El País - Miércoles, 15 de mayo de 2002
Tres militantes islámicos disfrazados de soldados
matan a 30 personas en India
Se teme una respuesta militar india contra Pakistán por alentar el terror en Cachemira
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AGENCIAS. Jammu. El conflicto de Cachemira ha vuelto a envenenar las relaciones entre India y Pakistán. Un sangriento atentado que ha dejado treinta personas muertas y una cincuentena de heridos hace temer una respuesta militar india contra su vecino, al que acusa de alentar este tipo de acciones brutales. Tres militantes, según la policía de origen paquistaní, abordaron vestidos de militares indios un autobús civil con el que se desplazaron hasta un cuartel y, tras matar a varios pasajeros, entraron en la base y dispararon indiscriminadamente contra las familias de los militares. El ataque ocurrió en una base situada quince kilómetros al sur de la ciudad de Jammu, capital del Estado indio de Jammu y Cachemira, habitado mayoritariamente por musulmanes, sobre todo en la región de Cachemira. Entre los veintisiete muertos civiles hay diez niños y ocho mujeres. Los militantes, que llevaban Kaláshnikov, fueron abatidos por los militares después de casi cuatro horas de enfrentamiento. El atentado coincidió con la visita a India de la secretaria de Estado adjunta de EE.UU. para Asuntos de Asia del Sur, Christina Rocca, cuya misión era reducir las tensión militar existente entre los dos vecinos desde hace cinco meses. Países con armamento nuclear, India y Pakistán han reforzado con numerosas tropas su larga frontera común, especialmente en Cachemira. 'Éste es el tipo de barbarie que la guerra contra el terrorismo está decidida a acabar', afirmó Rocca después de condenar con firmeza el atentado. Los rebeldes, supuestamente integrantes de un comando suicida, subieron a un autobús y poco antes de llegar al cuartel ordenaron a los pasajeros bajar. 'Creíamos que eran de los nuestros. Les dimos la bienvenida. Incluso cuando nos ordenaron bajar, pensamos que se trataba de un control, pero entonces comenzaron a disparar y a lanzar las granadas que llevaban', declaró Bhagat Ram Sharma, un campesino de cincuenta y ocho años, que logró escapar de la matanza, aunque su mujer se encuentra entre los siete muertos que hubo en el autobús, además de decenas de heridos. Después, entraron en el recinto militar e irrumpieron en las viviendas de los militares, donde volvieron a descargar sus armas indiscriminadamente. Los asaltantes se atrincheraron en las viviendas, donde fueron sitiados por las fuerzas de seguridad, hasta que los abatieron después de cuatro horas de tiroteo. En total hubo treinta y tres muertos, incluidos los atacantes, y cincuenta heridos, algunos de gravedad que se encuentran hospitalizados. Es el atentado más mortífero desde octubre pasado en que un comando suicida mató a treinta y ocho personas en la Asamblea regional cachemira. Dos grupúsculos radicales islámicos, Al Mansuran y Jamiat ul Muyahidín, se atribuyeron la autoría del ataque. Al Mansuran es el nuevo nombre adoptado por el extremista paquistaní Lashkar-e-Taiba, después de que el presidente Pervez Musharraf ilegalizara a éste y otros movimientos radicales de liberación de Cachemira, una región que tiene su territorio repartido entre India, Pakistán y China. El Gobierno indio se comprometió a celebrar un referéndum de autodeterminación de esta región, dividida al partirse India en su independencia del imperio británico, en 1947. La consulta sigue sin realizarse. Según un responsable militar, en el cuerpo de uno de los tres militantes abatidos se encontró la envoltura de un chocolate fabricado en Zafarwal (Pakistán), lo que permitió identificar a los terroristas: Abu Zafar, Abu Salam y Abu Majid. |
El Mundo - Miércoles, 15 de mayo de 2002
Tres islamistas paquistaníes
matan a 30 personas en Jammu
Los rebeldes irrumpieron en un campo militar vestidos de soldados indios
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ASHOK PAHALWAN. Reuters/EL MUNDO. JAMMU. Tres rebeldes islámicos atacaron ayer un autobús de pasajeros y realizaron una incursión en un campamento del Ejército de la India en Cachemira, matando al menos a treinta hombres, mujeres y niños antes de ser abatidos por las tropas indias, según informó el Ejército. El Ejército indio dijo a Reuters que este tipo de ataque "puede ser atribuido al grupo Al Mansuran". Esta organización es sólo un nuevo nombre para el movimiento Lashkar-e-Toiba, que tiene su base en Pakistán y que fue proscrito en enero bajo las nuevas leyes paquistaníes contra grupos musulmanes radicales. Al Mansuran y Yamiat-ul-Muyahidin reivindicaron, poco después, el atentado. Analistas indios dicen que el ataque pondrá mas presión al Gobierno de la India para que actúe con mano dura contra los grupos de radicales islámicos que tienen su base en la vecina Pakistán. "Tres activistas islámicos han sido abatidos. Hay un total de treinta y tres muertos, incluyendo a los activistas, y cincuenta y siete heridos, entre los que hay niños y mujeres", afirmó un portavoz del Ejército en Nueva Delhi, al tiempo que añadió que el enfrentamiento terminó después de cinco horas. Los tres militantes radicales, que vestían uniformes del Ejército de la India, comenzaron a disparar dentro del autobús, cerca del campamento militar de Ratnachak, matando a varios pasajeros, y enseguida entraron al campamento. Muchas de las víctimas eran esposas e hijos de los soldados, que iban de visita al campamento, situado a quince kilómetros al sur de Jammu, capital de invierno del Estado indio de Jammu y Cachemira. Un portavoz del Ministerio indio de Defensa afirmó que los rebeldes utilizaron fusiles de asalto AK-47, y que al entrar al campamento se dirigieron al edificio central, desde donde comenzaron a lanzar granadas. Sangre Imágenes de televisión mostraron el autobús con los vidrios de las ventanas rotos, con agujeros de bala en los costados, y con sangre salpicando los asientos y el pasillo. "Nos pidieron que bajáramos del autobús y cuando lo estábamos haciendo comenzaron a disparar", dijo uno de los pasajeros. "Muchos murieron en el acto y muchos más quedaron heridos. Entre ellos está mi esposa", agregó el testigo. El Gobierno paquistaní condenó ayer el atentado e informó de que pondrá en marcha una investigación "imparcial y exhaustiva" para detener a los culpables. Es la acción más sangrienta de los últimos ocho meses. En octubre, treinta y ocho personas murieron en el mismo Estado, en un atentado contra la Asamblea regional. Desde entonces, la situación en la zona es explosiva y ha puesto a Pakistán y a la India al borde de una nueva guerra. Cachemira es el centro de una disputa territorial entre ambas potencias nucleares, que ya se han enfrentado en dos guerras por este territorio desde que accedieron a la independencia, en 1947. Nueva Delhi acusa a Islamabad de ayudar a los rebeldes islámicos separatistas, que luchan por un Estado musulmán independiente. El ataque de ayer coincidió con la visita a Nueva Delhi de la subsecretaria de Estado norteamericana para Asia, Christina Rocca, quien se encuentra en el país para intentar ayudar a reducir la tensión en Cachemira. Rocca explicó que "este tipo de acciones bárbaras son las que queremos eliminar en nuestra guerra contra el terrorismo". Precisamente, EE.UU. pidió ayer mantener la calma y los esfuerzos en favor de la paz tras este atentado. El portavoz de la Casa Blanca, Ari Fleischer, afirmó que superar esta situación de violencia "requerirá un esfuerzo continuo" de ambas partes. Fleischer reconoció que Washington está preocupado por los acontecimientos en Cachemira, "una de las regiones más inestables del mundo". |
La Jornada - Miércoles 15 de mayo de 2002
Condena la ONU los ataques; mujeres y niños, entre las víctimas
Matan rebeldes separatistas a 33 personas
en el sector indio de Cachemira; hay 57 heridos
Este tipo de barbaridad sólo muestra que hay que acabar con el terrorismo: Washington
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AFP, DPA y Reuters Nueva Delhi, 14 de mayo. Rebeldes musulmanes mataron hoy a treinta y tres personas e hirieron a otras cincuenta y siete en sendos ataques contra un autobús de transporte público y un campamento del ejército, en el área india de Cachemira, en el más sangriento ataque de los pasados ocho meses de los grupos separatistas en la región. El secretario general de la Organización de Naciones Unidas, Kofi Annan, al condenar los hechos expresó su "profunda tristeza" por las muertes, entre las que hubo mujeres y niños, pues veintidós de las víctimas eran familiares de militares indios que fueron acribillados en el autobús cuando se aprestaban a visitar a sus parientes. Algunos reportes de prensa señalaban que los heridos en realidad sumarían un centenar, mientras que las autoridades locales de Cachemira advirtieron de que la cifra de muertos podría alcanzar los cincuenta. De momento, la mayoría de las víctimas contabilizadas son las personas que fueron asesinadas dentro del autobús con fusiles de asalto AK-47. El ataque contra los pasajeros del autobús ocurrió a unos quince kilómetros de Jammu, capital de invierno de Jammu y Cachemira, en donde unos cinco hombres armados, con el uniforme del ejército de India, subieron al vehículo y abatieron a sus víctimas. Luego, aprovechando la confusión, se adentraron en el campamento del ejército cercano a la carretera de Jammu-Pathankov, donde atacaron a civiles en su zona residencial antes de ser aniquilados por las fuerzas militares indias. El ataque coincidió con una visita que realiza a Nueva Delhi la subsecretaria de Estado estadunidense para Asia, Christina Rocca, quien busca reducir la tensión entre India y Pakistán en torno al disputado territorio de Cachemira. "Este tipo de barbaridad sólo demuestra que hay que acabar con el terrorismo", señaló Rocca, en relación al ataque que fue reivindicado por el poco conocido grupo Al Mansurain. Pero un vocero del gobierno indio acusó a la organización Jaish e Mohammad de ser el responsable de la operación. India suele acusar a Pakistán de estar detrás de los atentados de los activistas separatista musulmanes, quienes tienen sus bases en ese país. Pakistán, que rechaza cualquier implicación directa en los ataques transfronterizos, emitió una nota para exigir una "investigación imparcial" que lleve a los culpables ante la justicia. Dos de las tres guerras que han enfrentado a ambos países, con poder nuclear, se produjeron a causa de la soberanía de la dividida Cachemira. |