El País - Sábado, 6 de abril de 2002
ISRAEL OCUPA LOS TERRITORIOS PALESTINOS
La ofensiva israelí deja decenas de muertos
en las ciudades palestinas
Israel planea reabrir un campo de internamiento de prisioneros en el Neguev.
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AGENCIAS. Jerusalén. Los cadáveres de siete palestinos fueron encontrados ayer cerca de la basílica de la Natividad, en la ciudad cisjordana de Belén, y según fuentes palestinas y del Ejército israelí, fueron asesinados a manos palestinas por haber colaborado con Israel. Los cuerpos presentaban señales de tortura, y según indicaron fuentes militares, habían estado previamente bajo control de los organismos de seguridad de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), lo que fue desmentido por fuentes palestinas. Ayer, más de una treintena de palestinos engrosaron la cifra de más de un centenar de muertes desde hace una semana. Mientras, Israel se dispone a reabrir un campo de internamiento de prisioneros en el desierto del Neguev (al sur de Israel) -que ya estuvo operativo durante la primera Intifada-, para acoger a los detenidos palestinos, según indicaron fuentes militares israelíes. "Hay preparativos en curso para la reapertura del campo de Kseiot", señalaron las citadas fuentes. El campo de Kseiot está situado a unos sesenta kilómetros al suroeste de la ciudad de Bersheba. Fuentes de la seguridad palestina denunciaron que, en los últimos tres días, el Ejército israelí ha detenido a setenta palestinos sólo en la ciudad de Belén y los mantine encerrados en lo que fuera el cuartel general de la Autoridad Palestina en esa ciudad. La jornada de ayer fue especialmente violenta. Israel continúa sin descanso su Operación Muro Defensivo en Cisjordania con el argumento de desmantelar las "redes terroristas palestinas", a pesar del llamamiento del presidente estadounindense George W. Bush para que se retire. A los muertos aparecidos en Belén hay que sumar a una niña palestina muerta durante una incursión del Ejército en la aldea cisjordana de Tubas. En la misma operación fueron abatidos seis miembros de la organización integrista Hamás. Según fuentes palestinas un helicóptero disparó numerosos proyectiles contra un edificio en el que se habían atrincherado varios miembros de las Brigadas de los Márires de Al Aqsa, movimiento guerrillero ligado al partido político del presidente de la Autoridad Palestina, Yasir Arafat. Además, diez milicianos palestinos resultaron muertos en combates en Yenín. Seis de ellos fallecieron cuando varios tanques y helicópteros abrieron fuego contra el edificio en el que se encontraban. Según el Ejército israelí, uno de los fallecidos es un importante terrorista al que se responsabiliza, al menos, de planear uno de los atentados suicidas en Israel. Otros cuatro combatientes palestinos murieron en Nablús. Sin embargo, el gobernador palestino de Nablús, Mohamed al Allul, aseguró que catorce palestinos habían muerto en enfrentamientos con el Ejército israelí. En Hebrón, donde el pasado jueves entraron las tropas israelíes, se produjeron numerosos disparos y al menos once personas resultaron heridas en el ataque perpetrado por dos helicópteros contra un vehículo que circulaba cerca de la ciudad. Dos de los heridos se encontraban en estado grave, entre ellos un niño de entre siete y diez años de edad. Por su parte, la aviación israelí sobrevoló el sur de Líbano, pasando a baja altura sobre las ciudades costeras de Tiro y Saida, según indicaron testigos presenciales. Las baterías de defensa antiaérea libanesas dispararon contra los cazabombarderos sin alcanzarlos. Altos mandos del Ejército israelí aseguraron que la guerrilla proiraní de Hezbolá había atacado posiciones militares en el norte de Israel e instalaciones hebreas en los altos del Golán. El Gobierno de Beirut anunció la detención de un grupo de palestinos acusados de lanzar un ataque con cohetes desde territorio libanés sobre el norte de Israel. Se trata de seis hombres que, según la policía, tenían en su poder varios misiles y otras armas. Anoche soldados israelíes entraron en el domicilio del ministro palestino de Información, Yasir Abed Rabbo, en El Bireh, ciudad próxima a Ramalá, según indicó uno de sus próximos que se encontraba presente en el momento del registro. El Ejército registra Belén casa por casa y dispara contra los depósitos de agua 'Esto no tiene nada que ver con la lucha contra el terrorismo' , se queja un sacerdote. ÁNGELES ESPINOSA, ENVIADA ESPECIAL. Belén. Calles desiertas, tiendas vandalizadas, coches aplastados... '¿Es Israel una democracia?', increpa una mujer señalando los destrozos. La basura se pudre al sol mientras el agua corre desbocada calle abajo. Es el último ultraje. En una región donde el agua es un bien tan escaso y preciado como el petróleo, las balas han agujereado los depósitos de las azoteas y los blindados han arrancado las tuberías a su paso, dejando secos los grifos de la ciudad vieja de Belén. El Ejército israelí intensificó ayer en ese sector su registro casa por casa en busca de terroristas. Desde las siete hasta las diez de la mañana, los soldados estuvieron metiendo las narices en todos los edificios de la zona, según cuentan varios vecinos. 'Los que ya han registrado los marcan con una cruz verde', indica uno de ellos mostrando la pared manchada. Muchas tiendas tienen los cierres metálicos reventados. También algunas casas. 'Los forzamos porque estamos buscando armas y terroristas, y cuando llegamos no hay nadie para abrir la puerta', explica el oficial al mando de la compañía que tiene tomado el centro de Belén. En esos registros, asegura, sus hombres se han incautado de dos docenas de armas de fuego, cien cajas de munición y un par de bombas. 'Las tienen muy bien escondidas: debajo de la cama, en los cuartos de los niños, en agujeros en el suelo...'. ¿Y los terroristas? 'La mayoría se refugió en la iglesia', afirma en referencia a la basílica de la Natividad, doscientos metros a su espalda, 'aunque aún hay un par de ellos en estas casas', dice. Según él, los milicianos tienen retenidos a los monjes y otro personal del convento, en total unas sesenta o setenta personas. Anoche, algunos de éstos lograron salir del recinto y el Ejército les escoltó fuera de Belén. 'No disparamos contra los lugares sagrados', subraya cuando se le pregunta por las informaciones de que habían volado la puerta trasera. Imposible de comprobar. El militar, un reservista de treinta y cuatro años que no facilita su nombre, se encontraba de vacaciones en Washington cuando fue llamado a filas. 'Regresé en veinticuatro horas', admite resignado. También reconoce que, en la vida civil, se dedica 'a cosas mejores': trabaja en una empresa de alta tecnología. Su amabilidad se esfuma de repente cuando un rato más tarde descubre que los periodistas han llegado a la plaza de Manger, justo en la acera de enfrente de la basílica. Confiados ante la presencia de extranjeros, unos vecinos cruzan el umbral de su casa por primera vez en cinco días. 'No hay más Belén, lo han destrozado todo', denuncian mientras muestran a la periodista los daños que un proyectil ha causado en un domicilio particular. 'Tenemos miedo', confiesa una mujer, 'están matando a nuestros hijos'. 'Son unos bárbaros', apostilla una vecina que se une al corrillo en el patio de la casa. Poco después, el Ejército levantó durante un par de horas el toque de queda. 'Esto no tiene nada que ver con la lucha contra el terrorismo. Se trata de acabar con la esperanza y la ilusión de un pueblo', asegura el reverendo Mitri Rahem, de la cercana iglesia de Navidad (luterana). 'Estuve implicado en el Programa Belén 2000 y miren en qué ha quedado todo. En dos días se ha perdido una inversión de doscientos millones de dólares', explica. 'Esta calle está levantada con dinero de los contribuyentes alemanes', añade como si quisiera despertar la conciencia de quienes la han pagado. 'Para Israel no habrá líneas rojas mientras la Unión Europea y Estados Unidos le sigan dando su autorización', concluye desanimado por el resultado de la visita de la delegación europea (compuesta por Josep Piqué y Javier Solana) el día anterior. 'Vivimos aquí y no nos vamos a ir. Es nuestra tierra. No van a echarnos', manifiesta con vehemencia el doctor Ahmed, un pediatra que ha desafiado el toque de queda para atender una urgencia. 'No se puede diagnosticar a un niño por teléfono', añade como si hiciera falta una explicación. Quien sí ha tenido que ejercer por vía telefónica es Peter Qumri, el director del hospital general de Belén (situado en la localidad de Beit Yala, en puridad un barrio de esa ciudad palestina). El martes trató de evitar, sin éxito, que un hombre muriera desangrado en la calle. La noche pasada, uno de los encerrados en la basílica de la Natividad le llamó para pedirle instrucciones sobre cómo tratar una pierna con herida de bala y fractura. 'Me dijo que se le está poniendo oscura, así que hay poco que se pueda hacer mientras no nos dejen enviar una ambulancia', relata impotente este cirujano. Su hospital sólo ha recibido cuatro heridos en estos cinco días. 'Los trajimos debajo de unos cadáveres que nos autorizaron a recoger', explica antes de aclarar que tienen registrados otros treinta y siete heridos más, pero que los israelíes no les permiten atenderles. Según su testimonio, las ambulancias de la Media Luna Roja sólo están autorizadas a trasladar enfermos ajenos al conflicto (y tras un complejo proceso de coordinación) y a recoger muertos. Ocho se amontonan ya en la morgue del hospital. 'La Cruz Roja Internacional está completamente politizada', denuncia Qumri. 'Ayer me llamaron para ver qué necesitaba, pero me dijeron que no pueden mandar un equipo médico y comida a la Natividad, entonces para qué sirve la Convención de Ginebra; les respondí que sus simpatías no son suficiente'. Periodistas bajo el fuego de Israel Los periodistas que cubrían ayer la reunión entre Zinni y Arafat fueron atacados por soldados israelíes con gases lacrimógenos y granadas de ruido cuando se acercaron al edificio donde está confinado el presidente palestino. Un tanque israelí dirigió su cañón contra ellos cuando intentaron burlar a los soldados. |
El Mundo - Sábado, 6 de abril de 2002
ORIENTE PRÓXIMO / UNA GUERRA NO DECLARADA
Israel llevará a los detenidos a un campo de concentración
El centro funcionó en la primera Infifada y se encuentra en el desierto del Neguev
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MIGUEL MURADO. Especial para EL MUNDO. JERUSALÉN. Israel pondrá en un campo de concentración en el desierto a los cientos de palestinos detenidos durante sus operaciones en Cisjordania, revelaron ayer fuentes militares israelíes. El campo en cuestión será habilitado en el desierto del Neguev, en un lugar llamado Kseiot, a unos sesenta kilómetros al sur de la ciudad de Bersheva. Se trata, en realidad, de una reapertura: ése era el emplazamiento de Ansar 3, un gigantesco centro de detención que funcionó durante los años de la primera Intifada (1987-1993). Ansar 3, descrito con frecuencia como "una ciudad de alambre de espino", fue cerrado a consecuencia de los Acuerdos de Oslo. Hasta el momento, el Ejército israelí ha capturado a cerca de dos mil personas a lo largo de sus operaciones en Cisjordania y se prevé que, al término de las incursiones, el número se haya incluso doblado. Un portavoz militar aseguró que entre estos detenidos se encuentran "peligrosos terroristas" que el Ejército cuantifica como unos doscientos. Pero Ansar 3 podría quedarse pequeño antes incluso de su reinauguración.Varios centenares más de palestinos fueron detenidos ayer en la región de Belén, incluidos ciento cincuenta capturados a la salida de la oración del viernes en la mezquita de al-Jader. Allí, y en otras localidades de Cisjordania, la ofensiva israelí prosigue imparable. A su paso, va dejando cada día al descubierto laboratorios para la fabricación de explosivos y depósitos de armas. Pero también un reguero de víctimas, muchas de ellas civiles. Los enfrentamientos más duros se están dando en Yenín, donde murieron un soldado israelí y un policía palestino; y sobre todo en la región de Nablus. La tragedia también sobrevoló la ciudad de Hebrón, donde un helicóptero de la fuerza aérea israelí disparó misiles contra el vehículo en el que, supuestamente, viajaba un miembro de la Yihad Islámica. No resultó ser así, y los cohetes hirieron en cambio a once personas que se encontraban en las cercanías.Varios de los heridos son niños. A su vez, en Ramala, un grupo de periodistas internacionales que esperaban cubrir el encuentro de Zinni con Arafat fueron disparados con balas de acero recubiertas de caucho, según denunciaron. Israel lo ha negado. Por otra parte, en Belén continuaba ayer la tensa situación en torno a la Basílica de la Natividad, donde doscientos milicianos palestinos se encuentran rodeados por los soldados israelíes. Aunque, a efectos propagandísticos, el Ejército insiste en referirse a los religiosos como "rehenes", lo cierto es que los clérigos están prestando auxilio a los milicianos. Ayer, la salida de varios de estos religiosos confirmó las informaciones que hablaban de una negociación para impedir que el Ejército israelí asalte la Basílica, considerada uno de los lugares más santos para millones de cristianos. Jornada de sangre en Nablus JERUSALÉN. El día de ayer fue especialmente sangriento en los territorios palestinos. Por la noche, los tanques israelíes atacaron un edificio situado en el barrio de Jazmín, en el centro de Nablus, en el que se encontraban al menos ochenta personas, incluyendo ancianos, mujeres y niños, informa France Press. Las tropas israelíes rodearon el inmueble y ordenaron salir a los varones entre quince y cincuenta años. Ante la negativa de éstos, comenzaron a bombardearlo con armamento pesado. Al cierre de esta edición se desconocía la cifra de víctimas. En la localidad de Tubas, al norte de Nablus un helicóptero artillado atacó con misiles un inmueble y acabó con la vida de seis activistas de Hamás. Entre los fallecidos figura un alto jefe de la organizción, Qais Edwan, responsable del último atentado en Netania, en el que murieron veintiséis israelíes. Un líder de las Brigadas de los Mártires de Al Aqsa, vinculado a Al Fatah de Arafat, murió cuando se encontraba manipulando explosivos, también en la ciudad autónoma de Nablus. Tiroteos contra ambulancias T. BENITEZ DE LUGO. Esp. para EL MUNDO. GINEBRA. La multiplicación de tiroteos deliberados contra las ambulancias en los territorios palestinos ocupados por Israel y los obstáculos colocados para impedir sus misiones de socorro a la población civil fueron denunciados ayer en Ginebra por el Organismo de Obras Públicas y de Socorro de la ONU para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo(OOPS). "Teniendo en cuenta el elevado número de vehículos alcanzados desde el comienzo de la segunda Intifada ciento ochenta y cinco ambulancias, 75% de las cuales pertenecía al OOPS , los impactos no pueden haber sido provocados por balas perdidas, sino por tiroteos intencionados", declaró Peter Hansen, comisario general de la OOPS. Hansen señaló que unos ciento veinte vehículos han sido tiroteados durante la actual operación militar israelí. Además, unos trescientos cincuenta vehículos no consiguieron la autorización necesaria para llegar hasta los enfermos y heridos o fueron retrasados durante su trayectoria en los puestos de control. |