El Mundo - Jueves, 30 de mayo de 2002

ESTADOS UNIDOS / SIGUEN LAS PROTESTAS INTERNACIONALES

Ejecutado en Texas un hombre
que mató siendo menor de edad

El gobernador del Estado ha firmado ya 14 penas de muerte en 2002

CARLOS FRESNEDA. Corresponsal.

NUEVA YORK.- "Aplazar este castigo habría sido aplazar la justicia", dijo el gobernador de Texas, Rick Perry, en el momento de dar su visto bueno a la ejecución de Napoleon Beazley, negro, veinticinco años, autor de un crimen que cometió cuando tenía diecisiete.

En veintidós Estados norteamericanos se sigue condenando a muerte a los menores de edad. El revuelo internacional que provocan los ajusticiamientos de presos juveniles contrasta con el silencio implacable y cómplice de los medios norteamericanos.

Amnistía Internacional condenó la "macabra y escalofriante" ejecución. Decenas de líderes mundiales, encabezados por el arzobispo Desmond Tutu, denunciaron "el sistema que arrebata a los niños de sus familias para poder ejecutarlos".

Pero ni el Tribunal Supremo ni la Junta de Indultos de Texas se apiadaron del condenado, y mucho menos el gobernador Rick Perry, dispuesto a seguir el camino letal trazado por su ilustre antedecesor (catorce ejecuciones en lo que va de año).

Napoleon Beazley recibió la inyección letal a las seis de la tarde. No quiso pronunciar palabra alguna. Diecisiete minutos después era hombre muerto.

A modo de despedida, eso sí, dejó escrito una breve y contundente proclama contra la pena capital:

"Nadie gana esta noche. Nadie pone fin a lo que ocurrió. Esta noche decimos al mundo que no hay una segunda oportunidad para la justicia. Esta noche decimos a nuestros niños que, en algunos casos, es correcto matar".

Desde el primer momento, Beazley se declaró culpable del asesinato a sangre fría de John Luttig, sesenta y tres años, para intentar robarle el Mercedes.

Otros veintiocho presos juveniles esperan turno en el corredor de la muerte de Texas, la mayoría negros e hispanos.