Clarín - Viernes 21 de diciembre de 2001

CRECE EL RECHAZO A LA PENA DE MUERTE

Menos ejecuciones en EE.UU.

Hubo una disminución en los últimos dos años. Dicen que es porque hay más apelaciones y porque la ciudadanía se está oponiendo a la pena capital, que aún rige en treinta y ocho Estados.

Jim Yardley. THE NEW YORK TIMES. Especial para CLARÍN.

Por segundo año consecutivo, la cantidad de ejecuciones en Estados Unidos disminuyó. Patrón que puede atribuirse en parte al proceso de apelaciones pero que tiene lugar en un año en el que muchos Estados reconsideraron la legitimidad de la pena capital.

La última ejecución programada para el 2001 tuvo lugar el miércoles 12, en Texas. El homicida convicto, Vincent Edward Cooks, se convirtió en el recluso número sesenta y seis del país en ser ejecutado.

En el 2000 hubo ochenta y cinco ejecuciones y noventa y ocho en 1999.

La cantidad de gente condenada a muerte en todo el país disminuyó entre 1998 y 2000, según la Oficina de Estadísticas Judiciales, que aún no cuenta con cifras oficiales para este año.

Hasta Texas, líder constante en materia de ejecuciones, registró una baja. Este año hubo diecisiete ejecuciones en este Estado, contra cuarenta el año pasado. Texas figuró después de Oklahoma, el Estado con más ejecuciones, dieciocho.

Esta caída en la cantidad de ejecuciones pone fin a un año en que la pena capital fue debatida en las legislaturas de todo el país y las encuestas muestran una creciente preocupación de la ciudadanía por la posibilidad de que personas inocentes sean condenadas a muerte.

Diecisiete Estados promulgaron leyes que permiten que los reclusos tengan acceso a pruebas sobre ADN luego de la condena, y cinco Estados prohibieron la ejecución de retardados mentales. Son treinta y ocho los Estados que permiten la pena de muerte.

Richard Dieter, director ejecutivo del Centro de Información sobre Pena de Muerte, un grupo crítico respecto del tema, dijo que las tendencias que se están viendo son "el rechazo de la ciudadanía, cambios legislativos para muchas leyes y disminución durante dos años seguidos en la cantidad de ejecuciones y condenas".

Autoridades de Texas y Oklahoma, los dos Estados que registran los cambios más significativos, atribuyeron la tendencia al proceso de apelaciones antes que a una tendencia contraria a la pena capital.

Gerald Adams, vocero del procurador general de Oklahoma, Drew Edmondson, recordó que en octubre de 2000 la Corte Suprema de EE.UU. emitió órdenes de ejecución en ocho casos que estaban pendientes.

Como las leyes de Oklahoma exigen que las ejecuciones se materialicen dentro de los sesenta días de una orden de tribunal, esas ocho ejecuciones tendrían que haber tenido lugar en diciembre de 2000. Pero, según Adams, el Estado decidió postergarlas por las fiestas.

Las ocho fueron finalmente realizadas entre el 1 de enero y el 1 de febrero, una racha que llevó al total de ejecuciones del Estado a dieciocho este año, luego de las once del año pasado. "Se trata del número de ejecuciones más elevado en la Historia del Estado" dijo Adams.

En Texas, en cambio, las ejecuciones cayeron marcadamente este año luego del período 1997-2000 bajo la gestión del gobernador George Bush, cuando el Estado ejecutó a un récord de ciento treinta y dos personas.

A nivel nacional, las encuestas muestran que una mayoría de la población estadounidense apoya la pena de muerte, a pesar de que este apoyo se fue erosionando gradualmente.

Una encuesta de Gallup realizada esta primavera mostró que el sesenta y cinco por ciento de los estadounidenses están a favor de la pena capital, lo que constituye una disminución respecto del ochenta por ciento de 1994.

Pero las encuestas muestran también que los estadounidenses están cada vez más preocupados sobre la forma en que se aplica la pena de muerte, en especial, luego de sonados casos de condenados que fueron liberados.

Una encuesta de la cadena ABC News realizada en abril descubrió que el cincuenta y uno por ciento de los consultados se mostró a favor de una moratoria nacional para las ejecuciones mientras una comisión estudia la legitimidad de la pena de muerte.

TRADUCCIÓN DE SILVIA S. SIMONETTI