El País - Jueves, 6 de junio de 2002
Un nuevo atentado suicida de Yihad Islámica
causa 16 muertos en Israel
El ataque de los palestinos radicales coincide con el 35 aniversario de la Guerra de los Seis Días
|
FERRAN SALES. Cruce de Megido. El cruce de Megido, un punto estratégico, situado al sur de la Galilea, donde se encuentran Israel y los territorios palestinos, al pie de una prisión militar de máxima seguridad, se convirtió ayer a primera hora de la mañana en el escenario de uno de los más trágicos atentados palestinos de los últimos meses; un suicida lanzaba el coche bomba que conducía contra un autobús público, provocando dieciséis muertos, la mayoría de ellos soldados, y más de cuarenta heridos. El atentado, que coincide con el 35 aniversario de la Guerra de los Seis Días, fue reivindicado por el movimiento fundamentalista Yihad Islámica. 'Un candidato al martirio, de las Brigadas Al Qods, ha hecho estallar su coche lleno de explosivos que conducía contra un autobús sionista, no lejos del cruce de Megido', aseguraba ayer un portavoz de Yihad Islámica, en un comunicado enviado a las cadenas de televisión y radio de los países árabes. La reivindicación llegó a la estación de televisión Al Menara en Beirut, portavoz del movimiento fundamentalista de Hezbolá, cuando los cuerpos de las víctimas se encontraban aún esparcidos por el asfalto de la carretera que comunica Hadera con Afula y ambulancias y coches de bomberos se dirigían al lugar del atentado para tratar de rescatar a las víctimas. Unos metros más allá permanecían los restos humeantes y retorcidos de un autobús de transporte público de la compañía Egged, que hacía poco menos de una hora había salido de Tel Aviv con dirección a Tiberiades. Junto a ellos, otros despojos; los de una camioneta que había sido robada el pasado mes de febrero de la localidad israelí de Lod y que circulaba con una matrícula amarilla de un segundo coche posiblemente también hurtado. El cuerpo del conductor, un suicida palestino, del que no se ha dado el nombre para evitar que su familia sufriera las represalias, quedó descuartizado. Los expertos militares dictaminaron que el vehículo bomba había sido cargado con explosivos en la ciudad palestina de Yenín, situada a poco menos de 18 kilómetros de donde se produjo el atentado. 'Sentí al autobús dar un brinco y después una vuelta', aseguraba ayer Mickey Harel, uno de los soldados supervivientes del ataque, mientras era asistido en el servicio de urgencias del hospital de Afula. El militar aseguró que después del encontronazo, tras la primera explosión, escuchó un segundo estruendo, posiblemente el del estallido del depósito de gasolina, al que siguió rápidamente el incendio del autobús y el petardeo continuado de las armas y la munición de los soldados, que se encontraban atrapados en el interior del vehículo. Como si se tratara de un gigantesco desafío, todo ello sucedió junto a la cerca de la prisión militar de Megido, el presidio militar más vigilado de Israel, donde se encuentran encarcelados más de un millar de presos palestinos, los más peligrosos y recalcitrantes. Se asegura que ayer, cuando el estruendo del atentado llegó a las celdas y despertó a los presos, éstos adivinaron que se trataba de una operación de sus compañeros y prorrumpieron en aplausos. Pero Megido es, además de una prisión, el punto de encuentro donde cada viernes se dan cita las pacifistas de Mujeres de Negro, que blandiendo pancartas y banderas no cesan de reclamar la salida de las tropas israelíes de los territorios autónomos palestinos. Transporte público 'Éste es el sexto atentado que se produce en las cercanías del cruce de Megido, desde que se inició la Intifada', aseguraba ayer Lili Traubman, militante de la organización pacifista Gush Shalom, vecina del kibutz de Megido, situado a pocos metros del lugar de la explosión, donde viven enclaustradas y en estado de sitio más de doscientas familias. Cuatro de los seis atentados contabilizados por Lili han acaecido en el interior de autobuses de transporte público, tres de ellos en la línea 823. Ahora le ha tocado el turno a la 850. El ataque de Megido ha provocado una oleada de histeria en Israel. Desde Tel Aviv a la frontera del norte con Líbano se ha impartido una consigna estricta: 'Abrir bien los ojos'. Automáticamente, los controles del Ejército se han hecho más herméticos, pero sobre todo en los accesos a los territorios palestinos. Arafat ordena detenciones El presidente Yasir Arafat ordenó ayer a sus fuerzas de seguridad detener a todos los dirigentes y militantes de Yihad Islámica implicados directa o indirectamente en el atentado de Megido. 'Esta heroica operación se ha llevado a término coincidiendo con el aniversario de la ocupación israelí de Cisjordania y Gaza', aseguraba ayer desde Damasco Ramadán Salah, uno de los máximos líderes de la organización fundamentalista Yihad Islámica, en referencia al 35 aniversario del inicio de la Guerra de los Seis Días. Para los palestinos y para el mundo árabe, ayer fue una fecha tristemente inolvidable, en la que se recuerda la ofensiva de las tropas israelíes de 1967. Los militares al mando de Moshe Dayán destruyeron la aviación de Egipto, para después tomar en seis días la península del Sinaí, los Altos del Golán, Cisjordania, la Franja de Gaza y Jerusalén Este, iniciando de esta manera una ocupación que amenaza con no tener fin. Yihad Islámica, la organización más disciplinada y fanática del fundamentalismo palestino, continuaba ayer en su proclama, afirmando que una de las razones para llevar a término el atentado era la de 'luchar contra esta ocupación' hasta 'ponerla fin'. 'No hay nada peor que la ocupación del Ejército, la humillación, los asesinatos, la muerte de los civiles, los cercos militares y el confinamiento del pueblo palestino', afirmó desde Gaza uno de sus máximos dirigentes, Abdalá Shami. Sharon lanza ataques de castigo a gran escala contra Yenín y el cuartel de Arafat en Ramala El primer ministro israelí pedirá permiso a Bush para defenestrar al presidente palestino F. SALES. Jerusalén. Israel lanzó ayer su enésima ofensiva militar sobre Yenín en represalia por el atentado de Megido. Mientras los helicópteros y los tanques bombardeaban la ciudad y el campo de refugiados, un portavoz del primer ministro anunciaba que Ariel Sharon pedirá a la Casa Blanca luz verde para deshacerse políticamente del presidente Yasir Arafat, cuando el próximo lunes se entreviste por sexta vez con el presidente George W. Bush. De madrugada, unos cincuenta carros de combate israelíes entraron en la ciudad de Ramala y dispararon contra el cuartel general de Arafat, en medio de violentos combates. Un testigo relató que los carros de combate israelíes dispararon con ametralladoras pesadas y obuses contra el cuartel general de Arafat en Ramala, donde el líder palestino estuvo confinado durante semanas. Los alrededores del cuartel general de Arafat también fueron de madrugada escenario de combates. Los tiroteos se produjeron después de una incursión del Ejército israelí en la capital administrativa de Cisjordania, en la que participaron unos cincuenta carros de combates y vehículos blindados, además de seis escavadoras gigantes. Según fuentes palestinas, el Ejército israelí planea tomar el control de toda la ciudad. Por la mañana, los soldados impusieron el toque de queda en todo el área de Yenín, para iniciar a continuación una búsqueda casa por casa de los miembros de la red que hicieron posible el atentado. La operación militar amenaza, sin embargo, con convertirse en un nuevo fracaso para las tropas israelíes, ya que desde hace más de un año han desencadenado innumerables y continuadas ofensivas sobre la zona de Yenín sin que ninguna de ellas pudiera poner fin a las operaciones suicidas. La rebeldía y obstinación de los vecinos de Yenín no es un hecho reciente, como tampoco lo son las feroces represalias. En el verano de 1938, tras el asesinato del comisionado británico en Yenín, el Ejército colonial destruyó una parte de la ciudad, la misma que ahora bombardea una y otra vez el Ejército israelí. La obstinación de Yenín amenaza con convertirse también en la tumba de Arafat, acelerando su fin político. Ayer, pocas horas después del atentado, George Tenet, el responsable de los servicios de inteligencia de EE.UU. -CIA-, quien se encuentra desde el principio de semana en la zona, advertía al presidente palestino que, de no frenar a los comandos suicidas, "Sharon tendrá vía libre para responder", ya que "Estados Unidos no intervendrá más" para frenar las represalias. Un portavoz del Gobierno israelí confirmaba a continuación las advertencias y temores del jefe de la CIA sobre el futuro incierto de Arafat, al anunciar que Sharon pedirá a la Casa Blanca luz verde para acabar políticamente con el líder palestino, tal y como reclaman los sectores más radicales e intransigentes de su Gobierno. Sharon dirá a Bush "claramente que Arafat debe ser puesto fuera de juego", indicó el portavoz. "Israel espera una especie de acuerdo tácito, de luz verde". Sharon cuenta para llevar a término esta operación con el apoyo de un sector del Departamento de Estado y del Pentágono, que se opone a la política de Colin Powell, el más firme defensor de Arafat en la Administración republicana. Sharon insistirá en la necesidad de acabar políticamente con Arafat el lunes cuando sea recibido por el presidente Bush en Washington. Con esta petición, el primer ministro tratará de frenar al mismo tiempo la ofensiva diplomática que el mundo árabe, a través del presidente egipcio, Hosni Mubarak, ha desencadenado sobre EE.UU. Mubarak salió ayer hacia Washington con un paquete de ideas para acabar con el conflicto israelo-palestino. El encuentro entre el presidente egipcio y el presidente norteamericano tendrá lugar el viernes y el sábado en Camp David. La situación es inquietante para Arafat. Tras el atentado de Megido, su situación parece más frágil que nunca. La orden del presidente palestino de detener a los responsables y militantes de Yihad Islámica implicados en el ataque de ayer amenaza con convertirse en papel mojado, al igual que las reflexiones en voz alta del negociador palestino, Saeb Erekat, y del ministro de Comunicación, Yaser Abed Raboo, que culpan de lo sucedido a Israel: "Sharon ha destruido nuestra policía, no podemos responsabilizarnos de lo que pasa en los territorios, y menos de lo que pasa en Israel". Mientras se decide el futuro de Arafat, la comunidad internacional condena el último atentado, en un esfuerzo por calmar al primer ministro israelí. Ari Fleischer, portavoz de la Casa Blanca, aseguraba ayer que Bush sigue creyendo que es viable el objetivo de un Estado palestino e Israel "viviendo uno al lado de otro, en paz y seguridad". Fleischer añadió que "el presidente Arafat sigue siendo el jefe de la Autoridad Palestina". |
El Mundo - Jueves, 6 de junio de 2002
Israel bombardea Yenín con helicópteros y tanques
tras un atentado suicida con 17 muertos
Un terrorista de la Yihad hizo estallar su coche bomba al paso de un autobús repleto de soldados
|
MIGUEL MURADO. Especial para EL MUNDO. JERUSALÉN. El conductor del autobús 830 creyó que el coche que veía en el espejo retrovisor iba a adelantarle y le dio paso.Pero no hubo adelantamiento; lo que hubo fue una masacre. A la altura del depósito de carburante, el coche, cargado de explosivos, se convirtió en una bola de fuego. El kamikaze y dieciséis pasajeros murieron en el acto. Los demás, unos cuarenta, resultaron heridos. El director de la CIA, George Tenet, se entrevistó ayer con el rais y le advirtió de que los palestinos corren el riesgo de tener que afrontar solos las represalias israelíes. "Si prosiguen los atentados", amenazó Tenet, según afirman fuentes palestinas, "EE.UU. no intervendrá y Sharon tendrá las manos libres". Poco después del atentado, fuerzas israelíes realizaron una incursión con blindados y tanques en Hebrón y también en Yenín, en donde entraron desde tres direcciones y con cobertura de helicópteros artillados Apache. De madrugada, tanques israelíes y vehículos blindados entraron en las localidades cisjordanas de Ramala y Al Bireh y dispararon contra una parte del cuartel general de Arafat, según fuentes de la seguridad palestina y testigos, que aseguraron que el rais no resultó herido. El Presidente de la ANP pidió la intervención de la UE, EE.UU., y la ONU para detener este ataque, que, según fuentes de Media Luna Roja palestina, causó una treintena de heridos. Cuerpos desperdigados Al parecer, el kamikaze palestino que iba al volante de un Renault, robado hace tres meses y con matrículas falsas, había estado siguiendo a otro autobús mucho más vacío, cuando la casualidad le puso delante al 830. Venía de Tel Aviv y se dirigía a Tiberíades, atestado sobre todo de soldados que regresaban a sus unidades en la Cisjordania ocupada. Hubo dos explosiones: a la del coche bomba en marcha, siguió la del depósito de gasolina del autobús, que se levantó del asfalto y dio dos vueltas de campana antes de quedar en la cuneta convertido en un esqueleto ennegrecido. Sharon Levinger, una joven soldado, salió disparada contra la puerta, que se abrió milagrosamente. Así salvó la vida. También resultó ileso el propio conductor del autobús, Micky Harel, que ha sobrevivido ya a cuatro atentados suicidas en los últimos veinte meses. Otros no tuvieron tanta suerte: dentro quedó una pareja a la que la deflagración dejó calcinada en un abrazo. Una hora después, el autobús todavía ardía. La fuerza del estallido fue tal que proyectó cuerpos de viajeros y partes del chasis en un radio de varias docenas de metros.Una enorme pieza metálica fue incluso a caer en el patio de la prisión de Megido que, casualmente, se encuentra en el cruce donde tuvo lugar el atentado. En esa prisión de reputación terrible están detenidos, precisamente, muchos palestinos. Cuando escucharon el estallido, dicen sus guardianes, algunos de ellos celebraron la explosión con vítores. No sólo la prisión de Megido ostenta esa reputación terrible. Todo el lugar parece maldito por la toponimia, la historia legendaria y la reciente: Megido es la Armagedón bíblica, el escenario de la última batalla previa al fin del mundo. Sea o no la última, ha tenido muchos precedentes: ya el pasado 10 de abril, un activista palestino intentó volarse en este árido y desolado cruce de carreteras para acabar únicamente herido y arrastrado por el brazo mecánico de un robot desactivador de la policía. Seguía a varios intentos más en este mismo lugar, unos fallidos, otros no. Yenín no está lejos, a poco más de diez kilómetros al sur, al otro lado de la línea verde que separa, teóricamente, Israel de los territorios ocupados. La policía cree que el autor del ataque la cruzó en las primeras horas de la madrugada del miércoles y eligió la hora punta en Israel, las siete y media, para desatar el infierno sobre la carretera Afula-Hadera. Se trata de uno de los atentados más mortíferos de los dos últimos años y del más grave desde el fin de las ofensivas israelíes de marzo y abril que creían poder poner fin a esta clase de ataques.Algunos ministros de Sharon le están pidiendo ya que reocupe de nuevo toda Cisjordania, otros que ataque Gaza, muchos que exilie o elimine a Arafat a quien, una vez más, señalan con el dedo como culpable. El, culpable o no, vuelve a estar en el punto de mira. Condenas de Arafat El director de la CIA, George Tenet, había advertido pocas horas antes a Arafat: un atentado más y Estados Unidos le dejará "solo ante Sharon". Son palabras que podrían considerarse una amenaza de muerte. Arafat ha reaccionado de la única forma que puede: condenó el atentado, e incluso despachó ayer una orden a sus Fuerzas de Seguridad para que detengan a todos los que hayan participado en él. Inútil. Arafat no convence a Israel, y sus Fuerzas de Seguridad, reformadas o no, tienen menos libertad de movimiento del que, paradójicamente, parecen gozar los militantes radicales de la Yihad Islámica. Lo decía uno de los portavoces palestinos, Saeb Erekat: "El Ejército israelí controla totalmente Cisjordania. Ya no tenemos ninguna autoridad. Estamos más cercados y aislados que nunca y, aún así, cuando algo como esto sucede, nos culpan a nosotros". Poco después, las orugas de los carros de combate israelíes volvían a arrastrarse por Hebrón, mientras que en Yenín los helicópteros Apache rociaban de balas edificios oficiales y viviendas de sospechosos de militar en las organizaciones radicales. Era tan sólo un aperitivo, "una respuesta inicial" como lo describieron los portavoces militares, de lo que se avecina. Prometieron que sería pronto, una promesa que el Ejército israelí raramente ha incumplido. Cuál pueda ser el alcance de esas represalias, una vez iniciadas, no es fácil saberlo. |
La Jornada - Jueves 6 de junio de 2002
Ataque suicida con coche bomba
deja 16 israelíes muertos y 37 heridos
|
Blindados de Tel Aviv atacan sede de la ANP en represalia por atentado. Es una "patrulla de rutina" destinada a destruir infraestructuras radicales, justifica el ejército. Asegura Israel que tiene un "acuerdo tácito" con Bush para "sacar del juego" a Yasser Arafat. AFP, DPA y Reuters Ramallah, jueves 6 de junio. Intensos tiroteos se produjeron en las primeras horas de esta madrugada en torno al cuartel general del presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Yasser Arafat, en esta ciudad cisjordana, en represalia por un atentado suicida con co-che bomba contra un autobús que causó 18 muertos, incluidos los dos probables autores del ataque, y treinta y siete heridos la mañana del miércoles en el cruce de Meggido, cerca de la ciudad de Haifa, en el norte de Israel. Testigos dijeron que tropas israelíes, a bordo de unos treinta vehículos blindados, se acercaron al complejo de la ANP desde tres direcciones y crearon un cerco en torno a la construcción. "Están disparando a varias partes del complejo. Arafat está a salvo pero hay fuertes intercambios de disparos y es una situación muy peligrosa", denunció el negociador palestino Saeb Erekat a la televisora CNN. Un despacho de AFP señaló que la Media Luna Roja palestina informó que un miembro de la guardia personal de Arafat murió durante los bombardeos del ejército de Tel Aviv al cuartel general. Los disparos contra el cuartel de Arafat estallaron poco después de que comenzó una incursión del ejército israelí en la localidad au-tónoma, donde una columna de unos cincuenta tanques y vehículos blindados incursionó desde el sur de la ciudad. El atentado en Meggido ocurrió un día después de que concluyó la visita a la región del director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) estadunidense, George Tenet, en un nuevo intento de Washington por relanzar el proceso de paz israelí-palestino. Fuentes de Tel Aviv dijeron que los gobiernos israelí y estadunidense tenían un "acuerdo tácito" para "sacar del juego" al presidente Arafat, pues mientras él sea el líder de los palestinos no habrá reformas dentro de la ANP. Jihad reivindica el golpe Poco después del atentado tanques israelíes penetraron en la ciudad cisjordana de Jenin, al tiempo que helicópteros la bombardeaban, sin que hasta el momento se informara de víctimas. Fuentes militares israelíes describieron la operación como una "patrulla de rutina" lanzada como parte de la campaña de destrucción de infraestructuras radicales en los territorios palestinos. De los dieciséis israelíes muertos, trece eran soldados, y diez de los heridos se encuentran en estado grave. El atentado fue reivindicado en Beirut por el movimiento integrista palestino Jihad Islámica, en una llamada al canal de televisión Al Manar, órgano del movimiento chiíta pro iraní Hezbollah, que funciona en Líbano. Jihad informó que el atentado fue obra de uno de sus miembros, al que identificó como Ramzi Sa-mudi, oriundo de Jenin. La bomba se encontraba en un automóvil estacionado junto al autobús, y explotó en la hora de mayor tránsito en la mañana. El autobús transportaba civiles y soldados de Tel Aviv a Tiberías, en las orillas del mar de Galilea. La ANP condenó el atentado y aseguró no tener ningún vínculo con sus autores. Asimismo ordenó este miércoles la detención in-mediata de los miembros de Jihad Islámica que planearon el ataque. Fuentes de seguridad de la ANP dijeron haber detenido a trece personas sospechosas de estar implicadas en el ataque de esta mañana. Según una fuente palestina anónima, dentro de la ANP hubo quejas de que los servicios de seguridad de la dirección palestina no estuvieron en condiciones de de-tener a quienes planearon el atentado, dando así pretexto al gobierno de Israel para incursionar a diario en ciudades cisjordanas. Así las cosas, se informó que una explosión "aparentemente accidental" en una planta industrial, cerca de la ciudad israelí de Haifa, dejó un saldo de dos muertos y trece heridos", mientras en la zona central de Jerusalén oeste una carga explosiva de escasa potencia fue descubierta y desactivada. Miembros del Gobierno del presidente Yasser Arafat recalcaron la necesidad de reformar cuanto antes los servicios de seguridad palestinos, con el fin de prevenir estas acciones. De su lado, el negociador palestino, Saeb Erekat, dijo a la cadena BBC que el nuevo atentado suicida debe tener como respuesta inmediata "la reanudación de un proceso de paz significativo". Paralelamente se anunciaba que en ese momento el gabinete de seguridad israelí sostenía una reunión para decidir una respuesta al nuevo ataque. Por su parte, el presidente estadunidense, George W. Bush, condenó "enérgicamente" el ataque a través del portavoz de la Casa Blanca, Ari Fleischer, quien agregó que "este atentado demuestra que los terroristas no son sólo los peores enemigos de los israelíes que buscan la paz, sino también del pueblo palestino". El vocero sostuvo además que "en opinión del presidente Bush, Arafat nunca ha jugado el papel de alguien en quien se pueda confiar y que sea eficaz". Fleischer añadió que las reformas de la ANP y la creación de una fuerza de seguridad palestina son esenciales para que en el futuro se puedan impedir este tipo de "ataques terroristas". El secretario de Estado estadunidense, Colin Powell, condenó también el atentado y, al repetir críticas de Bush contra Arafat, aseguró que "reiteramos la urgente necesidad de que el presidente palestino muestre su liderazgo en la continuidad de señalar claramente a su gente que el terror y la violencia no pueden ayudar a los palestinos a lograr sus aspiraciones" de independencia. Por su parte, gobernadores estadunidenses, tanto demócratas co-mo republicanos, expresaron este miércoles su apoyo a Israel "en la lucha contra el terrorismo", y manifestaron también que harán todo lo posible para respaldar el proceso de paz en Medio Oriente. Culpan al presidente palestino De su lado, el vocero israelí, Avi Pazner, responsabilizó del atentado en el cruce de Meggido a la dirección palestina al afirmar que "esta atrocidad demuestra una vez más que la ANP y su presidente, Yasser Arafat, hacen todo para alentar a las organizaciones terroristas a continuar sus atentados". Pazner declinó responder a preguntas de periodistas en el sentido de si los últimos atentados justificarían que Israel lanzara una nue-va incursión de envergadura en territorios palestinos similar a la que efectuó del 29 de marzo al 10 de mayo. Un funcionario israelí citado por AFP señaló que su país tiene "un acuerdo tácito con Estados Unidos para borrar del escenario político a Arafat". Señaló que cuando el primer ministro israelí, Ariel Sharon, se reúna con Bush el próximo 10 de junio en la Casa Blanca, reiterará que "Arafat debe ser puesto fuera del juego, ya que si no sucede así no habrá cambios" que exigen Israel, Estados Unidos y los mismos palestinos, dentro de la ANP. Por último, fue encontrado en Ramallah el cuerpo de un joven de veintidós años ejecutado de tres tiros, identificado como Rafik Koran, detenido en días pasados bajo sospecha de ser informador de los servicios de seguridad israelíes. |