El País - Miércoles, 12 de diciembre de 2001

Cientos de presos talibanes
han muerto en contenedores de carga

La asfixia, las heridas y la falta de cuidados médicos hacen estragos

Carlotta Gall (New York Times). Sebarghan.

Cientos de prisioneros talibanes han muerto tras rendirse a los combatientes de la Alianza del Norte, muchos durante el motín de la cárcel de Mazar-i-Sharif, pero también muchos durante los penosos traslados a los que han sido sometidos y los pobres cuidados médicos que han recibido. Según testigos, cientos de talibanes han fallecido asfixiados en el interior de contenedores mientras eran trasladados desde Kunduz a Sebarghan.

Se consideró un éxito -y un enorme paso adelante respecto a las frecuentes matanzas que se habían producido en ofensivas anteriores- que la Alianza del Norte negociara con los talibanes la rendición de la ciudad de Kunduz, su último bastión en el norte de Afganistán. Pero el enorme número de prisioneros, incluyendo a los más duros, los extranjeros que han luchado en las filas de Osama Bin Laden, se ha revelado como una pesadilla en materia de seguridad.

Enfrentados al problema de transportar a varios miles más de prisioneros potencialmente peligrosos, mientras la revuelta de los talibanes todavía seguía en Mazar-i-Sharif, la Alianza del Norte decidió transportar a muchos de ellos en contenedores utilizados en el transporte marítimo para un viaje entre Kunduz y Sebarghan, la patria chica del general uzbeko Rashid Dostum.

El pasado lunes, el general Jurabek, a cargo de la prisión de Sebarghan, observaba la entrada de un contenedor en el patio de la cárcel. Un total de 55 talibanes debían llegar desde Balkh para sumarse a los tres mil talibanes presos. 'Si yo no estuviera aquí, los prisioneros se comerían los unos a los otros', señaló.

Jurabek ha sido el encargado de poner orden ante el caos vivido la pasada semana cuando cientos de prisioneros sucios y hambrientos se concentraron en el patio, mientras los guardianes acariciaban con nerviosismo los gatillos de sus armas. Entre ellos había más de cien heridos, ochenta de los cuales habían sobrevivido a seis días de combates en la prisión de Mazar-i-Sharif.

Más prisioneros siguen llegando a la prisión diariamente. Reclusos paquistaníes aseguraron que docenas de personas han muerto en los contenedores durante su viaje.

Omar, un joven pálido, asegura, a través de los barrotes, que en el contenedor donde viajaba murieron todos los presos menos siete. Los fallecidos serían unos cien.

Otro superviviente relata cómo los vivos se turnaban en respirar el escaso aire que penetraba por un agujero.

Un conductor local confirmó cómo los soldados de la Alianza descargaban numerosos cadáveres de su camión.

Según el general Jurabek, unos 43 prisioneros han muerto por heridas o asfixia en media docena de contenedores, pero las cifras pueden ser mucho más altas. Cuando un prisionero relató que sólo en su contenedor habían muerto 35 personas, el general le corrigió y dijo que tan sólo habían sido cuatro o cinco.

Clarín - Miércoles 12 de diciembre de 2001

TRASLADO DE PRISIONEROS EN CONDICIONES INFRAHUMANAS

Asfixian a presos talibán en contenedores

Carlotta Gall. The New York Times. Especial para Clarín.

Docenas de prisioneros talibán murieron asfixiados luego de rendirse a las fuerzas de la Alianza del Norte, en el interior de los contenedores utilizados para su traslado hasta prisión. Así lo revelaron numerosos testigos.

Las muertes tuvieron lugar mientras los prisioneros, combatientes extranjeros que luchaban en las filas de los talibán, eran llevados desde la ciudad de Kunduz a la prisión de Shibarghan, una travesía que, en algunos casos, demandó dos o tres días.

El coronel general Jurabek, comandante de la Alianza del Norte a cargo de cerca de tres mil prisioneros que se encuentran en Shibarghan, confirmó el sábado que 43 prisioneros fallecieron en media docena de contenedores mientras estaban en viaje, ya sea por lesiones o asfixia. Otros tres murieron por heridas luego de su llegada.

Sin embargo, la cantidad de muertes sería mucho mayor. Varios prisioneros paquistaníes entrevistados en prisión denunciaron que docenas de personas fallecieron en los contenedores durante el viaje hasta Shibarghan.

Omar, un joven pálido y delgado, envuelto en una frazada, afirmó a través de las rejas de la cárcel que en el contenedor en que lo trasladaron murieron todos, salvo siete personas, por falta de aire. Calculó que perecieron más de cien personas.

Otro paquistaní reveló que en su contenedor murieron trece y que los que lograron sobrevivir se turnaban para respirar por un agujero que había en la pared de metal del contenedor.

Uno de los prisioneros, Ibrahim, un mecánico paquistaní de treinta años, que fue entrevistado en presencia del general Jurabek, indicó que cree que en el contenedor que lo trasladó desde Kunduz murieron 35 compañeros. "No oxígeno, no oxígeno" repetía con urgencia en su precario inglés.

Ante la tarea de tener que trasladar a miles de prisioneros potencialmente peligrosos mientras tenía lugar un levantamiento en el fuerte de Qala Jangi cercano a Mazar-i-Sharif, la Alianza del Norte decidió hacinar a muchos de los detenidos en estos contenedores para su traslado desde Kunduz, último bastión talibán en el norte, hasta Shibarghan, ciudad natal del general uzbeco Abdul Rashid Dostum.

Los contenedores se encuentran alineados en muchos caminos de Afganistán y son frecuentemente utilizados no sólo para encerrar y trasladar prisioneros sino como puestos de venta de productos.

Un conductor local dijo haber visto a algunos soldados descargando cadáveres de un contenedor de la ruta no muy lejos de Shibarghan.

Todos los días llegan nuevos prisioneros a esta prisión. Luego de varios días en los que se prohibió el ingreso de periodistas al predio, por razones de seguridad, las autoridades abrieron ahora las puertas de la cárcel a los visitantes extranjeros. Los prisioneros fueron registrados e interrogados y los heridos más graves trasladados a una nueva ala del hospital local.

La Jornada - Miércoles 12 de diciembre de 2001

Decenas de talibanes capturados en Kunduz murieron asfixiados en contenedores

Se rinden las fuerzas de Osama Bin Laden
en la región montañosa de Tora Bora

Los milicianos entregarán hoy sus armas, afirma el comandante Haji Mohammad Zaman

AFP, DPA y Reuters

Tora Bora, 11 de diciembre.

Las fuerzas de Al Qaeda, de Osama Bin Laden, cercadas en la región montañosa afgana de Tora Bora, se rindieron hoy ante milicianos locales afganos y decidieron bajar y entregar sus armas este miércoles, luego de ocho días de combates e intensos bombardeos estadunidenses sobre sus trincheras.

Al mismo tiempo, se informó de unos mil cadáveres de víctimas de los combates que estarían en el aeropuerto de Kandahar, en tanto que medios de prensa reportaron que decenas de prisioneros talibanes que se rindieron en Kunduz, entre los que habría extranjeros, murieron asfixiados al ser transportados en contenedores herméticamente cerrados.

Estados Unidos se abstuvo de confirmar de inmediato la rendición de los efectivos de Al Qaeda y decidió seguir bombardeando objetivos en la montaña de Meelawa, el último reducto de los voluntarios de Bin Laden, de quien sin embargo no se sabía su ubicación, e incluso el Pentágono admitió la posibilidad de que pudiera escapar.

A más de dos meses del comienzo de los bombardeos sobre Afganistán y pese al derrocamiento del régimen islámico talibán y el anunciado fin de Al Qaeda en el país, el secretario de Defensa estadunidense, Donald Rumsfeld, dijo "lamentar" que Washington no ha logrado sus todavía objetivos en Afganistán y afirmó que "esta guerra no ha terminado".

Señaló que los objetivos no se limitan a la captura de los altos mandos talibanes y de los líderes de Al Qaeda, a cuya organización Estados Unidos responsabiliza de los atentados de septiembre pasado en su territorio, y afirmó que ahora hay mayores peligros para sus fuerzas y sus aliados afganos ante un enemigo herido de muerte.

"Un animal herido puede ser peligroso" y ellos "pueden escaparse a través de las fronteras y reagruparse para luego atacar nuevamente", argumentó Rumsfeld, mientras el estado mayor estadunidense señalaba que aún no tenían confirmación de la rendición del último bastión de los combatientes extranjeros en Tora Bora.

"Se acabó", declaró el comandante Haji Mohammad Zaman, uno de los tres jefes afganos de la operación en Tora Bora contra las presuntas fuerzas de Bin Laden.

"Toda la gente de Al Qaeda descenderá mañana por la mañana" de la montaña a las ocho horas, afirmó el jefe miliciano, y aclaró que no hubo condiciones ni se habló del millonario saudiárabe.

Jefe militar de la provincia de Nangarhar, de la que Jalalabad es capital, Zaman narró que "nos dijeron no queremos luchar con vosotros, nos rendimos", pero indicó que esta rendición debe confirmarse en los hechos con salida de sus escondites de las montañas y la entrega de sus armas.

Ante la pregunta sobre la eventual presencia de Osama Bin Laden en la zona, respondió que de eso no se habló, porque "hasta hoy estaba seguro de que estaba ahí. Ahora no lo sé exactamente", explicó Zaman, quien se hallaba con otros dos jefes de las fuerzas afganas locales, Haji Hazrat Alm y Haji Zaher.

La televisora ABC reportó que los servicios de inteligencia de Estados Unidos recibieron una muy clara confirmación de que Bin Laden y su círculo más cercano se encuentran en la región de Tora Bora.

De hecho, aun cuando opusieron fuerte resistencia, los combatientes en Meelawa comenzaron a perder terreno en al menos dos kilómetros en la zona montañosa desde el lunes, y habían dejado varias bajas en su repliegue entre los que habría algunos árabes y paquistaníes.

También desde el lunes en la noche unos setenta efectivos de las fuerzas especiales estadunidenses se incorporaron al frente de guerra al avanzar en una docena de vehículos todo terreno, mientras helicópteros de asalto sobrevolaban la montaña. Así, afganos y estadunidenses seguían tomando presuntos escondites del enemigo.

No se sabe con exactitud cuántos combatientes extranjeros se hallan en la cordillera de Tora Bora, pues algunos citan que serían unos mil quinientos y otros que sumarían hasta cinco mil. Además, se hablaba de que Bin Laden dirigía personalmente la defensa, pero ahora comenzaron a surgir dudas sobre su estancia allí.

Al menos un avión estadunidense prosiguió con los bombardeos sobre la zona montañosa el martes por la noche, horas después del anuncio de la rendición, mientras en Sydney las autoridades confirmaron que un australiano que luchaba al lado del talibán fue capturado por las fuerzas de la Alianza del Norte.

En Kabul, el Comité Internacional de la Cruz Roja fue requerido para limpiar de cadáveres la ciudad sureña de Kandahar tras los últimos combates en lo que fue el último bastión del talibán hasta su rendición del día 7, en cuya área se estima que hay unos mil cadáveres en el aeropuerto local y sus alrededores.

Los diarios The New York Times y The Independent, que citan testigos, reportaron que al menos unos cien combatientes talibanes murieron asfixiados cuando eran trasladados en contenedores fuertemente cerrados desde Kunduz, donde se rindieron, a la prisión de Shibarghan.

Pero un comandante aliancista, general Jurabek, sólo admite la muerte de 43, que atribuyó a heridas o a causa de asfixia.

El líder pashtún Hamid Karzai, quien fue clave en las deserciones del talibán en el sur del país y que el 22 de diciembre asumirá la jefatura del gobierno interino, seguía en Kandahar para tratar de pactar un acuerdo para compartir el poder en esa provincia.

Pero Haji Gul Agha, quien se proclamó nuevamente gobernador de Kandahar, prometió capturar al mullah Mohammad Omar al considerar que el antiguo jefe supremo del talibán aún se encuentra en la provincia, por lo que dijo que "es mi responsabilidad perseguirlo, capturarlo y entregarlo a la justicia internacional".

En Kabul se encuentra el representante especial de Naciones Unidas para Afganistán, Lakhar Brahimi, quien coordinará la puesta en marcha del nuevo gobierno de Karzai y los planes para el despliegue de una fuerza multinacional de paz.