La Jornada - Jueves 16 de mayo de 2002
Se requieren cuatro minisalarios para adquirirla
Sin acceso a la canasta básica,
28.3 millones de empleados, revela estudio
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ELIZABETH VELASCO C. Alrededor de 28.3 millones de trabajadores que perciben hasta tres salarios mínimos o no tienen ingresos fijos por su trabajo están imposibilitados para acceder a la canasta básica de alimentos, pues para adquirirla se requieren cuando menos cuatro minisalarios, informó la coordinadora del área de investigación de la Universidad Obrera de México (UOM), Laura Juárez. Según análisis de esa casa de estudios, de diciembre de 1994 a febrero pasado los precios de la canasta básica aumentaron 436.28 por ciento, y el salario mínimo sólo subió 176 por ciento. "Esto significa que la inflación ha estado muy por encima de las alzas impuestas a las percepciones mínimas (actualmente de 42.15 pesos por día en el área A), por lo que es inaceptable el argumento de los Gobiernos neoliberales y de los empresarios de que el aumento de los salarios es inflacionario", dijo Laura Juárez. Según la investigadora, el salario mínimo sólo puede comprar 25.75 por ciento de la canasta básica de alimentos, la cual incluye cuarenta productos de consumo indispensable. Para completar los recursos necesarios para adquirirla se requeriría un incremento en las percepciones de al menos 288.3 por ciento. "Suponiendo que ese aumento fuera obtenido, no quedarían resueltas las necesidades de pago de vivienda, salud, educación, vestido ni cultura". A febrero pasado, el costo de la canasta básica alcanzó un monto de mil ciento cuarenta y cinco pesos a la semana, es decir, ciento sesenta y cuatro por día. De la devaluación de diciembre de 1994 a la fecha, abundó, el mínimo perdió 48.53 por ciento de su valor en términos reales, y actualmente representa sólo 18.6 por ciento del salario nominal vigente. En ese sentido, del valor de 15.27 pesos que tenía a precios de diciembre de 1994, pasó a 7.86 en febrero del 2002. En términos de horas laboradas, tomando como referencia cuarenta y ocho a la semana, en diciembre de 1994 un empleado que percibía el mínimo por día tenía que trabajar noventa y seis horas a la semana para adquirir la canasta básica. Esto es, cuarenta y ocho adicionales. Para febrero pasado, tendría que laborar al menos doscientas veintiocho horas por semana, lo que representa ciento ochenta horas extras. Según los cálculos elaborados por la Universidad Obrera de México, tomando como base datos del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI), el salario mínimo no puede cubrir las necesidades básicas de calorías y proteínas que contempla la canasta básica nutricional (que incluye veintisiete productos). A febrero de 2002, cinco personas que integran una familia sólo podrían cubrir en promedio dos mil treinta y cuatro calorías y sesenta y cuatro gramos de proteínas, reportando un déficit nutricional familiar de ocho mil ochocientas sesenta y tres calorías (mil setecientas setenta y tres por persona) y doscientos ochenta y un gramos de proteínas (cincuenta y seis por cada uno). |