibán. Fuentes militares de EE.UU. dijeron que los helicópteros usados fueron del tipo UH60 (Black Hawk), MH60G y Apache, con lanzamisiles y ametralladoras. Ayer, tras los bombardeos con aviones y helicópteros, los residentes de Kabul recuperaron los cadáveres de varias mujeres y niños entre los escombros de dos casas destruidas por las bombas. Los vecinos dijeron que las víctimas murieron cuando una bomba norteamericana cayó en el distrito capitalino de Khair Khana, en el norte de Kabul. Un cuartel y otras instalaciones del régimen talibán están situadas a varios kilómetros de distancia. Los talibán dijeron que también hubo bombardeos en Herat, Kandahar y Mazar-e-Sharif. Una de las novedades de la nueva jornada de ataques fue la afirmación del régimen talibán de que sus tropas habían derribado otro helicóptero estadounidense y que "entre veinte y veinticinco de sus ocupantes" habían muerto. El aparato cayó en territorio afgano cercano a la frontera con Pakistán, según la cadena árabe de televisión Al-Jazeera, que cita a fuentes del régimen talibán. Esa información fue rotundamente desmentida ayer por el Pentágono. En declaraciones a la cadena televisiva ABC, el general Richard Myers declaró que los informes del régimen de Kabul "son sólo el deseo de buenas noticias que tienen los talibán, pero eso no ha ocurrido". El sábado, ese militar -jefe del Estado Mayor del Pentágono- había reconocido que dos militares murieron durante un accidente en la provincia paquistaní de Beluchistán, colindante con Afganistán, que está siendo investigado, aunque negó que haya sido abatido, como informaron los talibán. Con ese incidente ya son tres los militares estadounidenses fallecidos desde el inicio de la operación, el 7 de octubre. El primero fue un sargento del ejército del aire que pereció el 11 de ese mes en otro accidente con un camión al norte de la península arábiga. Anoche, los talibán dijeron que habían hallado piezas del helicóptero caído en Beluchistán, y que partes del aparato tenían rastros de sangre. El Pentágono insistió en que la nave no fue derribada y que -además de los muertos- habían sufrido heridas graves otros tres de sus ocupantes. El gobierno talibán decidió ayer durante una reunión de urgencia en Kabul proceder a nuevas distribuciones de armas y municiones "en los pueblos y las regiones para combatir las operaciones de los comandos", anunció la agencia Afghan Islamic Press (AIP), citando fuentes oficiales. En la provincia de Samangán, al norte del país, la oposición antitalibán de la Alianza del Norte anunció que había lanzado una ofensiva con la ayuda militar de EE.UU., pero sin tropas de ese país. Según analistas militares de Washington, el debilitamiento de la defensa aérea de los talibán, uno de los blancos de la campaña aérea, podría facilitar operaciones terrestres, como la que llevaron a cabo comandos paracaidistas durante la noche del viernes en el sureste de Afganistán. Ese día y el sábado, más de cien paracaidistas se apoderaron durante algunas horas de una base aérea y de la residencia del mullah Omar, el líder de los talibán, en Kandahar (sureste). Aunque la operación fue calificada de "éxito" por el Pentágono, no encontraron a "ningún alto jefe talibán o de la red Al-Qaeda" del islamista Osama bin Laden, dijo Washington. |
La Jornada - LUNES 22 OCTUBRE 2001
¿Vivo o muerto?
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AFP y DPA Osama Bin Laden será capturado vivo si es posible, dijo hoy el jefe del Estado Mayor Conjunto, general Richard Myers, pero al mismo tiempo informes de prensa señalaban que el presidente George W. Bush dio a la CIA carta blanca para matarlo, así como a sus seguidores, en la que sería la mayor y más agresiva operación de la agencia desde su fundación, hace 24 años. "Si se trata de una situación defensiva, entonces, ustedes saben, las balas lloverán. Pero si podemos capturarlo, es lo que haremos", afirmó el general Myers cuando se le preguntó si los militares tenían orden de matar o capturar al principal sospechoso de los ataques del 11 de septiembre, en los que murieron más de cinco mil personas. Bush explícitamente ordenó a la CIA eliminar a Bin Laden y su red, dando a la agencia de inteligencia mil millones de dólares para la nueva guerra contra el terrorismo, en su mayor parte para acciones encubiertas, afirma The Washington Post este domingo, citando a altos funcionarios del gobierno. Según Adji Abdul Kadir, responsable de la oposición afgana, Estados Unidos necesitará mucho más que ataques aéreos y comandos para encontrarlo: "No duerme nunca. Se desplaza sin cesar. Incluso si reconquistamos el este de Afganistán, puede esconderse en los bosques y las montañas", dijo el ex gobernador de la provicina de Nangahar, quien peleó al lado de Bin Laden en las últimas etapas de la lucha contra la ocupación soviética. El enemigo número uno de Estados Unidos es un hombre "tranquilo", cuya imagen fue deformada por los medios de comunicación, afirmó por su parte el hijo mayor de Bin Laden, Abdalá, a un diario saudita. "Incluso la enfermedad del ántrax y su propagación por algunos países ha sido vinculada a mi padre sin que se haya demostrado", dijo el joven de veinticuatro años, que perdió contacto con su padre desde 1995. Refuerza el régimen talibán sus defensas, ante las incursiones de comandos estadunidenses Helicópteros sobrevuelan Kabul, sin respuesta de las baterías antiaéreas. Reportan diez civiles muertos y doce heridos, tras caer una bomba en una zona residencial del norte de la capital afgana. Lanza fuerte ofensiva la Alianza del Norte. AFP, AP, DPA, AIP y Reuters Islamabad, 21 de octubre. El ejército de Estados Unidos utilizó por primera vez la mañana del domingo helicópteros en el cielo de Kabul, la capital afgana, sin provocar una respuesta de la defensa antiaérea talibán, según varios testigos. En tanto, el gabinete talibán realizó una sesión especial y aprobó reforzar sus defensas contra las incursiones de comandos estadunidenses. Durante los ataques sobre Kabul de este domingo diez civiles murieron y otros doce resultaron heridos, cuando una bomba cayó en un barrio residencial del norte de la capital, declararon testigos a un periodista de AFP presente en el lugar. Este es el mayor balance de víctimas civiles reportado por testigos desde el inicio de las operaciones aéreas estadunidenses en Afganistán. Por su parte, Abdul Hanan Hemat, director de Bajtar, la agencia oficial de los talibán, aseguró que los ataques dejaron dieciocho muertos y veintitrés heridos. A su vez, analistas afirmaron que los vuelos con helicópteros hacen suponer que, después de dos semanas de bombardeos ininterrumpidos, el ejército estadunidense adquirió cierto grado de confianza frente a la defensa aérea talibán. La aviación estadunidense también bombardeó este domingo la línea de frente entre los talibán y los combatientes de la opositora Alianza del Norte, en la provincia de Samangán, norte afgano, informó la agencia AIP. La oposición lanzó una ofensiva con la ayuda militar de Estados Unidos, sin tropas, y este domingo se registraron intensos combates en las líneas de frente de Dare Suf (norte), anunció un portavoz de la oposición armada en la provincia de Samangán. En Mazar-e-Sharif, ciudad del norte, cerca de la cual se enfrentan los talibán y la Alianza del Norte, dos comandantes y tres soldados de la oposición capturados en el frente de batalla fueron ahorcados el sábado, según una fuente talibán que no fue identificada por AFP. En Herat, al oeste, el balance de los bombardeos de los últimos tres días fue de entre cincuenta y sesenta muertos y ciento cincuenta heridos, afirmó el director de la agencia Bajtar. Asimismo hubo nuevos reportes de que el hijo de diez años del jefe de los talibán, el mullah Mohammad Omar, perdió la vida en la primera oleada de ataques de Estados Unidos, afirmó a la BBC el médico Abdul Barri, quien intentó salvarle la vida. El niño sufrió heridas graves en abdomen y fémur durante los bombardeos contra Kandahar. Distribuyen los talibán más armas Así las cosas, el gabinete talibán realizó una sesión especial y aprobó reforzar sus defensas contra las incursiones de comandos estadunidenses. Distribuyó más armas pesadas, informó un funcionario. El ministro de Educación, el mullah Amir Kahn Muttaqi, manifestó a Reuters que el gabinete ordenó repartir más lanzacohetes, ametralladoras pesadas y cañones antiaéreos en ciudades, pueblos y distritos, para repeler con eficiencia las incursiones terrestres de Estados Unidos. "Se decidió movilizar y equipar a la gente en todos los distritos, poblados y provincias para que se pueda enfrentar a los ataques de comandos estadunidenses", explicó Muttaqi. Mientras tanto, los talibán insistieron en que el helicóptero de Estados Unidos que se estrelló en Pakistán -el sábado- fue derribado por disparos de los combatientes. De acuerdo con la agencia AIP, entre veinte y veinticinco soldados estadunidenses perecieron tras el desplome de la aeronave. Según portavoces en Washington, sólo dos soldados perdieron la vida en el ''accidente", cerca de la frontera entre Pakistán y Afganistán. Por su parte, el ministro talibán de Regiones Fronterizas, Maulvi Jalaluddin Haqqani, informó que Osama Bin Laden está vivo y "seguro", a tres semanas de que comenzaron los ataques de Estados Unidos contra Afganistán. A balazos impiden a cientos de afganos ingresar a Pakistán Guardias de ese país redoblan el control. Hay ya diez mil hacinados en la zona limítrofe; si sigue la ofensiva, la cifra podría alcanzar 1.5 millones, dice la ONU. AP y AFP Chaman, 20 de octubre. Guardias fronterizos de Pakistán dispararon el domingo para obligar a replegarse a cientos de afganos que demandaban entrar a este país, e hirieron a un adolescente de trece años. Pakistán suavizó el control fronterizo el viernes, al permitir la entrada de varios miles de afganos indocumentados, pero volvió a restringir el paso el domingo, a pesar de que al menos diez mil personas tratan de escapar de los bombardeos estadunidenses cerca de la ciudad de Kandahar. Cuando la multitud avanzó y comenzó a tirar piedras, los guardias empezaron a disparar. Funcionarios dijeron que dispararon al aire, pero los médicos de un hospital local dijeron que el niño herido fue alcanzado por una bala y su condición no es grave. Los analistas prevén que los bombardeos estadunidenses contra Afganistán, los años de sequía y el invierno, empujarán a trescientos mil afganos hacia la frontera con Pakistán en las próximas semanas. El Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) informó que al menos diez mil refugiados se encuentran hacinados del lado afgano de la frontera. La ONU advirtió que la cifra de asilados puede alcanzar 1.5 millones si Washington continúa su represalia por los atentados del 11 de septiembre contra Nueva York y Washington. Pakistán ya acoge a tres millones de ciudadanos afganos. "Estamos preocupados porque miles de personas se están acercando a la frontera; todavía no existe un éxodo, pero se dan todas las circunstancias", dijo el portavoz del ACNUR, Peter Kessler. El funcionario añadió que probablemente haya millones de afganos en zonas remotas del país, demasiado pobres, enfermos y hambrientos para desplazarse. Quienes ya se encuentran en la tierra de nadie, que es la frontera entre Pakistán y Afganistán en Chaman, son ahora presa de traficantes y guardias corruptos. El ACNUR asegura que los guardias de seguridad cobran dinero y dan trato preferencial a los afganos de etnia pashtú, que domina en el suroeste de Pakistán. Según la agencia de la ONU, los residentes de Chaman recuperan los documentos de viaje de los refugiados y los vuelven a enviar a Afganistán, donde son vendidos de nuevo. Algunos paquistaníes cruzan la frontera con sus pasaportes y vuelven con refugiados, asegurando que son miembros de su familia. Niños y mujeres forman el grueso de los afganos que huyeron de Kandahar, el feudo de los talibán en el sur de Afganistán, descrito por un refugiado como "totalmente vacío, sin combustible ni comida para el invierno y tampoco hay electricidad". Sin embargo, la portavoz del ACNUR, Fatumata Kaba, señaló que la tradicional solidaridad afgana permitió que quienes cruzaron la frontera desde el 11 de septiembre se hayan quedado en los campamentos ya existentes o en casas de familiares. Pero muchos temen ser deportados, sobre todo los heridos que necesitan atención médica, ya que, según Kaba, después de recibir tratamiento en los hospitales paquistaníes son enviados a sus hogares. |