El País - Viernes, 14 de diciembre de 2001
El Ejército de EE.UU. produjo ántrax puro
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ISABEL PIQUER. Nueva York. El Ejército norteamericano ha estado produciendo estos últimos años una variedad de ántrax lo bastante pura y letal como para servir de arma, informaron ayer The New York Times y The Washington Post. Era sabido que laboratorios del Gobierno seguían experimentando con pequeñas cantidades de esta bacteria con fines defensivos, pero es la primera vez que el Ejército reconoce haber usado una variedad tan mortífera del bacilo, pese a que EE.UU. abandonó su programa de guerra bacteriológica en 1969. El ántrax del Ejército no es del mismo tipo que ha matado a cinco víctimas norteamericanas desde principios de octubre. El parecido radica en la consistencia: el laboratorio militar de Dugway Proving Ground (en el desierto de Utah) transformó la bacteria en pasta, relativamente inocua, y en polvo, mucho más mortífero, usando una tecnología similar a la que podrían haber utilizado los responsables de los ataques bioterrroristas. El descubrimiento se enmarca en la investigación que el FBI está llevando a cabo en distintos laboratorios norteamericanos, incluidos los gubernamentales, que disponen del material necesario para crear ántrax en polvo. La agencia sigue sin tener la más mínima pista sobre la identidad de los autores de las cartas contaminadas, pero parece decantarse por un científico con posibles conexiones con grupos extremistas en Estados Unidos. Aparentemente, sólo se produjeron algunos gramos del ántrax de Dugway Proving Ground en 1998, conocido como Vollum 1B, el que Estados Unidos usaba en su programa bacteriológico antes de 1969. Lo más increíble es que los científicos de Utah envíaban regularmente por correo express (el último, el pasado 27 de junio) muestras de la bacteria en pasta hasta otro laboratorio militar, Fort Detrick (Maryland), donde era descontaminado con rayos gama y vuelto a mandar a Utah para más experimentos. |
El Mundo - Viernes, 14 de diciembre de 2001
EE.UU. procesó ántrax en los laboratorios del Ejército
El experimento siguió pese a renunciar en 1969 a la fabricación de armas bacteriológicas
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JULIO A. PARRADO. Corresponsal. NUEVA YORK.- El Ejército de Estados Unidos continuó produciendo pequeñas cantidades de ántrax después de renunciar a la fabricación de armas bacteriológicas en 1969 y pese a haber ratificado el Tratado Mundial de Armamento Bacteriológico de 1972. En medio de la investigación del FBI para hallar a los responsables de los últimos atentados con carbunco, los responsables militares han reconocido por vez primera que, al menos, en una de sus instalaciones se procesó esta bacteria para transformarla en polvo letal. En 1998, según reveló el diario The Baltimore Sun, los científicos militares del laboratorio Dugway, en Utah, secaron pequeñas partículas de ántrax hasta obtener esporas ligeras con amplia concentración de esta bacteria. Los responsables de Dugway rechazaron la posibilidad de que la sustancia contenida en las cartas enviadas en octubre pasado a políticos y periodistas procediese de sus instalaciones. La cepa utilizada en ese laboratorio en 1998 es la Vollum 1B, que no coincide con la Ames, utilizada en los últimos atentados. No obstante, en Dugway se realizaron experimentos similares en años anteriores con otras cepas cuya identidad no ha sido revelada. Violación de los acuerdos Según el diario The New York Times, el laboratorio militar posee muestras de la cepa Ames desde 1992. Para el Pentágono, los experimentos desarrollados en Dugway y otros centros militares no suponen una violación de los acuerdos internacionales suscritos por el presidente Richard Nixon, ya que las cantidades producidas son muy reducidas. Los portavoces de Dugway aseguran que el ántrax fabricado formaba parte de un programa de investigación, impulsado por el ex presidente Bill Clinton, para desarrollar antídotos contra la bacteria. Antes de 1969, los laboratorios militares contaban con más de cien kilogramos de ántrax pulverizado. Los centros de investigación militares se han visto obligados a abrir sus archivos sobre proyectos bacteriológicos a los equipos del FBI, que tratan de elaborar una lista fiable de los laboratorios con acceso a cepas de carbunco. En octubre, los responsables de la Agencia Federal reconocieron que desconocían cuántas instituciones científicas poseían ántrax. El FBI no descarta que la bacteria utilizada en la campaña terrorista de octubre, que terminó con la muerte de tres personas, procediese de laboratorios públicos. Las pesquisas se centran en la cepa Ames. Según varios expertos, tan sólo quince laboratorios cuenta con muestras de ese tipo de ántrax, pero tan sólo cuatro o cinco tienen capacidad para transformarlas en esporas letales. |
Clarín - Viernes 14 de diciembre de 2001
EXPERIMENTOS MILITARES EN UTAH Y MARYLAND
Ántrax: revelan ensayos de EE.UU.
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Fuentes castrenses admitieron que un laboratorio del Ejército produjo armas con esporas en 1998. Pero dicen que eran cantidades mínimas que no violaban los tratados sobre armas biológicas. NUEVA YORK y WASHINGTON. ESPECIAL. Pese a la existencia de un tratado internacional que prohíbe el desarrollo de armamento biológico, un laboratorio del ejército estadounidense produjo en 1998 armas de ese tipo, a partir del bacilo del ántrax, con fines experimentales, que circularon entre su centro de producción, en el estado de Utah, y una base en el de Maryland, aseguraron ayer los diarios The New York Times y The Washington Post. Estas revelaciones refuerzan la tesis según la cual los ataques con cartas contaminadas ocurridos en EE.UU. desde octubre pasado, y por los que han muerto cinco personas y otras miles recibieron tratamiento con antibióticos para evitar su infección, son obra de un terrorista local y no extranjero. Los dos matutinos subrayaron ayer que esta es la primera vez que las fuerzas armadas admiten haber experimentado con esporas concebidas para matar, desde que en 1969 Washington renunció a los arsenales biológicos. A su vez, y pese a que ahora la administración Bush impulsa su reforma, desde 1972 rige la Convención sobre Armas Biológicas, que prohíbe a sus ciento cuarenta y cuatro países miembros -entre ellos EE.UU.- fabricar o desarrollar dichas armas. La versión de los dos diarios estadounidenses no coincide en cuanto a la naturaleza de la cepa que fue transformada en polvo. El Post indica que se trata de la cepa Ames utilizada en los ataques postales, mientras que el Times menciona a un portavoz del centro militar de Dugway, en Utah, para quien se trata de otra cepa. Pero ambos rotativos indican en forma conjunta que sus fuentes admitieron que la cepa Ames se producía en el laboratorio de Dugway desde 1992. Además, responsables de dicho centro, que se mantuvieron en condición de anonimato, agregaron que las cantidades de polvo fabricado allí no violaba los límites fijados por el tratado internacional de 1972, y que las esporas habían sido transportadas bajo la "forma de una pasta húmeda" en el más estricto secreto hacia Fort Detrick, en Maryland, a fin de minimizar los riesgos. "No se sabe que ningún otro Estado produzca Ames para armas", dijo ayer una de las fuentes al Post, que agrega que el FBI investiga este asunto, pero que no ha querido manifestarse al respecto. La revelación de ayer se produce mientras se lleva adelante una investigación federal sobre el envío de correo contaminado con ántrax a periodistas -el fotógrafo de origen británico Robert Stevens fue la primera víctima mortal-, ciudadanos, oficinas de la Casa Blanca, el Pentágono, el Congreso y otros. Los ataques provocaron una ola de pánico entre la población que, convulsionada por los ataques contra las Torres Gemelas y el Departamento de Defensa del 11 de setiembre, se prepara para ataques bioterroristas. En el Departamento de Salud norteamericano aseguran que desde octubre cientos de miles de cartas estaban contaminadas con esporas de ántrax. No es que todos los sobres fueran deliberadamente infectados, sino que contrajeron la bacteria por el contacto involuntario con el correo efectivamente envenenado, lo que explicaría algunas de las muertes, que para los investigadores resultaban insólitas. Expertos en armas biológicas de EE.UU. se mostraron ayer sorprendidos de que ahora se dé a conocer que se fabricaban esporas de ántrax con fines armamentísticos. "Esto ya constituye un cierto shock", dijo al Post Johatan Tucker, antiguo miembro del grupo de inspectores de armas de la ONU en Irak y actual director del Centro estadounidense de Estudios para la No Proliferación de Material Bélico Químico y Biológico en Washington. La Casa Blanca se ha manifestado siempre cautelosa en cuanto a quiénes son los autores de los ataques postales con ántrax, aunque desde la guerra del Golfo Pérsico, en 1991, acusa a Irak de fabricar ántrax para fines terroristas. De todas formas, el camino para dar con el autor de las cartas contaminadas es todavía largo, informaron fuentes del FBI. Para eso, el buró federal indicó que enviará miles de tarjetas navideñas a residentes en Filadelfia y Nueva Jersey con la esperanza de hallar a los responsables de las cartas que salieron entre setiembre y octubre de una oficina postal de Treton. El FBI dijo que incluirán allí una muestra de las cartas contenidas en el correo contaminado y extractos del perfil psicológico compilado en sus oficinas sobre el misterioso autor de los atentados. Así esperan que los ciudadanos colaboren. |