El País - Lunes, 6 de mayo de 2002

Bush impide que EE.UU. participe
en la Corte Penal Internacional

Clinton firmó el tratado de creación del tribunal contra el genocidio

NEIL A. LEWIS (NYT). Washington.

George W. Bush ha decidido renunciar a cualquier participación de EE.UU. en la Corte Penal Internacional (CPI), creada para juzgar a personas acusadas de genocidio, crímenes contra la Humanidad y otros crímenes de guerra, según fuentes gubernamentales.

El tratado de creación de la CPI fue firmado por el ex presidente Bill Clinton, pero la Administración de Bush no lo enviará al Senado para su ratificación.

El Gobierno estadounidense piensa anunciar hoy la renuncia al tratado. 'Mañana [por hoy], Estados Unidos notificará al secretario general de la ONU, Kofi Annan, que no tenemos intención de no ratificar el tratado', dijo ayer Colin Powell a la cadena ABC.

El secretario de Estado señaló que el tribunal podría ser utilizado contra militares estadounidenses. 'Ésta no es una situación que creemos que sea apropiada para nuestros hombres y mujeres en el Ejército, nuestros diplomáticos y líderes políticos'.

La Casa Blanca argumenta que la CPI puede crear problemas a Estados Unidos, exponiendo a sus soldados y agentes en el extranjero a acusaciones caprichosas y malévolas.

Las mismas fuentes gubernamentales indican que EE.UU. no está ligado a la Convención de Viena sobre la Ley de Tratados, un acuerdo internacional de 1969 que establece una serie de obligaciones para los países que firman tratados, incluso en el caso de que no los ratifiquen. Washington nunca ha ratificado esta Convención.

La desvinculación total entre EE.UU. y el CPI significa que la primera potencia mundial no reconocerá en ningún caso la jurisdicción del tribunal, y no acatará ninguna de sus órdenes.

La decisión de Bush supondrá un nuevo roce entre EE.UU. y el resto del mundo, especialmente Europa, cuyos dirigentes se han quejado en repetidas ocasiones por la inclinación de Bush a rechazar los compromisos internacionales.

Pese al rechazo estadounidense, la CPI ya ha sido ratificada por más de sesenta naciones y comenzará a funcionar el año próximo en La Haya.

La Corte estará capacitada para enjuiciar crímenes cometidos después del 1 de julio de este año. 'Bush está perdiendo una gran oportunidad para modelar el tribunal a medida de los intereses de EE.UU.', señala Harold Hongju Koh, subsecretario de Estado bajo Clinton. 'Si la actual Administración renuncia a gestionarlo de alguna forma, puede crear dificultades para nosotros y para países como Israel', añade.

El Mundo - Martes, 7 de mayo de 2002

EE.UU. anuncia su retirada oficial
de la Corte Penal Internacional

JULIO A. PARRADO. Corresponsal.

NUEVA YORK. "EE.UU. considera que ya no está obligado de manera alguna por sus propósitos y objetivos". Con estas palabras, contenidas en una carta dirigida ayer al secretario general de Naciones Unidas, Washington se desentendió de otro compromiso con la comunidad internacional.

Como ya sucedió con el Protocolo de Kyoto, el tratado de la Corte Penal Internacional se sumó oficialmente a la lista de acuerdos a los que la Administración de Bush ha dado o va a dar la espalda.

El embajador especial para temas de crímenes de guerra, Pierre Richard Prosper, que hizo el anuncio en Washington, justificó la "neutralización de la firma" como una medida para proteger a los ciudadanos estadounidenses.

"No creaba una situación apropiada para nuestros soldados, diplomáticos y líderes políticos", señaló el domingo el secretario de Estado, Colin Powell. Washington temía que si reconocía la autoridad de la CPI tuviese que entregar, para ser juzgados, a políticos y militares supuestamente involucrados en crímenes contra la Humanidad.

El tratado fue firmado por el presidente Bill Clinton, pero nunca fue ratificado por el Congreso. La CPI empezará a andar a principios de julio, ya que más de sesenta países han respaldado su creación.

El anuncio, aunque esperado, suscitó críticas por parte de otros países que se han adherido y de las organizaciones humanitarias internacionales. Human Rights Watch aseguró que "la Casa Blanca se coloca voluntariamente en el lado equivocado de la Historia".

Aunque el Congreso se oponía mayoritariamente también, ayer hubo críticas dentro del legislativo.