El País - Domingo, 10 de marzo de 2002

Once muertos en otro ataque suicida
en un café del centro de Jerusalén

14 muertos y más de cien heridos en dos atentados suicidas, uno de ellos en un café abarrotado

FERRAN SALES. Jerusalén.

Un doble atentado suicida sacudió ayer por la noche Israel, al finalizar la fiesta religiosa del Shabat. En Jerusalén, un suicida se autoinmolaba en el interior de una cafetería, situada a poco menos de cien metros de la residencia del primer ministro Ariel Sharon provocando al menos once muertos y más de cincuenta heridos.

En Netanya, en la costa del mediterráneo, dos activistas disparaban y lanzaban granadas en un paseo del centro de la ciudad ocasionando tres muertos, entre ellos un bebé, y medio centenar de heridos.

Era la respuesta de los radicales a las operaciones de limpieza que las tropas israelíes están llevando a termino en los campos de refugiados palestinos.

Poco antes de las once de la noche, cuando Jerusalén había empezado a desperezarse después de haber vivido en silencio y recogimiento la fiesta religiosa del Shabat, un comando suicida hacia estallar su carga de explosivos en el interior de la cafetería Moment, situada en la calle Azza, en el barrio de Rahavia, provocando once muertos y más de cincuenta heridos.

El atentado se produjo a poco menos de cien metros de la residencia del primer ministro Ariel Sharon, en un lugar especialmente controlado por las fuerzas de seguridad, que mantienen un férreo control sobre los viandantes que pasan por la zona y en los que se han colocado bloques de cemento y osbstáculos para impedir las acciones terroristas.

Inexplicablemente un hombre, un palestino, logró sortear estos controles y entrar en la cafetería Moment, en la hora y el día más concurrido de la semana.

La explosión resonó por todo Jerusalén Oeste. El comedor principal del establecimiento, que hacía pocos meses había sido renovado, se tiñó de sangre. Las paredes se llenaron de restos de carne y vísceras humanas, presumiblemente del suicida, mientras que en el suelo yacían los cadáveres de once clientes.

Helicópteros de combate, dotados con potentes proyectores, empezaron a barrer la noche buscando por toda la ciudad los rastros invisibles de los cómplices del ataque.

La ciudad revivía así la tensión en la que se sumergió hace exactamente una semana, cuando un suicida se autoinmoló en las puertas de una sinagoga, en el barrio religioso de Mea Sharim provocando una decena de muertos, entre ellos cinco niños.

Pocas horas antes, otro atentado suicida, este en la ciudad balneario de Netanya, a unos cincuenta kilómetros al norte de Tel Aviv, convertía la noche de salida del Shabat en una tragedia.

Dos palestinos armados, uno de ellos disfrazado de policía, irrumpieron en el vestíbulo del hotel Jeremy para lanzar una bomba granada, matando a dos personas e hiriendo a otros cuatro clientes.

Luego, como si no les importara nada la huida y su destino fuera morir en la operación, los dos hombres empezaron a disparar con sus fusiles automáticos sobre la multitud, provocando cerca de medio centenar de heridos, uno de ellos muy grave. En pleno caos de sangre, la policía logró abatir a los tiradores a las puertas de otro hotel cercano.

El Movimiento de la Resistencia Islámica (Hamás) se atribuyó el atentado suicida. En un comunicado difundido en la ciudad cisjordana de Hebrón, Hamás asumió la autoría del atentado y señaló que su autor material fue uno de sus militantes llamado Ismail Vurani.

El jefe de la Policía de Jerusalén, Micky Levy, dijo que se trataba de un "atentado muy duro" y que aparentemente el suicida activó una "gran carga de explosivos, de lo que se deduce el alto número de víctimas".

El atentado de Netanya fue reivindicado por las Brigadas de los Mártires de Al Aqsa, una formación clandestina configurada por militantes radicales de Al Fatah.

Los dos atentados están enrazidos en Tulkarem, una ciudad autónoma palestina, situada a poco menos de treinta kilómetros al este de Netanya, donde se encuentra fuertemente implantada esta organización, uno de cuyos principales dirigentes fue Raed Al Karmi, abatido en una operación de guerra sucia por disparos de un misil del Ejército israelí el pasado 14 de enero. Desde esta fecha, los hombres de las Brigadas de los Mártires de Al Aqsa han jurado morir matando.

La ofensiva de las Brigadas de Al Aqsa es una respuesta directa e inmediata a las operaciones de limpieza que el Ejército israelí ha venido efectuando en las dos últimas semanas en los campos de refugiados de Cisjordania.

El punto culminante de esta operación ha estado en las últimas horas en los dos campos de refugiados de Tulkarem, donde se han registrado más de veinte muertos y el Ejército ha tomado seiscientos prisioneros.

Estas operaciones proseguían ayer a última hora de la noche en los campos, situados en el término municipal de Belén, en los que se amontonan mas de trece mil refugiados.

Varios tanques del Ejército israelí llevaron a cabo anoche una incursión y dispararon obuses contra el campo de refugiados de Tel al Sultán, al este de Rafa, en el sur de Gaza, según informaron fuentes de los servicios de seguridad palestinos.

Los dos atentados palestinos perpetrados la noche de ayer buscan sabotear la misión del mediador estadounidense Anthony Zinni, esperado para la próxima semana en la región, según afirmó anoche un portavoz hebreo que responsabilizó al presidente palestino, Yasir Arafat, de los ataques, informa France Presse.

"Algunos, por parte palestina, están decididos a que la misión del general Zinni fracase. Nos acordamos de que hicieron lo mismo cuando vino [el pasado mes de noviembre]", declaró el portavoz Arye Mekel, en referencia a una oleada de atentados que acompañó a la visita del ex general a la región. "Acusamos a Arafat, acusamos a la Autoridad Palestina, porque es él [Arafat] el que ha empezado todo", añadió.


Anoche, el ministro español de Asuntos Exteriores, Josep Piqué, contactó telefónicamente con el ministro palestino de Cooperación Internacional, Nabil Shaat, y sus colegas de Rusia, Igor Ivanov, y de Irán, Kamal Jarazi, para intercambiar ideas que puedan ayudar a acabar con la escalada de violencia en Oriente Próximo, informa Efe.

Según el subdirector de la Oficina de Información Diplomática (OID), Julio Albi, Piqué ya se puso en contacto el pasado viernes con los ministros de Relaciones Exteriores de Francia, Hubert Védrine; Holanda, Jozias van Aartsen; y el secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, en el mismo sentido.

Las intensas gestiones de Piqué, cuyo Gobierno ostenta este semestre la presidencia rotatoria de la Unión Europea, se producen después de dos jornadas especialmente sangrientas en los territorios palestinos.


Campos 'limpios'

Ariel Sharon ha conseguido en un tiempo récord de dos semanas limpiar la mitad de los campos de refugiados de Cisjordania. La operación, que empezó en Nablús y Yenín, ha continuado en los últimos días con los de Tulkarem, para proseguir desde la noche de ayer con los tres de Belén (Dheisdeh, Aida y Beit Yibrín).

Las fuerzas israelíes parecen reservarse para el fin el asalto a los campos de Ramala, en especial los de Amari y Qalandia, plazas fuertes del militantismo radical. Amari, con cerca de ocho mil habitantes, se fortifica día a día, mientras la prensa internacional establece su observatorio en las habitaciones del hotel City Inn.

La operación militar sobre los campos ha provocado las críticas de la comunidad internacional, pero también de la prensa israelí, que en los últimos días ha empezado a acusar a Sharon de 'llevar a cabo una política de fuerza bruta', según escribía en el periódico Haaretz Yoel Marcus, en otro tiempo firme defensor de la política del primer ministro.

El Mundo - Domingo, 10 de marzo de 2002

UNA GUERRA NO DECLARADA

Un kamikaze mata a once israelíes en un café
a cien metros de la residencia de Sharon

El atacante, de 22 años, se inmoló activando un potente explosivo. Un centenar de personas resultaron heridas. Hamas y el brazo armado de Fatah se atribuyen el atentado. La UE y EE.UU. pedirán hoy a Israel un alto el fuego.

MIGUEL MURADO. Especial para EL MUNDO.

JERUSALÉN.- Fue una pesadilla casi en directo. La casi totalidad del país se encontraba pegada a los televisores y las radios para conocer las últimas informaciones de un atentado en la ciudad de Netania cuando llegó la noticia de otro ataque todavía peor.

Una explosión en una cafetería de Jerusalén había matado a al menos once personas y causado heridas a un centenar. El local se encuentra en el centro de la ciudad, en una zona muy frecuentada por los jóvenes.

Era la represalia de los radicales palestinos por la sangrienta ofensiva israelí que en esta semana se ha cobrado cerca de un centenar de vidas.

El primer ministro israelí, Ariel Sharon, que ordenó esa ofensiva, se encontró con que la represalia llegaba a las mismas puertas de su casa. El lugar del atentado, una cafetería llamada Moment situada en un elegante barrio residencial de la ciudad, se encuentra a cien metros escasos de la residencia oficial de Ariel Sharon.

El ataque fue obra de un joven terrorista suicida palestino de veintidós años.

Según el testimonio de una camarera del Moment que ha sobrevivido, el kamikaze se colocó en la puerta del local y, fríamente, detonó el artefacto que llevaba consigo.

La calle de Gaza, donde se halla la cafetería atacada, es un área muy popular sobre todo entre los israelíes jóvenes. El local se hallaba atestado de gente que cenaba fuera tras el fin del descanso semanal del shabat judío. Quedó completamente destrozado y cubierto de sangre. Afuera, las escenas de caos entre los viandantes fueron recogidas por las cámaras de seguridad de los bancos que hay en la zona.

La autoría del ataque ha sido revindicado por las Brigadas de los Mártires de al-Aqsa y también por las Brigadas Izzedim al-Kassam, brazo armado de la organización islamista Hamás.

Poco después, la aviación israelí bombardeaba Ramala y Hebrón en represalia. A primera hora de la madrugada se había informado ya de un muerto y numerosos heridos. El fallecido es Samer Karim Oweiss, hermano de Abdel Karim Oweiss, activista de Fatah, el partido del presidente Arafat. Fue alcanzado por un misil cuando viajaba en su vehículo particular. El hermano, que figura en la lista de personas buscadas por Israel, era el presunto blanco del bombardeo, según fuentes palestinas.

La tragedia de Jerusalén oscureció por momento el atentado de Netania, ocurrido poco antes, en el que tres francotiradores palestinos abrieron fuego sobre la multitud en una calle peatonal de esa localidad. Al menos una persona murió en ese ataque y otras treinta resultaron heridas. Los tres terroristas fueron posteriormente abatidos por las fuerzas de seguridad. Según testigos presenciales, unos de los atacantes iba vestido con un uniforme de la Policía israelí.

Casi simultáneamente al atentado de Jerusalén se registraba otra violenta explosión en la localidad costera israelí de Ashdod (en el norte de Gaza). Pese al terror desatado por la oleada de ataques, finalmente resultó ser una falsa alarma. Un oficial del Ministerio de Exteriores israelí, Gideon Meir, dijo que los últimos ataques suicidas han sido diseñados para obstruir la misión de Zinni en la región, esperado para la próxima semana en la región. Meir responsabilizó al presidente palestino, Yasir Arafat, de los ataques.

"Algunos, por parte palestina, están decididos a que la misión del general Zinni fracase. Nos acordamos de que hicieron lo mismo cuando vino el pasado mes de noviembre", declaró a France Press el portavoz Arye Mekel, en referencia a una oleada de atentados que acompañó a la visita del ex general de Marines a la región.

"Acusamos a Arafat, acusamos a la Autoridad (Nacional) Palestina, porque es él (Arafat) el que ha empezado todo", añadió.

La cadena de atentados llegaba ayer tras lo que ya se conoce en medios palestinos como el Viernes Sangriento, en el que al menos cuarenta y seis personas, casi todos ellos palestinos, perdieron la vida en diversas operaciones del Ejército israelí.

Los cruentos episodios del día anterior todavía seguían cobrándose vidas el sábado, como la de un joven que murió en Tulkarem de sus heridas del viernes. En esta ciudad y en sus campos de refugiados, centenares de guerrilleros que se habían rendido durante la noche esperaban en largas filas a conocer su suerte, muchos de ellos con los ojos vendados. La mayoría de estos prisioneros está siendo trasladada a Israel para ser interrogada por la seguridad hebrea.

No son sólo los guerrilleros. Durante todo el día de ayer, por medio de megáfonos, los militares israelíes ordenaban entregarse a todos los varones de la localidad para ser investigados. Los reos están concentrados en una escuela de Naciones Unidas y entre ellos hay desde niños de doce años hasta ancianos.

Las autoridades militares israelíes han presentado la docena de cohetes Kassam 2 y el centenar de armas ligeras incautadas, como pruebas de que Tulkarem y sus campos de refugiados son "centros de actividades terroristas".

Un centenar de guerrilleros palestinos se han hecho fuertes en uno de los campos y ayer se negaban todavía a rendirse. Se cree que se trata de un grupo formado por militantes de las Brigadas de los Mártires de Al Aqsa.

Tiroteo

Otro foco de tensión permanece encendido en Belén, donde los tanques volvieron a entrar en los campos de refugiados de la ciudad, los cuales mantienen cercados desde el jueves. A última hora de la tarde se escuchaba un fuerte tiroteo en el campo de Deheishe.

En un tercer campo que se encuentra en el centro de la ciudad, Al Aza, una adolescente palestina de catorce años fue alcanzada en el vientre por disparos del Ejército israelí mientras se encontraba en su casa.

Antes, durante la noche, dos activistas palestinos habían muerto en un ataque frustrado contra el puesto fronterizo de Erez, en Gaza.

Gaza ha sido también el escenario de tres oleadas de bombardeos. Helicópteros israelíes dispararon varios misiles contra edificios pertenecientes a la seguridad palestina, incluida la dirección general penitenciaria, que se halla en el centro de la capital.

En Jan Yunes, los helicópteros y los blindados destruyeron varias casas que, según el Ejército israelí, eran empleadas por francotiradores palestinos para disparar sobre los asentamientos judíos vecinos.

Los bombardeos prosiguieron a lo largo del día de ayer, esta vez en Cisjordania. Nablus fue atacada al menos dos veces, primero por los helicópteros Apache y luego por cazabombarderos F-16 del Ejército israelí.