El País - Lunes, 3 de junio de 2002

Una paquistaní y dos iraníes, condenadas por la ley islámica a morir lapidadas

Un tribunal nigeriano ve hoy el recurso
sobre la sentencia contra Amina Lawal

CRUZ BLANCO. Madrid.

Un tribunal islámico nigeriano decide hoy el recurso de Amina Lawal, de treinta años, condenada a morir lapidada por un presunto delito de adulterio.

Pero esa atrocidad no es un caso aislado en el mundo que aplica la ley coránica (sharía). Por ejemplo, Zafran Bibi, una paquistaní de veintiséis años y madre de una niña de siete meses, denunció hace un año que había sido violada por su cuñado; en abril fue condenada a lapidación por adulterio.

Lo mismo que la iraní Ferdows B., también en abril, y su compatriota Sima, que espera desde enero ser ejecutada.

El 24 de julio pasado, la paquistaní Zafran reconoció ante el tribunal islámico de Kohal (ciudad en la que extremistas islámicos han protagonizado graves ataques contra escuelas de niñas y sedes de ONG) que había tenido relaciones sexuales con su cuñado, pero forzadas, y de las que se había quejado a sus suegros sin que éstos intervinieran.

El juez Kahn utilizó esa declaración para afirmar que no le quedaba otra opción, sino imponer la máxima pena. Zafran fue confinada en una celda para condenados a muerte, donde recibe la visita de su hija, nacida hace siete meses y a la que todavía amamanta.

El caso está pendiente de apelación y la nueva vista se celebrará en Islamabad en estos días. El pasado 1 de mayo, su marido, Naimat Jan, que cumplía condena cuando se produjo el supuesto adulterio y que, según algunas fuentes, fue el primero en delatar a su mujer, optó por declarar que él es el padre de la niña, fruto de las relaciones que mantuvo en la visitas de Zafran a prisión.

Los abogados defensores dicen que la sentencia no se atiene a la ley porque los derechos de Zafran no fueron respetados en el juicio, y porque firmó una declaración que no había leído. Aunque se libre de la muerte, Zafran puede pasar entre diez y quince años en la cárcel.

Dictada la sentencia, abogados, ONG y la Comisión de Derechos Humanos de Pakistán manifestaron su sorpresa por tratarse de la primera que se pronuncia desde mediados de los ochenta. Una condena que, según ellos, no se ha aplicado nunca en el país.

También en abril, la iraní Fersows B. fue condenada a lapidación por un tribunal islámico de Teherán. Con ésta son veintiuno los condenados a lapidación, catorce de ellos mujeres, desde 1997, en que llegó al poder Mohamed Jatamí, un reformista que aboga por interpretaciones menos extremas de la sharía pero 'que se ve invadido por las decisiones fundamentalistas de los guardianes de la revolución, sin poder enfrentarse a ellos', declara Jadicha Candela, presidenta de la asociación defensora de las mujeres musulmanas, An Isa, en España. Desde enero pasado, otra mujer, Sima, está a la espera de que se cumpla su condena a morir lapidada.

'El islam es una fe: sólo quienes la profesan pueden determinar lo que está bien o mal', dijo Ahmed Sani, gobernador del Estado norteño de Zamfara (uno de los doce de Nigeria que aplican la sharía), en plena revisión de la condena de Safiya Hussaini, que finalmente resultó absuelta.

El Mundo - Lunes, 3 de junio de 2002

NIGERIA

Un tribunal decide hoy
si Amina Lawal debe ser lapidada

LAGOS. El tribunal de apelación islámico de Katsina, en el norte de Nigeria, decide hoy sobre la sentencia a morir lapidada dictada contra Amina Lawal por el cargo de adulterio, informaron a Efe fuentes próximas a la defensa.

Dichas fuentes señalaron que aunque el tribunal ratifique hoy la sentencia, los abogados de la inculpada tendrían todavía derecho a presentar un nuevo recurso de apelación antes de que se procediera a la ejecución del veredicto.

Amina, un mujer musulmana de treinta años y que se casó a los catorce, fue sentenciada a morir apedreada a finales de marzo pasado tras admitir ante un tribunal islámico haberse quedado embarazada meses después de divorciarse de su esposo, lo que la convierte en una adúltera según la sharia o ley islámica.

La acusada, cuyos abogados están siendo costeados por organizaciones nigerianas para la defensa de los Derechos Humanos, admitió haber tenido relaciones sexuales con un vecino de su poblado que fue identificado como Yahava Mohamed y quien, según la acusada, había prometido desposarla.

Fruto de esa relación, a principios de este año Amina dio a luz a una niña, aunque Mohamed, quien admitió haber tenido "lazos sentimentales" con la acusada, negó una relación sexual.