El Mundo - Domingo, 10 de marzo de 2002
Primeros 'daños colaterales' por la 'operación Anaconda'
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Al menos dieciséis civiles afganos mueren en una provincia próxima a los combates, al ser atacado su convoy por la aviación de EE.UU. JOSE LUIS LOBO. Enviado especial. KABUL. La operación Anaconda contra los últimos focos de resistencia talibán y de Al Qaeda en Afganistán ha provocado sus primeros daños colaterales. Al menos dieciséis civiles, entre ellos varias mujeres y niños, han muerto en la provincia afgana de Paktika al ser atacado por aviones y helicópteros estadounidenses el convoy en el que viajaban, cuando se dirigían a una localidad próxima a la frontera de Pakistán para participar en una ceremonia religiosa. El incidente, del que ayer se hicieron eco la agencia de noticias Afghan Islamic Press (considerada próxima al depuesto régimen talibán) y el diario independiente paquistaní Dawn, se produjo el pasado jueves al este de Paktika, provincia limítrofe con la de Paktia, donde ayer continuaba, por octavo día consecutivo, la ofensiva desencadenada por EE.UU. y sus aliados contra los guerrilleros de Al Qaeda atrincherados en las montañas próximas a Gardez. El convoy atacado lo formaban varios vehículos todoterreno en el que viajaban alrededor de treinta personas, todas pertenecientes a la tribu afgana de los Kharoti. El jefe del clan, Machhi Dad, fue detenido el pasado mes de febrero por tropas estadounidenses, acusado de dar cobijo a milicianos de la organización apadrinada por Osama bin Laden. Al parecer, los vehículos bombardeados se dirigían a un santuario próximo a la frontera con Pakistán para sacrificar varios corderos y rezar por la liberación de su líder. Testigos presenciales citados tanto por Dawn como por Afghan Islamic Press aseguran que uno de los automóviles, en el que viajaban 16 personas, fue atacado por sucesivas oleadas de bombarderos y helicópteros norteamericanos entre las localidades de Landai Doag y Shakeen, a sólo cinco kilómetros de la frontera paquistaní. Todos sus ocupantes, incluidos seis miembros de una misma familia, murieron carbonizados, según las mismas fuentes. Por su parte, France Press eleva el número de víctimas mortales a veintitrés. La agencia, que citaba a dirigentes locales de Paktika, informó de que, tras el ataque al convoy de peregrinos, los aviones estadounidenses enfilaron hacia el templo en el que aquéllos pretendían realizar el sacrificio en honor de su jefe tribal, y soltaron sus bombas, matando a otras siete personas. Los responsables militares de la operación Anaconda guardaron ayer silencio sobre el supuesto error cometido por sus pilotos. El pasado mes de diciembre, en un incidente similar ocurrido en la vecina provincia de Paktia, sesenta y cinco civiles afganos murieron al ser bombardeada la caravana de vehículos en la que viajaban. En aquella ocasión, EE.UU. aseguró que se trataba, en realidad, de un convoy que trasladaba a varios líderes de Al Qaeda, pero varios supervivientes y habitantes de aquella región dijeron que las víctimas se dirigían a Kabul para asistir a la ceremonia de constitución del Gobierno provisional afgano. Nuevo parón Mientras tanto, la operación Anaconda volvió a sufrir ayer un nuevo parón a causa del empeoramiento de las condiciones climatológicas en la región de Gardez, capital de la provincia de Paktia. El fuerte viento, la lluvia, la nieve y el brusco descenso de las temperaturas paralizaron casi por completo los combates, frustrando, así, los deseos estadounidenses de acabar con la resistencia de los milicianos radicales no más tarde de este fin de semana. Los refuerzos militares que el Gobierno de Karzai envió al campo de batalla, situado a unos ciento cincuenta kilómetros al sur de Kabul, también fueron víctimas de las inclemencias del tiempo. Un batallón de unos mil hombres, que había partido el día anterior desde la capital, y una columna de carros blindados, quedaron atrapados en el fango antes de alcanzar su destino final, en la cadena montañosa próxima a Gardez. Pero la llegada de los hombres enviados por el ministro afgano de Defensa, Mohamed Fahim, de origen tayiko, no son bienvenidos por los dirigentes locales pastunes. "Los norteamericanos nos han dicho que no luchemos [entre grupos étnicos], pero lo haremos si se quedan las fuerzas de Fahim", reconocía un líder pastún. Un portavoz militar estadounidense aseguró ayer en la base aérea de Bagram, donde se ubica el centro de mando, los talibán y los partidarios armados de Bin Laden que aún resisten en las montañas de Gardez apenas deben superar ya los dos centenares, y que varios de ellos habían sido capturados y eran interrogados, aunque no precisó cuántos. |
La Jornada - Domingo 10 de marzo de 2002
Mueren 23 civiles afganos en Paktia por bombardeos estadunidenses
Prepara EU el "asalto final" contra los 200 combatientes
que resisten en las montañas
Fallecieron hasta ahora en Arma 500 milicianos de Al Qaeda: portavoz de la coalición
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AFP Gardez, 9 de marzo. Las fuerzas estadunidenses estaban preparando hoy el "asalto final" contra los doscientos hombres de Al Qaeda que aún resisten en las glaciales montañas de Arma, en el este de Afganistán, mientras en la provincia de Paktia veintitrés personas murieron en ataques aéreos, según responsables locales. La coalición internacional esperaba aprovechar la mejoría del tiempo para lanzar ese asalto tras la tormenta de nieve que duró veinticuatro horas, lo que perturbó la ofensiva que lleva a cabo desde el 2 de marzo a unos tres mil metros de altura. El cielo se despejó a mediodía del sábado, y se oyeron cuatro potentes explosiones en las montañas, señal de nuevos bombardeos, informó un periodista de la AFP en Gardez, capital de la provincia de Paktia, a unos cuarenta kilómetros de la zona de los combates. Según el Pentágono, ya no quedan más que doscientos hombres de Al Qaeda atrincherados en las montañas de Paktia. La intensidad de los combates descendió desde el viernes y el frío y el mal tiempo deberían favorecer a las tropas estadunidenses al hacer la vida "más difícil en tierra", consideró un portavoz de la coalición, mayor Bryan Hilferty, en la base de Bagraml. Hilferty afirmó que más de quinientos combatientes de Al Qaeda murieron hasta ahora, mientras los aliados perdieron once hombres, ocho estadunidenses y tres afganos. Responsables locales interrogados por teléfono desde Islamabad señalaron que veintitrés personas, incluidas mujeres y niños, murieron en ataques aéreos en Paktia. Según las fuentes, las víctimas se dirigían a un templo local para rezar por la liberación de un jefe tribal detenido por los estadunidenses por apoyar a la red Al Qaeda, de Osama Bin Laden, cuando una de las camionetas en las que viajaban fue atacada por un avión de Estados Unidos. Las dieciséis personas que iban a bordo, entre ellas diez mujeres y niños, murieron. Después, el templo fue bombardeado y murieron otras siete personas, indicó otro responsable de la localidad. Por su parte, miembros de Al Qaeda atrincherados en las montañas de Arma disponen de electricidad y televisión y están dispuestos a combatir hasta el final, según testimonio difundido por la revista Newsweek. El semanario, que pudo interrogar a un afgano que pasó la semana en las cuevas, Abdul Rahman Beheshti, señaló en su página de Internet que el complejo de cuevas con múltiples entradas dispone de electricidad suministrada por paneles solares. Algunas paredes están cubiertas de tapices para amortiguar el ruido de las bombas. Los combatientes tienen té, azúcar, harina, frutas y caramelos, y pueden mirar televisión y escuchar la radio. Asimismo, Francia ha rechazado ciertas misiones de bombardeos fijadas por Estados Unidos en la operación Anaconda, por considerar que significaban un importante riesgo para la población. Fuentes francesas indicaron al diario Le Monde que se negaron a realizar algunos bombardeos que se les pidió ejecutar, a causa de diferencias de apreciación con Estados Unidos sobre el impacto potencial de los mismos, sin precisar cuántas misiones fueron rechazadas. |