El País - Viernes, 11 de enero de 2002

El Ejército de Israel destruye el aeropuerto palestino de Gaza

AFP / J. B. Jerusalén.

Una docena de carros blindados y excavadoras del Ejército de Israel destruían esta madrugada la pista del aeropuerto de la Autoridad Palestina en la localidad de Rafá, al sur de la franja de Gaza, según indicaron testigos presenciales y fuentes palestinas de seguridad.

Esta operación llega tras el ataque mortal lanzado el pasado miércoles por dos miembros de Hamás contra cuatro soldados israelíes en el sur de Israel.

Por otro lado, Estados Unidos dijo ayer que hay "pruebas convincentes" de que Irán y el grupo Hezbolá están involucrados en el tráfico de armas del barco Karine A supuestamente destinadas a los palestinos e interceptado por Israel. El portavoz del departamento de Estado, Richard Boucher, aseguró que "hay pruebas convincentes".

El presidente de EE.UU., George W. Bush, declaró que comienza a sospechar que "ese cargamento de armas iba camino de promover el terrorismo".

Por su parte, el secretario de Estado, Colin Powell, aseguró que de momento no se han encontrado vínculos entre el líder palestino, Yasir Arafat, y el buque cargado de armas interceptado por Israel.

El primer ministro israelí, Ariel Sharon, dijo por su parte que Israel congelará todas sus relaciones con la Autoridad Palestina hasta que Arafat ordene el arresto de los funcionarios involucrados en el contrabando ilegal de armas a la franja de Gaza, informa Efe.

Por otro lado, el grupo integrista palestino Yihad Islámica anunció ayer que reanudará los atentados contra Israel.

El Mundo - Viernes, 11 de enero de 2002

La Yihad Islámica anuncia que abandona el alto el fuego

Tanques israelíes destruyen la pista del aeropuerto de Rafá

MIGUEL MURADO. Especial para EL MUNDO

JERUSALÉN.- La Yihad Islámica vuelve a coger su fusil. En un comunicado difundido ayer, la organización islamista anunció que rompe el alto el fuego que había declarado el mes pasado. Un responsable de la Yihad afirmó: "No hay justificación para mantener nuestras manos atadas, mientras [el primer ministro israelí] Sharon continúa sus masacres contra nosotros".

Al tiempo, Israel se valía de sus excavadoras para dar rienda suelta a su ira. Una docena de bulldozers, apoyados por blindados e infantería, se internó ayer por la mañana en el campo de refugiados de Rafá (Gaza) y destruyó decenas de viviendas.

Asimismo, una docena de tanques israelíes comenzaron, de madrugada, la destrucción de la pista de aterrizaje del aeropuerto de Rafá (Gaza). Con ambas acciones, el Gobierno de Ariel Sharon responde al ataque perpetrado por Hamas el miércoles, en el que murieron cuatro soldados israelíes y dos activistas palestinos.

No existe, en principio, conexión alguna entre ese hecho y las casas destruidas en Rafá, pero el Ejército israelí asegura que las viviendas servían como refugio a francotiradores palestinos y estaban abandonadas.

Lo primero entra dentro de lo posible; lo segundo, por desgracia, no: más de cien familias se han quedado sin sus hogares. Debieron abandonarlos en medio de la oscuridad y bajo una lluvia torrencial. De momento, han sido instalados en las escuelas del campo.

En otros puntos de Gaza se echaron abajo edificios de la Policía Naval palestina, y en Jan Yunes los soldados se apoderaron de tres puestos de policía.

Además de este frente, el Gobierno israelí anunció ayer que congelará los contactos con la Autoridad Palestina (a excepción de los de seguridad) mientras no detenga a los responsables del barco cargado de armas que fue interceptado la pasada semana en el Mar Rojo.

Diário de Notícias - Sexta Feira 11 de Janeiro de 2002

Vingança: Israel deixa 700 sem tecto

LUMENA RAPOSO

Israel prosseguiu, na madrugada de ontem, a política de vingança contra os palestinianos. Tanques e bulldozers israelitas, protegidos por tiros contínuos de armas automáticas, entraram no campo de refugiados de Rafah (Sul da Faixa de Gaza) e destruíram mais de sete dezenas de casas deixando cerca de 700 pessoas sem abrigo. Vários barcos de pesca palestinianos foram também destruídos.

Esta violenta incursão constitui a resposta do Governo de Ariel Sharon ao ataque integrista, realizado na véspera, contra um posto militar no Sul de Israel e que se saldou por seis mortos, entre eles os dois elementos do Hamas, e dois feridos.

Um porta-voz do Exército israelita justificou, por seu turno, a destruição das casas afirmando que elas serviam a palestinianos que atiravam contra postos militares ou disfarçavam as entradas de túneis para contrabando de armas.

Soufiane al-Agha, governador da cidade de Rafah, desmentiu esta versão do Exército israelita afirmando que, desde 16 de Dezembro - data em que Arafat decretou a trégua - "não se registou qualquer tiro na região".

Al-Agha afirmou que "73 casas foram arrasadas, transformando o sector em zona sinistrada; 123 famílias ficaram sem abrigo e algumas mulheres e crianças tiveram de ser tratadas na sequência de traumatismo e do frio" e manifestou-se surpreendido pelo silêncio da comunidade internacional face a "estas práticas israelitas".

Organizações Não Governamentais, como o Centro dos Direitos Humanos palestinianos, sediado em Gaza, e os Médicos Sem Fronteiras, denunciaram a acção israelita - a mais importante realizada pelo Exército num único dia desde o início da Intifada.

"Médicos Sem Fronteiras condenam este acto de destruição maciça de casas de civis inocentes neste período de Inverno e inquieta-se com as consequências médicas e psicológicos para as famílias afectadas", afirma o comunicado da equipa dos MSF que sublinha temer "stresses póstraumáticos, problemas deprssivos ou fóbicos" e o risco de doenças por causa do Inverno.

Em Israel, o líder do Partido Meretz (oposição laica) insurgiu-se contra a destruição maciça das casas palestinianas. "É injustificável ripostar ao ataque contra soldados com a destruição de casas de refugiados palestinianos", afirmou Yossi Sarid, adiantando: "A vingança só pode levar a novas efusões de sangue e a uma maior complicação da situação."

Sarid exigiu ainda ao ministro da Defesa, Binyamin Ben-Eliezer, para se explicar sobre o caso perante a comissão dos Negócios Estrangeiros e da Defesa do Knesset (Parlamento).

De acordo com a Imprensa israelita, os EUA criticaram a demolição de casas afirmando que isso não ajudaria a acabar com a violência. "Temos sido muito claros quanto à necessidade da acção palestiniana contra a violência e o terror. Ao mesmo tempo, não acreditamos que demolições de propriedades e casas palestinianas possam contribuir para restaurar a casa e acabar com a violência", afirmaram responsáveis do Departamento de Estado.

Entretanto, a Autoridade Palestiniana declarou a área de Rafah como "zona de desastre" e procurou alojar as pessoas que ficaram sem casas em escolas até que nova solução seja encontrada.

Horas depois da incursão israelita, o movimento radical palestiniano Jihad Islâmica anunciou o fim da sua trégua. Em comunicado difundido pela cadeia de televisão do Qatar, Al-Jazira, a ala armada da Jihad afirma "não estar ligada por qualquer acordo ou cooperação com a Autoridade Palestiniana (AP) no que se refere ao cessar-fogo com Israel".

O documento afirma ainda que o grupo está empenhado em "prosseguir a Jihad (guerra santa) e a resistência" e apela a Autoridade Palestiniana para que acabe com a suas "medidas repressivas" contra os militantes integristas.

Clarín - Viernes 11 de enero de 2002

La Jihad también rompe la tregua

El grupo islámico lo anunció ayer. Dijo que se debe a la destrucción de viviendas palestinas en Gaza por tropas israelíes. El miércoles, Hamas rompió el cese del fuego y mató a cuatro soldados.

Shlomo Slutzky. TEL AVIV. ESPECIAL PARA CLARÍN.

La organización fundamentalista Jihad Islámica anunció ayer el fin del acuerdo con la Autoridad Nacional Palestina para la suspensión de los atentados contra Israel, alegando que no tiene sentido mantener un cese del fuego unilateral mientras Israel continúa con su ofensiva contra la población palestina.

El anuncio del ala militar de la Jihad, efectuado en Gaza y Cisjordania, implica que el grupo islámico dio el vía libre a nuevos atentados contra Israel.

De hecho, la Jihad nunca se sumó oficialmente al cese del fuego ordenado por Arafat, sino que suspendió sus ataques para evitar enfrentarse con la policía de Arafat y provocar la división de los palestinos.

El fin de la tregua de la Jihad se produce un día después de que la organización fundamentalista Hamas atacó un puesto militar y asesinó a cuatro soldados israelíes, acción que quebró tres semanas de relativa calma en la región, que habían llevado al ministro de Defensa israelí, Benjamin Ben Eliezer, a proclamar que de continuar la situación podría comenzar a implementarse el plan Mitchel para un cese del fuego.

La respuesta de Israel al ataque de Hamas no se hizo esperar y el miércoles a la noche aplanadoras y vehículos blindados ingresaron en la Franja de Gaza y destruyeron varias viviendas en el campo de refugiados de Rafah.

Las autoridades israelíes sostienen que los edificios destruidos estaban abandonados desde hace tiempo, y servían como escondite para contrabandistas o terroristas antes de cruzar la frontera hacia el territorio israelí o como posiciones para francotiradores palestinos.

Sin embargo, ayer se pudieron ver durante horas imágenes de palestinos, hombres, mujeres y niños, que llegaban al lugar para buscar sus pertenencias entre los escombros de sus casas destruidas.

El diputado árabe-israelí Mujamad Barake, quien ayer se entrevistó con Arafat en Ramallah, manifestó a Clarín su repudio a la "política guerrerista" del gobierno de Ariel Sharon, que "dejó a cientos de palestinos sin techo en medio del invierno, sembrando las semillas de la venganza y la violencia".

En Washington, funcionarios estadounidenses dijeron que había claros indicios de que autoridades palestinas de alto rango estaban implicadas en un cargamento de armas capturado por Israel la semana pasada en un buque que navegaba en el Mar Rojo. Una de las fuentes dijo que también se sospechaba que Arafat sabía del cargamento, aunque los palestinos lo desmintieron.

El gobierno israelí anunció que congelaba todas sus relaciones con la Autoridad Palestina hasta que ordene el arresto de los responsables.

El ministro palestino Saeb Erekat dijo a la cadena de televisión estadounidense CNN que la acusación contra Arafat era "completamente inaceptable".

El presidente George W. Bush señaló ayer que "el terror no debe imponerse en Oriente Medio". En declaraciones a la prensa, el jefe de la Casa Blanca agregó: "Arafat debe renunciar al terror, debe rechazar a quienes interrumpen el proceso de paz mediante el terror, y debe trabajar duro para llegar a la mesa de paz".

Por su parte, el secretario de Estado, Colin Powell, afirmó que Estados Unidos tenía pruebas que vinculaban el cargamento de armas con la Autoridad Nacional Palestina, pero no con Arafat.

La Jornada - Viernes 11 de enero de 2002

"Pruebas convincentes" involucran a Irán y Hezbollah en el cargamento de armas: EU

Destruye el ejército israelí un campo de refugiados palestinos
y el aeropuerto de la ANP en Gaza

La incursión militar deja sin hogar a unas 700 personas en medio de intensas lluvias

Jihad islámica anuncia el cese de la tregua que mantenía por el llamado de Arafat

AFP, Reuters y DPA

Jerusalén, 10 de enero. Los palestinos enfrentaban hoy una nueva ofensiva de Israel, cuyo ejército destruyó más de medio centenar de casas en el sur de la franja de Gaza y la pista del aeropuerto de la Autoridad Nacional Palestina en la misma localidad, y las presiones de Estados Unidos, que aseguró este jueves que existen "pruebas convincentes" de que Irán y el Hezbollah están involucrados en el cargamento de armas interceptado por Israel que estaría destinado a los palestinos.

Al mismo tiempo el grupo radical Jihad islámica anunció el cese de la tregua con Israel. La cadena árabe Al Jazeera informó que un comunicado del grupo señala que ya no se siente comprometido a responder al llamado a la paz hecho por el presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Yasser Arafat.

Los grupos Hamas y Jihad se habían mostrado dispuestos a poner fin a sus ataques contra Israel tras el llamado hecho por Arafat el 16 de diciembe.

Pero la tregua se rompió ayer con el ataque del grupo radical islámico Hamas a una base militar cercana a la franja de Gaza.

Israel respondió ayer mismo destruyendo bases policiales palestinas de la zona, y hoy su ejército ingresó con docenas de tanques en un campo de refugiados, destruyendo casi dos tercios del barrio.

La operación, en la que se destruyeron entre cincuenta y ochenta casas, dejó sin hogar a más de setecientas personas del campo de refugiados de la localidad de Rafa.

"Ataque sin sentido"

En medio de fuerte lluvia, decenas de palestinos buscaban hoy sus pertenencias en las ruinas de sus viviendas. "Algunos fundamentalistas atacan a los israelíes y éstos atacan civiles palestinos que no tienen nada que ver con eso. No tiene sentido", comentaba Rajab al Najjar, oficinista de mediana edad que tiene a su cargo catorce miembros de familia, quienes quedaron sin hogar.

"Tendré que encontrar refugio con nuestros vecinos. Vivimos en medio de la muerte, los disparos y ahora en la lluvia, bajo el techo de Dios", dijo otro hombre, que permanecía bajo el aguacero mirando su casa destruida.

La organización Médicos Sin Fronteras también denunció la destrucción de las casas y manifestó su preocupación por la salud de aquellas personas obligadas a permanecer a la intemperie.

Según el ejército israelí, las precarias casas eran utilizadas por "extremistas" para sus ataques, y ocultaban un sistema de "túneles" para traficar armas a través de la frontera con Egipto.

Y esta noche, una docena de tanques blindados y excavadoras israelíes estaban destruyendo la pista del aeropuerto de la Autoridad Nacional Palestina en la localidad de Rafah.

Antes de la destrucción de las viviendas, los tanques israelíes también habían acabado con dos puestos de la policía naval palestina.

Anoche, el primer ministro israelí, Ariel Sharon, calificó a la ANP de "imperio del terror" y la acusó de ser reponsable del ataque a la base militar israelí.

Desde Washington el presidente George W. Bush instó una vez más a Arafat a "renunciar al terrorismo", y consideró que el cargamento de cincuenta toneladas de armas confiscado por Israel a bordo del carguero Karine A a principios de este mes podría estar destinados a "estimular el terrorismo".

A su vez, el secretario de Estado, Colin Powell, dijo que "la información que estamos recibiendo y desarrollando nosotros mismos deja claro que hay vínculos", entre el cargamento de armas interceptado en el mar Rojo y la ANP.

El jefe de la diplomacia estadunidense admitió, sin embargo, que "no he visto información que directamente establezca una relación con el presidente Arafat."

"Pensamos que el peso de la evidencia es convincente respecto del involucramiento de Irán y el Hezbollah en esa operación de tráfico, incluida la provisión de armas y el plan para su envío", sostuvo a su vez el portavoz del Deparmento de Estado, Richard Boucher.

Israel ha presentado a funcionarios estadunidenses pruebas que según ellos implican al líder palestino Arafat y a altos asesores en el complot para traficar armas.

Powell insistió en que espera una explicación completa e inmediata de Arafat y encargó a Ronald Schilicker, cónsul general estadunidense en Jerusalén, que se reúna con él y le reitere el mensaje.

Negándose a comentar las acusaciones israelíes sobre la implicación de colaboradores de Arafat en el caso, Bush solicitó al presidente de la ANP "actuar firmemente para el retorno a la mesa de negociaciones de paz."

"Arafat debe renunciar al terror, debe negarse a seguir a quienes quieren perturbar el proceso de paz. Parece que él es quien debe tomar sus decisiones", declaró a la prensa.

Respecto de la eventual implicación de consejeros de Arafat en el hecho, Bush se limitó a declarar: "Cuando la pruebas sean presentadas, los responsables deberán rendir cuentas".

Arafat ha desmentido conocer la operación y ordenó una investigación, aunque no ha hecho aclaraciones sobre el asunto.

"Los israelíes inventan una historia cada día, a veces hablan de un barco como si nosotros fuéramos los ocupantes", declaró en Ramallah, donde está confinado por Israel desde hace más de un mes.

Desde el inicio de la rebelión palestina en septiembre de 2000 han muerto al menos ochocientos tres palestinos y doscientos treinta y ocho israelíes.

Rebelión - 11 de enero del 2002

Israel: La destrucción de casas de civiles inocentes
es un crimen de guerra

Gush Shalom. Tel Aviv. Traducido para Rebelión por Germán Leyens.

"La destrucción de casas de civiles inocentes es un crimen de guerra" declaró hoy Schulamit Aloni, durante su visita a Arafat en su residencia sitiada en Ramala. Confrontada con esa declaración por las noticias de las cinco del Canal 2 de televisión israelí, Alón explicó: "También lo dije ayer en Tzavta: Ha llegado el momento de preparar las actas de acusación".

Anoche hubo en el Tzavta Hall en Tel Aviv una discusión de panel sobre los crímenes de guerra que están siendo cometidos en los Territorios Ocupados. En la mañana del mismo día, se presentó nuestra apelación sobre un tema relacionado en la Corte Suprema de Jerusalén.

Cuando íbamos a preparar un informe sobre esos eventos, recibimos la información sobre la destrucción de docenas de casas palestinas en Rafah por tropas israelíes, dejando a cientos de personas expuestas a una noche lluviosa y fría de invierno, impotentes contra las aplanadoras.

La cantidad de hogares destruidos varía en los diferentes informes, de cuarenta y cinco en algunos, a setenta y tres en otros.

En todo caso el terso comunicado anterior del portavoz del ejército israelí, hablando de "una cantidad de estructuras demolidas por consideraciones tácticas" y publicado como si fuera un hecho por los medios de comunicación israelíes, fue grosera y deliberadamente engañoso.

La intención de la destrucción era claramente una represalia por el ataque guerrillero en el que cuatro soldados israelíes fueron muertos un día antes en la franja de Gaza; una acción de represalias dirigida enteramente contra una población civil que no tenía nada que ver con el ataque, y como tal una violación del Derecho Internacional, específicamente de la Cuarta Convención de Ginebra, y como tal un crimen de guerra.

Este acto sería de por sí suficientemente horrible. Lo es tanto más, porque forma parte de una política a largo plazo implementada contra la ciudad de Rafah, que ha estado sufriendo desde hace tanto tiempo.

Rafah está dividida en tres: una parte bajo la Autoridad Autónoma Palestina, otra parte bajo control egipcio, y dividiéndolas en dos, una zona larga y estrecha en manos de los militares israelíes, con la intención de impedir el contacto entre las dos partes y -en general- para impedir que los palestinos tengan libre acceso al mundo exterior.

Esta situación antinatural ha llevado a una interminable serie de confrontaciones e incidentes durante el último año y medio.

En respuesta, el ejército israelí formuló una estrategia simple y brutal: extender y ampliar la "zona parachoques" bajo su control destruyendo habitaciones palestinas y creando una "zona estéril" en su lugar.

La política fue declarada de manera bien explícita por el general de la reserva Yom Tov Samia, antiguo comandante del Comando Meridional del ejército israelí, en una entrevista en vivo de la radio israelí el 9 de junio de 2001: "EL EJÉRCITO ISRAELÍ DEBE ARRASAR TODAS LAS CASAS dentro de una franja de un ancho de trescientos a cuatrocientos metros... No importa lo que vaya a ser el futuro (final) acuerdo, ésa será nuestra frontera con Egipto (!)... Arafat debe ser castigado; después de cada incidente, hay que arrasar otras dos o tres filas de casas..."

Es precisamente esto lo que el ejército ha estado haciendo, a un ritmo constante y sistemáticamente, desde entonces. Como señalaron varios oradores durante nuestra discusión, el crimen de guerra (y también, en realidad, un crimen ordinario) es agravado por formar parte de una política deliberada y sistemática.

Unas pocas horas antes de que se desatara la última hora de destrucción en Rafah, el Dr. Eyal Gross de la Facultad de Derecho de la Universidad de Tel Aviv, presentó en Tzavta Hall su opinión de que ordenar a un soldado que conduzca una aplanadora para destruir una residencia privada constituye una orden evidentemente ilegal: "Bajo el Derecho Internacional y el Código Militar Israelí, un soldado no tiene sólo el derecho sino que el deber de rehusar la realización de semejante orden. Si fuera llevado a la corte marcial por negarse, puede con afirmar en plena conciencia que está respetando la ley, mientras que el oficial en comando es el culpable de romperla".

Schulamit Aloni, ex Ministro de Educación, y matriarca del movimiento israelí por la paz y los Derechos Humanos, fue aún más directa: "Ha llegado el momento de que comencemos a preparar las actas de acusación contra los criminales de guerra israelíes, ya que nadie más lo hace". Lo dijo en el podio del acto en Tzavta ayer, y lo repitió en la televisión hoy.