El País - Martes, 9 de abril de 2002
ISRAEL OCUPA LOS TERRITORIOS PALESTINOS
El Ejército israelí toma el centro de Nablús
entre decenas de muertos y cientos de detenidos
Los combatientes palestinos ofrecen una feroz resistencia a los soldados en Yenín
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A. ESPINOSA. Cruce de Elon More. Faltan dos kilómetros para Nablús, pero el último control militar resulta imposible de esquivar. Pasa un helicóptero. Se oye una explosión. Luego, silencio. Un centenar de palestinos se ha rendido, según informa un portavoz militar. Horas más tarde, el Ejército habrá tomado la alcazaba, el último foco de resistencia en esa ciudad palestina. Al norte, en Yenín, los soldados israelíes piden a los residentes del campo de refugiados que salgan de sus casas y se agrupen en la plaza central antes de que empiece el bombardeo. Algunos lo hacen; otros, no. El bombardeo tiene lugar de todos modos. Era el tercer día de combates casa por casa en Nablús. Los carros de combate no caben por las callejuelas de la alcazaba y los soldados tienen que entrar andando, aunque cuentan con la cobertura de los helicópteros Apache. A media tarde habían logrado tomar el control de la ciudad vieja y la rendición de quinientos palestinos, entre ellos doscientos hombres armados, algo que fue negado por fuentes palestinas. Fuentes militares israelíes calculan que medio centenar de palestinos han muerto en los tres días de batalla. Pero la campaña no ha concluido en Nablús. El Ejército rodeaba anoche el barrio de Yasmina, al oeste de la ciudad, donde medio millar de milicianos podrían encontrarse escondidos entre la población civil. En el registro de la ciudad, los militares anunciaron haber encontrado trece laboratorios de explosivos y almacenes de armas y haber detenido a 'decenas de terroristas'. La cadena de televisión árabe Al Yasira cifraba en un centenar los muertos palestinos en Yenín, principal bastión de Yihad Islámica y de Hamás. No sería de extrañar. Los milicianos palestinos atrincherados en este campamento de refugiados han opuesto una de las mayores resistencias a la entrada de las tropas israelíes. Ayer, ante la imposibilidad de hacerles salir de ese cuadrado de seiscientos por seiscientos metros, los soldados optaron por empezar a demoler las casas. Quienes no salieran de sus hogares se arriesgaban a quedar enterrados bajo los escombros. Da idea de la dureza de esos combates el hecho de que el Ejército israelí ha perdido en Yenín a nueve de los trece soldados que han muerto en la Operación Muro Defensivo, los dos últimos ayer. Tiros, explosiones y hasta un incendio afectaron también ayer a la basílica de la Natividad de Belén. Las versiones, una vez más, difieren. Según los palestinos, los soldados israelíes intentaron una vez más forzar su entrada y lanzaron una granada que provocó un incendio. El Ejército, por su parte, terminó admitiendo que había disparado en respuesta a un tiroteo palestino y que el incendio lo provocaron granadas palestinas. Tres hechos eran ciertos: que había habido un incendio, que un francotirador israelí mató a un palestino que salió a apagar el fuego, y que algunas balas han impactado en los muros de la iglesia que millones de cristianos de todo el mundo reverencian como el lugar en el que nació Jesús. Tras la tensión causada por el incendio, el Ejército israelí levantó por unas horas el toque de queda y las calles se llenaron de gente que buscaba alimentos y medicinas. 'Todo el mundo iba con prisa y con temor a los tiroteos esporádicos que no dejaban de oírse en diversas partes de la ciudad', relató una testigo. |
El País - Martes, 9 de abril de 2002
El Supremo israelí rechaza investigar
torturas a los detenidos palestinos
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REUTERS. Jerusalén. El Tribunal Supremo israelí rechazó el domingo, por falta de pruebas, la petición de B'Tselem, una organización de Derechos Humanos israelí, de acabar con la tortura durante los interrogatorios a los detenidos palestinos. La organización pide además la abolición del decreto que impide a los detenidos acceder a un abogado. 'Hemos recibido informaciones de que están torturando a los detenidos en el campo de Orfe en Betunia', afirmó el portavoz de B'Tselem, Lior Yavne, quien pidió 'el cese inmediato de cualquier tipo de presión física en los interrogatorios'. Yavne citó a fuentes israelíes al asegurar que a algunos de los detenidos palestinos se les había encontrado con los tobillos partidos. El comandante de la fuerza aérea israelí, Dan Halutz, negó el sábado las acusaciones y afirmó que los detenidos recibían un trato 'muy humanitario'. 'Una vez que se les ha interrogado, se libera a aquellos que no están involucrados en ninguna acción; sobre los demás, se dicta sentencia', añadió el comandante. Las autoridades israelíes han arrestado a unos dos mil palestinos en los últimos diez días. De ellos, entre seiscientos y setecientos han sido liberados, según fuentes del Ejército israelí. El primer ministro israelí, Ariel Sharon, aseguró ayer en el Parlamento que la mayoría de los detenidos se trataba de terroristas buscados. 'Hemos arrestado a más de mil quinientos hombres buscados, entre ellos quinientos con las manos manchadas de sangre israelí', afirmó. |
El Mundo - Martes, 9 de abril de 2002
"¡Quien se resista, morirá!"
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ORIENTE PRÓXIMO / Los Servicios de Seguridad israelíes detienen en masa a todos los palestinos residentes en el casco viejo de Nablus. El principal foco de resistencia se localiza en el campo de refugiados de Yenín. El enviado de EL MUNDO, testigo de la captura casa por casa de todos los palestinos de entre quince y cincuenta años en Nablus, horas antes de iniciar Israel una retirada en Tulkarem y Kalkilia ALFONSO ROJO. Enviado especial. NABLUS (CISJORDANIA).- Llevan un aparatoso altavoz adosado a la carcasa de uno de sus transportes blindados y recitan el mensaje como una letanía. "¡Todos los hombres deben salir con los brazos en alto y dirigirse a la escuela! ¡Todos los hombres!". El vehículo se desplaza unos metros por la estrecha calle, que marca el perímetro del zoco de Nablus, y el aviso se repite, cada vez más amenazante. "¡Los que tengan armas que salgan con ellas sujetándolas sobre las cabezas! ¡Quien se resista, morirá!", prosigue el mensaje, siempre en árabe. Primero aparece uno, en chancletas y sujetando entre los dedos su cédula de identidad. Se levanta la camisa con aire desvalido, para mostrar que no lleva explosivos adosados al cuerpo. Después sale otro y otro y otro, hasta que la fila de los que se rinden suma muchas docenas. Entre los vencidos, los hay de todas las edades, desde los quince a los cincuenta años, que es a quienes afecta la orden israelí. Viéndoles así, inermes y asustados, es difícil imaginar que algunos se han batido con furia y durante muchas horas contra la apabullante máquina de guerra de Israel. En la escuela, usando los informes que les suministra la tentacular red de colaboradores y los que obtienen sus agentes, los policías israelíes harán la primera criba. Unos palestinos volverán mañana a sus casas. Otros no lo harán en muchos años. Irán a prisión, pero antes, sufrirán el interrogatorio duro, el que permite por ley al investigador agitar al detenido hasta que pierde el sentido. El Sin Beth tiene una extensa red de colaboradores entre los palestinos. La mayor parte son desgraciados, atrapados tras un delito de escasa monta o vencidos por el chantaje o la codicia. Sus informes, sumados a los que aportan los agentes judíos que hablan árabe a la perfección y se infiltran con facilidad, permiten a los Servicios de Seguridad hacerse una clara idea de quién es quién en la nebulosa terrorista palestina. Eso explica la tozudez con la que Ariel Sharon insiste en que al lado de Yasir Arafat, en Ramala, están los asesinos del ministro de Turismo israelí y por lo que reitera que entre los doscientos parapetados en el interior de la Basílica de la Natividad hay gente con delitos de sangre. De vez en cuando se escuchan disparos. También explosiones. Desde donde nosotros estamos, junto al edificio de tres plantas que los militares han convertido en centro de operaciones, la casbah (casco viejo) de Nablus aparece como un confuso revoltijo de tejados, antenas y tendederos, apelotonado alrededor de la cúpula azul turquesa de la mezquina de Al Nasr. Cadáveres en las calles En tiempos normales, ese laberinto sobre el que construyeron su mercado y sus baños los turcos otomanos huele a especias, y en sus tenderetes cuelga la carne de cordero u ofrecen queso de cabra. Hoy, lo que emerge de las callejuelas es el acre olor de la cordita, la peste a basura y el humo. A pesar de los centenares que se han entregado, dentro quedaban al mediodía de ayer pequeños grupos de resistentes. Eran los que no tenían nada que perder, los que figuran con trazo rojo en la lista de los Servicios de Seguridad, como constructores de chalecos bomba, como responsables de la muerte de un colono o como simples sospechosos. Los de Hamas llevan una banda verde anudada a la cabeza. Los de Al Fatah usan una cinta negra. Estaban unidos por su odio a Israel. A la caída del sol, ninguno de ellos seguía vivo. Habían trufado los pasadizos con bombas y cables, conectados a viejas baterías de automóvil. Muchos creyeron que los israelíes cometerían el error de entrar en tromba por la callejuelas, arriesgándose a morir despedazados con los suicidas. No ha sido así. En el perímetro del zoco y sobre las azoteas más altas, los militares emplazaron francotiradores de elite. Usaban fusiles con mira telescópica y disparan con fatal precisión. Muchos de los milicianos cuyos cadáveres yacen todavía sobre el pavimento fueron cazados cuando se movían tranquilos de una casa a otra. Los comandos judíos apenas han avanzado a pecho descubierto por las callejuelas. Han ido progresando despacio, rompiendo los muros interiores de las casas, para pasar de un edificio a otro. Tomado casi entero el zoco de Nablus, el único foco de resistencia es el centro del campo de refugiados de Yenín, donde los palestinos aseguran haber sufrido ya más de un centenar de muertos. |
Página/12, 9 Abril 2002
LOS RESERVISTAS "OBJETORES"
Rebelión en la granja
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Por E. F. Las amenazas del Estado Mayor del Ejército (Tsahal), las presiones políticas y las condenas efectivas a las que se arriesgan no disuadieron a los reservistas israelíes que rehúsan integrarse al ejército para servir en los territorios palestinos. Desde principios del año 2002, catorce militares, activos o en reserva, fueron arrestados por haberse negado a integrarse a las unidades que operan en Cisjordania o la franja de Gaza. De esos catorce, dos son argentinos: el primero, Sergio Yanhi, detenido el pasado 21 de marzo, cumple su condena en una dependencia del norte de Israel. El segundo fue arrestado ayer y su identidad no ha sido revelada aún. No son "objetores de conciencia" tradicionales ni pacifistas. En total existen cinco organizaciones de reservistas rebeldes. La más importante es Hay un Límite, cuyo portavoz, Hshai Mennuhin, es hijo de argentinos. Fue creada durante la guerra del Líbano. La segunda, Nuevo Perfil, fue la que el pasado 25 de enero publicó una carta firmada por cincuenta y dos soldados y oficiales de reserva en la que manifestaban su oposición a actuar en los territorios palestinos. Amit Meshiat, uno de los líderes del movimiento de reservistas hostiles, asegura que desde la publicación del texto la lista de militares que se aunaron a la iniciativa creció notablemente. Según Meshiat, se trata de no "seguir luchando más allá de la línea verde -la separación entre Israel y Cisjordania-. si el objetivo consiste en oprimir, expulsar, hambrear y humillar a un pueblo entero". Otra de las organizaciones importantes es Coraje para Rehusar, integrada por el también argentino Dani Filc, quien explicó a Página/12 que "no se trata de negarse a defender la seguridad de Israel, todo lo contrario, pero sí de oponerse a la ocupación". El almirante de reserva Ami Ayalon, ex responsable de los servicios secretos, aportó sorpresivamente su respaldo a este movimiento: "Son pocos los soldados que se niegan a obedecer órdenes ilegales, como disparar contra niños indefensos", señaló. |