El País - Jueves, 23 de mayo de 2002
Los musulmanes de Premià,
forzados a negociar el traslado a las afueras
de su mezquita autorizada
Mas pidió la expulsión del imán, que vive en Holanda hace un año, por discriminar a la alcaldesa
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MIQUEL NOGUER / MERCÈ PÈREZ. Barcelona. Premià de Mar está al rojo vivo. Esta población de veintisiete mil habitantes situada a veinte kilómetros de Barcelona vive una semana crítica después que el Ayuntamiento de la población y la Generalitat se hayan opuesto a la construcción de un oratorio para la comunidad musulmana que ya contaba con la licencia municipal. Los musulmanes quieren construir el oratorio en un solar que poseen en el centro de la población pese a la oposición de parte de los vecinos, que se han manifestado en repetidas ocasiones. Anoche los musulmanes volvieron a las negociaciones para llevar el oratorio a las afueras. La manifestación antimezquita del pasado sábado no hizo más que radicalizar las posturas. Los partidos políticos, que a nivel local afirman haber llegado a un pacto unitario para afrontar la crisis, no han logrado lo mismo en sus cúpulas dirigentes. Los lideres de los partidos políticos catalanes han estado descalificándose durante toda la semana por sus políticas de inmigración, con errores garrafales incluidos. Uno de ellos lo protagonizó el martes el secretario general de ERC, Josep Lluís Carod al pedir la expulsión del imán de Premià por haberse negado a negociar con la alcaldesa de la población por su condición de mujer. El imán en cuestión, sin embargo, un anciano de ochenta años, vive en Holanda desde el año pasado. A pesar de este desliz, el conseller en cap, Artur Mas, pidió ayer de nuevo la expulsión del imán que ya ni vive en España 'por mantener actitudes discriminatorias'. 'Derecha más rancia' El líder de Iniciativa per Catalunya, Joan Saura, reprochó el error a sus rivales políticos y les acusó de caer en el discurso 'de la derecha más rancia'. Desde los socialistas catalanes Miquel Iceta afirmó que estas polémicas 'no contribuyen a solucionar el problema' de la integración de los inmigrantes y acusó al resto de formaciones de no estar buscando el acuerdo que se necesita para saldar la crisis. Esta guerra de acusaciones tuvo lugar el mismo día que se conocía que sólo uno de cada cuatro inmigrantes expulsados de Barcelona el año pasado tenía causas judiciales pendientes. El Gobierno, que había asegurado que no sería su prioridad expulsar a los inmigrantes por el simple hecho de estar indocumentados, expulsó un total de 352 extranjeros. Según informó Radio Barcelona, el 75% no tenían causas judiciales pendientes. En Premià todos los grupos municipales acordaron en una reunión que acabó a altas horas de la madrugada de ayer, pedir a los musulmanes que consideren la propuesta de construir la mezquita en un polígono industrial y no en el centro de la población. La comunidad musulmana, que no quería ni oír a hablar de renunciar a tener un oratorio en su propio solar, aceptaron anoche volver a las negociaciones tras conseguir la promesa de la Generalitat de que, mientras no tengan un lugar digno para sus oraciones, podrán reunirse en una escuela pública. Conseguir un lugar provisional para rezar era la condición irrenunciable de los musulmanes para volver a las negociaciones, aunque el Ayuntamiento sigue presionando para que los musulmanes se instalen en el polígono industrial como piden los que se oponen a la mezquita. A última hora de ayer los representantes de los musulmanes continuaban reunidos con el consistorio. Un conflicto que ya dura 13 años M. P. Barcelona. El origen del conflicto de la mezquita de Premià de Mar se remonta a 1989, cuando la comunidad musulmana, una de las más representativas del municipio, habilitó como mezquita los bajos de un edificio situado en la céntrica calle de Verge de Núria. La llegada de más inmigrantes hasta el millar que residen actualmente en la población, muchos de ellos musulmanes, dejó pequeño el local, que además se encontraba en muy mal estado y no reunía las condiciones mínimas de seguridad. En abril de 2001, una orden judicial obligó a la comunidad a abandonarlo, ya que la situación acabó siendo insostenible. El mandato fue acatado por los musulmanes de Premià, que confiaron en la promesa del Ayuntamiento de buscarles una nueva ubicación. Sin embargo, ante diversos impedimentos, la comunidad adquirió un solar para construir otra mezquita. Entre los vecinos se recogieron 5.500 firmas en contra de la construcción, ya que temían que la llegada de más inmigrantes devaluase el precio de sus viviendas y que la zona se marginalizara. El Consistorio propuso una alternativa que, en principio, aceptaron las dos partes implicadas: trasladar la mezquita a un polígono industrial del barrio de Banyeres. Rezos en la escuela Mientras tanto, el Ayuntamiento cedió las aulas de una escuela pública para que los musulmanes pudieran rezar. Aunque los musulmanes se hacían cargo de los gastos, los vecinos también protestaron y el Ayuntamiento les desalojó de la escuela. Ante la imposibilidad de rezar en otro sitio, el 19 de abril los musulmanes decidieron hacerlo en el polémico solar de su propiedad, decisión que hizo estallar manifestaciones xenófobas, por un lado, y de apoyo a los musulmanes, por otro. El Ayuntamiento busca ahora recomponer las relaciones entre los vecinos. Para conseguirlo ha creado una comisión de políticos, vecinos y representantes de los musulmanes que ayer inició sus reuniones. Anglada, un devoto de Franco M. N. Barcelona. Se llama Josep Anglada, es de Vic (Barcelona) y hasta hace pocos meses su actividad pública se limitaba a colaborar en los festejos de su barrio tras dejar hace 10 años la presidencia de la delegación comarcal de Fuerza Nueva, el partido ultra de Blas Piñar. Conocido entre sus vecinos por organizar misas en memoria a Francisco Franco y fletar autocares para visitar la tumba del dictador en el Valle de los Caídos, promete que se presentará con un partido recién fundado a las elecciones municipales en una decena de poblaciones catalanas. Su único objetivo: frenar la inmigración, a la que culpa de todos los males de la sociedad. Desde su página en Internet, creada desde un dominio gratuito, afirma que su partido, Plataforma por Cataluña, resolverá 'el problema de la inmigración'. El objetivo es claro, lo que no dice es cómo. El primer paso para darse a conocer ha sido ponerse al frente de los vecinos de Premià que rechazan la mezquita en el centro del pueblo.Su aparición ha sembrado el pánico entre los defensores de la convivencia, sobre todo tras sus declaraciones del pasado sábado en que auguraba que los musulmanes invadirían Cataluña 'con el fruto de los vientres de sus mujeres'. Pero Anglada se enciende cuando lo tildan de xenófobo. 'Yo no soy racista, sólo digo lo que los otros políticos no se atreven a decir'. |