El Mundo - Jueves, 27 de diciembre de 2001

Un juez británico pide detener
a gente peligrosa antes de delinquir

LAURA DOMINGO / Especial para El Mundo

LONDRES. ¿Ingresar en prisión antes de llegar a cometer un delito? La propuesta ya tiene defensores y enemigos en el Reino Unido, pero su promotor, el juez decano de Inglaterra y Gales, Lord Woolf, es una de las máximas figuras de la magistratura británica y está dispuesto a llevarla adelante.

La idea consiste en establecer una detención preventiva para determinado tipo de personas que suponen un peligro potencial para la sociedad y que entrarían en prisión incluso antes de haber cometido un delito.

En el centro del debate, generado en torno al secuestro y asesinato de la pequeña Sarah Payne en julio de 2000, se encuentran los pederastas, que estarían en los primeros puestos de la lista para ser detenidos aún antes de que lleguen a infringir la ley.

El juez Woolf admitió en declaraciones a la BBC Radio 4 que la medida supondría una grave violación de los derechos individuales de los sospechosos, pero añadió que también se deben tener en cuenta los derechos de las potenciales víctimas.

Para el magistrado británico la idea es comparable a la reclusión indefinida de los enfermos mentales y serviría, a su juicio, para evitar que individuos con una personalidad de riesgo consigan violar los derechos fundamentales de otros.

El caso de Sarah Payne

El caso de Sarah Payne, telón de fondo de esta propuesta, se resolvió recientemente con el ingreso en prisión de su asesino, Roy Whiting, quien ya había cumplido condena en el pasado por secuestrar y atacar sexualmente a otra pequeña de cinco años.

"Quizás deberíamos pensar en una especie de detención preventiva para los infractores reincidentes", comentó Lord Woolf en referencia a Whiting, un pederasta dedicado a la albañilería que vivía en plena libertad cuando cometió su último crimen.

"Una persona enferma que puede ser tratada es enviada al hospital de forma obligatoria para proteger a la población. Sin embargo, el problema es que a menudo no podemos hacer lo mismo con los pederastas porque su enfermedad no se puede tratar", argumentó el juez Woolf.

Por ello, en opinión del magistrado británico, se debería considerar una forma de "detención civil" para un número muy reducido de personas peligrosas "sin tener que probar que han cometido un crimen o delito".

"No se les encerraría para ser castigados porque no han cometido un delito, serían detenidos para protegerse a sí mismos de cometerlo en el futuro y para proteger a la población de las consecuencias de ese delito", explicó Lord Woolf.