El País - Martes, 2 de abril de 2002

Hombres enmascarados ejecutan sumariamente
a once palestinos acusados de informar a Israel

Ocho de ellos se encontraban bajo custodia policial en el momento de su asesinato

Á. ESPINOSA. Belén.

Once palestinos acusados de colaboracionismo con Israel fueron sumariamente ejecutados ayer en tres incidentes separados en Tulkarem, Qalquilya y Belén (Cisjordania).

Tanto los ocho supuestos colaboracionistas de Tulkarem como los dos de Qalquilya se encontraban bajo custodia policial antes de la entrada de los tanques israelíes. En el último mes, dieciséis palestinos han sido asesinados por otros palestinos por sospechas de traición. 'Sí, he oído que han matado a un colaboracionista esta madrugada', relataba sin demasiado interés por profundizar en el tema un joven de Belén.

Se trataba de Mahmud Rahamie, de veintiún años, que había enviado información por e-mail a Israel. Unos periodistas de Reuters pudieron grabar su ejecución, pero los asesinos incautaron la cinta. 'Ha debido de ser ahí, detrás de esas casas', señalaba el joven, indicando el entramado de callejuelas que se extiende a la derecha de la iglesia de la Natividad. 'No es el primero, ya mataron a otros dos: pasaban información por ordenador a los israelíes', añade como si fuera una justificación.

No hay huellas de la ejecución. Nadie sabe qué ha pasado con el cadáver ni quiénes son sus parientes. Y, si lo saben, no quieren dar detalles. La traición, probada o no, es un gran deshonor para una familia palestina. Las lágrimas se derraman en casa, y la mayoría de las veces ni siquiera se tiene una tumba a la que llevar flores.

'En Law siempre hemos condenado las ejecuciones sin un proceso legal como es debido', manifestó ayer a EL PAÍS Jader Shukeirat, director general del capítulo palestino de esa organización de defensa de los Derechos Humanos. 'Reiteramos nuestro llamamiento a que, incluso en las actuales circunstancias, se respete el Estado de Derecho', dijo antes de añadir: 'sin el ataque israelí, estas muertes no se hubieran producido'.

Según los testimonios recogidos por Law, ante el avance de los carros de combate israelíes sobre Tulkarem, los responsables de la cárcel optaron por liberar a los detenidos. Los ocho sospechosos de colaboracionismo, sin embargo, fueron trasladados a una comisaría, donde dos hombres armados y enmascarados les ejecutaron a sangre fría. Los policías que les vigilaban habían abandonado el puesto.

Poco antes, en la también sitiada ciudad de Qalquilya, testigos relataron que se habían encontrado en la calle los cuerpos de dos 'colaboracionistas de Israel' con signos de balas. Eran Iyad Abu Ishab, de veinte años y Walid Radwan, de veintidós años. Al parecer, habían sido detenidos con anterioridad por la Seguridad Preventiva palestina y fueron ejecutados.

Estas venganzas siempre han constituido un asunto delicado para los responsables palestinos. Durante la primera Intifada, las atribuían a la ausencia de un sistema judicial propio, pero, establecida la Autoridad Palestina, resultan altamente embarazosas.

'Por supuesto que estamos en contra, pero ¿qué podemos hacer para evitarlo?', se disculpaba un ministro de Arafat.

Al Haq es otra organización palestinas que se ha mostrado activa en denunciar los asesinatos de los sospechosos de traición. Sin embargo, en la noche del sábado al domingo, soldados israelíes entraron en sus oficinas de Ramala y detuvieron al empleado que montaba guardia en ellas. Su voz en defensa del respeto a los Derechos Humanos ha quedado silenciada.

El Mundo - Martes, 2 de abril de 2002

Israel estrecha el cerco a Yasir Arafat
y amplía el asedio a otras localidades palestinas

Dos muertos en un atentado con coche bomba en Jerusalén. El Ejército utiliza a sesenta palestinos como 'escudos humanos'. Enmascarados ejecutan a once sospechosos de colaborar con el Gobierno de Sharon.

MIGUEL MURADO. Especial para EL MUNDO.

JERUSALÉN. El aislamiento de Arafat es ya algo más que metafórico. Según algunas informaciones, las tropas israelíes que lo mantienen recluido en su residencia de Ramala estarían interfiriendo sus comunicaciones en un intento de tapar la boca al líder palestino.

En el resto de Cisjordania, mientras tanto, el Ejército israelí intensificó su ofensiva. Ayer ocupó Kalkilia, Tulkarem, Beit Jala y el campo de refugiados de Dheishé, próximo a la localidad de Belén.

En su avance, las tropas enviadas por Sharon utilizan métodos cada vez más brutales. Anoche, según informaron responsables de la Autoridad Palestina, el Ejército utilizó como escudos humanos a sesenta personas, a las que obligó a caminar delante de los tanques, mientras se acercaba a las dependencias del servicio de seguridad preventiva, donde se encuentran cuatrocientos palestinos al mando del coronel Jibril Rajub.

En el interior del búnker de Arafat, el agua y las medicinas vuelven a escasear. Un convoy de ayuda del Patriarcado católico de Jerusalén fue bloqueado por el Ejército a la entrada de Ramala con el pretexto de que "no se podía garantizar su seguridad".

Arafat permanece encerrado en dos habitaciones junto con un nutrido grupo de colaboradores, activistas internacionales y algunos policías palestinos. Ayer, las fuerzas que mantienen el asedio estaban fortificando el perímetro con sacos terreros y levantaban alambradas de espino. El Gobierno israelí sigue insistiendo en que no tiene intención de dañar al presidente palestino, sino sólo de "aislarle". Al cierre de esta edición, tres violentas explosiones tuvieron lugar en los alrededores del cuartel general del rais.

De hecho, Tawfik Tirawi, jefe de la Inteligencia palestina que se encuentra con Arafat, ha confirmado que el Ejército intenta interferir la señal de los teléfonos móviles del presidente palestino con el fin de dejarlo completamente incomunicado, si bien, según Tirawi, no lo habría conseguido por completo.

Tawfik Tirawi, considerado hasta ahora uno de los elementos más dialogantes en el seno de los servicios secretos palestinos, declaró también que "los últimos atentados suicidas en Israel demuestran que Sharon está consiguiendo el resultado opuesto que pretende".

En el límite 'árabe-judío'

Otro atentado en Jerusalén vino a subrayar sus palabras horas después. En este caso, y de forma casualmente simbólica, un coche estalló justo en el límite entre los sectores árabe y judío de la ciudad. La explosión mató al activista palestino que lo conducía y a un policía, además de herir a otras dos personas levemente. Al parecer, el agente había sospechado del vehículo y le había ordenado detenerse. Escasas horas después, un interlocutor anónimo reivindicó el atentado en nombre de las Brigadas Mártires de Al Aqsa, vinculadas a Al Fatah.

Antes, la ofensiva israelí, lejos de detenerse, se había intensificado para abarcar otras localidades de Cisjordania.

Un centenar de carros de combate inundó la ciudad de Kalkilia, en el norte de Cisjordania, después de cortar el suministro eléctrico y de agua a sus habitantes, al tiempo que doscientos blindados y una formidable fuerza de infantería se concentraba en torno a Belén. Se preparaban para ocupar, horas después, el campo de refugiados de Dheisé.

En Roma, el Papa pedía una oración por esta ciudad que acaba de finalizar las celebraciones del Domingo de Resurrección. La necesitará: sus habitantes aprovechaban ayer las últimas horas de la tarde para pertrecharse de alimentos ante lo que preveían como un ataque inminente y un largo toque de queda.

Pero la situación más grave seguía estando en Ramala. La ciudad de noventa mil habitantes sigue sin agua ni electricidad. Obligados a permanecer en sus casas desde hace cuatro días, sus habitantes empiezan a quedarse sin provisiones. El toque de queda ha vaciado las calles, por las que únicamente circulan los carros de combate.

Ayer, los tanques abrieron fuego contra dos edificios, uno de ellos un hospital. Antes, los militares habían evacuado a la fuerza a los médicos y enfermeras, así como a un grupo de pacifistas europeos que se encontraban allí para servir de escudos humanos. En el resto de la ciudad, los soldados continúan deteniendo a todos los varones de entre quince y cincuenta años y concentrándolos en el vecino asentamiento de Bet-El.

En el lado palestino crece la ira contra los presuntos colaboracionistas de Israel. Ayer, once sospechosos fueron ejecutados en Kalkilia y Belén por palestinos enmascarados.

El conflicto amenaza con extenderse a los países vecinos. De madrugada, un misil katiuska lanzado desde el sur del Líbano hizo explosión cerca de la localidad israelí de Kyryat-Shmona sin causar víctimas ni daños materiales, según responsables de la seguridad israelí.