El País - Martes, 28 de mayo de 2002
Dos muertos y medio centenar de heridos
en un nuevo atentado suicida en Israel
Una niña de tres años y una anciana son las víctimas mortales del suicida palestino
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FERRAN SALES. Jerusalén. Una niña de tres años y una anciana resultaron muertas y cerca de medio centenar heridas como consecuencia de un atentado suicida perpetrado en la tarde de ayer en la entrada de un centro comercial en Petah Tikva, en los suburbios del norte de Tel Aviv. El ataque tuvo lugar mientras el Ejército israelí desencadenaba una nueva ofensiva sobre la ciudad de Belén, sometía a un asedio la basílica de la Natividad y efectuaba detenciones masivas entre los palestinos. Un hombre joven, que llevaba un cinturón explosivo escondido debajo de la ropa, cometió el atentado terrorista a última hora de la tarde ante la fachada de unos populares almacenes de Petah Tikva, donde minutos antes había intentado entrar, según aseguraban testigos presenciales. La explosión alcanzó el vestíbulo y las puertas de acceso del establecimiento, donde se encontraban numerosos clientes que esperaban su turno para ser cacheados, provocando la muerte de una mujer de avanzada edad y una niña de tres años, así como un número indeterminado de heridos, que, según las primeras estimaciones, podría alcanzar el medio centenar. El atentado fue reclamado horas más tarde por las Brigadas de los Mártires de Al Aqsa, una de las milicias palestinas más activas en los últimos meses, cuyos dirigentes están vinculados al partido gubernamental Al Fatah. Esta misma organización se responsabilizó del último atentado, realizado el pasado día 22 por un joven suicida de dieciséis años, en Rishon Le Tzion, también en los suburbios de Tel Aviv, que causó tres muertos y treinta y siete heridos. Este atentado, el tercero que se produce en el área de la capital administrativa de Israel en pocas semanas, demuestra la existencia de una red de activistas palestinos, que dan cobertura y apoyo a los comandos suicidas provenientes del otro lado de la línea verde, situada en esta zona a poco menos de diez kilómetros. Mandos policiales israelíes denunciaban ayer de manera abierta el apoyo que estos comandos suicidas reciben por parte de los palestinos que viven ilegalmente en el interior de Israel y cuyo número oscila entre treinta mil y cincuenta mil. El Gobierno de Israel acusó ayer directamente del atentado al presidente Yasir Arafat, subrayando que el presidente 'habla mucho de reformas, pero no hace nada contra el terrorismo'. Por su parte, la Autoridad Palestina difundía desde Ramala una nota condenando el acto terrorista. El negociador palestino Saeb Erakat aseguró que 'el presidente Arafat rechaza la acusación israelí contra la Autoridad Palestina'. 'Condenamos el asesinato de civiles, ya sean palestinos o israelíes', dijo Erekat, quien responsabilizó a Ariel Sharon de la espiral de violencia. El atentado coincidió ayer con una nueva ofensiva del Ejército de Israel contra la ciudad y el distrito de Belén, la segunda en poco menos de 48 horas. La operación se inició el lunes de madrugada, cuando en la región irrumpieron cerca de medio centenar de tanques y millares de soldados, que impusieron un férreo toque de queda en toda la localidad, en cinco aldeas cercanas y en tres campos de refugiados. Las tropas israelíes establecieron desde el principio de la operación un asedio sobre la basílica de la Natividad y otras iglesias y hospitales cercanos, para evitar que pudieran refugiarse civiles y activistas, como sucediera a finales del pasado mes de marzo. A continuación desencadenaron una operación de búsqueda casa por casa y practicaron un centenar de detenciones, que incluyeron a un dirigente local de las Brigadas de los Mártires de Al Aqsa. La zona ha quedado clausurada incluso para la prensa. |
El Mundo - Martes, 28 de mayo de 2002
Un hombre bomba
mata a dos personas cerca de Tel Aviv
Blindados y helicópteros israelíes entran en Yenín como represalia
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MIGUEL MURADO. Especial para EL MUNDO. JERUSALÉN. Tal y como lo había anunciado, el Ejército israelí ha intensificado sus operaciones militares. Pero los grupos armados palestinos también han intensificado las suyas: mientras los blindados israelíes bloqueaban ayer las entradas a Belén en un intento de impedir atentados, un hombre bomba estallaba a sus espaldas, en la ciudad de Pétaj Tikva, causando al menos dos muertos (una mujer y una niña de año y medio) y unos treinta heridos. En respuesta al atentado, unidades de blindados bajo la cobertura de helicópteros del Ejército israelí se adentraron de madrugada en la localidad palestina de Yenín, sin que se informara de ninguna víctima. Ni la estrategia de unos ni la de los otros parece estar dando ningún resultado; al menos ninguno positivo. El suburbio donde tuvo lugar el atentado suicida, Pétaj Tikva, está situado al este de Tel Aviv. Hasta ahora no había sido el objetivo de ningún ataque, y quizá por eso lo eligió el enésimo kamikaze palestino. Había una alerta de atentado, pero éstas son ya tan frecuentes que apenas pueden evitar lo inevitable.Las Fuerzas de Seguridad israelíes aseguran haber parado más de treinta de estos ataques en los últimos quince días. Esa misma mañana, un palestino había sido herido a tiros cuando conducía un coche cargado de explosivos contra un club nocturno de Tel Aviv, y horas más tarde la policía había desactivado una bomba en Jerusalén. Pero, con este otro, la policía no ha podido. El activista se acercó a un centro comercial en un Subaru amarillo y después de disparar contra un guardia de seguridad que le había descubierto, se colocó junto a una cafetería y activó el detonador. Además de acabar con su vida y la de otras dos personas, el hombre, perteneciente a las Brigadas de los Mártires de al-Aqsa, ha confirmado con su acción la tendencia ascendente de esta clase de ataques en las dos últimas semanas. Ese es el tiempo que ha transcurrido desde el final de una vasta ofensiva israelí que tenía por objetivo "erradicar la infraestructura del terrorismo". Pero esa infraestructura, por lo que se va viendo, permanece intacta. Ayer, las autoridades israelíes continuaban insistiendo en que existe una solución militar al conflicto. Docenas de blindados y todoterrenos del Tsahal penetraron en Belén poco antes del alba para realizar arrestos en masa. Entre otros, se llevaron del campo de refugiados de Deheishe a Ajmad al-Mugrabi, un dirigente de las Brigadas de los Mártires de al-Aqsa. Durante su incursión, las tropas israelíes volvieron a rodear la Basílica de la Natividad de Belén. Querían impedir que se repitiese lo sucedido en abril, cuando más de un centenar de personas se refugiaron en el templo. |
La Jornada - Martes 28 de mayo de 2002
Las brigadas de Al Aqsa se adjudican el ataque, condenado por Yasser Arafat
Atentado suicida
en un centro comercial cerca de Tel Aviv;
dos israelíes muertos y 37 heridos
Siguen las incursiones del ejército de Israel; reocupó Belén e impuso toque de queda
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DPA, AFP y Reuters Tel Aviv, 27 de mayo. Un nuevo atentado suicida palestino cobró este lunes la vida de dos israelíes cerca de Tel Aviv, horas después de que el ejército ocupó la ciudad de Belén y cercó otras ciudades cisjordanas con la finalidad de evitar más acciones violentas de activistas palestinos. La policía indicó que dos israelíes, una mujer y una niña de dos años, murieron, y otras treinta y siete personas resultaron heridas cuando el suicida palestino hizo estallar una carga explosiva en un café, cerca de la entrada de un centro comercial en Petah Tikva, al este de Tel Aviv. Las Brigadas de los Mártires de Al Aqsa, grupo armado cercano a Fatah, movimiento del presidente palestino Yasser Arafat, se adjudicaron el atentado por medio de una llamada telefónica a la televisión Al Manar, del movimiento chiíta libanés Hezbollah. Voceros del Gobierno israelí acusaron al presidente Arafat de ser el responsable indirecto de que continúe la violencia contra Israel porque, explicaron, el líder palestino habla de reformas, pero no hace nada contra el terrorismo. "Si Arafat es incapaz de impedir los atentados terroristas cometidos en su mayoría por activistas de Fatah, su propio movimiento, que renuncie y deje su lugar a otros palestinos más eficaces", señaló un alto responsable de la presidencia del Consejo. Arafat condenó este y todos los atentados suicidas que sean cometidos contra civiles israelíes y rechazó todas las acusaciones de Tel Aviv contra la Autoridad Nacional Palestina (ANP), informó el principal negociador palestino, Saeb Erekat. En un comunicado, la ANP también negó toda responsabilidad y aseguró que tales ataques "terroristas" perjudican el levantamiento de los palestinos contra la ocupación israelí en Cisjordania y la franja de Gaza. "La Autoridad Nacional Palestina considera este ataque perjudicial para nuestra causa y nuestra lucha, y para la imagen del pueblo palestino ante la opinión pública internacional (...) Causa un debilitamiento de la solidaridad internacional con nuestro pueblo", se mencionó en el documento. El ataque de este día ocurrió horas después de que el ejército israelí reocupó completamente la ciudad de Belén, donde impuso el toque de queda y arrestó a centenares de palestinos. Entre ellos figura Ahmad al-Mughrabi, jefe de las Brigadas de los Mártires de Al Aqsa, en Belén, y a otros dos miembros de ese movimiento detenidos en el campo de refugiados de Dheisheh. Los tres están acusados por el gobierno de Tel Aviv de organizar el atentado del pasado 22 de mayo en Richon Lezion. También fue arrestada la hermana de un joven que en abril pasado perpetró un atentado suicida en un supermercado de Jerusalén. Vigilan la Basílica de la Natividad Unidades del ejército se apostaron frente a la Basílica de la Natividad y cerraron los accesos a la Plaza del Pesebre para impedir que extremistas palestinos vuelvan a ocupar el recinto religioso, mientras soldados registraban casa por casa en busca de activistas e interrogaban a sospechosos. Las tropas de Israel ocuparon otras cinco localidades vecinas a Belén, donde fueron detenidos otros quince palestinos. El ejército anunció que pretende "atacar la infraestructura terrorista en al región" y preservar los logros conseguidos gracias a la Operación Muralla, llevada a cabo en Cisjordania entre el 29 de marzo y el 10 de mayo, mientras el vocero castrense, Ron Kitrey, indicó que las fuerzas militares permanecerán en el sector de Belén el tiempo que sea necesario. "El creciente número de alertas es de gran preocupación. Nos obliga a estar tensos como un resorte en todas partes desde Jenin, al norte de Cisjordania, hasta Hebrón, en el sur", añadió Kitrey. El ejército continúa en la ciudad de Kalkiliya, e incursionó en Hebrón y en otras cuatro localidades del sur de Cisjordania, donde detuvo a varios palestinos. También entró en Jenin, donde se escucharon disparos. Mientras, la radio israelí informó que el consejo de Binyamina lanzará una campaña de repoblación de los asentamientos judíos en los territorios ocupados, con el objetivo de atraer a mil nuevas familias, pero el ministro israelí de Defensa, Benjamin Ben Eliezer, negó tener conocimiento de dicha campaña, pero adelantó que no aceptará que se amplíen dichas colonias. En el ámbito político, la dirección palestina recomendó que se celebren elecciones a la presidencia y al Consejo Legislativo (Parlamento) de la ANP en diciembre próximo, en un comunicado tras su reunión semanal en Ramallah, y precisó que la fecha definitiva debe ser fijada por el presidente Arafat. La dirección palestina pidió al comunidad internacional que ayude al pueblo palestino a ejercer sus derechos democráticos y a elegir sus instancias directivas con toda libertad, a salvo de la ocupación, del aumento de la violencia militar israelí y de la represión que sufre. Mientras tanto, las monarquías del Golfo Pérsico denunciaron la violencia en Medio Oriente y adoptaron un tono conciliador respecto de Irak, al asegurar que la región no puede soportar más escaladas políticas y militares, al término, anoche, de su cumbre bienal celebrada en Arabia Saudita. |