El País - Jueves, 1 de noviembre de 2001

Los talibanes aseguran que 1.500 afganos han muerto

AGENCIAS. Islamabad / Quetta.

Los bombardeos de Estados Unidos sobre Afganistán se han cobrado ya mil quinientas vidas, según aseguró ayer el embajador del régimen talibán en Pakistán, Abdul Salam Zaif.

Este número de muertos, que no ha sido confirmado por otra fuente, es el resultado de la ofensiva que comenzó el pasado 7 de octubre. Zaif calificó la operación de 'genocidio' americano en Afganistán durante una conferencia de prensa en Islamabad.

Zaif, único portavoz del régimen talibán en un país extranjero, acusó a Estados Unidos de bombardear deliberadamente objetivos civiles para provocar la rebelión contra los talibanes.

Asimismo incidió en que se están utilizando bombas de racimo camufladas como paquetes de comida para causar más daño.

'Aún queda por probar que esos muertos [los afganos] sean responsables del dolor de las familias de las víctimas de los trágicos atentados del 11 de septiembre', añadió Zaif.

Para los talibanes, no sólo EE.UU. es culpable de los bombardeos, sino también la ONU. Abdul Salam Zaif acusó a Naciones Unidas de 'indiferente' ante las 'atrocidades' estadounidenses. 'Mientras centenares de personas mueren todos los días, la ONU es indiferente a estas atrocidades', señaló el embajador talibán.

Ataque a la Cruz Roja

Las bombas volvieron a aterrizar ayer de nuevo sobre un centro de la Cruz Roja, esta vez en la ciudad de Kandahar, capital religiosa del país.

Al menos trece civiles resultaron muertos por una bomba que alcanzó un centro gestionado por la Cruz Roja afgana y una casa adyacente.

Un médico que resultó herido en el ataque, Syed Abbas, relató que entre los muertos había mujeres y niños y que el explosivo había causado heridas a otros cuatro doctores.

No es la primera vez que las bombas alcanzan un centro de la Cruz Roja. Dos almacenes de esta ONG en Kabul fueron bombardeados el pasado día 16 y quedaron destruidos como resultado de la ofensiva.

Además de atacar este centro de la Cruz Roja, el frente talibán situado al norte de Kabul se convirtió en el principal foco de los bombardeos. Fue en esa zona donde los ataques cobraron mayor intensidad, con munición de aviones gigantes B-52, según un periodista de la agencia France Presse.

Precisamente un grupo de talibanes armados se hizo ayer con el control de una oficina del Alto Comisariado de la ONU para los refugiados (ACNUR) en la ciudad de Spin Boldak, muy próxima a la frontera paquistaní. Así lo aseguró Yusuf Hassan, portavoz del ACNUR, que explicó que ese centro servía de aprovisionamiento para los refugiados afganos.

Diário de Notícias - Quinta Feira 1 de Novembro de 2001

Medo e destruição em Kandahar

Shahzada Zulfikar, jornalista da AFP (em Kandahar)

"Por que matam eles cidadãos comuns? Eles obrigam-nos a tomar o lado dos talibãs". Amargos, irados, os civis de Kandahar, que têm a infelicidade de habitar no bastião dos talibãs, tentam sobreviver numa cidade devastada por três semanas de bombardeamentos americanos.

Sede e símbolo do poder talibã, Kandahar, no sueste do Afeganistão, constitui um alvo estratégico para a aviação americana. As bombas certamente destruiram o estado-maior talibã, bem como as casa do chefe supremo, o mullah Omar, e do seu "hóspede" Ussama ben Laden.

Mas estas não poupam os "cidadãos comuns", como Haji Mohammad, 32 anos. A um grupo de jornalistas - escoltados por um guarda talibã - Mohammad conta que o tio foi golpeado há cinco dias num bombardeamento americano em Lungar, um bairro situado a dois quilómetros do centro de Kandahar.

"Vi o avião que voava baixo, muito lentamente. Disparava sem interrupção", diz, referindo-se aparentemente a um avião de ataque ao solo AC-130.

Um pouco mais longe, diante dos escombros, o Dr. Syed Abbas conta que 13 pessoas foram mortas quarta-feira ao nascer do sol, quando uma bomba caiu sobre uma clínica do Crescente Vermelho afegã e sobre a casa vizinha.

Cinco médicos, entre os quais o doutor Abbas, ficaram feridos.

"É uma atrocidade, os americanos não atacam nem os talibãs nem Ben Laden. Eles atingem as áreas residenciais", indigna-se uma testemunha, Mohammad Ali.

"Nós trouxemo-vos aqui para que vejam com os próprios olhos que não há campo militar ou base talibã. Apenas a população civil", reitera Mohammed Naeem, o guarda talibã que acompanha os jornalistas.

"Como vê, até um hospital foi atingido".

Dá a impressão de que a única boa notícia para os habitantes de Kandahar durante as últimas semanas foi a destruição do escritório da Promoção da virtude e da Prevenção do vício, a temível polícia religiosa dos talibãs. "Parece que quando a notícia se tornou conhecida, as pessoas puseram-se a dançar na rua", conta um habitante.

Antigamente com 200 mil habitantes, Kandahar é uma cidade sinistrada, onde apenas ficaram os que são muito pobres ou que estão demasiado assustados para fugir. Segundo estimativas de agências humanitárias, a cidade esvasiou-se em 80 por cento desde o início dos bombardeamentos.

Os habitantes têm de percorrer vários quilómetros para além da cidade para ir buscar água, e só os que dispõem de sistemas de electrogéneo têm electricidade.

Porém, diversas lojas estavam abertas quarta-feira nas ruas da cidade, onde os jornalistas puderam observar uma forte presença de talibãs armados. Os milicianos circulam a pé ou em carrinhas. Certos veículos levam a sigla das Nações Unidas. "É mais seguro para nós. Nos nossos próprios carros, somos alvos fáceis", explica um jovem combatente talibã.

Clarín - Jueves 1 de noviembre de 2001

EE.UU. arrasó el bastión de los talibán en Kandahar

Lo aseguró la prensa extranjera que visitó el lugar. Fueron destruidos el estado mayor del régimen y las casas del líder Omar y Bin Laden. También, un hospital de la Media Luna Roja.

Kandahar, Islamabad y Washington. AP, AFP, EFE y DPA.

Estados Unidos emprendió ayer el más duro bombardeo contra Kandahar, sede y símbolo del poder talibán en el sudeste de Afganistán, convirtiéndola en una ciudad devastada después de más de tres semanas de constantes ataques aéreos, según el relato de la prensa extranjera, que por primera vez pudo visitar el aérea, escoltada por milicianos.

Considerada un objetivo estratégico para la aviación estadounidense, las bombas destruyeron el estado mayor de los talibán y las residencias del jefe supremo, el mullah Mohamed Omar, y de su "invitado", Osama bin Laden.

Pero las bombas, que ayer cayeron además en la capital, Kabul, y en la norteña ciudad de Mazar i Sharif, también alcanzan a los civiles. Hadji Mohammad, de 32 años, explicó a un grupo de periodistas extranjeros (escoltados por un guardia talibán) que su tío murió durante un bombardeo norteamericano contra Lungar, una localidad que está a dos km del centro de Kandahar.

Ayer, al menos quince civiles murieron a causa de las bombas estadounidenses que destruyeron un hospital de Kandahar de la Media Luna Roja, según fuentes talibán.

Desde el Pentágono señalaron que se trató de errores involuntarios, y también que fuerzas talibán habían buscado refugio en esos edificios, por lo que no quedaba otra opción que destruirlos.

"¿Por qué matan a gente normal? Nos fuerzan a alinearnos con los talibán", dijeron a los periodistas varios de los afganos de Kandahar, que tienen la desgracia de vivir en el feudo del régimen islamista.

"Vi el avión, que volaba bajo, muy lentamente. Disparaba sin interrupción", precisó Mohammad, refiriéndose probablemente a un avión de ataque a tierra AC-130.

Un poco más lejos, ante unos escombros, el doctor Syed Abbas relató que quince personas murieron en la madrugada de ayer, cuando una bomba cayó en el hospital de la Media Luna Roja afgana, y en una casa vecina.

"Los hemos traído aquí para que vean con sus propios ojos que no hay ningún campo militar ni ninguna base talibán en esta zona. Sólo población civil", agregó Mohammad Naeem, el escolta talibán que acompañó a los periodistas. Y agregó: "Ya lo ven, hasta un hospital fue alcanzado."

Entre los edificios atacados figura la Oficina de Promoción de la Virtud y la Prevención del Vicio, la temible policía religiosa de los talibán. "Dicen que cuando se supo la noticia la gente se puso a bailar", explicó un habitante al grupo de periodistas extranjeros.

Kandahar, que contaba con doscientos mil habitantes, es una ciudad destruida, donde sólo quedan aquellos que son demasiado pobres o están demasiado asustados como para huir. Según estimaciones de agencias humanitarias, el 80% de la población huyó desde el inicio de los bombardeos.

Los habitantes deben ir a buscar agua a varios kilómetros fuera de la ciudad, y sólo tienen electricidad los que disponen de grupos electrógenos. Sin embargo, en las calles de la ciudad se veían numerosas tiendas abiertas, y los periodistas pudieron constatar la presencia de numerosos combatientes talibán fuertemente armados.

Los milicianos circulaban a pie o en camionetas todoterreno. Algunos vehículos llevaban el emblema de Naciones Unidas. "Es más seguro para nosotros. En nuestros propios vehículos somos un objetivo fácil", explicó un miliciano.

En tanto, los ataques continuaron cerca de la estratégica Mazar-e-Sharif, en el norte del país, en forma coordinada con la opositora Alianza del Norte.

Al norte de Kabul, los jets lanzaron bombas sobre el cuartel general de campo de los talibán, en el peor ataque realizado hasta ahora en el frente de batalla. Por lo menos once bombas dieron en su blanco en la mañana de ayer.

En Islamabad, el embajador del régimen talibán, Abdul Salam Zaeef, denunció que unas mil quinientas personas murieron en las tres semanas que llevan los ataques norteamericanos. Pero el Pentágono lo acusó de exagerar la cifra.

Zaeef agregó que los esfuerzos estadounidenses para ayudar a la oposición antitalibán para capturar Mazar-e-Sharif mostraron que la meta de la campaña de Estados Unidos no es el combate contra el terrorismo, sino el "establecimiento de un gobierno títere en el norte" y "borrar nuestra identidad islámica".

"Este es el peor tipo de terrorismo de Estado, que el gobierno de la Casa Blanca está perpetrando en Afganistán", sentenció.

La opositora Alianza del Norte afgana se prepara para tomar Kabul y desplegó cientos de tropas de asalto cerca del frente de batalla al norte de la ciudad. Las posiciones de los talibán en esas áreas fueron bombardeadas el martes por Estados Unidos.

El embajador también denunció que "está ahora claro que Estados Unidos está cometiendo un genocidio". Y si -agregó- "cree que someterá al pueblo afgano cometiendo genocidio contra personas inocentes, está equivocado".

El embajador enseñó una lista con lugares en los que murieron civiles. "Mucha" gente, aseguró, murió en el ataque a un hospital de Kandahar. "Un niño murió en la provincia de Herat hoy (por ayer) después de que una bomba de racimo fuera lanzada por aviones estadounidenses", afirmó.

A pesar de tres semanas de asedio aéreo, los talibán redoblan a diario su desafío contra los Estados Unidos. Ayer, Amir Jan Muttaqi, ministro de Educación y vocero del líder supremo de los talibán, aseguró que no serán vencidos con facilidad y no es porque sea un adversario sofisticado, sino todo lo contrario:

"Nosotros no tenemos nada para ser destruido por las bombas estadounidenses. No somos una nación con un sistema sofisticado de computación, un gran e importante sistema de comunicaciones o un sistema de aviación moderno que puedan ser destruidos".

"En Afganistán no tenemos infraestructura que al ser destruida por las bombas pueda provocar que la nación caiga en el caos", explicó.

Sin embargo, Estados Unidos insiste en los bombardeos. Y ayer, por primera vez, utilizó un avión del tipo B-52 para atacar las posiciones de los talibán que controlan las vías de acceso al norte de la capital afgana, Kabul.

El lugar bombardeado se encontraba entre Karabak y Bagram, en un área donde los talibán controlan una de las vías de acceso hacia Kabul, según un comandante de la Alianza del Norte, Amanulá Gozar.

Hasta ahora, los ataques sobre esas posiciones estaban encargadas a los jets del tipo F-16.

La Jornada - JUEVES 1º NOVIEMBRE 2001

Continúan los ataques estadunidenses sobre Kabul, Jalalabad y Mazar-e-Sharif

Destruye EU hospital administrado por la Cruz Roja en Kandahar

En el bombardeo al nosocomio murieron 15 personas y unas 25 quedaron gravemente heridas

Acusa Afganistán a la ONU de ser instrumento de Washington y callar ante las "atrocidades"

AFP, DPA, AP y Reuters

Kabul, 31 de octubre. Estados Unidos intensificó hoy sus ataques sobre Kabul, Jalalabad, Mazar-e-Sharif y Kandahar, y en esta última ciudad destruyó un hospital administrado por el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) y causó la muerte de quince personas y heridas graves a unas veinticinco, en la cuarta semana de bombardeos.

También provocó la muerte de trece civiles al estallar una bomba racimo en Jebrayael, en la provincia de Herat, destruyó decenas de casas en dos poblados de Jalalabad y, de acuerdo con el régimen talibán, sumó mil quinientas el número de víctimas civiles desde el comienzo de los bombardeos -7 de octubre-, lo que calificó de "un genocidio" para obtener objetivos políticos.

Este día, mientras el talibán acusaba a Naciones Unidas de ser "un instrumento" de Estados Unidos y callar ante los bombardeos sobre Afganistán, la oposición armada admitió que hay por lo menos cuarenta agentes estadunidenses en el terreno y otro equipo que ayuda a construir una nueva pista aérea al sur de la cordillera de Hindu Kush, que permitirá el aterrizaje de aviones pesados como los Hércules o los Antonov, donde podría establecerse una base militar.

En la sureña ciudad de Kandahar, baluarte de la milicia talibán, quedó reducida a escombros una clínica de la Media Luna Roja, bajo administración del CICR, en la que murieron quince personas y veinticinco resultaron heridas graves, entre internos y personal médico. Dos casas vecinas también fueron dañadas.

En Kandahar el cuartel general del talibán fue arrasado, su radio ha sido interferida por los estadunidenses y los símbolos del poder islámico han sido duramente golpeados, pues también fue destruida la oficina de Promoción de la Virtud y Prevención del Vicio.

La prensa extranjera pudo constatar que las casas de los líderes talibanes fueron completamente aplastadas y el estado mayor de la milicia gobernante "está completamente destruido".

Llaman a talibanes a desertar

Gracias a la interferencia de las ondas de radio Estados Unidos difunde música prohibida por el talibán y mensajes de propaganda pidiendo a la gente que deje de apoyar al gobierno afgano, y a los combatientes los insta a desertar.

Sin embargo, los mensajes parecen no tener eco en la población, pues muchos que no apoyaban al régimen talibán critican las destrucciones de sus viviendas y otras áreas civiles de las ciudades.

El talibán denunció el continuo uso de las bombas de fragmentación o racimo, una de las cuales causó trece muertes de civiles en Herat, mientras que aviones estadunidenses bombardeaban Baloch y Barina, a unos cuarenta kilómetros de Jalalabad, donde fueron destruidas decenas de casas; se desconoce el número de víctimas.

Los ataques fueron de gran intensidad en el norte de Kabul, y allí los estadunidenses utilizaron por primera vez un avión del tipo B-52 para bombardear por lo menos dos veces entre Karabak y Bagram, donde los talibanes controlan las vías de acceso a la capital.

Por la mañana los aviones, que han atacado desde el comienzo de la guerra, lanzaron unas seis bombas en los puntos citados, así como en Kaloquan y Hossein Kot.

Los B-52, en sus dos incursiones, provocaron unas cien explosiones, de acuerdo con testigos.

Estos y los demás ataques de esta jornada parecieron obedecer al llamado de la oposición armada Alianza del Norte, que pidió a Washington bombardeos de mayor intensidad y permanencia sobre los frentes de batalla, a modo de poder estar en condiciones de lanzar una ofensiva hacia Kabul y sobre Mazar-e-Sharif.

Así, los ataques se extendieron con particular intensidad y durante horas sobre la línea del frente del talibán cerca de Keshendé, unos cincuenta kilómetros al sur de la estratégica ciudad de Mazar-e-Sharif, capital provincial de Balj, que limita con la ex república soviética de Uzbekistán, donde hay destacados unos dos mil soldados estadunidenses.

La Alianza del Norte se mostró contraria a que se detengan los bombardeos en el mes del ayuno musulmán, el Ramadán, al alegar que el talibán lo ha ignorado varias veces y una suspensión la utilizaría para recomponer sus fuerzas, e instó a Estados Unidos a que preste a sus fuerzas más asistencia militar y amplíe la ayuda humanitaria a la población.

Si bien voceros de la oposición se mostraron temerosos de no lograr suficiente representación en un futuro gobierno postalibán que aglutine sólo a minorías étnicas, una fuente occidental en la zona opositora confirmó que unos cuarenta estadunidenses operan en diversos puntos del país, divididos en equipos de ocho a diez hombres, que actuarían en la llanura de Shomali, al norte de Kabul, al sur de Mazar-e-Sharif y en la provincia de Tajar, noroeste del país.

Esos equipos ingresaron a Afganistán en helicópteros desde Uzbekistán y Tadjikistán. Además, en el frente de Mazar-e-Sharif unidades especiales estadunidenses operan al lado del comandante opositor Mohammad Atta, de la facción del derrocado presidente Burhanuddin Rabbani y del difunto comandante Ahmad Sha Massud, y junto con el general uzbeko Abdul Rashid Dostum.

Mientras agentes estadunidenses operan vestidos de civil y se desplazan en camionetas con cristales opacos, otro equipo ayuda en la construcción de una nueva pista de aterrizaje en la desembocadura del valle del Panshir, única zona protegida del fuego talibán al sur de la cordillera de Hindu Kush.

El embajador talibán en Pakistán, Abdul Salam Zaeef, aseveró que los estadunidenses nunca lograrán establecer una base en territorio de su país, al considerar que los afganos "son gente valiente" que nunca lo permitirá.

En tono desafiante aseveró que "si Estados Unidos cree que someterá al pueblo afgano cometiendo genocidio contra personas inocentes, está equivocado".

Afirmó que Washington y Londres preparan una conspiración para asegurar la desintegración de Afganistán tratando de capturar Mazar-e-Sharif y otras partes del norte, pues allí pretenden establecer un gobierno "títere" y por eso están dando ayuda a la Alianza del Norte desde helicópteros y atacando con sus aviones las posiciones de la milicia talibán.

"El Pentágono apunta intencionalmente a zonas civiles", acusó a su vez el embajador adjunto talibán en Islamabad, Suhail Shahin, quien dijo que hasta la fecha suman ya "mil quinientos inocentes, hombres, mujeres y niños", que han sido "víctimas de las tácticas del gobierno" de George W. Bush.

Reiteró que Estados Unidos está lanzando bombas racimo y lo acusó de cometer "genocidio".

"Indiferencia" de Kofi Annan

Salam Zaeef, quien consideró los bombardeos como "el peor tipo de terrorismo de Estado que la Casa Blanca está perpetrando en Afganistán'', exigió por otra parte a Naciones Unidas que actúe con neutralidad, al acusarla de estar al servicio de Estados Unidos y de presentar sólo propuestas de ese país.

Una reunión entre el embajador Salam Zaeef y el representante de Naciones Unidas, el argelino Lajdar Brahimi, quedó suspendida. El embajador talibán acusó al organismo mundial de "indiferencia" frente a las "atrocidades".

El vocero de Naciones Unidas en Islamabad, Eric Falt, habría dicho que Brahimi "no tenía tiempo" para hablar con Salam sobre los ataques estadunidenses.

Pero la agencia AIP, cercana al talibán, reportó que el líder supremo, mullah Mohammad Omar, rechazó cualquier mediación del organismo mundial en el conflicto, por lo que Salam recibió instrucciones de no reunirse con el representante de Naciones Unidas. Brahimi, según versiones que circulan aquí, se halla en Islamabad con la misión de estudiar perspectivas para formar un gobierno alternativo al talibán.

La Jornada - JUEVES 1º NOVIEMBRE 2001

Alberga ya a casi 3 millones de refugiados: ACNUR

Cerró Pakistán el paso fronterizo de Chamán a desplazados afganos

AFP, AP y DPA

Quetta, 31 de octubre. El gobierno de Pakistán suspendió hoy la admisión de nuevos refugiados afganos por el paso fronterizo de Chamán, tras haber permitido el ingreso por la mañana de 514 desplazados, informó hoy el alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).

El vocero del organismo internacional, Yusuf Hassan, dijo que las autoridades paquistaníes tomaron la decisión de cerrar el paso a nuevos contingentes debido a que el campamento de Killi Faizo ya está a su máxima capacidad, e incluso entre el último grupo que llegó ya no todos encontraron lugar.

A los rechazados se les dijo que tenían que volver a Spin Boldak, el campamento de refugiados que se encuentra en el lado afgano de la frontera abierto por el gobierno talibán ante el cierre oficial de las fronteras de Pakistán y de las demás naciones colindantes del país centroasiático.

Sin embargo, Hassan denunció que talibanes armados tomaron una oficina de ACNUR en Spin Boldak, complicando todavía más sus tareas de repatriación de refugiados desde Pakistán.

El representante de ACNUR, Ruud Lubbers, quien no logró que Islamabad abriera sus fronteras a nuevos flujos de refugiados, reconoció este miércoles que tampoco logró convencer a los dirigentes de Irán sobre la necesidad de recibir a los desplazados afganos.

"Ustedes tienen como política cerrar la frontera y nosotros estimamos que tendría que estar abierta", declaró Lubbers luego de haberse entrevistado con el presidente iraní Mohammad Jatami, quien sólo se comprometió a colaborar y apoyar a los refugiados, pero sin mencionar la apertura de sus fronteras.

El problema es que Pakistán alberga actualmente a cerca de tres millones de afganos e Irán a unos dos millones, y sus autoridades temen que una apertura provocaría nuevos éxodos incontrolables de desplazados ante el incremento de los bombardeos estadunidenses y la pronta llegada del invierno.

Estados Unidos acordó otorgar ayuda humanitaria suplementaria por 11.2 milones de dólares para el pueblo afgano, lo que eleva ese monto a 331.2 milones del total de la asistencia anunciada desde el inicio de la guerra el 7 de octubre.

Aviones estadunidenses, además, han lanzado raciones de alimentos sobre territorio afgano y los reportes indican que habrían arrojado ya más de un millón de paquetes de ese tipo de asistencia, que van en cajas y que al romperse caen como raciones pequeñas.

Entre tanto, el gobierno paquistaní advirtió contra nuevas manifestaciones en favor del talibán, en alusión a los islamitas radicales. No obstante, trascendió que el régimen del presidente Pervez Musharraf estaría pensando en invitar a los partidos políticos a incorporarse a su gobierno, a fin de contrarrestar la oposición que rechaza los bombardeos estadunidenses sobre Afganistán.

Este día se informó que se elevó a veintidós el número de arrestados tras el atentado del pasado domingo en una iglesia cristiana en Bahawalpur, que dejó diecisiete muertos. Sin embargo, la policía dijo que todavía se trata de sospechosos y que ninguno ha sido encausado.

Además, las autoridades paquistaníes limitaron la utilización de micrófonos y altavoces en las mezquitas, como una medida para afrontar la lucha contra la agitación provocada por los radicales islámicos.