El País - Miércoles, 26 de diciembre de 2001

Al menos 42 personas mueren por las lluvias
en Rio de Janeiro

E. P. Rio de Janeiro.

Las fuertes lluvias que han azotado el Estado de Rio de Janeiro han causado al menos cuarenta y dos muertos y dos mil personas damnificadas, según informó ayer el Gobierno brasileño. Las autoridades revelaron que el número de muertos puede ser mayor, ya que anoche se encontraban desaparecidas sesenta personas.

De los dos mil damnificados, seiscientos corresponden a la ciudad de Petrópolis, localizada a sesenta y cinco kilómetros de Rio de Janeiro, el lugar más afectado por el mal tiempo.

Además de las lluvias torrenciales, que comenzaron la noche del domingo, se registraron vientos de hasta 81 kilómetros por hora durante quince horas ininterrumpidas, causando estragos en distintas poblaciones del Estado.

Según el Instituto Nacional de Meteorología, la cantidad de agua caída en unas pocas horas fue la misma que la que se recoge normalmente en un mes entero.

En Petrópolis murieron veintiséis personas, en Rio de Janeiro al menos cinco, en Niterói dos, y en Paracambi una, donde el alcalde del lugar decretó estado de calamidad pública. El resto de los fallecidos pertenecían a diversos municipios. Además, las autoridades decretaron el estado de emergencia en Petrópolis y pidieron ayuda al Ejército y a la Policía Militar.

El gobernador de Rio de Janeiro, Anthony Garotinho, comenzó a tratar ayer sobre las ayudas de emergencia para las zonas afectadas.

El Mundo - Miércoles, 26 de diciembre de 2001

40 muertos y 69 desaparecidos por las lluvias en Río de Janeiro

El temporal arrasó el estado brasileño en pleno verano

RÍO DE JANEIRO. Al menos cuarenta personas han muerto, otras sesenta y ocho han desaparecido y un total de dos mil han resultado damnificadas por las lluvias caídas entre el domingo y el lunes pasados en el estado brasileño de Río de Janeiro, informó ayer el Cuerpo de Bomberos y la Defensa Civil.

Las autoridades temen que el número de muertos aumente debido a que han continuado las fuertes lluvias en esta región del sudeste brasileño habitada por catorce millones y medio de personas.

Un balance previo presentado por el gobernador del Estado, Anthony Garotinho, señaló que los municipios más castigados por las lluvias son Petrópolis, localidad serrana a sesenta y cinco kilómetros de Río de Janeiro, donde han muerto veintidós personas, y Duque de Caxías, en un suburbio conocido como Baixada Fluminense, con ocho víctimas.

En Río de Janeiro, capital del Estado del mismo nombre, cinco personas murieron, dos más en Niterói, ciudad distante diecinueve kilómetros, y otra en el distrito de Paracambi, añadió Garotinho.

El violento temporal, que ha sorprendido a la población en plena estación veraniega, comenzó a remitir a partir de la Nochebuena según el Instituto de Meteorología del Estado.

El gobernador de Río de Janeiro sobrevoló ayer las regiones más afectadas para definir el orden de prioridades en el desembolso de recursos, socorrer a los damnificados y reparar los daños en barrios y vías.

La policía de la ciudad de Río de Janeiro ha cerrado el paso de vehículos en varias áreas en las que impera el riesgo de nuevos derrumbes, y la Defensa Civil coordina el traslado de varias familias que perdieron sus viviendas.

Además, el temporal provocó serios atascos en algunas vías y prácticamente dejó incomunicadas las principales regiones turísticas durante algunas horas.


Las inundaciones también castigaron a Marruecos. Las fuertes lluvias que cayeron durante el domingo y el lunes causaron la muerte de diez personas e importantes daños materiales. Ocho de los fallecidos viajaban en un taxi cerca de la ciudad marroquí de Setat, a doscientos kilómetros de Rabat. El conductor se aventuró por la carretera a pesar de que estaba inundada.

Clarín - Miércoles 26 de diciembre de 2001

HUBO UNOS DOS MIL EVACUADOS Y RUTAS BLOQUEADAS

Río de Janeiro: 45 muertos y 70 desaparecidos por las lluvias

En todo ese Estado brasileño cayeron doscientos cincuenta milímetros de agua en sólo dieciséis horas. Hubo aludes y derrumbes de casas que afectaron a los barrios pobres. Petrópolis fue la más perjudicada.

RIO DE JANEIRO. AP y DPA.

Fue una trágica Navidad para los cariocas: las fuertes lluvias que azotaron al estado de Río de Janeiro causaron aludes y derrumbes de casas que cobraron las vidas de cuarenta y cinco personas. Además, hay alrededor de setenta desaparecidos y dos mil evacuados.

Las dieciséis horas de lluvias que castigaron la región entre la noche del domingo y la mañana del lunes sembraron muerte y destrucción en varias ciudades. La mayoría de las víctimas murieron cuando sus casas, asentadas en barrios muy pobres, se derrumbaron.

Petrópolis fue la ciudad más perjudicada: según datos de Defensa Civil, allí murieron veintiocho personas. Pero ayer los equipos de rescate seguían buscando a cuarenta y ocho personas desaparecidas. El intendente Rubens Bomtempo decretó el "estado de desastre" en la ciudad.

Bomtempo dijo que cayeron doscientos cincuenta milímetros de lluvia, una marca que superó la de 1998. Ese año llovieron doscientos veinte milímetros y murieron sesenta y cuatro personas.

En Petrópolis, una ciudad serrana ubicada a unos sesenta y ocho kilómetros de Río de Janeiro, unos seiscientos bomberos y voluntarios seguían buscando a sesenta y ocho personas desaparecidas, que podrían haber sido sepultadas en derrumbes de casas y aludes de tierra en los barrios más pobres.

Mientras tanto, equipos viales trabajaban para abrir las rutas que unen Petrópolis con Río, que estaban ayer bloqueadas por varios deslizamientos de tierra.

Estado de desastre

El gobernador de Río, Anthony Garotinho, interrumpió su descanso navideño y se reunió en la capital del Estado con los comandantes regionales de la Defensa Civil para definir estrategias de ayuda a las víctimas de la tormenta. Luego anunció que decretará el estado de desastre para todo Río de Janeiro.

El jefe de Defensa Civil del Estado, coronel Joao Bosco, dijo que los trabajos de rescate eran muy difíciles por el mal tiempo e informó que se prevé que nuevos temporales castiguen a la región en las próximas cuarenta y ocho horas. Incluso dijo que puede caer granizo.

El gobierno nacional dijo que si el gobernador Anthony Garotinho lo pide, el ejército puede ayudar en los trabajos de búsqueda y de liberación de los caminos cerrados por el agua y el barro.

El tema de la ayuda es polémico y levantó muchas quejas. En la ruta Río-Teresópolis, los habitantes cerraron el camino para pedir mayor asistencia.

Otra ruta, la Washington Luiz, que había sido liberada, tuvo que volver a ser cerrada a causa de las fuertes lluvias.

En el municipio Paracambi, equipos de la Prefectura se encargaron de retirar, desde las seis de la mañana, basura y barro de las calles. En esa zona, unas cien familias quedaron sin casa.

Nada de esto es novedad para los brasileños. Los aludes en algunas laderas, que no son seguras para la construcción de casas, matan a decenas de brasileños cada año. Las autoridades locales no pueden convencer a los residentes de que abandonen las áreas dado que no dan alternativa de viviendas económicas.

Los primeros testimonios de sobrevivientes de la tragedia aluden a este problema. En Río, Tereza Firmino Texeida, de treinta y siete años, y sus hijos Michelle, de diecisiete, Nadia, de catorce, y Guilherme, de seis, fueron sorprendidos cuando la carpa en la que estaban fue derribada por la tierra que bajaba por una ladera del Morro de Alemao. Todos murieron.

Sonia, de treinta y tres, hermana de Teresa, contó que "recientemente hicieron obras de contención, y yo les conté a los técnicos que corríamos riesgo. ¿Sabe lo que me respondieron? Que no podían hacer nada porque la casa no estaba en los catastros. Ahora que murió gente, deben hacer algo".

Nadir Firmino, la madre de Tereza y abuela de las tres chicas muertas, dijo: "No voy a mentir. Nos avisaron que en caso de lluvia fuerte debíamos dejar la casa. Pero, ¿adónde? Todos piensan que no salimos porque no queremos. Es injusto. La gente no se va porque no puede. Mi hija soñaba con una casa. ''Mamá, estoy estudiando para sacarte de acá'', me decía. Ahora está muerta."