El Mundo - Viernes, 17 de mayo de 2002

Mercenarios sierraleoneses,
en la guerra de Liberia

Human Rights Watch advierte de que esta crisis puede desestabilizar toda África occidental

JAVIER ESPINOSA. Enviado especial.

FREETOWN. Mientras que diversos dirigentes internacionales, como el propio secretario general de Naciones Unidas, Kofi Annan, celebran el "ejemplar" desarrollo de las elecciones en Sierra Leona calificándolas de "paso histórico", África del Oeste se preparaba ayer para una nueva crisis política ante el recrudecimiento de los combates en la vecina Liberia.

El propio Annan se declaró el miércoles "profundamente preocupado" por el desarrollo del nuevo conflicto liberiano, donde durante el pasado fin de semana se luchaba en torno a las localidades de Klay y Arthington, a treinta y cinco y veinticinco kilómetros respectivamente de la capital, Monrovia.

En un alarmante informe hecho público este mes, la organización Human Rights Watch (HRW) advirtió sobre las similitudes que presenta esta guerra no sólo con la precedente de Liberia sino con la que se desarrolló en Sierra Leona.

HRW asegura que "cientos de antiguos combatientes de Sierra Leona, rebeldes y partidarios del Gobierno, han cruzado a Liberia para luchar como mercenarios bien al lado del Ejecutivo liberiano o con los rebeldes del LURD".

El texto de dicha organización acusa a numerosos ex militantes del Frente Revolucionario Unido de Foday Sankoh de cometer ahora "atrocidades" mientras luchan al lado de su antiguo mentor, el presidente Charles Taylor.

Las exacciones que refiere HRW resultan conocidas por repetitivas aunque no por ello siguen siendo menos pavorosas. Ejecuciones sumarias de civiles, violaciones, esclavas sexuales, niños soldados, saqueos... HRW no exime a ninguno de los dos lados.

Algunas de las fuerzas leales a Charles Taylor, como la temida Unidad Anti Terrorista (ATU) liderada por el hijo del presidente, Charles Taylor Jr. son señaladas específicamente por su recurso a introducir a sus prisioneros en "agujeros llenos de agua, quemarlos con plástico derretido, obligarlos a beber orina y comerse cigarrillos".

"En septiembre [de 2001] atacó el AFL [Ejército liberiano]... Nos capturaron a unos ochenta y cinco y nos llevaron ante del comandante Zizemaza. Nos dijo: ustedes los Gbandi son los hermanos y las esposas de los disidentes. Mataremos a todos los Gbandi que veamos. Entonces ataron a treinta personas, incluida mi madre y mi hermana, y las encerraron en tres casas. Los soldados le prendieron fuego y se colocaron frente a las puertas para evitar que nadie escapara. A otros quince les cortaron el cuello en la plaza", explicó a dicha organización un civil miembro de la etnia Gbandi, que sobrevivió a una de las masacres de las tropas de Taylor.

Tras varias incursiones iniciales desde Guinea Conakry en el año 2000, el LURD una difusa coalición que integra a milicianos que combatieron contra Taylor entre 1989 y 1996, pero también a Kamajors o miembros de los West Side Boys, grupos armados tristemente célebres por su actuación en Sierra Leona lanzó en 2001 una serie de ofensivas que le llevaron la semana pasada a capturar la estratégica ciudad de Gbarnga, ciento sesenta kilómetros al norte de Monrovia.

Gbarnga dispone de un significado especialmente simbólico para Taylor que la utilizó como su capital de facto durante la primera contienda, cuando no pudo controlar Monrovia. HRW precisa también que el LURD está reclutando de manera sistemática a menores como guerrilleros.

Baño de sangre

"Los civiles liberianos están sufriendo una vez más el peso de una guerra brutal. Si la comunidad internacional no detiene otro baño de sangre, la guerra de Liberia desestabilizará a toda la región", afirmó Peter Takirambudde, director para África de HRW.

Adelantándose a la presente crisis, ya el pasado mes de septiembre el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) estableció un campo de acogida con capacidad para diez mil refugiados en el área de Bo, al este de Sierra Leona.

En febrero del presente año, cientos de sierraleoneses que se habían exiliado en Liberia comenzaron a retornar a su país huyendo por enésima vez de los combates.

Durante la primera guerra de Liberia, cerca de doscientos cincuenta mil nacionales de ese Estado escaparon a los territorios vecinos. Los últimos enfrentamientos han desplazado a otros cuarenta mil civiles que huyen hacia Costa de Marfil o Sierra Leona.

"Es como si se hubiera creado una dinámica donde se mueve a la población civil como ganado de un lado a otro. Una espiral infernal", explicaba ayer un miembro de ACNUR en Sierra Leona.